|
¿Qué cosa puede
haber sin amor buena?
|
|
|
¿Qué verso sin
amor dará contento?
|
|
|
¿Dónde jamás se
ha visto rica vena
|
|
|
que no tenga de
amor el nacimiento?
|
|
|
No se puede
llamar materia llena
|
5
|
|
la que de amor
no tiene el fundamento;
|
|
|
los contentos, los gustos, los
cuidados,
|
|
|
son, si no son
de amor, como pintados.
|
|
|
Amor de un
juicio rústico y grosero
|
|
|
rompe la dura y
áspera corteza;
|
10
|
|
produce ingenio
y gusto verdadero,
|
|
|
y pone cualquier
cosa en más fineza:
|
|
|
Dante, Ariosto,
Petrarca y el Ibero,
|
|
|
amor los trujo
a tanta delgadeza;
|
|
|
que la lengua
más rica y más copiosa,
|
15
|
|
si no trata de amor,
es desgustosa.
|
[286]
|
|
Pues yo, de
amor desnudo y ornamento,
|
|
|
con un inculto
ingenio y rudo estilo,
|
|
|
¿cómo he tenido
tanto atrevimiento,
|
|
|
que me ponga al
rigor del crudo filo?
|
20
|
|
Pero mi celo
bueno y sano intento,
|
|
|
esto me hace a
mí añudar el hilo,
|
|
|
que ya con el
temor cortado había,
|
|
|
pensando
remediar esta osadía.
|
|
|
Quíselo aquí
dejar, considerado
|
25
|
|
ser escritura
larga y trabajosa,
|
|
|
por ir a la
verdad tan arrimado
|
|
|
y haber de
tratar siempre de una cosa;
|
|
|
que no hay tan dulce
estilo y delicado,
|
|
|
ni pluma tan
cortada y sonorosa,
|
30
|
|
que en un largo
discurso no se estrague,
|
|
|
ni
gusto que un manjar no le empalague.
|
|
|
Que si a mi discreción
dado me fuera
|
|
|
salir al campo
y escoger las flores,
|
|
|
quizá el
cansado gusto removiera
|
35
|
|
la usada
variedad de los sabores:
|
|
|
pues como otros han hecho, yo
pudiera
|
|
|
entretejer mil
fábulas y amores;
|
|
|
mas, ya que tan
adentro estoy metido,
|
|
|
habré de
proseguir lo prometido.
|
40
|
|
Al lombardo
dejé y al araucano
|
|
|
donde la guerra
andaba más trabada,
|
|
|
que vienen a
juntarse mano a mano,
|
|
|
la espada alta
y la maza levantada:
|
|
|
de malla está
cubierto el italiano,
|
45
|
|
el indio la
persona desarmada,
|
|
|
y así como más
suelto y más ligero,
|
|
|
en descargar el
golpe fue el primero.
|
[287]
|
|
El membrudo
italiano, como vido
|
|
|
la maza y el
rigor con que bajaba,
|
50
|
|
alzó el escudo
en alto, y recogido
|
|
|
debajo dél, el
golpe reparaba:
|
|
|
por medio el
fuerte escudo fue rompido,
|
|
|
y en modo la
cabeza le cargaba,
|
|
|
que, batiendo los
dientes, vio en el suelo
|
55
|
|
las estrellas
más mínimas del cielo.
|
|
|
El brazo
descargó, que alto tenía,
|
|
|
sobre el
valiente bárbaro el lombardo,
|
|
|
pensando que dos
piezas le haría,
|
|
|
según era del
ánimo gallardo:
|
60
|
|
pero Rengo, que
punto no perdía,
|
|
|
como una onza
ligera y suelto pardo,
|
|
|
un presto salto
dio a la diestra mano,
|
|
|
de suerte que
el cuchillo bajó en vano.
|
|
|
Tras esto el
diestro bárbaro rodea
|
65
|
|
la poderosa
maza, de manera
|
|
|
que acertarle
de lleno, no al Andrea,
|
|
|
pero un duro peñasco
deshiciera.
