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COMUNICADO
DE SU EMINENCIA EL CARD. ANGELO SODANO SECRETARIO DE ESTADO DE SU SANTIDAD
Al final de la solemne Concelebración
Eucarística presidida por Juan Pablo II en Fátima, el Cardenal Angelo Sodano,
Secretario de Estado, ha pronunciado en portugués las palabras que aquí
reproducimos en traducción española.
Hermanos y hermanas en el Señor:
Al concluir esta solemne celebración, siento
el deber de presentar a nuestro amado Santo Padre Juan Pablo II la felicitación
más cordial, en nombre de todos los presentes, por su próximo 80° cumpleaños,
agradeciéndole su valioso ministerio pastoral en favor de toda la Santa Iglesia
de Dios.
En la solemne circunstancia de su venida a
Fátima, el Sumo Pontífice me ha encargado daros un anuncio. Como es sabido, el
objetivo de su venida a Fátima ha sido la beatificación de los dos
“pastorinhos”. Sin embargo, quiere atribuir también a esta peregrinación suya
el valor de un renovado gesto de gratitud hacia la Virgen por la protección que
le ha dispensado durante estos años de pontificado. Es una protección que
parece que guarde relación también con la llamada “tercera parte” del secreto
de Fátima.
Este texto es una visión profética
comparable a la de la Sagrada Escritura, que no describe con sentido
fotográfico los detalles de los acontecimientos futuros, sino que sintetiza y
condensa sobre un mismo fondo hechos que se prolongan en el tiempo en una
sucesión y con una duración no precisadas. Por tanto, la clave del lectura del
texto ha de ser de carácter simbólico.
La visión de Fátima tiene que ver sobre todo
con la lucha de los sistemas ateos contra la Iglesia y los cristianos, y
describe el inmenso sufrimiento de los testigos de la fe del último siglo del
segundo milenio. Es un interminable Via Crucis dirigido por los Papas
del Siglo XX.
Según la interpretación de los pastorinhos,
interpretación confirmada recientemente por Sor Lucia, el « Obispo vestido de
blanco » que ora por todos los fieles es el Papa. También él, caminando con
fatiga hacia la Cruz entre los cadáveres de los martirizados (obispos,
sacerdotes, religiosos, religiosas y numerosos laicos), cae a tierra como
muerto, bajo los disparos de arma de fuego.
Después del atentado del 13 de mayo de 1981,
a Su Santidad le pareció claro que había sido « una mano materna quien guió la
trayectoria de la bala », permitiendo al « Papa agonizante » que se detuviera «
en el umbral de la muerte » (Juan Pablo II, Meditación desde el Policlínico
Gemelli a los Obispos italianos, en: Insegnamenti, vol. XVII1, 1994,
p. 1061). Con ocasión de una visita a Roma del entonces Obispo de
Leiria-Fátima, el Papa decidió entregarle la bala, que quedó en el jeep después
del atentado, para que se custodiase en el Santuario. Por iniciativa del
Obispo, la misma fue después engarzada en la corona de la imagen de la Virgen
de Fátima.
Los sucesivos acontecimiento del año 1989
han llevado, tanto en la Unión Soviética como en numerosos Países del Este, a
la caída del régimen comunista que propugnaba el ateísmo. También por esto el
Sumo Pontífice le está agradecido a la Virgen desde lo profundo del corazón.
Sin embargo, en otras partes del mundo los ataques contra la Iglesia y los
cristianos, con la carga de sufrimiento que conllevan, desgraciadamente no han
cesado. Aunque las vicisitudes a las que se refiere la tercera parte del
secreto de Fátima parecen ya pertenecer al pasado, la llamada de la Virgen a la
conversión y a la penitencia, pronunciada al inicio del siglo XX, conserva
todavía hoy una estimulante actualidad. « La Señora del mensaje parecía leer
con una perspicacia especial los signos de los tiempos, los signos de nuestro
tiempo ... La invitación insistente de María santísima a la penitencia es la
manifestación de su solicitud materna por el destino de la familia humana,
necesitada de conversión y perdón » (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada
Mundial del Enfermo 1997, n. 1, en: Insegnamenti, vol. XIX2, 1996,
p. 561).
Para permitir que los fieles reciban mejor
el mensaje de la Virgen de Fátima, el Papa ha confiado a la Congregación para
la Doctrina de la Fe la tarea de hacer pública la tercera parte del « secreto
», después de haber preparado un oportuno comentario.
Hermanos y hermanas, agradecemos a la Virgen
de Fátima su protección. A su materna intercesión confiamos la Iglesia del
Tercer Milenio.
Sub tuum praesidium confugimus, Santa Dei
Genetrix! Intercede pro Ecclesia. Intercede pro Papa nostro Ioanne Paulo II.
Amen.
Fátima, 13 de mayo de 2000.
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