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Congregacion para el Clero
Directorio General para Catequesis

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  • SECUNDA PARTE EL MENSAJE EVANGELICO
    • CAPITULO II « Esta es nuestra fe, ésta es la fe de la Iglesia »
      • El Catecismo de la iglesia católica
        • La tradición catequética de los Santos Padres y el Catecismo de la Iglesia Católica
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La tradición catequética de los Santos Padres y el Catecismo de la Iglesia Católica

129. En el « depósito de la fe », junto con la Escritura, está contenida toda la Tradición de la Iglesia. « Los dichos de los Santos Padres atestiguan la presencia vivificante de esta Tradición, cuyas riquezas se infunden en la práctica y la vida de la Iglesia creyente y orante ». (440)

En referencia a tanta riqueza doctrinal y pastoral, algunos aspectos merecen destacarse:

– La importancia decisiva que los Padres atribuyen al Catecumenado bautismal en la configuración de las Iglesias particulares.

– La concepción gradual y progresiva de la formación cristiana, estructurada en etapas. (441) Los Padres configuran el catecumenado inspirándose en la pedagogía divina. En el proceso catecumenal, el catecúmeno, como el pueblo de Israel, recorre un camino para llegar a la tierra de la promesa: la identificación bautismal con Cristo. (442)

– La estructuración del contenido de la catequesis según las etapas de ese proceso. En la catequesis patrística, la « narración » de la historia de la salvación era lo primero. Después, avanzada la Cuaresma, se hacían las entregas del Símbolo y del Padre nuestro y se procedía a su « explicación », con todas sus implicaciones morales. La catequesis mistagógica, una vez celebrados los sacramentos de la iniciación, ayudaba a interiorizarlos y gustarlos.

130. El Catecismo de la Iglesia Católica, por su parte, aporta a la catequesis la gran tradición de los catecismos. (443) De la gran riqueza de esta tradición, también aquí algunos aspectos merecen destacarse:

– La dimensión cognoscitiva o veritativa de la fe. Esta no es sólo adhesión vital a Dios sino también asentimiento intelectual y de la voluntad a la verdad revelada. Los catecismos recuerdan constantemente a la Iglesia la necesidad de que los fieles, aunque sea de modo sencillo, tengan un conocimiento orgánico de la fe.

– La educación de la fe, enraizada en todas las fuentes de las que brota, abarca diferentes dimensiones: una fe profesada, celebrada, vivida y hecha oración.

La riqueza de la tradición patrística y la de los catecismos confluye en la catequesis actual de la Iglesia, enriqueciéndola tanto en su misma concepción como en sus contenidos. Recuerdan a la catequesis los siete elementos básicos que la configuran: las tres etapas de la narración de la Historia de la salvación: el Antiguo Testamento, la vida de Jesucristo y la historia de la Iglesia; y los cuatro pilares de la exposición: el Símbolo, los Sacramentos, el Decálogo y el Padre nuestro. Con estas siete piezas maestras, base tanto del proceso de la catequesis de iniciación como del proceso permanente de maduración cristiana, pueden construirse edificios de diversa arquitectura o articulación, según los destinatarios o las diferentes situaciones culturales.




440) DV 8c.



441) Cuando el Concilio Vaticano II solicitó la restauración del catecumenado de adultos subrayó su necesaria gradualidad: « Restáurese el catecumenado de adultos, dividido en distintas etapas » (SC 64).



442) Es significativo, a título de ejemplo, el testimonio de Orígenes: « Cuando abandonas las tinieblas de la idolatría y deseas llegar al conocimiento de la ley divina, entonces empiezas tu salida de Egipto. Cuando has sido agregado a la multitud de los catecúmenos y has comenzado a obedecer a los mandamientos de la Iglesia, entonces has atravesado el mar Rojo. En las paradas del desierto, cada día, te aplicas a escuchar la ley de Dios y a contemplar el rostro de Moisés que te descubre la gloria del Señor. Pero cuando llegues a la fuente bautismal, habiendo atravesado el Jordán, entrarás en la tierra de la promesa » (Origenes, Homiliae in Iesu Nave, IV, 1: SCR 71, 149).



443) Cf CEC 13.






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