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A La Excma. Señora doña María Teresa Álvarez de Toledo,
Haro, Silva, Guzmán, etc. Duquesa de Alba, Marquesa del Carpio, Duquesa de Huéscar,
etc.
EXCMA. SEÑORA:
En el breve y humilde bulto de
estas planas están resumidos, excelentísima señora y única veneración de mi
respeto, los torpes pasos, las culpables quietudes y las melancólicas
desventuras de mi miserable vida. Refiero
en ellas el ocio, los empleos, los afanes, los descuidos y las malicias que han
pasado por mí, desde que entré en el mundo hasta ahora que estoy bien cercano a
salir de él. Descubro, entre poquísimas felicidades, las persecuciones con que
me ha seguido la fortuna, las miserias a que me condenó mi altanería, los
precipicios adonde me asomaron mis costumbres y los más de los errores que
dieron justamente a mi vida el renombre de mala vida. Lo más que contiene este
angustiado compendio son perversas locuras, sucesos viciosos y tristísimas
casualidades; y siendo tan escandaloso este culto, ni me avergüenzo de
sacrificarlo a los pies de V. Exc., ni desespero de que su discretísima
compasión deje de admitir mis ansias reverentes; porque no los dedico como
dones de sacrificante presuntuoso, sino como promesas de un infelice
delincuente que busca en el delicioso sagrado de V. Exc. su patrocinio, su
honor y sus seguridades.
Tiene
este humildísimo cortejo el semblante de malhechor; mas no le faltan venturosas
desgracias que le prometen toda la piedad de V. Exc. Es un resumen de culpas,
infortunios, escándalos, castigos y desazones; pero yo no sacrifico a V. Exc.
mis delitos, sino mis trabajos; no retiro a su sagrado mis locuras, sino mis
aflicciones y, finalmente, no pongo en el clementísimo altar de V. Exc. lo que
he pecado, sino lo que he padecido. Por estas razones -y la de haberse
fabricado en casa de V. Exc. este voto - en aquellas horas en que (con
sentimiento de mi veneración) me retiraba de sus pies, creo que no es indigno
de las aceptaciones; y más cuando lo acompaña mi rendimiento, mi gratitud y mi
fidelísima servidumbre.
Suplico
a V. Exc. rendidamente se digne de recibir la vida que gozo y la Vida que
escribo, pues sobre una y otra han puesto las honras de V. Exc. un dominio
apetecible y una esclavitud inexcusable, de modo que no le ha quedado a mi
elección, a mi afecto, ni a mi codicia la libertad de pensar en otro dueño para
patrono del desdichado culto de esta obrilla. V. Exc. lo es sólo de todas mis
acciones, y en reconocimiento a sus graciosísimas piedades, ofrezco mi Vida,
obras y trabajos, lo que he sido, lo que soy y lo que pueda valer y vivir.
Nuestro Señor guarde a V. Exc.
muchos años, como se lo ruego y nos importa. De esta casa de V. Exc. Madrid y mayo 12 de 1743.
EXCMA. SEÑORA,
B. L. P. de V. Exc. su rendidísimo siervo
EL DOCTOR DON
DIEGO DE TORRES
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