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Congregacion para el Clero
Directorio General para Catequesis

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  • PRIMERA PARTE LA CATEQUESIS EN LA MISION EVANGELIZADORA DE LA IGLESIA
    • CAPITULO III NATURALEZA, FINALIDAD Y TAREA DE LA CATEQUESIS
        • El catecumenado bautismal: estructura y gradualidad
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El catecumenado bautismal: estructura y gradualidad

88. La fe, impulsada por la gracia divina y cultivada por la acción de la Iglesia, experimenta un proceso de maduración. La catequesis, al servicio de ese crecimiento, es una acción gradual. La catequesis apropiada está dispuesta por grados. (279)

En el catecumenado bautismal, la formación se desarrolla en cuatro etapas:

– el precatecumenado, (280) caracterizado porque en él tiene lugar la primera evangelización en orden a la conversión y se explícita el kerigma del primer anuncio;

– el catecumenado, (281) propiamente dicho, destinado a la catequesis integral y en cuyo comienzo se realiza la « entrega de los Evangelios »; (282)

– el tiempo de purificación e iluminación, (283) que proporciona una preparación más intensa a los sacramentos de la iniciación, y en el que tiene lugar la « entrega del Símbolo » (284) y la « entrega de la Oración del Señor »; (285)

– el tiempo de la mystagogia, (286) caracterizado por la experiencia de los sacramentos y la entrada en la comunidad.

89. Estas etapas, llenas de la sabiduría de la gran tradición catecumenal, inspiran la gradualidad de la catequesis. (287) En la época de los Padres de la Iglesia, en efecto, la formación propiamente catecumenal se realizaba mediante una catequesis bíblica, centrada en la narración de la Historia de la salvación; la preparación inmediata al Bautismo, por medio de una catequesis doctrinal, que explicaba el Símbolo y el Padre nuestro, recién entregados, con sus implicaciones morales; y la etapa que seguía a los sacramentos de la iniciación, mediante una catequesis mystagógica, que ayudaba a interiorizarlos y a incorporarse en la comunidad. Esta concepción patrística sigue siendo un foco de luz para el catecumenado actual y para la misma catequesis de iniciación.

Ésta, por ser acompañamiento del proceso de conversión, es esencialmente gradual; y, por estar al servicio del que ha decidido seguir a Jesucristo, es eminentemente cristocéntrica.




279) Cf RICA 19.



280) RICA 9-13.



281) RICA 14-20; 68-72; 98-105.



282) RICA 93; Cf MPD 8c.



283) RICA 21-26; 133-142; 152-159.



284) RICA 25 y 183-187.



285) RICA 25 y 188-192.



286) RICA 37-40; 235-239.



287) Esta gradualidad aparece también en los nombres que la Iglesia utiliza para designar a los que se encuentran en las diferentes etapas del Catecumenado bautismal: "simpatizante" (RICA 12), que, aunque todavía no crea plenamente, está ya inclinado a la fe; « catecúmeno » (RICA 17-18), firmemente decidido a seguir a Jesús; « elegido » o « competente » (RICA 24), llamado para recibir el Bautismo; « neófito » (RICA 33-36), recién nacido a la luz por el Bautismo; y « fiel cristiano » (RICA 39), maduro en la fe y miembro activo de la comunidad cristiana.






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