103-grita | guard-testi | texto-zanja
negrita = Texto principal
Capítulo, Parrafo gris = Texto de comentario
1 II,6(8) | 372; Corp. Chris. I, p. 103, 1, 31-36).~
2 II,7(17) | AAS 58, 1966, 1072; cf. 1047).~
3 II,7(17) | cf. n. 27, (AAS 58, 1966, 1072; cf. 1047).~
4 II,5(5) | modelándolo con sus manos (cf. Sal 118, 73). Parece que este tema
5 II,7(13) | Denz. Sch. 1184. Cf. también la Constitución
6 II,5(5) | 8-12; Sal 22, 10; 71, 6; 139, 13. En el evangelio, leemos
7 II,7(12) | Constitución Effrenata en 1588 (Bullarium Romanum, V, 1.
8 II,7(12) | Fontes Iuris Canonici, I, n. 165, pp. 308- 311).~
9 II,6(7) | Sources Chrétiennes, 33, pp. 166-167). Se tenga en cuenta
10 II,6(7) | Chrétiennes, 33, pp. 166-167). Se tenga en cuenta la
11 II,7(15) | Discorsi e radiomessaggi, VI, 183 ss.)~
12 II,7(13) | Pío IX, V, 55-72; AAS 5, 1869, pp. 305-331; Fontes Iuris
13 II,7(18) | aborto directo (AAS 17, 1884, 556; 22, 1888-1890, 748;
14 II,7(18) | AAS 17, 1884, 556; 22, 1888-1890, 748; DS 3258).~
15 II,7(18) | 17, 1884, 556; 22, 1888-1890, 748; DS 3258).~
16 II,7(14) | Casti connubii, AAS 22, 1930, 562-565; Denz. Sch. 3719-
17 IV,15(22) | Pacem in terris, AAS 55, 1963, 267. Cons. Gaudium et spes,
18 II,7(17) | 51. cf. n. 27, (AAS 58, 1966, 1072; cf. 1047).~
19 I,4(2) | 29. Cf. ib 31 (AAS 59, 1967, p. 897). Ella es competente
20 I,3(1) | Parte II, pp. 47-300, Roma, 1973.~
21 V,23 | 23. Lo que por el contrario
22 IV,15(22) | in terris, AAS 55, 1963, 267. Cons. Gaudium et spes,
23 II,5 | corona del mundo (Gn 1, 26-28). En el plano humano, "por
24 II,7(9) | de este crimen (Mansi 12, 292, c. 17).~
25 II,5 | un "talento" (Mt 25, 14-30), hay que hacerla fructificar.
26 I,3(1) | sull-aborto. Parte II, pp. 47-300, Roma, 1973.~
27 II,7(13) | 55-72; AAS 5, 1869, pp. 305-331; Fontes Iuris canonicis,
28 II,7(12) | Canonici, I, n. 165, pp. 308- 311).~
29 II,7(12) | Canonici, I, n. 165, pp. 308- 311).~
30 II,7(18) | 22, 1888-1890, 748; DS 3258).~
31 II,7(13) | 72; AAS 5, 1869, pp. 305-331; Fontes Iuris canonicis,
32 II,6(7) | defensa de los cristianos, 35 (PG 6, 970: Sources Chrétiennes,
33 II,6(8) | Chris. I, p. 103, 1, 31-36).~
34 II,6(8) | Apologeticum, IX, 8 (PL I, 371-372; Corp. Chris. I, p.
35 II,7(14) | 1930, 562-565; Denz. Sch. 3719-21.~
36 II,6(8) | Apologeticum, IX, 8 (PL I, 371-372; Corp. Chris. I, p. 103,
37 II,6(7) | Diogneto V, 6 (Funk, o.c. I, 399: S. C. 33), en la cual se
38 II,7(10) | antes de nacer" (PL 44, 423-424: CSEL 33, 619. Cf. el
39 II,7(10) | antes de nacer" (PL 44, 423-424: CSEL 33, 619. Cf. el Decreto
40 IV,18(25) | magistra, AAS 53, 1961, pp. 445-448).
41 II,7(16) | Magistra, (AAS 53, 1961, 447).~
42 IV,18(25) | magistra, AAS 53, 1961, pp. 445-448).
43 II,5(5) | otros textos. cf. Is 49, 13; 46, 3; Job 10, 8-12; Sal 22,
44 I,3(1) | sull-aborto. Parte II, pp. 47-300, Roma, 1973.~
45 IV,16(23) | Gaudium et spes, II, c. i. 48: "Por su índole natural,
46 IV,18(24) | vitae, 10 (AAS 60), 1968, p. 487). La paternidad responsable
47 II,5(5) | muchos otros textos. cf. Is 49, 13; 46, 3; Job 10, 8-12;
48 IV,18(24) | Humanae vitae, 14 (ib., p. 490).~
49 II,7(9) | de Ancira, canon 21 (ib., 519). Véase también el decreto
50 II,7(13) | Iuris canonicis, III, n. 552, pp. 24-31).~
51 II,7(18) | aborto directo (AAS 17, 1884, 556; 22, 1888-1890, 748; DS
52 II,7(14) | connubii, AAS 22, 1930, 562-565; Denz. Sch. 3719-21.~
53 II,7(14) | connubii, AAS 22, 1930, 562-565; Denz. Sch. 3719-21.~
54 II,7(17) | n. 51. cf. n. 27, (AAS 58, 1966, 1072; cf. 1047).~
55 I,4(2) | III, 29. Cf. ib 31 (AAS 59, 1967, p. 897). Ella es
56 IV,18(24) | encíclica Humanae vitae, 10 (AAS 60), 1968, p. 487). La paternidad
57 II,7(10) | PL 44, 423-424: CSEL 33, 619. Cf. el Decreto de Graciano,
58 II,7(9) | Concilio de Elvira, canon 63 (Mansi 2, p. 16) y el de
59 IV,15(22) | alocución Salutiamo, AAS 64, 1972, 779.~
60 II,5(5) | Job 10, 8-12; Sal 22, 10; 71, 6; 139, 13. En el evangelio,
61 II,7(13) | Pío IX (Acta Pío IX, V, 55-72; AAS 5, 1869, pp. 305-331;
62 II,7(18) | 9 de diciembre de 1972, 737. Entre los testimonios de
63 II,7(18) | 1884, 556; 22, 1888-1890, 748; DS 3258).~
64 IV,15(22) | Salutiamo, AAS 64, 1972, 779.~
65 II,7 | Maguncia (Alemania), en el año 847, reafirma las penas decretadas
66 IV,18(25) | Gaudium et spes, 87. Pablo VI, encíclica Populorum
67 IV,18(25) | Naciones Unidas, AAS 1965, 883. Juan XXIII, Mater et magistra,
68 I,4(2) | ib 31 (AAS 59, 1967, p. 897). Ella es competente en
