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| Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesiasticas Nuevas vocaciones para nueva Europa IntraText CT - Texto |
e)La pastoral de las vocaciones es universal y permanente
Se trata de una doble universalidad: en relación a las personas a las que se dirige, y respecto a la edad de la vida en que se hace.
Ante todo la pastoral vocacional no conoce fronteras. Como ya se ha dicho antes, no se dirige a algunas personas privilegiadas o que ya han hecho una opción de fe, ni únicamente a aquéllos de los que parece lícito esperar un asentimiento positivo, sino que va dirigida a todos, precisamente porque se fundamenta en los valores básicos de la existencia. No es pastoral de élite, sino de todo el mundo; no es un premio a los mejores, sino una gracia y un don de Dios a cada persona, porque todo viviente es llamado por Dios. Ni va entendida como algo que sólo algunos podrían comprender y considerar de interés para su vida, porque todo ser humano no puede por menos que desear conocerse y conocer el sentido de la vida y el propio puesto en la historia.
Además, tampoco es propuesta que sea hecha una sola vez en la vida (bajo el emblema del « tomar o dejar »), y que viene retirada tras un rechazo por parte del destinatario. Debe ser, por el contrario, como una continua solicitación, hecha de diferentes modos y propuesta inteligentemente, que no se rinde ante un inicial desinterés, que a menudo es sólo aparente o defensivo.
Se debe desechar asimismo la idea de que la pastoral vocacional es exclusivamente juvenil, porque en toda edad de la vida resuena una invitación del Señor a seguirle, y sólo en el momento de la muerte una vocación puede decirse íntegramente realizada. Y aunque la muerte es la llamada por excelencia, hay una llamada en la vejez, en el paso de una a otra etapa de la vida, en las situaciones de crisis.
Hay una juventud del espíritu que perdura en el tiempo, en la medida en la que el individuo se siente continuamente llamado, y busca y encuentra en cada ciclo vital una tarea diferente que desarrollar, un modo específico de ser, de servir y de amar, una novedad de vida y de misión que llevar a término.(72) En tal sentido, la pastoral vocacional está unida a la formación permanente de la persona, que ella misma es permanente. « Toda la vida y cada vida es una respuesta ».(73)
En los Hechos, Pedro y los Apóstoles no hacen absolutamente ningunaacepción de personas, hablan a todos, jóvenes y ancianos, hebreos y extranjeros: partos, medos y elamitas precisamente prueban la gran muchedumbre sin diferencias ni exclusiones a la que se dirige el anuncio y la pro-vocación, con el arte de hablar a cada uno « en su propia lengua », según las necesidades, problemas, esperanzas, recelos, edad o etapa de la vida.
Es el milagro de Pentecostés y, por tanto, don extraordinario, del Espíritu. Pero el Espíritu está siempre con nosotros...