| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica Religiosos y promoción humana IntraText CT - Texto |
4. Por eso, ha parecido necesario buscar algunos principios guía, con objeto de que la opción preferencial por los pobres y el compromiso por la justicia respondan a la finalidad y al estilo propios de la misión de la Iglesia y, en ella, de la vida religiosa.
a. Los religiosos se encuentran frecuentemente en condiciones de vivir más de cerca los dramas que atormentan a las poblaciones a cuyo servicio evangélico se han consagrado. El carácter profético de la vida religiosa les impele a "encarnar la Iglesia deseosa de entregarse al radicalismo de las Bienaventuranzas" (13). Ellos se encuentran frecuentemente en las avanzadas de la misión y asumen los mayores riesgos para su salud y su propia vida (14).
b. Este deseo sincero de servir al Evangelio y a la promoción integral del hombre exige que pongan en el centro de todas sus preocupaciones la comunión, que se ha de construir con paciencia y perseverancia, buscando la verdad en la caridad.
c. Las Conferencias de Religiosos, respetuosas de los carismas de los diversos Institutos, pueden desempeñar a este respecto una valiosa función de estímulo y equilibrio en estrecha relación con las Conferencias Episcopales (15) y particularmente con las Comisiones Iustitia et Pax yCor Unum. De este modo se favorecerá la superación de posiciones ambiguas, bien sea de una pretendida y falaz neutralidad, o bien de sectarismos unívocos y totalizantes. Además, las diversas condiciones de cultura y sensibilidad, junto con los diversos contextos sociales y políticos, encontrarán de este modo el ambiente apropiado para una escucha recíproca y una concertación comunitaria que den garantía y eficacia segura.
d. Esta presencia en defensa y promoción de la justicia, particularmente atenta y activa, debería hacerse patente especialmente en aquellos sectores de las injusticias sin voz, en favor de las cuales clamaba el Sínodo de 1971 (16).
En efecto, mientras algunas categorías sociales saben dotarse de estructuras vigorosas de protesta y apoyo, asistimos en cambio a un sinnúmero de sufrimientos y de injusticias que encuentran escasa resonancia en el corazón de muchos de nuestros contemporáneos: el drama de los prófugos, de los perseguidos a causa de sus ideas políticas o de la profesión de su fe (17), la violación del derecho a la vida, las limitaciones injustificadas de las libertades humanas y religiosas, las carencias sociales que agudizan los sufrimientos de los ancianos y los marginados...
La Iglesia quiere ser, sobre todo para ellos, voz, conciencia y compromiso (18).
e. Pero el testimonio de los religiosos en pro de la justicia en el mundo comporta, sobre todo para ellos mismos, una revisión constante de las propias opciones de vida, del uso de los bienes, del estilo de sus relaciones. Porque quien tiene la valentía de hablar de justicia a los hombres debe en primer lugar ser justo ante ellos (19).
Y aquí se pone de manifiesto la relación estimulante entre evangelización y promoción humana, que deriva de aquel "testimonio silencioso" que Evangelii nuntiandi 69 nos presenta como la interpelación primera y mas eficaz al mundo y a la Iglesia misma.
En esta perspectiva, posee una fuerza particular de signo y de fecundidad apostólica el "papel desempeñado por los religiosos y religiosas consagrados a la oración, al silencio, a la penitencia, al sacrificio" (20).
En efecto, la dimensión contemplativa propia de toda forma de vida religiosa, adquiere en ellos acentos particularmente significativos, demostrando que la vida religiosa, en todas sus modalidades, no solo no convierte al religioso en un extraño para los hombres o inútil para la ciudad terrestre, sino que, al contrario, le hace capaz de acogerlo todo más profundamente en la caridad misma de Cristo (21).