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| Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesiasticas Nuevas vocaciones para nueva Europa IntraText CT - Texto |
a) El « semper » y el « novum »
Se trata de unir el « semper » y el « novum » del Evangelio para ofrecerlo a las nuevas exigencias y condiciones del hombre y de la mujer de hoy. Es, pues, urgente proponer de nuevo el núcleo o centro del kerigma como « noticia perennemente buena », rica de vida y de sentido para el joven que vive en Europa, como anuncio capaz de dar respuestas a sus expectativas y guiar su búsqueda.
En torno a estos puntos se concentran especialmente la tensión y el desafío. De esto dependen la imagen de hombre que se quiere construir y las grandes decisiones de la vida, el futuro de la persona y de la humanidad; el significado de la libertad y la relación entre subjetividad y objetividad, el misterio de la vida y de la muerte, el amar y el sufrir, el trabajo y el descanso.
Es preciso aclarar la conexión entre praxis y verdad, entre momento histórico personal y futuro definitivo universal o entre bien recibido y bien dado, entre conocimiento del don y opción de vida. Somos conscientes de que precisamente en torno a estos puntos gira también una cierta crisis de significado, de la que derivan, por tanto, una cultura antivocacional y una imagen de hombre sin vocación. Por consiguiente, de aquí debe partir o aquí debe arribar el camino de la nueva evangelización, para evangelizar la vida y el significado de la vida, la exigencia de libertad y de subjetividad, el sentido del propio ser en el mundo y del relacionarse con los otros.
De aquí podrá emerger una cultura vocacional y un modelo de hombre abierto a la llamada. Para que a una Europa, que va cambiando en profundidad su imagen, no le llegue a faltar la buena noticia de la pascua del Señor, en cuya sangre los pueblos dispersos se han reunido y los alejados se han aproximado, « destruyendo el muro de enemistad que los separaba » (Ef 2,14). O mejor, podemos decir que la vocación es el corazón mismo de la nueva evangelización en los umbrales del tercer milenio, es la llamada de Dios al hombre para un tiempo nuevo de verdad y libertad, y para una nueva construcción ética de la cultura y de la sociedad europeas.