Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
P. Jorge Loring, S. I. Para salvarte IntraText CT - Texto |
97,2. BAUTISMO . Es un sacramento por el que lavándonos con el agua e
invocando a la Santísima Trinidad, se nos borra el pecado original .
El bautismo, además de lavar el pecado original, perdona cualquier otro pecado
personal que tuviere el que se bautiza , si recibe el bautismo después de tener
uso de razón (con tal que tenga el debido arrepentimiento), y todas las penas
debidas por ellos El bautismo nos introduce en la Iglesia haciéndonos cristianos,
miembros de la Iglesia, hijos adoptivos de Dios y herederos del cielo . Por el
bautismo nacemos a una nueva vida, la vida de la gracia, de la fe .
Como el bautismo es la puerta para entrar en la Iglesia, sin haber recibido el
bautismo no se puede recibir válidamente ningún otro sacramento .
En los primeros años del cristianismo el bautismo se realizaba por inmersión
del bautizando en una piscina. Pero ya a principios del siglo II La Didajé , ya
en el siglo primero, habla del bautismo por infusión, derramando agua sobre la
cabeza del bautizando .
Los Testigos de Jehová imponen el bautismo de inmersión (por medio del baño)
considerando inválida toda otra forma, basados en que Cristo lo recibió así en
el Jordán. Pero desde los primeros tiempos del cristianismo, en la Iglesia se
empleó también el de ablución, como lo hace hoy la Iglesia. Si San Pablo
bautizó en la cárcel al carcelero , no es probable que lo hiciera por
inmersión. Lo mismo San Pedro cuando el día de Pentecostés bautizó a tres mil ;
no es fácil fuera por inmersión. El catecismo más antiguo que se conoce, la
«Didajé», escrito el año 70 de nuestra era, cuando todavía vivían muchísimos
discípulos de Cristo , dice : «si no hay agua corriente, para bautizar se
derrama agua tres veces en la cabeza»932.
Cuando un niño nace, debe ser bautizado enseguida , para que se le perdone el
pecado original y quede hecho cristiano. La Comisión Vaticana para la Doctrina
de la Fe afirma que sigue en todo su vigor la obligación de bautizar, «cuanto
antes», a los niños nacidos de padres cristianos normales; si bien actualmente
por el avance de la medicina y por haber disminuido mucho la mortalidad
infantil, esa forma de «cuanto antes» puede entenderse con mayor amplitud .
Pero privar voluntariamente a los niños durante largo tiempo de este sacramento
puede ser un pecado grave . El actual Código de Derecho Canónico dice que los
hijos deben bautizarse en las primeras semanas933.
No es absolutamente cierto que puedan salvarse los niños que mueren sin
bautismo. Como tampoco es absolutamente cierto que no puedan salvarse. Dios
puede tener para salvarlos medios extraordinarios que nosotros desconocemos.
Por eso la Iglesia tiene una misa para estos niños, confiándolos a la
misericordia de Dios .
La misericordia de Dios nos hace confiar que haya un camino de salvación para
los niños que mueren sin bautismo .
Pero es claro que si en caso de enfermedad mortal se dispone de dos medicinas,
una que cura y otra que no estamos seguros de que cura, todo el que tenga
sentido común aplicará la primera. La existencia de limbo no es dogma de fe
934.
El limbo es el lugar o estado de los que han muerto sólo con el pecado
original. No pueden entrar en el cielo; ni tampoco ir al infierno ni al
purgatorio, pues no tienen pecados personales . El limbo es una conclusión
teológica defendida hoy por casi todos los teólogos católicos .
Al bautizar a un niño conviene ponerle un nombre que no sea ajeno al sentir
cristiano .
Estos nombres son los de Jesús, de
la Santísima Virgen en sus principales advocaciones y devociones, y de los
santos.
El patrocinio de un santo ofrece un modelo de caridad y asegura su
intercesión .
Al hijo bautizado hay que educarle cristianamente con la palabra y con el
ejemplo (rezar habitualmente en casa, ir a misa los domingos y fiestas de
precepto, confesar con frecuencia, vivir la justicia social, cumplir las
obligaciones profesionales, respetar los bienes ajenos, ser responsable en la
vida pública y social, etc.); y cuando llegue al uso de razón debe preparársele
bien a la Primera Comunión .
