|
Virtud difícil y difícil prueba
|
|
|
es guardar el
secreto peligroso,
|
|
|
que la
dificultad bien clara prueba
|
|
|
cuánto es sano,
seguro y provechoso;
|
|
|
y el poco fruto
y mucho mal que lleva
|
5
|
|
el vicio inútil
del hablar dañoso:
|
|
|
ejemplo los de
Líbico homicidas,
|
|
|
y otros que les costó el hablar
las vidas.
|
|
|
Veranse por los
ojos y escrituras
|
|
|
en los presentes tiempos y
pasados
|
10
|
|
cruëldades, ruïnas,
desventuras,
|
|
|
infamias,
puniciones de pecados,
|
|
|
grandes yerros en grandes
coyunturas,
|
|
|
pérdidas de
personas y de estados:
|
|
|
todo por no
sufrir el indiscreto
|
15
|
|
la peligrosa
carga del secreto.
|
[232]
|
|
De los vicios
el menos de provecho
|
|
|
y por donde más
daño a veces viene,
|
|
|
es el no
retener el fácil pecho
|
|
|
el secreto
hasta el tiempo que conviene:
|
20
|
|
rompe y deshace
al fin todo lo hecho,
|
|
|
quita la fuerza
que la industria tiene,
|
|
|
guerra,
furor, discordia, fuego enciende:
|
|
|
al propio dueño
y al amigo vende.
|
|
|
Por esto el
sabio hijo de Pillano
|
25
|
|
la causa a sus
soldados encubría
|
|
|
de no dejar
salir gente a lo llano,
|
|
|
siguiendo la
vitoria de aquel día:
|
|
|
y el retirado
campo castellano,
|
|
|
seguro a paso
largo por la vía,
|
30
|
|
como dije, la
furia quebrantada,
|
|
|
toma de la
ciudad la vuelta usada.
|
|
|
Usar Lautaro
desta maña, entiendo
|
|
|
que fuese para
algún sagaz intento,
|
|
|
el cual, por
congeturas, comprehendo
|
35
|
|
ser de gran
importancia y fundamento.
|
|
|
Dejado esto a
su tiempo y revolviendo
|
|
|
a los nuestros,
que así del fuerte asiento
|
|
|
se alejan, a
tres leguas otro día
|
|
|
hicieron alto,
asiento y ranchería.
|
40
|
|
Dos días los
españoles estuvieron
|
|
|
haciendo de los
bravos aguardando;
|
|
|
pero jamás los bárbaros
vinieron,
|
|
|
ni gente
pareció del otro bando:
|
|
|
al fin dos de
los nuestros se atrevieron
|
45
|
|
a ver el fuerte
y cerca de él llegando,
|
|
|
oyeron una voz
alta del muro
|
|
|
diciéndoles:
«Llegaos, que os doy seguro.»
|
[233]
|
|
Al uno por su
nombre lo llamaba,
|
|
|
con el cierto
seguro prometido,
|
50
|
|
el cual,
dejando al otro, se llegaba
|
|
|
por conocer
quién era el atrevido:
|
|
|
Llegado el
español junto a la cava,
|
|
|
el de la voz
fue luego conocido,
|
|
|
que era el
gallardo hijo de Pillano,
|
55
|
|
tratado dél un
tiempo como hermano.
|
|
|
Estaba de un
lustroso peto armado
|
|
|
con sobrevista
de oro guarnecida,
|
|
|
en una gruesa
pica recostado
|
|
|
por el ferrado
regatón asida:
|
60
|
|
el ancho y duro
hierro colorado
|
|
|
y de sangre la
media asta teñida;
|
|
|
puesta de
limpio acero una celada
|
|
|
abierta por mil
partes y abollada.
|
|
|
Llegado el
español donde podía
|
65
|
|
hablarle y
entenderle claramente,
|
|
|
el bizarro
Lautaro le decía:
|
|
|
«Marcos, de ti
me espanto extrañamente
|
|
|
y de esa tu
ignorante compañía,
|
|
|
que
sin razón y seso, ciegamente
|
70
|
|
penséis así de
mi opinión mudarme
|
|
|
y ser bastantes
todos a enojarme.
