19. Guarden silencio siempre en su Iglesia, siempre en el refectorio, siempre en el dormitorio. Se les permite, en cambio, hablar de cosas necesarias en otros lugares, en tiempos adecuados, en voz baja, con humildad y modestia; fuera de dichos lugares, su conversación sea en todas partes modesta y sin escándalo. Asimismo todo su continente, comportamiento, vida, modo de obrar y todo lo demás debe ser en ellos digno.