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II. Indicaciones sobre el uso de la expresión.
9.
Las referencias históricas expuestas en los párrafos precedentes
muestran la relevancia que ha asumido la expresión Iglesias hermanas en el
diálogo ecuménico. Esto hace aun más importante que de ella se haga un uso
teológicamente correcto.
10.
En efecto, en sentido proprio, Iglesias hermanas son exclusivamente las
Iglesias particulares (o las agrupaciones de Iglesias particulares: por
ejemplo, los Patriarcados y las Metropolías).7 Debe quedar siempre
claro, incluso cuando la expresión Iglesias hermanas es usada en este sentido
propio, que la Iglesia universal, una, santa, católica y apostólica, no es
hermana sino madre de todas las Iglesias particulares8.
11.
Se puede hablar de Iglesias hermanas, en sentido propio, también en
referencia a Iglesias particulares católicas y no católicas; y por lo tanto
también la Iglesia particular de Roma puede ser llamada hermana de todas las
Iglesias particulares. Pero, como ya ha sido recordado, no se puede decir
propiamente que la Iglesia católica sea hermana de una Iglesia particular o
grupo de Iglesias. No se trata solamente de una cuestión terminológica, sino
sobre todo de respetar una verdad fundamental de la fe católica: la de la
unicidad de la Iglesia de Jesucristo. Existe, en efecto, una única
Iglesia,9 y por eso el plural Iglesias se puede referir solamente a las
Iglesias particulares.
En consecuencia es de evitar, como fuente de malentendidos y
de confusión teológica, el uso de fórmulas como “nuestras dos Iglesias”, que
insinúan –cuando se aplican a la Iglesia católica y al conjunto de las Iglesias
ortodoxas (o de una Iglesia ortodoxa)– un plural no solamente al nivel de
Iglesias particulares, sino también al nivel de la Iglesia una, santa, católica
y apostólica, confesada en el Credo, cuya existencia real aparece así ofuscada.
12.
En fin, se debe también tener presente que la expresión Iglesias
hermanas en sentido proprio, como es testimoniado por la Tradición común de
Occidente y Oriente, puede ser aplicada exclusivamente a aquellas comunidades
que han conservado válidamente el Episcopado y la Eucaristía.
Roma, en la Sede de la Congregación para la Doctrina de la
Fe, el 30 de junio de 2000, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.
+ Joseph Card. Ratzinger
Prefecto
+ Tarcisio
Bertone, S.D.B.
Arzobispo emérito de Vercelli
Secretario
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