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Capítulo, Parrafo
1 Intro,1 | sus miembros, el Pueblo de Dios, aquí en Roma, así como 2 Intro,1 | continuamente brota « del trono de Dios y del Cordero » (cf. Ap 3 Intro,2 | está ante la mirada de Dios. Pero no podemos olvidar 4 Intro,2 | por las « maravillas » que Dios ha realizado por nosotros. « 5 Intro,3 | misterio del único Pueblo de Dios asume aquella especial configuración 6 Intro,3 | Espíritu ha dicho al Pueblo de Dios en este especial año de 7 I,4 | Gracias te damos, Señor, Dios omnipotente » (Ap 11,17). 8 I,4 | presencia misericordiosa de Dios, del cual procede « toda 9 I,4 | de fe a la revelación de Dios en Cristo. El cristianismo 10 I,4 | gracia, es la sorpresa de un Dios que, satisfecho no sólo 11 I,4 | las puertas del Reino de Dios al ladrón arrepentido: « 12 I,5 | terreno de la historia donde Dios ha querido establecer con 13 I,5 | misteriosa en la cual el Reino de Dios se ha hecho cercano (cf. 14 I,8 | mundo y los consuelos de Dios ».5 Nosotros sólo podemos 15 I,8 | la acción misteriosa de Dios y cantar su amor infinito: « ¡ 16 I,9 | especial del Espíritu de Dios. A veces, cuando se mira 17 I,10 | quiere entrar en el Reino de Dios (cf. Mt 18,2-4). ~Y así, 18 I,10 | el proyecto originario de Dios (cf. Mc 10,6-8; Mt 19,4- 19 I,15 | no sirve para el Reino de Dios » (Lc 9,62). En la causa 20 I,15 | propongamos, con la ayuda de Dios, esté fundado en la contemplación 21 II,18 | de la venida del Reino de Dios, enseñando sus exigencias 22 II,19 | encuadrarlo entre los hombres de Dios que marcaron la historia 23 II,19 | eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo » (Mt 16,16). ~ 24 II,21 | Ciertamente, ¡Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre! Como 25 II,21 | perennemente: ¡« Señor mío y Dios mío »! (Jn 20,28). ~ 26 II,21(10)| perfecto en la humanidad, Dios verdaderamente, y el mismo 27 II,21(10)| el mismo Hijo unigénito, Dios Verbo y Señor Jesucristo »: 28 II,22 | cuando afirma que el Hijo de Dios nació de la estirpe de David « 29 II,22 | por parte del Hijo de Dios, de la gloria que tiene 30 II,22 | este rebajarse del Hijo de Dios no es un fin en sí mismo; 31 II,22 | humanidad. « Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó un 32 II,22 | es Señor para gloria de Dios Padre » (Flp 2,9-11). ~ 33 II,23 | rostro de Cristo. En él Dios nos ha bendecido verdaderamente 34 II,23 | 6766,3). Al mismo tiempo, Dios y hombre como es, Cristo 35 II,23 | contradicciones, moviéndose hacia Dios mismo, más aún, hacia la 36 II,23 | sólo porque el Hijo de Dios se hizo verdaderamente hombre, 37 II,23 | a ser realmente hijo de Dios. 12 ~ 38 II,23(12)| no fuese verdaderamente Dios », Discurso II contra los 39 II,24 | tener una relación única con Dios, como es la propia del « 40 II,24 | su identidad de Hijo de Dios. Juan lo subraya llegando 41 II,24 | sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose 42 II,24 | haciéndose a sí mismo igual a Dios » (Jn 5,18). En el marco 43 II,25 | que le espera, solo ante Dios, lo invoca con su habitual 44 II,25 | viniésemos a ser justicia de Dios en él » (2 Co 5,21). ~Nunca 45 II,25 | sabactaní?" —que quiere decir— "¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué 46 II,25 | quiere decir— "¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?" » ( 47 II,26 | experiencia que sólo él tiene de Dios, incluso en este momento 48 II,27 | de la Divina Providencia Dios Padre muestra a Catalina 49 II,28 | cual se esconde la vida de Dios y se ofrece la salvación 50 III,29 | diversos sectores del Pueblo de Dios, señalen las etapas del 51 III,30 | Ésta es la voluntad de Dios: vuestra santificación » ( 52 III,31 | entrada en la santidad de Dios por medio de la inserción 53 III,33 | abriendo el corazón al amor de Dios, lo abre también al amor 54 III,33 | historia según el designio de Dios. 18 ~ 55 III,36 | cristianos como familia de Dios entorno a la mesa de la 56 III,37 | mysterium pietatis, en el que Dios nos muestra su corazón misericordioso 57 III,38 | programar. Ciertamente, Dios nos pide una colaboración 58 III,38 | oración, del diálogo con Dios, para abrir el corazón a 59 III,39 | escucha de la palabra de Dios. Desde que el Concilio Vaticano 60 III,39 | preeminente de la palabra de Dios en la vida de la Iglesia, 61 III,39 | atención a la palabra de Dios se está revitalizando principalmente 62 III,40 | los miembros del Pueblo de Dios. Quien ha encontrado verdaderamente 63 III,40 | futuro que el Espíritu de Dios nos prepara. ~La propuesta 64 III,40 | talento (cf. Mt 25,15) que Dios ha puesto en nuestras manos 65 III,41 | En ellos la palabra de Dios, sembrada en terreno fértil, 66 III,41 | nos toca, con la gracia de Dios, seguir sus huellas. ~ ~ 67 IV,42 | instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad del género 68 IV,43 | ser fieles al designio de Dios y responder también a las 69 IV,43 | valorarlo como regalo de Dios: un « don para mí », además 70 IV,45 | Pastores y todo el Pueblo de Dios, entre clero y religiosos, 71 IV,45 | atentamente a todo el Pueblo de Dios. Es significativo lo que 72 IV,45 | también a los más jóvenes: « Dios inspira a menudo al más 73 IV,45 | fiel sopla el Espíritu de Dios ».31 ~Por tanto, así como 74 IV,45 | cada miembro del Pueblo de Dios. ~ 75 IV,46 | invitado a dar a la llamada de Dios, especialmente cuando pide 76 IV,46 | tales a « buscar el reino de Dios ocupándose de las realidades 77 IV,46 | temporales y ordenándolas según Dios »32 y a llevar a cabo « 78 IV,46 | una viveza que es don de Dios constituyendo una auténtica 79 IV,47 | al proyecto primitivo de Dios, ofuscado en la historia 80 IV,47 | originario, revelando lo que Dios ha querido « desde el principio » ( 81 IV,47 | conforme al proyecto de Dios y a las verdaderas exigencias 82 IV,48 | santidad, con la ayuda de Dios, producirán sus frutos en 83 IV,49 | la encarnación el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo 84 IV,49 | testimonia el estilo del amor de Dios, su providencia, su misericordia 85 IV,49 | aquellas semillas del Reino de Dios que Jesús mismo dejó en 86 IV,54(38)| recibe del Hijo unigénito de Dios, el cual en muchas pasajes 87 IV,55 | humanidad. El nombre del único Dios tiene que ser cada vez más, 88 IV,56 | raro que el Espíritu de Dios, que « sopla donde quiere » ( 89 IV,56 | presencia o del designio de Dios »,42 la Iglesia reconoce 90 Conclu,58| ayuda de Cristo. El Hijo de Dios, que se encarnó hace dos 91 Conclu,59| alcanzar el premio al que Dios me llama desde lo alto, 92 Conclu,59| Jesús de Nazaret, Hijo de Dios y Redentor del hombre. ~