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Medios de Comunicación social e información religiosa
33. Un hecho llama de manera particular la atención de los responsables de la pastoral: la cultura se hace cada vez más global por el influjo de los medios de comunicación y de la tecnología informática. Sin duda, las culturas en su conjunto y en todos los tiempos, han mantenido relaciones recíprocas. Sin embargo hoy, incluso las culturas menos extendidas no están aisladas. Se benefician de los cambios acelerados, y al mismo tiempo sufren presiones ejercidas por una fuerte corriente uniformadora, allí donde —ejemplo extremo de la difusión de formas de materialismo, de individualismo y de inmoralidad— los mercaderes de violencia y de sexo barato que invaden tanto los videocasetes como las películas, la televisión o Internet, amenazan con desplazar a los educadores. Los medios de comunicación social son vehículo, por otra parte, de una multiplicidad de propuestas religiosas ligadas a las culturas de origen antiguo o moderno, radicalmente diferentes, que se encuentran ahora al mismo tiempo y en el mismo lugar.
En el plano de la comunicación social, las emisoras católicas de televisión y sobre todo de radio, aun siendo modestas, desempeñan un papel no despreciable en la evangelización de la cultura y la inculturación de la fe. Llegan hasta las personas en el lugar habitual de su vida diaria y contribuyen poderosamente a la evolución de sus modos de vida. Las redes de radios católicas, allí donde sea posible crearlas, permiten no solamente a las diócesis sin grandes recursos aprovecharse de los medios técnicos de otras más favorecidas, sino también estimulan los intercambios culturales entre comunidades cristianas. El compromiso de los cristianos, no sólo en los medios religiosos, sino también en los medios estatales o comerciales es una prioridad, ya que estos medios de comunicación se dirigen por naturaleza al conjunto de la sociedad, y permiten a la Iglesia llegar hasta las personas que se encuentran fuera de su alcance. En ciertos países donde los medios están abiertos a los mensajes religiosos, las diócesis realizan auténticas campañas y difunden programas e incluso espacios publicitarios para hacer ver los valores cristianos que son esenciales para una cultura verdaderamente humana. Por otra parte, los católicos recompensan a los mejores profesionales con premios. Estas intervenciones en los medios pueden contribuir por su calidad y la seriedad del mensaje a promover una cultura inspirada por el Evangelio.
La prensa diaria y periódica y las editoras tienen su lugar, no sólo en la vida de la Iglesia local, sino también en la sociedad, porque testimonian la vitalidad de la fe y la contribución específica de los cristianos a la vida cultural, después de muchos siglos. Esta extraordinaria posibilidad de influencia requiere la presencia de periodistas, autores y editores con amplios horizontes culturales y con fuertes convicciones cristianas. En los países donde las lenguas tradicionales se utilizan junto a las lenguas oficiales, algunas diócesis editan un diario o al menos algunos artículos en la lengua tradicional, lo que les proporciona una capacidad de penetración sin igual en multitud de familias.
Las extraordinarias posibilidades de los medios de comunicación social para hacer irradiar el mensaje evangélico en el mundo y dar un alma a la cultura requieren la formación de católicos competentes: « Es fundamental para la eficacia de la nueva evangelización un profundo conocimiento de la cultura actual, en la cual los medios de comunicación social tienen gran influencia » (Ecclesia in America, n. 72). Esta presencia de los católicos en los medios será tanto más fructuosa si los pastores se sensibilizan con estos medios de comunicación durante el tiempo de su formación. Su compromiso maduro y responsable es la única actitud capaz de afrontar los escollos y de responder a los desafíos propios de los medios de comunicación.
34. La pastoral de la cultura exige una atención particular a los periodistas de la prensa escrita, de la radio y de la televisión. Sus preguntas provocan algunas veces perplejidad y desencanto, sobre todo cuando apenas corresponden al contenido fundamental del mensaje que debemos transmitir; sin embargo estos interrogantes desconcertantes son los de la mayor parte de nuestros contemporáneos. Para lograr una mejor comunicación entre las diversas instancias de la Iglesia y los periodistas, pero también para conocer mejor los contenidos, los promotores y los métodos de las redes culturales y religiosas, es importante que un número suficiente de personas reciba una adecuada formación en las técnicas de la comunicación, comenzando por los jóvenes en formación en los seminarios y las casas religiosas. Muchos laicos jóvenes se orientan hacia los medios. Corresponde a la pastoral de la cultura prepararlos para estar activamente presentes en el mundo de la radio, la televisión, del libro y de las revistas, ya que estos vectores de información constituyen la referencia diaria de la mayoría de nuestros contemporáneos. A través de medios abiertos y moralmente convenientes, cristianos bien preparados pueden jugar un papel misionero de primer plano. Es importante que sean formados y apoyados.
Para estimular creaciones de alto nivel moral, espiritual y artístico, muchas Iglesias locales organizan festivales de cine y de televisión y crean premios, inspirados en el ejemplo del Premio católico del cine. Para promover la cualidad de la información a través de una adecuada formación, algunas asociaciones profesionales y sindicales del periodismo han elaborado una Carta ética de los medios, un Código de comportamiento del periodista, e incluso han fundado un Consejo ético de los Medios. Otros han creado Círculos que reúnen profesionales de la información para ciclos de conferencias sobre temas éticos, religiosos, culturales, pero también para jornadas de espiritualidad.