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| Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica Religiosos y promoción humana IntraText CT - Texto |
9. Hay aún otros dos modos de participación que requieren criterios específicos de elección y de comportamiento. En efecto, dos formas concretas de inserción en el mundo del trabajo se presentan con características que merecen una detenida reflexión:
I. La integración en una profesión civil ejercida en las mismas condiciones sociales y económicas que los demás ciudadanos (en colegios, hospitales...).
En varios países son los cambios de las condiciones políticas los que lo imponen, como en el caso de nacionalización y, en consecuencia, de gestión estatal de las obras.
A veces son las reformas legislativas o las necesidades internas de los Institutos religiosos las que inducen a una presencia equiparada a la de los laicos para poder proseguir las propias actividades apostólicas.
Asimismo, la búsqueda de modalidades nuevas de presencia han sugerido experiencias de inserción en las estructuras sociales comunes.
En cualquiera de los casos, el respeto de los fines generales de la vida religiosa y de aquellos del propio Instituto exige que estas nuevas situaciones se confronten con las exigencias comunitarias y con las obligaciones de la obediencia y pobreza religiosa.
En efecto, una profesión civil coloca al religioso en un plano más directamente individual y lo hace depender en mayor grado de organismos y estructuras ajenos a su Instituto, creando además una relación nueva entre trabajo y salario. Son éstos algunos de los aspectos que los responsables de los Institutos han de tener presentes a la hora de evaluar dichas opciones, las cuales efectivamente requieren una capacidad de discernimiento que salvaguarde y valorice la finalidad religiosa por la cual se asumen.
II. La inserción en la "condición obrera" lleva consigo, junto con los valores que pretende realizar, una serie de problemas característicos.
Los religiosos obreros, en efecto, penetran en un mundo que tiene sus leyes, sus tensiones y, sobre todo en la sociedad de hoy, sus fuertes condicionamientos debidos a ideologías predominantes y luchas sindicales frecuentemente atormentadas y ambiguas.
Puede ocurrir, por eso, que al compartir la condición obrera para testimoniar la solicitud pastoral de la Iglesia (36), el religioso se halle envuelto en una visión del hombre, de la sociedad, de la historia, del mismo mundo del trabajo, que no corresponde a los criterios de juicio y a las directrices de acción contenidas en la doctrina social del Magisterio. De ahí que una misión semejante requiera garantías serias y una atención especial (37).