69 II,7(9) | Canon 21 (Mansi 14, p. 909). Cf. el Concilio de Elvira,
70 II,6(6) | expresiones (Funk, 1. c. 91-93).~
71 II,6(6) | expresiones (Funk, 1. c. 91-93).~
72 II,6(7) | los cristianos, 35 (PG 6, 970: Sources Chrétiennes, 33,
73 II,6(7) | procrean niños, pero no abandonan fetos".~
74 V,20 | ley civil no puede querer abarcar todo el campo de la moral
75 III,8 | por ende, inmortal. Está abierto a Dios y solamente en él
76 II,7 | infanticidio son crímenes abominables"(17) . El mismo Pablo VI,
77 II,6 | que toman medicinas para abortar; condena a quienes matan
78 V,22 | cooperación inmediata a los abortos y tengan que elegir entre
79 IV,17 | progresos de la ciencia abren y abrirán cada vez más a
80 IV,17 | progresos de la ciencia abren y abrirán cada vez más a la técnica
81 VI,24 | aligerar las cargas que abruman aún a tantos hombres y mujeres,
82 VI,25 | existe aquí abajo desdicha absoluta, ni siquiera la pena tremenda
83 VI,27 | tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn 10, 10). Pero la vida
84 III,12 | legítimo en un niño que acaba de nacer que en un hombre
85 III,9 | más profundo que no puede acabarse. La vida corporal es un
86 V,19 | partes la discusión moral va acampanada de graves debates jurídicos.
87 III,13(19)| arrebatarle la vida sea aceptar el riesgo de matar a un
88 V,23 | todas partes sea posible una acogida digna del hombre a toda
89 II,7(13) | Apostolicae Sedis de Pío IX (Acta Pío IX, V, 55-72; AAS 5,
90 I,3 | admirablemente de relieve la actitud a la vez humana y cristiana
91 II,7(15) | tanto ilícito cualquier acto que tienda directamente
92 III,8 | de decidir acerca de sus actos y, por tanto, de su propio
93 III,13 | decir es que la ciencia actual, en su estado más evolucionado,
94 I,3 | convergencia es impresionante ponen admirablemente de relieve la actitud a
95 V,22 | es el caso de la ley que admitiera en principio la licitud
96 II,7 | dignos de consideración admitieron, para este primer período,
97 V,23 | organización razonable de la adopción: toda una política positiva
98 IV,14 | embargo, si las razones aducidas para justificar un aborto
99 II,6 | lenguaje; pero no deja de afirmar con la misma claridad el
100 III,13 | pecado grave el atreverse a afrontar el riesgo de un homicidio. "
101 II,7(10) | frecuentemente a la autoridad de San Agustín, que escribe a este respecto
102 | ajenos
103 III,9 | persona, porque ésta no alcanzará su destino más que en Dios.
104 II,7 | primer Concilio de Maguncia (Alemania), en el año 847, reafirma
105 | alguno
106 VI,24 | que poseen los medios para aligerar las cargas que abruman aún
107 | allá
108 | allí
109 V,23 | para que haya siempre una alternativa concretamente posible y
110 III,9 | para conseguir un fin más alto.~
111 III,9 | pero existen valores más altos, por los cuales podrá ser
112 III,8 | del indispensable medio ambiente social. De cara a la sociedad
113 V,23 | condiciones de vida en todos los ambientes, comenzando por los menos
114 I,3 | creído oportuno recordar, sin ambigüedades, la doctrina tradicional
115 II,7 | soluciones casuísticas más amplias, que rechazaban para los
116 V,19 | prestigio de todas las demás. Añádase que el aborto clandestino
117 VI,27 | hacemos la comparación, añadiremos con él: "nuestras tribulaciones,
118 III,8 | exigirlo, basándose en el análisis de lo que es y debe ser
119 III,12 | permanece íntegro en un anciano, por muy reducido de capacidad
120 II,7(9) | Mansi 2, p. 16) y el de Ancira, canon 21 (ib., 519). Véase
121 III,13(19)| podría ser anterior a la anidación. No corresponde a la ciencia
122 IV,14 | razones para temer que será anormal o retrasado; la importancia
123 | ante
124 II,6 | esencial: "es un homicidio anticipado el impedir el nacimiento;
125 IV,14(21) | situaciones, ni los medios anticonceptivos ni, todavía menos, el aborto".~
126 VI,25 | Tal es el cambio radical anunciado por el Señor: "Bienaventurados
127 I,1 | partes tema de discusiones apasionadas. Estos debates serían menos
128 II,5(5) | San Lucas 1, 44: "Porque apenas sonó la voz de tu salutación
129 V,19 | mantener una ley que ya no se aplica no se hace nunca sin detrimento
130 V,22 | voto, ni colaborar en su aplicación. Es, por ejemplo, inadmisible
131 V,19 | se revelan difíciles de aplicar: el delito ha llegado a
132 II,6(8) | Tertuliano, Apologeticum, IX, 8 (PL I, 371-372; Corp.
133 III,13 | ciencia genética moderna aporta preciosas confirmaciones.
134 VI,27 | basílicas de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en el año