|
|
|
»¿Qué intento
os mueve o qué furor insano,
|
|
|
que así queréis
tiranizar la tierra?
|
|
|
¿No veis que
todo agora está en mi mano,
|
75
|
|
el bien vuestro
y el mal, la paz, la guerra?
|
|
|
¿No veis que el
nombre y crédito araucano
|
|
|
los levantados
ánimos atierra?
|
|
|
¿Que sólo el
son al mundo pone miedo
|
|
|
y quebranta las
fuerzas y el denuedo?
|
80 [234]
|
|
»En los pueblos no fuistes
poderosos
|
|
|
de defender las propias
posesiones,
|
|
|
que es cosa que
aun los pájaros medrosos
|
|
|
hacen rostro en
su nido a los leones:
|
|
|
¿y en los
desiertos campos pedregosos
|
85
|
|
pensáis de
sustentar los pabellones,
|
|
|
en tiempo que
estáis más amedrentados,
|
|
|
y más vuestros
contrarios animados?
|
|
|
»Es, a mi
parecer, loca osadía
|
|
|
querer contra
nosotros sustentaros,
|
90
|
|
pues ni por
arte, maña ni otra vía
|
|
|
podéis en
nuestro daño aprovecharos:
|
|
|
si lo queréis
llevar por valentía,
|
|
|
baste el
presente estrago a escarmentaros;
|
|
|
que fresca
sangre aún vierten las heridas,
|
95
|
|
y della aquí
las yerbas veo teñidas.
|
|
|
»Pues dejar yo jamás de
perseguiros,
|
|
|
según que lo
juré, será excusado;
|
|
|
hasta dentro de
España he de seguiros,
|
|
|
que así lo he
prometido al gran senado;
|
100
|
|
mas si queréis
en tiempo reduciros,
|
|
|
haciendo lo que
aquí os será mandado,
|
|
|
saldré de la
promesa y juramento,
|
|
|
y vosotros
saldréis de perdimiento.
|
|
|
»Treinta mujeres vírgines
apuestas
|
105
|
|
por tal
concierto habéis de dar cada año,
|
|
|
blancas, rubias, hermosas, bien
dispuestas,
|
|
|
de quince años
a veinte, sin engaño:
|
|
|
Han de ser
españolas; y tras éstas,
|
|
|
treinta capas
de verde y fino paño,
|
110
|
|
y otras treinta
de púrpura, tejidas
|
|
|
con fino hilo
de oro guarnecidas:
|
[235]
|
|
»También doce
caballos poderosos
|
|
|
nuevos y
ricamente enjaezados,
|
|
|
domésticos,
ligeros y furiosos,
|
115
|
|
debajo de la
rienda concertados:
|
|
|
y seis diestros
lebreles animosos
|
|
|
en la caza me
habéis de dar cebados:
|
|
|
este solo
tributo estorbaría
|
|
|
lo que estorbar
el mundo no podría.»
|
120
|
|
Atento el
castellano le escuchaba,
|
|
|
estando de la
plática gustoso;
|
|
|
mas cuando a
estas razones allegaba
|
|
|
no pudo aquí
tener ya más reposo:
|
|
|
así impaciente
al bárbaro atajaba,
|
125
|
|
diciéndole: «No
estés tan orgulloso,
|
|
|
que las parias
que pides, ¡oh Lautaro!
|
|
|
te costarán, si
esperas, presto caro.
|
|
|
»En pago de tu
loco atrevimiento
|
|
|
te darán
españoles por tributo
|
130
|
|
cruda muerte,
con áspero tormento,
|
|
|
y Arauco
cubrirán de eterno luto.»
|
|
|
Lautaro dijo:
«Es eso hablar al viento;
|
|
|
sobre ello,
Marcos, más yo no disputo;
|
|
|
las armas, no
la lengua, han de tratarlo
|
135
|
|
y la fuerza y
valor determinarlo.
