| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesiasticas Nuevas vocaciones para nueva Europa IntraText CT - Texto |
Todo llamado es signo de Jesús: en cierto modo su corazón y sus manos continúan abrazando a los pequeños, curando a los enfermos, reconciliando a los pecadores y dejándose clavar en la cruz por amor de todos. Por esto es el Señor Jesús el formador de aquellos que llama, el único que puede plasmar en ellos sus mismos sentimientos.
Todo discípulo, respondiendo a su llamada y dejándose formar por El, manifiesta los rasgos más auténticos de la propia opción. Por esto « el reconocimiento de El como Señor de la vida y de la historia, conlleva el reconocerse uno mismo como discípulo (...) El acto de fe conjuga necesariamente el conocimiento cristológico con el auto-reconocimiento antropológico ».(33)
De aquí, la pedagogía de la experiencia vocacional cristiana traída por la palabra de Dios: « Jesús designó a doce para que le acompañaran y para enviarlos a predicar » (Mc 3,14). La vida cristiana para ser vivida en plenitud, en la dimensión del don y de la misión, necesita de motivaciones fuertes, y, sobre todo, de comunión profunda con el Señor: en la escucha, en el diálogo, en la oración, en la interiorización de los sentimientos, en el dejarse cada día formar por El, y, especialmente, en el deseo ardiente de comunicar al mundo la vida del Padre.