135 II,7(13) | también la Constitución Apostolicae Sedis de Pío IX (Acta Pío
136 II,6(6) | Apostolorum, ed. Funk, Patres Apostolici, V. 2. La Carta de Bernabé,
137 II,6(6) | Didaché Apostolorum, ed. Funk, Patres Apostolici,
138 III,13 | evolucionado, no da ningún apoyo sustancial a los defensores
139 IV,14 | importantes que es normal tener en aprecio y que incluso pueden parecer
140 VI,26 | justicia. No se puede jamás aprobar el aborto; pero por encima
141 VI,26 | dentro de las instituciones apropiadas o, en su defecto, en las
142 III,11 | son más preciosos; pero aquél es el fundamental, condición
143 | aquello
144 | aquellos
145 V,19 | privada. Se repite además el argumento del pluralismo: si muchos
146 III,13(19)| demostrará lo contrario) para que arrebatarle la vida sea aceptar el riesgo
147 V,20 | libertad de pensamiento para arrebatársela.~
148 VI,27 | Prefecto~Jerôme HAMER~ arzobispo titular de Lorium~Secretario.~
149 V,23 | las madres solteras, ayuda asegurada a los niños, estatuto para
150 IV,17 | estar a su servicio, para asegurar mejor el juego de sus capacidades
151 IV,16(23) | como con su propia corona". Asimismo, n. 50: "El matrimonio y
152 VI,26 | toda clase de formas de asistencia.~
153 I,3 | especialmente médicos, pero también asociaciones de padres y madres de familia,
154 II,5(5) | indicando que es objeto de la atención de Dios: él crea y forma
155 III,13 | objetivamente un pecado grave el atreverse a afrontar el riesgo de
156 VI,27 | pontífice Pablo VI, en la audiencia concedida al infrascrito
157 V,21 | otra ley más profunda y más augusta que toda ley humana, la
158 VI,25 | medir la felicidad por la ausencia de penas y miserias en este
159 II,5 | muerte física no puede estar ausente del mundo de los seres corporales.
160 VI,27 | Esta prudencia no sería auténtica si no llevase consigo la
161 IV,16 | campo la única libertad auténtica-, nada habría que objetar
162 III,13 | fecundación ha comenzado la aventura de una vida humana, cada
163 IV,14 | fundamental para ponerlo en balanza con otros inconvenientes,
164 III,8 | la razón para exigirlo, basándose en el análisis de lo que
165 VI,25 | se deben hacer sobre la base de ella(26) . Desde este
166 VI,27 | noviembre, dedicación de las basílicas de los Santos Apóstoles
167 II,7 | Entre muchos documentos baste recordar algunos.~El primer
168 II,6(6) | Apostolici, V. 2. La Carta de Bernabé, 19, 5, utiliza las mismas
169 VI,25 | anunciado por el Señor: "Bienaventurados los que lloran, porque ellos
170 III,13 | incumbencia de las ciencias biológicas dar un juicio decisivo acerca
171 IV,14 | más, sobre todo si existen buenas razones para temer que será
172 II,7(12) | Constitución Effrenata en 1588 (Bullarium Romanum, V, 1. pp. 25-27;
173 I,1 | comprende, por más que algunos buscan razones para servir a este
174 IV,16 | mujer son "libres" para buscar el placer sexual hasta la
175 I,1 | deshacerlo o rebajarlo, como para callarse en este tema: dado que el
176 IV,17 | pero el juicio moral no cambia.~
177 II,7 | enseñanza de la Iglesia "no ha cambiado ya que es inmutable"(18) .~
178 IV,15 | punto; pero no se puede cambiar la naturaleza, ni sustraer
179 II,7(12) | pp. 25-27; Fontes Iuris Canonici, I, n. 165, pp. 308- 311).~
180 II,7(13) | pp. 305-331; Fontes Iuris canonicis, III, n. 552, pp. 24-31).~
181 II,7 | proposiciones de ciertos canonistas laxistas que pretendían
182 II,7(10) | Concordantia discordantim canonum, c. 20, C. 2, q. 2. Durante
183 III,8 | hombre es un sujeto personal, capaz de reflexionar por sí mismo,
184 I,3(1) | puede encontrarse en G. Caprile, Non uccidere. "Il Magistero
185 III,8 | medio ambiente social. De cara a la sociedad y a los demás
186 II,7 | de los Padres acerca del carácter sagrado de la vida, "la
187 III,13 | individual, con sus notas características ya bien determinadas. Con
188 IV,14 | estriba en que en algunos casos, quizá bastante numerosos,
189 II,7(14) | Encíclica Casti connubii, AAS 22, 1930,
190 V,21 | humana puede renunciar al castigo, pero no puede declarar
191 V,19 | legislación no prohíba y no castigue el homicidio. Muchos, además,
192 II,7 | primer período, soluciones casuísticas más amplias, que rechazaban
193 IV,14 | deshonor, una pérdida de categoría, etcétera. Debemos proclamar
194 VI,27 | pasajeras, nos producen eterno caudal de gloria, de una medida
195 IV,14 | rechazando el aborto se causa perjuicio a bienes importantes
