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Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos
Presentación de la instrucción Redemptionis Sacramentum

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  • 2. Razones de ser de las Normas Litúrgicas
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2. Razones de ser de las Normas Litúrgicas

Alguien se podría preguntar sobre el por qué de la existencia de normas litúrgicas. ¿No serían suficientes la creatividad, la espontaneidad, la libertad de los hijos de Dios y un ordinario sentido común? ¿Por qué el culto a Dios debe estar reglamentado por rúbricas y normas? ¿No sería suficiente instruir a la gente sobre la belleza y la naturaleza sublime de la liturgia?

La normas litúrgicas son necesarias porque “el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro. En consecuencia, toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia” (Sacrosanctum Concilium, 7). Y la cumbre de la liturgia es la celebración Eucarística; nadie puede sorprenderse si, con el paso del tiempo, la Santa Madre Iglesia ha desarrollado palabras y acciones y, por lo tanto, directivas para este supremo acto de culto. Las normas Eucarísticas son concebidas para expresar y proteger el misterio Eucarístico, y también para manifestar que es la Iglesia quien celebra este augusto sacrificio y sacramento. Como lo expone el Papa Juan Pablo II: “Estas normas son una expresión concreta de la naturaleza auténticamente eclesial de la Eucaristía; éste es su más profundo significado. La liturgia no será jamás propiedad privada de nadie, ni del celebrante ni de la comunidad donde los sagrados misterios son celebrados” (Ecclesia de Eucharistia, 52).

Por esto, se sigue que “los sacerdotes que celebran la Misa piadosamente, según las normas litúrgicas, y la comunidades que se conforman a esas normas, demuestran, sin exaltación pero elocuentemente, su amor por la Iglesia” (ibid.).

Obviamente, la conformación externa no es suficiente. La fe, la esperanza y la caridad, que también se manifiestan en actos de solidaridad con los necesitados, son exigidas para participar en la Sagrada Eucaristía. La presente Instrucción subraya esta dimensión en el artículo 5: “La mera observancia externa de las normas, como resulta evidente, es contraria a la esencia de la sagrada Liturgia, con la que Cristo quiere congregar a su Iglesia, y con ella formar 'un sólo cuerpo y un sólo espíritu'. Por esto la acción externa debe estar iluminada por la fe y la caridad, que nos unen a Cristo y los unos a los otros, y suscitan en nosotros la caridad hacia los pobres y necesitados




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