Para darle una buena formación cristiana conviene llevarlo a la catequesis
parroquial , ponerlo en un colegio donde se le enseñe la Religión Católica,
seguir de cerca la formación religiosa que recibe en el colegio, formarle
rectamente la conciencia (descubrirle el valor del cumplimiento del deber,
acostumbrarle a ayudar a los demás, hacerle ver que las cosas no son buenas o
malas porque las hagan muchos o pocos, etc.)
Para ayudar a la educación cristiana del bautizado se eligen los padrinos que
suplen a los padres, si éstos faltan. Para que puedan ejercer bien su cometido,
deben llevar una vida congruente con la misión que van a asumir, no estar
impedidos por el derecho de la Iglesia, tener conciencia de que su misión no es
un mero trámite, sino que deben estar dispuestos a cumplirla honradamente; por
lo cual deben ser católicos practicantes, aceptar la doctrina del Magisterio de
la Iglesia, no militar en partidos políticos que tienen una ideología opuesta
al Evangelio, realizar su trabajo profesional según criterios morales y no
incompatibles con la enseñanza de la Iglesia Católica.
Privar a los hijos del bautismo y de la educación católica pensando que así se
les deja con mayor libertad para que ellos elijan de mayores, es tan
absuuuuuurdo como el no enseñarles ninguna lengua, para que así, de mayores
puedan ellos elegir la lengua que prefieran. Lo lógico es que los padres transmitan a sus hijos todos los bienes que
ellos tienen: educación, cultura, lengua y fe. Después, de mayores, cada
cual hace suyo todo esto libremente o lo rechaza responsablemente. La inhibición de los padres en este punto
puede después ser censurada por sus propios hijos.
Según documento de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, el
bautismo debe administrarse en la niñez, debiendo asegurarse una verdadera
educación en la fe y en la vida cristiana . Si a un niño le tocara una gran
herencia, los padres la aceptarían enseguida para que empiece a disfrutarla, y
no esperarían a que fuera mayor. El bautismo vale más que la mayor de las
herencias. Para hacer un gran favor a alguien no hay que pedirle permiso. A un
niño se le vacuna sin pedirle permiso.
El encargado de bautizar es el párroco; pero, si hay peligro de que el niño
muera antes de que llegue el sacerdote, debe bautizarlo cualquiera, hombre o
mujer, aunque no sea católico, y aunque ni siquiera esté él mismo bautizado .
Basta con que tenga uso de razón y quiera hacer lo que instituyó Cristo
935.
Para bautizar se derrama agua natural sobre la cabeza del niño, diciendo, con
intención de bautizar: Yo te bautizo el nombre del Padre, y del Hijo y del
Espíritu Santo . Las palabras se pronuncian al mismo tiempo que se derrama el
agua. Ésta debe mojar la piel de la
cabeza y correr por ella . A ser posible, delante de dos testigos. Con
todo, si después el niño sale de peligro, hay que llevárselo al párroco,
explicándole lo ocurrido, para que complete los requisitos que faltan.
Pero el bautismo sólo se puede recibir una vez, pues imprime carácter y deja el
alma sellada para siempre.
Voy a añadir aquí algunas normas sobre el bautismo de urgencia .
Aunque no es frecuente que tenga que realizarse, pues en las clínicas suele
haber gente que tiene mucha práctica en hacerlo, me basta que por darlas a conocer
aquí pueda una persona más conseguir la gloria eterna. La Iglesia desea que se
bauticen los fetos abortivos. Así lo manda en el Código de Derecho Canónico.
Cuando en un aborto se está cierto de que se trata de un ser humano vivo, se
bautiza absolutamente según la fórmula que acabo de indicar.
Pero si hay duda, se hace bajo condición: «Si eres capaz...», «si vives...».
Especial dificultad presentan las molas o embriones. Para bautizarlos se pueden
coger con las dos manos y con los dedos rasgar la envoltura que los rodea y
sumergirlos en un recipiente con agua de modo que ésta toque todo el contenido,
pronunciando la fórmula la misma persona que hace esta acción.
Cuando el feto presenta figura humana se bautiza la cabeza. Si presenta señales
de vida, con la fórmula ordinaria. Si se duda de que viva, se hace bajo
condición. Solamente en caso de cierta y plena corrupción se ha de omitir el
bautismo. Si el feto tiene forma monstruosa debe bautizarse siempre, al menos
bajo condición. Y si se duda de si es uno o varios, bautizar uno absolutamente
y los otros bajo condición. Si es claro que se trata de varias personas unidas
entre sí, se bautiza cada uno por separado.