|
|
|
»Libre puedes
decir lo que quisieres,
|
|
|
como aquel que
seguro le está dado;
|
|
|
que tú después
harás lo que pudieres,
|
|
|
y yo podré
hacer lo que he jurado:
|
140
|
|
tratemos de otras cosas de
placeres,
|
|
|
quede para su
tiempo comenzado;
|
|
|
y quiérote mostrar,
pues tiempo hallo,
|
|
|
una lucida
escuadra de caballo.
|
[236]
|
|
»Que, para que
no andéis tan al seguro,
|
145
|
|
acuerdo de
tener también caballos,
|
|
|
y de imponer
mis súbditos procuro
|
|
|
a saberlos
tratar y gobernallos.»
|
|
|
Esto dijo
Lautaro y desde el muro
|
|
|
a seis
dispuestos mozos sus vasallos
|
150
|
|
mandó que en seis caballos
cabalgasen,
|
|
|
y por delante dél los paseasen.
|
|
|
Por las dos
puentes, a la vez caladas,
|
|
|
salieron a
caballo seis chilcanos,
|
|
|
pintadas y anchas dargas
embrazadas,
|
155
|
|
gruesas lanzas terciadas en las
manos;
|
|
|
vestidas fuertes cotas, y
tocadas
|
|
|
las cabezas al
modo de africanos,
|
|
|
mantos por las caderas
derribados,
|
|
|
los brazos
hasta el codo arremangados:
|
160
|
|
y con airosa
muestra, por delante
|
|
|
del atento español
dos vueltas dieron;
|
|
|
pero ni de su
puesto y buen semblante,
|
|
|
punto
que se notase le movieron:
|
|
|
antes con
muestra y ánimo arrogante,
|
165
|
|
en alta voz,
que todos lo entendieron,
|
|
|
(que el muro
estaba ya lleno de gente),
|
|
|
habló así con
Lautaro libremente.
|
|
|
«En vano, ¡oh
capitán! cierto trabaja
|
|
|
quien pretende
con fieros espantarme;
|
170
|
|
no estimo lo
que ves en una paja,
|
|
|
ni alardes
pueden punto amedrentarme:
|
|
|
y por mostrar
si temo la ventaja,
|
|
|
yo solo con los
seis quiero probarme,
|
|
|
do verás que a
seis mil seré bastante:
|
175
|
|
vengan luego a
la prueba aquí delante.»
|
[237]
|
|
Lautaro
respondió: «Marcos, si mueres
|
|
|
tanto por nos
mostrar tu fuerza y brío,
|
|
|
el mínimo que
de ellos escogieres
|
|
|
a pie vendrá
contigo en desafío
|
180
|
|
del modo y la
manera que quisieres:
|
|
|
elige armas y
campo a tu albedrío,
|
|
|
ora con ellas,
ora desarmados,
|
|
|
a puños, coces, uñas y a
bocados.»
|
|
|
El español le
dijo: «Yo te digo
|
185
|
|
que mi honor en
tal caso no consiente
|
|
|
darles uno por
uno su castigo,
|
|
|
porque jamás se
diga entre la gente
|
|
|
que cuerpo a
cuerpo bárbaro conmigo
|
|
|
en campo osase
entrar singularmente:
|
190
|
|
por tanto, si
no quieres lo que pido,
|
|
|
no quiero yo
aceptar otro partido.»
|
|
|
No vinieron en
esto a concertarse:
|
|
|
después por otras cosas
discurrieron;
|
|
|
pero, llegado el
tiempo de apartarse,
|
195
|
|
del bárbaro los
dos se despidieron.
|
|
|
Vueltos a su
camino, oyen llamarse,
|
|
|
y a la voz
conocida revolvieron,
|
|
|
que era el
mesmo Lautaro quien llamaba,
|
|
|
diciendo: «Una
razón se me olvidaba.
