| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| José Zorrilla El caballo del rey Don Sancho IntraText CT - Texto |
(Se presenta D. Ramiro armado de pies á cabeza: el esclavo etíope, de quien se hace mención en los anteriores actos, vestido á la oriental, con turbante blanco y con un collar de oro en señal de esclavitud, conduce de la brida el hermoso caballo de batalla del rey D. Sancho, magníficamente caparazonado y empenachado. Un paje con los colores de la Casa Real de Navarra y Castilla trae el escudo y la lanza de D. Ramiro. Éste tira un guantelete á los pies de D. García y dice en alta voz:)
RAMIRO Aquí estoy, llego á tiempo todavía;
y os declaro á la faz del mundo entero
torpe y vil impostor, mal caballero,
calumniador infame, don García.
OTRAS Ése es el que le ha robado.
OTRAS ¡Qué descaro, qué atrevimiento!
OTRAS No puede combatir, no es caballero, está declarado traidor y condenado á muerte.
OTRAS ¡Muera!
OTRAS ¡Sí, sí, que muera también con ellos!
UNA Ningún villano puede ceñirse armadura Real.
OTRAS ¡Muera, muera! Allá van los jueces del campo.
(Los jueces del campo, con algunos soldados, se dirigen hostilmente hacia D. Ramiro. Éste toma rápidamente el escudo de manos del paje, y descolgando el hacha de armas del caparazón del caballo, los hace retroceder.)
RAMIRO ¡Mentís! Derechos tengo á esta armadura,
yo puedo entrar con ella en la batalla.
PUEBLO ¡Muera, muera! Cogedle.
REY DE ARMAS ¡Paso al Rey, paso al Rey!
mi ley insulta y su delito ostenta,
y con mis propias armas se presenta?
(Don Ramiro se acerca al oido del Rey. Éste se estremece, y volviéndose á los suyos, dice:)
Con sola una palabra..., aun al Rey mismo...
Ya lo veis..., á no ser por mi buen celo
por vuestra alma, la echáis en el abismo.
REY ¡Oh! Concluid ¡por Dios! si este secreto
Señor, antes de todo
que inocentes no sean el objeto
¿queréis...
RAMIRO Que libres sean, ó en voz alta
al vulgo vil relataré esa historia.
y en silencio escuchando se mantengan.
(El Rey hace una señal, y van á traer á la Reina y Sesé. La tienda se cierra como al principio del acto.)
Pues os mostráis, don Sancho, tan celoso
de vuestro Real honor, que una sospecha
mal probada por labio mentiroso,
presa tan noble á los verdugos echa,
quiero, señor, que doña Nuña sepa,
antes que el duelo con mi vida acabe,
lo que en el alma de sus jueces cabe
cuando creen que la infamia en ella quepa.