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| Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica Religiosos y promoción humana IntraText CT - Texto |
12. Parece, pues, necesario enumerar algunos principios directivos, conformes con el Magisterio, que iluminen una materia de por sí candente y, a veces, causa de desviaciones:
a. La "política" puede ser entendida en un sentido amplio y genérico como organización dinámica de toda la vida social.
Desde este punto de vista, constituye para todos los ciudadanos un deber de participación humana, responsable y activa. En esta perspectiva, el papel de los religiosos en las actividades y obras, reviste un significado profundo de estímulo y de compromiso en pro de aquellas transformaciones culturales y sociales que contribuyen a la promoción humana.
b. Pero si "política" quiere significar participación directa en las opciones de partido (lo que se llama "praxis política") entonces es preciso recurrir a las razones de fondo que han motivado la vocación y la misión de los religiosos en la Iglesia y en la sociedad para determinar los justos criterios de un compromiso eventual:
l - Aun reconociendo la valiosa contribución que deriva de la fuerza de su testimonio evangélico y de la variedad de sus iniciativas apostólicas, los religiosos no deben dejarse arrastrar por la ilusión de poder influir mayormente en el desarrollo de las personas y de los pueblos, sustituyendo sus deberes específicos con un "compromiso político" en el sentido estricto de la palabra (41),
2 - Edificar el Reino de Dios dentro de las estructuras mismas del mundo, en cuanto animación evangélica de la historia del hombre, constituye ciertamente un tema de vivo interés para toda la comunidad cristiana y, por lo tanto, también para los religiosos. Pero no en el sentido que se dejen involucrar en la "praxis política". En cambio, a través de las instituciones docentes, los medios de comunicación, las múltiples iniciativas religiosas y educativas, pueden contribuir activamente, sobre todo, a la preparación de los jóvenes haciéndoles artífices de promoción humana y social, cuyo reflejo no dejará de hacerse sentir incluso en el sector político. Y esto no por una estrategia de conquista, sino para realizar aquel servicio al hombre y a la sociedad que es la misión confiada por Cristo a toda la comunidad eclesial.
3 - Precisamente bajo este punto de vista, han de favorecerse las iniciativas tomadas por las religiosas para cooperar a la promoción de la mujer, con el fin de fomentar en los sectores de la vida pública y de la Iglesia misma, aquella inserción de la mujer que corresponde a la naturaleza y cualidades que le son propias (42),
4 - De esta forma, mediante el testimonio y las obras, los religiosos y religiosas se convierten en "expertos del Evangelio" creíbles, haciéndose útiles, como tales, para el saneamiento y la edificación de la sociedad, incluso cuando mantienen sus distancias frente a opciones políticas específicas, para presentarse no como hombres y mujeres de partido, sino como instrumentos de pacificación y solidaridad fraternal.
En efecto, por la primacía del Amor de Dios, que su elección pone fuertemente de relieve (43), los religiosos se presentan como hombres del Absoluto dentro del dinamismo de la Iglesia sedienta del Absoluto de Dios (44). Por esta opción fundamental, que promueve y condiciona todas las demás, son llamados a convertirse en signo y estímulo en medio del Pueblo de Dios.
5 - Sin embargo, una participación política activa sigue siendo una excepción y una cuestión de suplencia, que debe ser evaluada según criterios particulares. Cuando lo requieran circunstancias extraordinarias, se podrán examinar los casos particulares de modo que, de acuerdo con los responsables de la Iglesia local y de los Institutos religiosos, se tomen las decisiones más beneficiosas para la comunidad eclesial y civil. Pero la prioridad de la misión específica de la Iglesia y de la vida religiosa debe ser tenida siempre presente y mantenida según su modalidad característica (45).
Cfr. también Documento de Puebla n. 769, donde se citan las palabras del Papa: "Sois sacerdotes y religiosos; no sois dirigentes sociales, líderes políticos o funcionarios de un poder temporal. Por eso os repito: no nos hagamos la ilusión de servir al Evangelio si tratamos de diluir nuestro carisma a través de un interés exagerado hacia el amplio campo de los problemas temporales" (AAS, LXXI, p. 193).