|
|
|
Igual andaba
entre ellos la pelea,
|
|
|
aunque temo yo
a Rengo a la primera
|
70
|
|
vez que el
cuchillo baje, si le halla,
|
|
|
que habrá fin
con su muerte la batalla.
|
|
|
Mas con
destreza y gran reportamiento,
|
|
|
desnudo de
armas y de esfuerzo armado,
|
|
|
entra, sale y
revuelve como el viento,
|
75
|
|
que en maña y
ligereza era extremado:
|
|
|
hace siempre su
golpe, y al momento
|
|
|
le halla el
enemigo así apartado,
|
|
|
que
aunque el cuchillo de dos brazas fuera,
|
|
|
alcanzar a
herirle no pudiera.
|
80 [288]
|
|
Mil golpes por
el aire arroja en vano
|
|
|
el furioso
italiano embravecido,
|
|
|
viendo cómo
desnudo un araucano
|
|
|
y él armado, le
tiene en tal partido:
|
|
|
la izquierda junta
a la derecha mano,
|
85
|
|
y apretando la
espada, de corrido
|
|
|
al bárbaro
arremete, altos los brazos,
|
|
|
pensando
dividirle en dos pedazos.
|
|
|
El araucano con
mañoso brío,
|
|
|
baja la maza,
firme lo esperaba,
|
90
|
|
mas el cuerpo
hurtó con un desvío
|
|
|
al tiempo que
el cuchillo derribaba:
|
|
|
así que el
brazo y golpe dio en vacío,
|
|
|
y de la fuerza
inmensa que llevaba,
|
|
|
el gran
cuchillo sustentar no pudo,
|
95
|
|
quedando allí
con sólo medio escudo.
|
|
|
Pues como tal
lo vio, suelta la maza,
|
|
|
cerrando el
presto bárbaro de hecho,
|
|
|
y cuerpo a
cuerpo así con él se abraza,
|
|
|
que le imprime
las mallas en el pecho;
|
100
|
|
no por esto el
lombardo se embaraza,
|
|
|
mas piensa dél así haber más
derecho,
|
|
|
y con brazos
durísimos lo afierra,
|
|
|
creyendo
levantarlo de la tierra.
|
|
|
Lo que el
valiente Alcides hizo a Anteo
|
105
|
|
quiso el
nuestro hacer del araucano;
|
|
|
mas no salió
fortuna a su deseo,
|
|
|
y así el
deseado efeto salió en vano:
|
|
|
que el
esforzado Rengo de un rodeo
|
|
|
lo lleva largo trecho
por el llano,
|
110
|
|
sobre los
cuerpos muertos tropezando,
|
|
|
siempre con más
furor sobre él cargando.
|
[289]
|
|
Andrea, de
empacho ardiendo en rabia viva,
|
|
|
sintiéndose de un
hombre así apurado,
|
|
|
firme en el
suelo con los pies estriba,
|
115
|
|
cobrando
esfuerzo del honor sacado,
|
|
|
y de manera
sobre Rengo arriba
|
|
|
que de tierra
lo lleva levantado,
|
|
|
que era de
fuerza grande y de gran prueba,
|
|
|
bastante a
comportar la carga nueva.
|
120
|
|
Yo vi, entre
muchos jóvenes valientes
|
|
|
sobre pruebas
de fuerza porfiando,
|
|
|
trabar él una
cuerda con los dientes,
|
|
|
asiendo cuatro
della, y estribando
|
|
|
todos a un
tiempo a parte diferentes,
|
125
|
|
a
su pesar llevarlos arrastrando;
|
|
|
y de solos los
dientes se valía,
|
|
|
que las manos atrás presas
tenía.
|
|
|
Y con facilidad
y poca pena,
|
|
|
la mayor bota o
pipa que hallaba,
|
130
|
|
capaz de veinte
arrobas, de agua llena,
|
|
|
de tierra un
codo y más la levantaba;
|
|
|
y suspendida
sin verter, serena,
|
|
|
la sed por
largo espacio mitigaba,
|
|
|
bajándola
después al suelo llano
|
135
|
|
como si fuera
un cántaro liviano.