196 VI,26 | todo hay que combatir sus causas. Esto comporta una acción
197 V,19 | encuentran a menudo más prudente cerrar los ojos. Pero el mantener
198 I,3(1) | uccidere. "Il Magistero della Chiesa" sull-aborto. Parte II,
199 II,6(7) | 35 (PG 6, 970: Sources Chrétiennes, 33, pp. 166-167). Se tenga
200 II,6(8) | 8 (PL I, 371-372; Corp. Chris. I, p. 103, 1, 31-36).~
201 III,13 | no es incumbencia de las ciencias biológicas dar un juicio
202 IV,16(23) | la prole, con la que se ciñen como con su propia corona".
203 III,13(20)| Tertuliano, citado en nota 8.~
204 II,7(15) | solas un estudio aparte. Citemos solamente, porque formula
205 V,19 | del pluralismo: si muchos ciudadanos, en particular los fieles
206 V,20 | decisivas. Es verdad que la ley civil no puede querer abarcar
207 V,19 | demás. Añádase que el aborto clandestino expone a las mujeres que
208 VI,26 | caridad cristiana, toda clase de formas de asistencia.~
209 II,7 | del momento en que algunos colocaban la animación espiritual
210 III,11 | raza, ya sobre el sexo, el color o la religión. No es el
211 VI,26 | por encima de todo hay que combatir sus causas. Esto comporta
212 II,7(11) | Comentario sobre las Sentencias, libro
213 III,13 | determinadas. Con la fecundación ha comenzado la aventura de una vida
214 V,23 | en todos los ambientes, comenzando por los menos favorecidos,
215 III,12 | humana se impone desde que comienza el proceso de la generación.
216 IV,14 | demás, ni siquiera en sus comienzos; y, por lo que se refiere
217 | cómo
218 VI,27 | 8, 18) y, si hacemos la comparación, añadiremos con él: "nuestras
219 I,4(2) | 1967, p. 897). Ella es competente en todas las cuestiones
220 VI,26 | combatir sus causas. Esto comporta una acción política, y ello
221 V,21 | que es menester tratar de comprender mejor, pero que siempre
222 I,4 | controversias y opiniones nuevas, comprenderán que no se trata de oponer
223 III,8 | semejantes, se enriquece en la comunión interpersonal con ellos,
224 III,10 | que la sociedad no puede conceder porque son anteriores a
225 VI,27 | Pablo VI, en la audiencia concedida al infrascrito secretario
226 IV,18 | recordado la constitución conciliar Gaudium et spes, la encíclica
227 II,7 | las penas decretadas por concilios anteriores contra el aborto
228 VI | VI CONCLUSIÓN~
229 II,7(10) | Graciano, Concordantia discordantim canonum, c.
230 V,23 | siempre una alternativa concretamente posible y honrosa para el
231 II,7(10) | respecto en De nuptius et concupiscentia, c. 15: "A veces esta crueldad
232 II,7 | presidido por Pablo VI, ha condenado muy severamente el aborto: "
233 I,3 | Pero, sobre todo, muchas conferencias episcopales y obispos por
234 I,4(3) | todos los cristianos, la confirmación de proposiciones de la doctrina
235 III,13 | moderna aporta preciosas confirmaciones. Ella ha demostrado que
236 II,5 | ella no podrá triunfar. Confirmando la fe en la resurrección,
237 I,4 | la unidad de la Iglesia, confirmará con la autoridad propia
238 VI,27 | junio de 1974, ratificó, confirmó y mandó que se publicara
239 V,22 | cristiano no puede jamás conformarse a una ley inmoral en sí
240 VI,26 | harán mayores todavía, en conformidad con la vocación del médico,
241 III,10 | bien, hay precisamente un conjunto de derechos que la sociedad
242 II,7(14) | Encíclica Casti connubii, AAS 22, 1930, 562-565;
243 IV,16 | dominio progresivamente conquistado por la razón y por el amor
244 IV,17 | como para mal. Se trata de conquistas, en sí mismas admirables,
245 IV,15(22) | terris, AAS 55, 1963, 267. Cons. Gaudium et spes, 29. Pablo
246 VI,27 | la generosidad; debe ser consciente de la grandeza de una tarea
247 I,2 | es reivindicado como la consecuencia normal del pluralismo ideológico.
248 IV,17 | intervenciones refinadas cuyas consecuencias pueden ser muy graves, tanto
249 III,9 | del que se dispone para conseguir un fin más alto.~
250 VI,26 | suprimir la vida, sino la de conservarla y favorecerla al máximo.
251 II,7 | penales; autores dignos de consideración admitieron, para este primer
252 II,6 | notar que los cristianos consideran homicidas a las mujeres
253 V,19 | aunque el legislador siga considerando el aborto como un mal, ¿
254 VI,27 | puede decir san Pablo: "Considero que los sufrimientos del
255 | consigo
256 III,8 | propio destino. Es libre; por consiguiente es dueño de sí mismo, o
257 VI,25 | lloran, porque ellos serán consolados" (Mt 5, 5). Sería volver
258 III,8 | y debe ser una persona. Constituido por una naturaleza racional,