Si por las dificultades del parto hay peligro de que el niño muera antes de
salir, debe bautizarse en el seno materno; y si lo primero que sale es una mano
o un pie, bautícese ahí, y después, si nace con vida, bautícese de nuevo en la
cabeza, bajo condición. Y si la madre muere antes de que el niño nazca, el feto
debe ser extraído por aquellos a quienes corresponda, y bautizado,
absolutamente si ciertamente vive, o bajo condición si es dudoso que viva : no
se olvide que el feto humano puede sobrevivir a la madre una o varias horas,
según los casos .
El bautismo es necesario para salvarse . Pero en caso de imposibilidad, puede
ser suplido por el bautismo de deseo, por lo menos implícito, el cual se
contiene en un acto de sincero amor a Dios . Y es claro que el martirio es un acto excelente de amor a Dios .
¿Los que padecen la muerte a causa de la fe, los catecúmenos y todos los
hombres que, bajo el impulso de la gracia, sin conocer la Iglesia, buscan
sinceramente a Dios y se esfuerzan por cumplir su voluntad, se salvan aunque no
hayan recibido el bautismo936.
La necesidad del bautismo para salvarse está claro en el Evangelio. Le
dice Jesucristo a Nicodemo : «El que no naciere del agua y del Espíritu no
puede entrar en el Reino de Dios»937.
Pero desde los primeros siglos del cristianismo, en la Iglesia, se habla del
bautismo de deseo ; pensando no sólo en los catecúmenos que morían antes de
recibir el bautismo, sino también en todo hombre que, ignorando el Evangelio de
Cristo y su Iglesia, buscaba la verdad y hacía la voluntad de Dios según él la
conocía; pues se podía suponer que semejantes personas habrían deseado
explícitamente el bautismo si hubiesen conocido su necesidad . El bautismo de
deseo lo amplía hoy la Iglesia a todos los infieles que nunca faltaron a su
conciencia y estuvieron siempre en disposición de hacer lo que Dios les pidiera.
Para éstos Dios tiene que tener el modo de que puedan salvarse.
Así opinaba Santo Tomás .
97,3. CONFIRMACION. Es un sacramento por el que, con la unción del santo
crisma , hecha en la frente con la mano del ministro, y las palabras
prescritas, se concede a los bautizados el Espíritu Santo para creer
firmemente, ser testigos de Cristo en las palabras y las obras, y defender
intrépidamente la fe que recibimos en el bautismo.
El sacramento de la confirmación nos hace madurar como cristianos, nos perfecciona
como persona humana, y nos hace mejores templos del Espíritu Santo.
Este sacramento, de ordinario, lo administra el Sr. Obispo; pero si él lo
delega, puede administrarlo un sacerdote .
La gracia recibida en el bautismo debemos fortalecerla con el sacramento de la
confirmación . Así podremos cumplir
mejor los deberes del cristiano, y vencer las dificultades que se nos presenten
en el camino de nuestra salvación. La vida cristiana está en abierta
oposición con la vida mundana. El cristiano vive en tensión continua:
en el interior lucha contra las malas inclinaciones, y en el exterior contra el
mundo y el demonio. La confirmación imprime en el alma el carácter de soldado
de Jesucristo , y vigoriza para el combate cristiano. La confirmación nos
vincula más perfectamente con la Iglesia. Nos enriquece con una fortaleza
especial del Espíritu Santo.
Es un obligarse más seriamente a
difundir y defender la fe de palabra y de obra . En el n 75 te hablé del
apostolado de los seglares.
La confirmación hay que recibirla en estado de gracia . El que recibe la
confirmación, a sabiendas, en pecado grave comete un sacrilegio. Si el
confirmado tiene uso de razón , debe estar suficientemente instruido en la
Religión Católica.
97,4. PENITENCIA . También suele llamarse confesión o sacramento de la reconciliación. Es un sacramento en el que por la absolución del sacerdote se le perdonan, al cristiano arrepentido que se acusa rectamente, los pecados cometidos después del bautismo. (Ver números 53-94 )
97,5. EUCARISTIA . Es un sacramento en el que, bajo las apariencias de pan y vino, se contiene verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre de Cristo , para alimento espiritual del alma que los recibe en la Sagrada Comunión con las debidas disposiciones. (Ver números 45-52 )