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LA FORMACIÓN PERMANENTE
109 Responsabilidad de los
superiores
Marcelino Champagnat se preocupaba del
perfeccionamiento de los primeros Hermanos. 1 Igualmente,
los Superiores mayores proporcionarán a cada uno los medios para continuar o
actualizar su formación espiritual, doctrinal y profesional. 2
109.1 El Hermano
Provincial ofrece a cada Hermano períodos de tiempo adecuados para su formación
permanente. El Plan de Formación especifica las actividades apropiadas a los
diversos grupos de Hermanos, teniendo en cuenta las culturas locales. (c 661)
109.2 Incumbe a los
Superiores mayores facilitar la formación necesaria a los Hermanos que ejercen
el servicio de la autoridad.
109.3 Cada
Hermano elige, en discernimiento con el Hermano Provincial, el campo de
especialización o de estudios, según las aptitudes personales y el plan
apostólico de la Provincia.
109.4 Nuestros
centros de espiritualidad ofrecen a los Hermanos ocasión de redescubrir su
vocación marista y renovar el impulso de su vida apostólica. Estos centros han
de responder a las necesidades de los tiempos y a las expectativas de la
Iglesia.
109.5 El Centro
Champagnat se orienta más específicamente a la preparación de formadores.
109.6 Nuestra
Señora del Hermitage es el santuario de nuestros orígenes maristas. Su centro
de acogida proporciona a los Hermanos la posibilidad de realizar una
experiencia de revitalización en el espíritu del Fundador y de los primeros
Hermanos.
109.7 Estos
centros internacionales son organizados por el Hermano Superior General con su
Consejo. (F 61)
110 Responsabilidad
personal
Como bautizados, nos esforzamos en llegar a
ser adultos a la medida de Cristo. 1 De ahí la necesidad de
una formación permanente que se prolongue toda la vida y abarque todas sus
dimensiones. Tenemos el grave deber de continuar la formación para responder a
las llamadas de Dios, siempre nuevas, y vivir más fielmente nuestra vocación en
compañía de los Hermanos. 2
Para ello, utilizamos los medios ordinarios
puestos a nuestra disposición. Por un lado, el estudio personal, la oración
perseverante y la revisión de vida a la luz del evangelio y de la experiencia
adquirida. Y por otro, el diálogo con los superiores, el acompañamiento
espiritual y el enriquecimiento mutuo de la convivencia comunitaria.
110.1 La
comunidad es el lugar privilegiado donde seejerce la corresponsabilidad en la
formación permanente de cada uno de sus miembros. Gracias a la ayuda mutua, los
Hermanos se sienten estimulados en su esfuerzo de crecimiento integral.
110.2 Por fidelidad
a la misión de la Iglesia y a la del Instituto, la formación permanente tiene
en cuenta estas tres prioridades: la catequesis, la acción por la justicia y
los medios de comunicación social.
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