259 VI,26 | acción política, y ello constituirá en particular el campo de
260 I,3 | o allá reserva o incluso contestación.~
261 V,21 | pero que siempre es malo contradecir. La ley humana puede renunciar
262 VI,27 | permitir que se extienda, sin contradecirla, una manera de ver y, más
263 I,4 | quedado desconcertados con las controversias y opiniones nuevas, comprenderán
264 I,3 | Estos documentos cuya convergencia es impresionante ponen admirablemente
265 VI,27 | e incluso la muerte, se convierten en instrumentos de resurrección.
266 II,6(8) | Apologeticum, IX, 8 (PL I, 371-372; Corp. Chris. I, p. 103, 1, 31-
267 II,5 | ausente del mundo de los seres corporales. Pero lo que se ha querido
268 II,5(5) | la atención de Dios: él crea y forma al ser humano, modelándolo
269 III,8 | serlo, ésa es su tarea. Creada inmediatamente por Dios,
270 II,5 | 13). Ciertamente, Dios ha creado a seres que sólo viven temporalmente
271 II,7 | comienzo exige la acción creadora de Dios"(16) . Más recientemente,
272 I,1 | causar extrañeza el ver cómo crecen a la vez la protesta indiscriminada
273 VI,27 | transformado: para quien cree en él, el sufrimiento e
274 I,3 | obispos por cuenta propia han creído oportuno recordar, sin ambigüedades,
275 VI,25 | siquiera la pena tremenda de criar a un niño deficiente. Tal
276 V,23 | digna del hombre a toda criatura humana que viene a este
277 II,7 | aborto y el infanticidio son crímenes abominables"(17) . El mismo
278 II,7(10) | libidinosa o esta libido cruel llegan hasta procurarse
279 II,7(10) | concupiscentia, c. 15: "A veces esta crueldad libidinosa o esta libido
280 II,7(10) | nacer" (PL 44, 423-424: CSEL 33, 619. Cf. el Decreto
281 II,5 | él (Gn 4, 10) y él pedirá cuentas de ella, "pues el hombre
282 II,7(15) | Mientras un hombre no sea culpable, su vida es intocable, y
283 II,7(9) | a aquellos que se hacen culpables de este crimen (Mansi 12,
284 IV,15 | de las diversas formas de cultura, respecto de este punto;
285 IV,17 | normales, para prevenir o curar las enfermedades, para colaborar
286 IV,18 | grande que cualquier otro daño de orden económico o demográfico.~
287 V,22 | favor de semejante ley, ni darle su voto, ni colaborar en
288 III,10 | Sobre los derechos y los deberes recíprocos de la persona
289 V,21 | uno, proteger a los más débiles. Será necesario para esto
290 V,20 | diversas partes, no son decisivas. Es verdad que la ley civil
291 III,13 | biológicas dar un juicio decisivo acerca de cuestiones propiamente
292 II,7(15) | Las declaraciones de Pío XII son expresas,
293 V,21 | al castigo, pero no puede declarar honesto lo que sea contrario
294 II,7 | 847, reafirma las penas decretadas por concilios anteriores
295 VI,27 | Fe, el 18 de noviembre, dedicación de las basílicas de los
296 VI,26 | instituciones apropiadas o, en su defecto, en las suscitadas por la
297 II,6(7) | Atenágoras, En defensa de los cristianos, 35 (PG
298 III,13 | ningún apoyo sustancial a los defensores del aborto. Por lo demás,
299 VI,25 | tremenda de criar a un niño deficiente. Tal es el cambio radical
300 V,20 | frecuencia debe tolerar lo que en definitiva es un mal menor para evitar
301 V,19 | difíciles de aplicar: el delito ha llegado a ser demasiado
302 I,3(1) | uccidere. "Il Magistero della Chiesa" sull-aborto. Parte
303 | demasiada
304 IV,18 | daño de orden económico o demográfico.~
305 III,13 | confirmaciones. Ella ha demostrado que desde el primer instante
306 III,13(19)| sea probable (y jamás se demostrará lo contrario) para que arrebatarle
307 II,5 | que la vida eterna para él depende de lo que habrá hecho de
308 II,6 | nacida o que se la haga desaparecer al nacer. Es ya un hombre
309 III,12 | nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. No llegará
310 VI,26 | desear igualmente que se desarrollen, dentro de las instituciones
311 V,21 | como una norma que la razón descifra y se esfuerza por formular,
312 I,4 | incluso los que hayan quedado desconcertados con las controversias y
313 IV,14 | parecer prioritarios. No desconocemos estas grandes dificultades:
314 VI,25 | vista, no existe aquí abajo desdicha absoluta, ni siquiera la
315 IV,14 | que se refiere al futuro desdichado del niño, nadie, ni siquiera
316 VI,26 | favorecerla al máximo. Es de desear igualmente que se desarrollen,
317 VI,24 | cargas, cuyo peso no se puede desestimar; a veces se requiere heroísmo
318 VI,27 | considera la fecundidad como una desgracia. Es verdad que no todas