|
|
|
Aconteció otras
veces, barqueando
|
|
|
ríos en esta
tierra caudalosos,
|
|
|
ir la corriente
el ímpetu esforzando
|
|
|
a desbravar en riscos
peñascosos,
|
140
|
|
arrebatando el
barco, no bastando
|
|
|
la fuerza de
los remos presurosos,
|
|
|
y él, cubierto
de malla como estaba,
|
|
|
luego animoso
al agua se arrojaba;
|
[290]
|
|
y una cuerda en
la boca, revolviendo
|
145
|
|
al furioso
raudal el duro pecho,
|
|
|
los pies y fuertes brazos
sacudiendo,
|
|
|
rompía por la
canal casi derecho,
|
|
|
remolcando la
barca y resistiendo
|
|
|
el ímpetu del
agua, del estrecho
|
150
|
|
la sacaba a la
orilla en salvamento,
|
|
|
haciendo otras
mil cosas que no cuento.
|
|
|
A Rengo aquí
también sobrepujaba,
|
|
|
que no fue de
su fuerza menor prueba;
|
|
|
pero Rengo, que
en ira se abrasaba,
|
155
|
|
viendo que sin
firmarse alto lo lleva,
|
|
|
hizo por fuerza
pie y sobre él tornaba,
|
|
|
sacando la
vergüenza fuerza nueva;
|
|
|
pero al cabo
los dos se desasieron,
|
|
|
y otra vez a las armas
acudieron.
|
160
|
|
Y comienzan de
nuevo el fiero asalto
|
|
|
como si
descansaran todo el día,
|
|
|
ora presto por
bajo, ora por alto,
|
|
|
sin miedo el
uno al otro acometía:
|
|
|
Rengo, que de armadura
estaba falto,
|
165
|
|
con tal
destreza y maña se regía,
|
|
|
que sostiene en
un peso aquella guerra,
|
|
|
no perdiendo
una mínima de tierra.
|
|
|
Con presteza una
vez tal golpe asienta
|
|
|
al valiente
cristiano por un lado,
|
170
|
|
que toda la
persona le atormenta,
|
|
|
según que fue
de fuerza muy cargado:
|
|
|
otro
redobla, y otro, y a mi cuenta
|
|
|
al cuarto, que
bajaba más pesado,
|
|
|
el astuto
italiano se desvía,
|
175
|
|
y de una punta
al bárbaro hería.
|
[291]
|
|
La espada le
atraviesa el brazo fuerte
|
|
|
abriéndole en
el lado una herida;
|
|
|
mas fue tal su
ventura y diestra suerte
|
|
|
que no le privó
el golpe de la vida:
|
180
|
|
el bárbaro en
ponzoña se convierte,
|
|
|
y con braveza
fuera de medida,
|
|
|
con el fiero
enemigo fue en un punto,
|
|
|
descargando la
maza todo junto.
|
|
|
El italiano en
alto el medio escudo
|
185
|
|
alzó, por recoger el golpe
extraño;
|
|
|
pero del todo
resistir no pudo,
|
|
|
aunque se
reparó parte del daño;
|
|
|
batiole la
cabeza el golpe crudo,
|
|
|
y cual si el morrión
fuera de estaño
|
190
|
|
y no de fuerte
pasta bien templado,
|
|
|
así de aquella
vez quedó abollado.
|
|
|
Dos o tres
pasos dio desvanecido
|
|
|
del golpe el
italiano, vacilando,
|
|
|
perdida la
memoria y el sentido,
|
195
|
|
y anduvo por caer titubeando:
|
|
|
la sangre por
el uno y otro oído
|
|
|
le reventó en
gran flujo, como cuando
|
|
|
revienta de abundancia
alguna fuente,
|
|
|
y en pie se
tuvo bien difícilmente.
