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Corán

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51. Antes, dimos a Abraham, a quien conocíamos, la rectitud.

52. Cuando dijo a su padre y a su pueblo: «¿Qué son estas estatuas a cuyo culto estáis entregados

53. Dijeron: «Nuestros padres ya les rendían culto».

54. Dijo: «Pues vosotros y vuestros padres estáis evidentemente extraviados».

55. Dijeron: «¿Nos hablas en serio o bromeas

56. Dijo: «¡No! Vuestro Señor es el Señor de los cielos y de la tierra, que Él ha creado. Yo soy testigo de ello.

57. -¡Y por Alá!, que he de urdir algo contra vuestros ídolos cuando hayáis vuelto la espalda -».

58. Y los hizo pedazos, excepto a uno grande que les pertenecía. Quizás, así, volvieran a él.

59. Dijeron: «¿Quién ha hecho eso a nuestros dioses? Ese tal es, ciertamente, de los impíos».

60. «Hemos oído», dijeron, «a un mozo llamado Abraham que hablaba mal de ellos».

61. Dijeron: «¡Traedlo a vista de la gente! Quizás, así, sean testigos».

62. Dijeron: «¡Abraham! ¿Has hecho tú eso con nuestros dioses

63. «¡No!» dijo. «El mayor de ellos es quien lo ha hecho. ¡Preguntádselo, si es que son capaces de hablar

64. Se volvieron a sí mismos y dijeron: «Sois vosotros los impíos».

65. Pero, en seguida, mudaron completamente de opinión: «Tú sabes bien que éstos son incapaces de hablar».

66. Dijo: «¿Es que servís, en lugar de servir a Alá, lo que no puede aprovecharos nada, ni dañaros?

67. ¡Uf, vosotros y lo que servís en lugar de servir a Alá! ¿Es que no razonáis

68. Dijeron: «¡Quemadlo y auxiliad así a vuestros dioses, si es que os lo habéis propuesto...!»

69. Dijimos: «¡Fuego! ¡ frío para Abraham y no le dañes

70. Quisieron emplear artimañas contra él, pero hicimos que fueran ellos los que más perdieran.

71. Les salvamos, a él y a Lot, a la tierra que hemos bendecido para todo el mundo.

72. Y le regalamos, por añadidura, a Isaac y a Jacob. Y de todos hicimos justos.

73. Les hicimos jefes, que dirigieran siguiendo Nuestra orden. Les inspiramos que obraran bien, hicieran la azalá y dieran el azaque. Y Nos rindieron culto.

74. A Lot le dimos juicio y ciencia y le salvamos de la ciudad que se entregaba a la torpeza. Eran gente malvada, perversa.

75. Le introdujimos en Nuestra misericordia. Es de los justos.

76. Y a Noé. Cuando, antes, invocó y le escuchamos. Y les salvamos, a él y a los suyos, de la gran calamidad.

77. Y le auxiliamos contra el pueblo que había desmentido Nuestros signos. Eran gente mala y los anegamos a todos.

78. Y a David y Salomón. Cuando dictaron sentencia sobre el sembrado en que las ovejas de la gente se habían introducido de noche. Nosotros fuimos testigos de su sentencia.

79. Hicimos comprender a Salomón de qué se trataba. Dimos a cada uno juicio y ciencia. Sujetamos, junto con David, las montañas y las aves para que glorificaran. Nosotros hicimos eso.

80. Le enseñamos a elaborar cotas de malla para vosotros, para que os protegieran de vuestra propia violencia. ¿Ya lo agradecéis?

81. Y a Salomón el ventarrón, que sopla, a una orden suya, hacia la tierra que hemos bendecido. Lo sabemos todo...

82. De los demonios, había algunos que buceaban para él y hacían otros trabajos. Nosotros les vigilábamos.

83. Y a Job. Cuando invocó a su Señor: «¡He sufrido una desgracia, pero Tú eres la Suma Misericordia

84. Y le escuchamos, alejando de él la desgracia que tenía, dándole su familia y otro tanto, como misericordia venida de Nosotros y como amonestación para Nuestros siervos.

85. Y a Ismael, Idris y Dulkifl. Todos fueron de los pacientes.

86. Les introdujimos en Nuestra misericordia. Son de los justos.

87. Y al del pez. Cuando se fue airado y creyó que no podríamos hacer nada contra él. Y clamó en las tinieblas: «¡No hay más dios que Tú! ¡Gloria a Ti! He sido de los impíos».

88. Le escuchamos, pues, y le salvamos de la tribulación. Así es como salvamos a los creyentes.

89. Y a Zacarías. Cuando invocó a su Señor: «¡Señor! ¡No me dejes solo! ¡Pero Tú eres el Mejor de los herederos

90. Y le escuchamos y le regalamos Juan e hicimos que su esposa fuera capaz de concebir. Rivalizaban en buenas obras, Nos invocaban con amor y con temor y se conducían humildemente ante Nosotros.

91. Y a la que conservó su virginidad. Infundimos en ella de Nuestro Espíritu e hicimos de ella y de su hijo signo para todo el mundo.

92. «Ésta es vuestra comunidad, es una sola comunidad. Y Yo soy vuestro Señor. ¡Servidme, pues!»

93. Se dividieron en sectas, pero volverán todos a Nosotros.

94. El esfuerzo del creyente que obra bien no será ignorado. Nosotros tomamos nota.

95. Cuando destruimos una ciudad, les está prohibido a sus habitantes regresar a ella,

96. hasta que se suelte a Gog y Magog y se precipiten por toda colina abajo.

97. Se acerca la amenaza verdadera. Los infieles, desorbitados los ojos: «¡Ay de nosotros, que no sólo nos traía esto sin cuidado, sino que obrábamos impíamente

98. Vosotros y lo que servís en lugar de servir a Alá, seréis combustible para la gehena. ¡Bajaréis a ella!

99. Si ésos hubieran sido dioses, no habrían bajado a ella. Estarán todos en ella eternamente.

100. Gemirán en ella, pero no oirán en ella.




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