319 I,1 | todo aquello que podría deshacerlo o rebajarlo, como para callarse
320 IV,14 | consideraciones como el honor y el deshonor, una pérdida de categoría,
321 II,7(15) | destruirla, bien sea que tal destrucción se busque como fin, bien
322 II,7(15) | que tienda directamente a destruirla, bien sea que tal destrucción
323 II,7 | anteriores contra el aborto y determina que sea impuesta la penitencia
324 III,13 | características ya bien determinadas. Con la fecundación ha comenzado
325 V,19 | aplica no se hace nunca sin detrimento para el prestigio de todas
326 II,5 | humano, "por la envidia del diablo entró la muerte en el mundo" (
327 II,7(18) | paterna efusione, del 9 de diciembre de 1972, 737. Entre los
328 IV,14 | desconocemos estas grandes dificultades: puede ser una cuestión
329 V,23 | sea posible una acogida digna del hombre a toda criatura
330 II,7 | sanciones penales; autores dignos de consideración admitieron,
331 III,13(19)| corresponde a la ciencia dilucidarlas, pues la existencia de un
332 II,6(7) | tenga en cuenta la Carta de Diogneto V, 6 (Funk, o.c. I, 399:
333 II,7(10) | Graciano, Concordantia discordantim canonum, c. 20, C. 2, q.
334 II,7(15) | llegado ya a su término" (Discorsi e radiomessaggi, VI, 183
335 II,7 | laxistas que pretendían disculpar el aborto provocado antes
336 II,7(15) | toda su universalidad, el discurso a la Unión Médica Italiana
337 I,1 | casi todas partes tema de discusiones apasionadas. Estos debates
338 I,4(3) | los teólogos examinarlas y discutirlas. La declaración recuerda
339 III,9 | simple medio del que se dispone para conseguir un fin más
340 VI,26 | todo cristiano, debe estar dispuesto a hacer lo posible para
341 III,13 | totalmente independiente de las disputas sobre el momento de la animación(19)-,
342 II,7(11) | las Sentencias, libro IV, dist. 31, exposición del texto.~
343 II,6 | siglos ha insistido sobre la distancia que separa en este punto
344 II,7 | primeras semanas, se hizo distinción en cuanto a la especie del
345 IV,14 | importancia que se da en distintos medios sociales a consideraciones
346 I,2 | ideológico. Pero es muy diverso el uno del otro, ya que
347 III,13(19)| los autores están todavía divididos. Para unos, esto sucedería
348 II,7 | concebido"(10) . Santo Tomás, Doctor común de la Iglesia, enseña
349 II,7 | Iglesia, sus pastores, sus doctores, han enseñado la misma doctrina,
350 IV,14(21) | el 10/10/73 al cardenal Döpfner a propósito de la protección
351 IV,16 | expresión se entendiera el dominio progresivamente conquistado
352 II,5 | vida al mismo tiempo que un don es una responsabilidad:
353 III,13(19)| moral es independiente por dos motivos: 1. Aún suponiendo
354 IV,14 | el problema no sería tan dramático: su gravedad estriba en
355 II,7(18) | 556; 22, 1888-1890, 748; DS 3258).~
356 III,8 | libre; por consiguiente es dueño de sí mismo, o mejor, puesto
357 II,7(10) | canonum, c. 20, C. 2, q. 2. Durante la Edad media se recurre
358 I,4(2) | Regimini Ecclesiare universae, III, 29. Cf.
359 IV,18 | cualquier otro daño de orden económico o demográfico.~
360 II,6(6) | Didaché Apostolorum, ed. Funk, Patres Apostolici,
361 I,1 | medio del mismo aborto. En efecto, no puede menos de causar
362 II,7(12) | Constitución Effrenata en 1588 (Bullarium Romanum,
363 VI,27 | 27. No se trabajará con eficacia en el campo de las costumbres
364 II,7(18) | Alocución: Salutiamo con paterna efusione, del 9 de diciembre de 1972,
365 V,22 | en su aplicación. Es, por ejemplo, inadmisible que médicos
366 VI,27 | paternidad responsable, ejercicio de una verdadera prudencia
367 II,7 | mujeres que provoquen la eliminación del fruto concebido en su
368 II,7(9) | 909). Cf. el Concilio de Elvira, canon 63 (Mansi 2, p. 16)
369 IV,15 | 15. El movimiento de emancipación de la mujer, en cuanto tiende
370 IV,14 | halle todavía en estado de embrión, para preferir en su nombre
371 II,7(15) | fin, ya se trate de vida embrionaria, ya de vida camino de su
372 IV,16 | aunque se encuentre en estado embrionario, ni a suprimirla con el
373 I,4 | Sede lo que los obispos han emprendido felizmente. Ella cuenta
374 I,4 | 4. Encargada de promover y defender la
375 VI,26 | aprobar el aborto; pero por encima de todo hay que combatir
376 I,3 | varios de entre ellos han encontrado aquí o allá reserva o incluso
377 I,3(1) | documentos episcopales puede encontrarse en G. Caprile, Non uccidere. "