|
200
|
|
»Tengo mi gente
triste y afligida,
|
|
|
con gran
necesidad de bastimento,
|
|
|
que me falta
del todo la comida
|
|
|
por orden mala
y poco regimiento:
|
|
|
pues la tenéis
de sobra recogida,
|
205
|
|
haced un
liberal repartimiento
|
|
|
proveyéndonos
della, que a mi cuenta
|
|
|
más la gloria y
honor vuestro acrecienta:
|
[238]
|
|
»Que en el
ínclito Estado es uso antiguo,
|
|
|
y entre buenos
soldados ley guardada,
|
210
|
|
alimentar
la fuerza al enemigo
|
|
|
para sólo
oprimirle por la espada:
|
|
|
Estad, Marcos,
atento a lo que digo,
|
|
|
y entended que
será cosa loada,
|
|
|
que digan que
las fuerzas sojuzgastes
|
215
|
|
que para mayor
triunfo alimentastes.
|
|
|
»Que se llame
vitoria yo lo dudo
|
|
|
cuando el
contrario a tal extremo viene,
|
|
|
que, en aquello
que nunca el valor pudo,
|
|
|
la hambre
miserable poder tiene,
|
220
|
|
y al fuerte
brazo indómito y membrudo
|
|
|
lo debilita,
doma y lo detiene,
|
|
|
y así por bajo
modo y estrecheza,
|
|
|
viene a parecer
fuerte la flaqueza.»
|
|
|
Era, Señor, su
intento que pensase
|
225
|
|
ser la
necesidad, fingida, cierta,
|
|
|
para que
nuestra gente se animase,
|
|
|
de industria
abriendo aquella falsa puerta;
|
|
|
y con esto
inducirla a que esperase,
|
|
|
teniendo así su
astucia más cubierta,
|
230
|
|
hasta que el
fin llegase deseado
|
|
|
del cauteloso
engaño fabricado.
|
|
|
Marcos, de las
palabras conmovido,
|
|
|
le dice: «Yo
prometo de intentallo
|
|
|
por sólo esas razones que has
movido,
|
235
|
|
y hacer todo el
poder en procurallo.»
|
|
|
Habiéndose con
esto despedido,
|
|
|
revolviendo las
riendas al caballo,
|
|
|
él y su
compañero caminaron
|
|
|
hasta que al
español campo llegaron.
|
240 [239]
|
|
De todo al
punto Villagrá informado
|
|
|
cuanto a
Marcos, Lautaro dicho había,
|
|
|
sospechoso,
confuso y admirado
|
|
|
de ver que
bastimentos le pedía:
|
|
|
era sagaz,
celoso y recatado,
|
245
|
|
revolviendo la
presta fantasía,
|
|
|
los secretos designios
comprehende,
|
|
|
y el peligroso
estado y trance entiende;
|
|
|
y en el presto
remedio resoluto,
|
|
|
cuando el mundo
se muestra más escuro,
|
250
|
|
sin tocar
trompa, del peligro instruto,
|
|
|
toma el camino
a la ciudad seguro,
|
|
|
maravillado del
ardid astuto;
|
|
|
pero de nuestra
gente ahora no curo,
|
|
|
que quiero
antes decir el modo extraño
|
255
|
|
de la ingeniosa
astucia y nuevo engaño.
|
|
|
Aún no era bien
la nueva luz llegada,
|
|
|
cuando
luego los bárbaros supieron
|
|
|
la súbita
partida y retirada,
|
|
|
que no con poca
muestra lo sintieron,
|
260
|
|
viendo claro
que al fin de la jornada
|
|
|
por un espacio
breve no pudieron
|
|
|
hacer en los
cristianos tal matanza
|
|
|
que nadie
dellos más tomara lanza.
|
|
|
Que aquel sitio
cercado de montaña,
|
265
|
|
que es en un
bajo y recogido llano,
|
|
|
de acequias
copiosísimas se baña
|
|
|
por zanjas con
industria hechas a mano:
|
|
|
Rotas al
nacimiento, la campaña
|
|
|
se hace en
breve un lago y gran pantano;
|
270
|
|
la tierra es
honda, floja, anegadiza,
|
|
|
hueca, falsa |