|
200
|
|
Pero vuelto en
su acuerdo, que se mira
|
|
|
lleno de sangre
y puesto en tal estado,
|
|
|
más furioso que
nunca, ardiendo en ira
|
|
|
de verse así de
un bárbaro tratado,
|
|
|
el brazo con el
pie diestro retira
|
205
|
|
para tomar más
fuerza, y el pesado
|
|
|
cuchillo
derribó con tal ruïdo
|
|
|
que revocó en
los montes del sonido.
|
[292]
|
|
Rengo, que el
gran cuchillo bajar siente
|
|
|
y el ímpetu y
furor con que venía,
|
210
|
|
cruzando la
alta maza osadamente,
|
|
|
al reparo
debajo se metía:
|
|
|
no fue la asta
defensa suficiente
|
|
|
por más barras
de acero que tenía,
|
|
|
que a tierra
vino della una gran pieza,
|
215
|
|
y el furioso cuchillo
a la cabeza.
|
|
|
Fue este golpe
terrible y peligroso,
|
|
|
por do una roja
fuente manó luego,
|
|
|
y anduvo por
caer Rengo dudoso,
|
|
|
atónito
y de sangre casi ciego:
|
220
|
|
el italiano
allí no perezoso,
|
|
|
viendo que no
era tiempo de sosiego,
|
|
|
baja otra vez
el gran cuchillo agudo
|
|
|
con todo aquel
vigor que dalle pudo.
|
|
|
En medio de la frente
en descubierto
|
225
|
|
hiere al
turbado Rengo el italiano,
|
|
|
y hubiérale de
arriba a abajo abierto,
|
|
|
si no torciera
al descargar la mano:
|
|
|
el golpe fue de
llano y como muerto
|
|
|
vino al suelo
tendido el araucano;
|
230
|
|
y el cuchillo
del golpe atormentado
|
|
|
por tres o
cuatro partes fue quebrado.
|
|
|
Crino, que volvió
el rostro al gran ruïdo
|
|
|
del poderoso
golpe y la caída,
|
|
|
viendo al
valiente Rengo así tendido,
|
235
|
|
pensó que era
pasado de esta vida:
|
|
|
y, de amistad y
deudo conmovido,
|
|
|
la espada de su
propio amo homicida,
|
|
|
que en Penco
Tucapel ganado había,
|
|
|
en venganza del
bárbaro esgrimía.
|
240 [293]
|
|
Pasa al Andrea
de un golpe el estofado
|
|
|
no reparando en
él la cruda espada,
|
|
|
que, rompiendo
la malla por el lado,
|
|
|
le penetró
hasta el hueso la estocada:
|
|
|
vuelve con un
mandoble, y recatado
|
245
|
|
Andrea, viendo
venir la cuchillada,
|
|
|
fue tan presto
con él por resistirle,
|
|
|
que no le dejó
tiempo de herirle.
|
|
|
Sin darle más
lugar, con él se afierra,
|
|
|
donde en satisfacción
de la herida,
|
250
|
|
alzándole bien
alto de la tierra,
|
|
|
de espaldas le
tendió con gran caída;
|
|
|
y por dar
presto fin a aquella guerra
|
|
|
la espada le quitó
y luego la vida;
|
|
|
metiéndose tras
esto por la parte
|
255
|
|
que andaba más
sangriento el fiero Marte.
|
|
|
Hiende por do
el montón ve más estrecho;
|
|
|
¡triste de aquel
que allí con él se junta!
|
|
|
Uno parte al
través, otro al derecho,
|
|
|
otro al sesgo,
otro ensarta de una punta;
|
260
|
|
otros que
tiende, aún no bien satisfecho,
|
|
|
a coces los quebranta y
descoyunta:
|
|
|
brazos, cabezas por el aire
avienta
|
|
|
sin término,
sin número, ni cuenta.
|
|
|
El buen Lasarte
con la diestra airada
|
265
|
|
en medio del
furor se desenvuelve,
|
|
|
pasa
el pecho a Talcuen de una estocada,
|
|
|
y sobre
Titaguan furioso vuelve:
|
|