378 IV,16 | vida del prójimo, aunque se encuentre en estado embrionario, ni
379 III,8 | alma es espiritual y, por ende, inmortal. Está abierto
380 V,21 | Será necesario para esto enderezar muchos entuertos. La ley
381 IV,17 | para un fin cualquiera la energía nuclear, tampoco existe
382 IV,17 | para prevenir o curar las enfermedades, para colaborar al mejor
383 V,22 | inadmisible que médicos o enfermeros se vean en la obligación
384 III,12 | de capacidad que esté; un enfermo incurable no lo ha perdido.
385 III,8 | comunidad de sus semejantes, se enriquece en la comunión interpersonal
386 II,7 | Doctor común de la Iglesia, enseña que el aborto es un pecado
387 II,7 | pastores, sus doctores, han enseñado la misma doctrina, sin que
388 I,4 | se propone recordar estas enseñanzas, en sus líneas esenciales,
389 IV,16 | Si con esta expresión se entendiera el dominio progresivamente
390 I,1 | liberalizar el aborto, bien sea enteramente, bien por "indicaciones"
391 IV,16 | Si, por el contrario, se entiende que el hombre y la mujer
392 III,13(19)| existencia de un alma inmortal no entra dentro de su campo. Se trata
393 II,7(10) | el feto que estaba en sus entrañas, de tal manera, que el niño
394 V,19 | todo cuando la misma parece entrar en la esfera de la vida
395 II,5 | por la envidia del diablo entró la muerte en el mundo" (
396 V,21 | para esto enderezar muchos entuertos. La ley no está obligada
397 II,5 | el plano humano, "por la envidia del diablo entró la muerte
398 II,7 | cuando en la Edad Media era general la opinión de que
399 III,8 | tiene capacidad para serlo, ésa es su tarea. Creada inmediatamente
400 IV,14 | tendrá jamas derecho a escoger el suicidio; mientras no
401 II,7(10) | autoridad de San Agustín, que escribe a este respecto en De nuptius
402 IV,14(21) | Villot, secretario de Estado, escribía el 10/10/73 al cardenal
403 I,4 | enseñanzas, en sus líneas esenciales, a todos los fieles. De
404 IV,15 | mujer, en cuanto tiende esencialmente a liberarla de todo lo que
405 V,19 | misma parece entrar en la esfera de la vida privada. Se repite
406 V,21 | que la razón descifra y se esfuerza por formular, que es menester
407 VI,25 | 5, 5). Sería volver las espaldas al evangelio medir la felicidad
408 V,19 | prohibición y sus penas en el caso especial del aborto provocado. En
409 II,7 | distinción en cuanto a la especie del pecado y a la gravedad
410 VI,26 | servicio de la vida; puede esperarse que se harán mayores todavía,
411 IV,17 | sí mismas admirables, del espíritu humano. Pero la técnica
412 V,23 | ayuda asegurada a los niños, estatuto para los hijos naturales
413 II,7 | estas palabras del papa Esteban V: "Es homicida quien hace
414 II,7(10) | procurarse venenos para causar la esterilidad. Si el resultado no se obtiene,
415 V,19 | puede proponerse limitar sus estragos?~
416 IV,14 | tan dramático: su gravedad estriba en que en algunos casos,
417 III,8 | en relación con ella, la estricta justicia.~
418 II,7(15) | requerirían por sí solas un estudio aparte. Citemos solamente,
419 II,6 | comienzo como en las diversas etapas de su desarrollo. Oponiéndose
420 IV,14 | una pérdida de categoría, etcétera. Debemos proclamar absolutamente
421 II,5 | cristiano sabe que la vida eterna para él depende de lo que
422 VI,27 | pasajeras, nos producen eterno caudal de gloria, de una
423 I,2 | los demás. El pluralismo ético es reivindicado como la
424 I,1 | aborto provocado y de su eventual liberalización legal ha
425 V,20 | definitiva es un mal menor para evitar otro mayor. Sin embargo,
426 IV,17 | hombre. Es cierto que la evolución de las técnicas hace cada
427 III,13 | actual, en su estado más evolucionado, no da ningún apoyo sustancial
428 II,5 | es formal: "No matarás" (Éx 20, 13). La vida al mismo
429 I,4(3) | corresponde a los teólogos examinarlas y discutirlas. La declaración
430 II,7 | más graves(14) ; Pío XI ha excluido claramente todo aborto directo,
431 IV,18(24) | responsable supone el uso exclusivo de medios lícitos de regulación
432 IV,14 | divina y la ley natural excluyen, pues, todo derecho a matar
433 VI,24 | rectitud y en la verdad, y exhortar a todos los que poseen los
434 VI,24 | permanecer fieles a sus exigencias. Debemos subrayar también,
435 III,8 | solamente; basta la razón para exigirlo, basándose en el análisis
436 III,13(19)| ciencia dilucidarlas, pues la existencia de un alma inmortal no entra
437 III,13(19)| hombre, no solamente en expectativa, sino ya provisto de su
438 II,7 | XII ha dado una respuesta explícita a las objeciones más graves(14) ;
439 III,9 | ser lícito y aun necesario exponerse al peligro de perderlas.
440 II,7(11) | Sentencias, libro IV, dist. 31, exposición del texto.~
441 II,5(5) | Parece que este tema se halla expresado por vez primera en Jer 1,
442 III,13(19)| Esta declaración deja expresamente a un lado la cuestión del
443 II,7(15) | declaraciones de Pío XII son expresas, precisas y numerosas; requerirían
444 IV,16 | libertad sexual. Si con esta expresión se entendiera el dominio
445 II,6(6) | 19, 5, utiliza las mismas expresiones (Funk, 1. c. 91-93).~
446 II,7(10) | madre extingue la vida y expulsa el feto que estaba en sus
447 VI,27 | se puede permitir que se extienda, sin contradecirla, una
448 II,7(10) | no se obtiene, la madre extingue la vida y expulsa el feto
449 I,1 | no puede menos de causar extrañeza el ver cómo crecen a la
450 II,7 | fuera objetivamente una falta grave. Esta condena fue
451 VI,27 | civilización son igualmente favorables a las familias numerosas;
452 VI,27 | fundamental de proteger y favorecer la vida. Ciertamente piensa
453 VI,26 | sino la de conservarla y favorecerla al máximo. Es de desear
454 II,6 | humana debe ser protegida y favorecida desde su comienzo como en
455 V,23 | comenzando por los menos favorecidos, para que siempre y en todas
456 VI,25 | espaldas al evangelio medir la felicidad por la ausencia de penas
457 I,4 | los obispos han emprendido felizmente. Ella cuenta con que todos
458 II,7(10) | extingue la vida y expulsa el feto que estaba en sus entrañas,
459 II,6(7) | niños, pero no abandonan fetos".~
460 VI,24 | pasa por esta constante fidelidad a una conciencia mantenida
461 III,13 | el primer instante queda fijado el programa de lo que será
462 III,13(19)| Se trata de una discusión filosófica de la que nuestra razón
463 IV,17 | hombre y debe respetar sus finalidades. Así como no hay derecho
464 II,5 | temporalmente y la muerte física no puede estar ausente del
465 II,5 | El mandamiento de Dios es formal: "No matarás" (Éx 20, 13).
466 II,7(15) | Citemos solamente, porque formula el principio en toda su
467 III,10 | derechos del hombre", y de cuya formulación se gloría nuestra época.~
468 V,21 | descifra y se esfuerza por formular, que es menester tratar
469 VI,27 | Señor de 1974.~Cardenal Franjo SEPER~ Prefecto~Jerôme HAMER~
470 V,19 | llegado a ser demasiado frecuente como para que pueda ser
471 II,7(10) | la Edad media se recurre frecuentemente a la autoridad de San Agustín,
472 II,5 | 14-30), hay que hacerla fructificar. Para ello se ofrecen al
473 IV,16 | la vida sexual hacia sus frutos de fecundidad (23) , esta
474 II,7 | falta grave. Esta condena fue de hecho unánime. Entre
475 II,7 | incluso en los primeros días, fuera objetivamente una falta
476 | fueran
477 | fuere
478 I,2 | el aborto son objeto de fuertes presiones para inducirlos
479 IV,18 | que queremos reafirmar con fuerza, como lo han recordado la
480 V,21 | 21. La función de la ley no es la de registrar
481 III,12 | 12. Una discriminación fundada sobre los diversos períodos
482 IV,15 | discriminación, está perfectamente fundado(22) . Queda mucho por hacer,
483 I,4(3) | solamente algunos principios fundamentales que deben ser para los mismos
484 III,11 | discriminación es inicua, ya se funde sobre la raza, ya sobre
485 IV,14 | por lo que se refiere al futuro desdichado del niño, nadie,
486 I,3(1) | episcopales puede encontrarse en G. Caprile, Non uccidere. "
487 III,12 | comienza el proceso de la generación. Desde el momento de la
488 II,7 | cuando en la Edad Media era general la opinión de que el alma
489 V,19 | ya una tendencia bastante generalizada a querer restringir lo más
490 III,13 | animación(19)-, la ciencia genética moderna aporta preciosas
491 III,10 | y de cuya formulación se gloría nuestra época.~
492 II,5 | no hizo la muerte; ni se goza en la pérdida de los vivientes" (
493 II,5(5) | mis oídos ha saltado de gozo el niño en mi seno".~
494 II,5 | vida en la tierra con la gracia de Dios.~
495 IV,18 | el bien común, un mal más grande que cualquier otro daño
496 VI,27 | debe ser consciente de la grandeza de una tarea que es cooperación
497 IV,16 | con el pretexto de que es gravosa.~
498 II,6 | las costumbres del mundo grecorromano, la Iglesia de los primeros
499 II,7(9) | Véase también el decreto de Gregorio III relativo a la penitencia
500 II,5 | protección: la sangre del hombre grita hacia él (Gn 4, 10) y él
|