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Ioannes Paulus PP. II
Novo Millennio

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
1003-const | consu-fui | funci-parac | parad-tembl | temor-zona-

                                                       negrita = Texto principal
     Capítulo,  Parrafo                                gris = Texto de comentario
1 II,27(14) | Ciudad del Vaticano 1997, 1003. ~ 2 Intro,1 | eterna su misericordia » (Sal 118117,1). ~ 3 I,4(2) | mysterium, 3: AAS 91 (1999), 132. ~ 4 II,27(14) | amarillo, 6 de julio de 1897: Opere complete, Ciudad 5 IV,45(31) | Sulpicio Severo: CSEL 29, 193. ~ 6 III,37 | Reconciliación. Como se recordará, en 1984 intervine sobre este tema 7 III,37(23)| Cf. n. 18: AAS 77 (1985), 224. ~ 8 III,33(18)| cristiana, 15 de octubre de 1989: AAS 82 (1990), 362-379. ~ 9 III,33(18)| octubre de 1989: AAS 82 (1990), 362-379. ~ 10 IV,56(40) | y orientaciones (19 mayo 1991), 82: AAS 84 (1992), 444. ~ 11 IV,56(40) | mayo 1991), 82: AAS 84 (1992), 444. ~ 12 I,11(6) | adveniente, 55: AAS 87 (1995), 38. ~ 13 III,35(20)| Dies Domini, 19: AAS 90 (1998), 724. ~ 14 I,4(2) | Incarnationis mysterium, 3: AAS 91 (1999), 132. ~ 15 Conclu,59 | Epifanía del Señor, del año 2001, vigésimo tercero de Pontificado. ~ ~ 16 II,25 | hay para mí socorro! » (2221, 5.12). ~ 17 IV,42(27) | Edizioni OCD, Roma 1997, p. 223. ~ 18 III,37(23)| Cf. n. 18: AAS 77 (1985), 224. ~ 19 IV,53(37) | Romanos, Pref., ed. Funk, I, 252. ~ 20 III,37(24)| Ibíd., 31: l.c., 258 ~ 21 II,23 | busco tu rostro » (Sal 2726,8). El antiguo anhelo del 22 II,21(10) | y Señor Jesucristo »: DS 301-302. ~ 23 II,21(10) | Señor Jesucristo »: DS 301-302. ~ 24 III,33 | 33. ¿No es acaso un « signo 25 III,33(18)| de 1989: AAS 82 (1990), 362-379. ~ 26 III,33(18)| 1989: AAS 82 (1990), 362-379. ~ 27 III,39 | Escucha de la Palabra ~39. No cabe duda de que esta 28 IV,42(27) | MsB 3vo, Opere Complete, Libreria 29 II,23(12) | los Arrianos 70: PG 26, 425 B - 426 G. ~ 30 II,23(12) | Arrianos 70: PG 26, 425 B - 426 G. ~ 31 IV,56(40) | 1991), 82: AAS 84 (1992), 444. ~ 32 II,21 | Concilio de Calcedonia (a. 451): « Una persona en dos naturalezas ». 33 IV,47 | 47. Una atención especial se 34 IV,53 | Un signo concreto ~53. Como signo de este mensaje 35 III,41(25)| Tertuliano, Apol., 50,13: PL 1, 534. ~ 36 IV,54 | Diálogo y misión ~54. Un nuevo siglo y un nuevo 37 III,30(15)| De Orat. Dom. 23: PL 4, 553; cf. Lumen gentium, sobre 38 IV,56 | 56. Pero el diálogo no puede 39 IV,57 | A la luz del Concilio ~57. ¡Cuánta riqueza, queridos 40 Conclu,58 | 58. ¡Caminemos con esperanza! 41 Conclu,59 | 59. ¡Queridos hermanos y hermanas! 42 I,8(5) | Dei XVIII, 51,2: PL 41, 614; cf. Conc. Ecum. Vat. II, 43 I,15 | el Reino de Dios » (Lc 9,62). En la causa del Reino 44 II,23 | rostro sobre nosotros » (Sal 6766,3). Al mismo tiempo, Dios 45 II,23(12) | Discurso II contra los Arrianos 70: PG 26, 425 B - 426 G. ~ 46 III,35(21)| Ibíd., 2: l.c., 714. ~ 47 III,35(20)| Domini, 19: AAS 90 (1998), 724. ~ 48 III,36(22)| Cf. Ibíd., 35: l.c., 734. ~ 49 III,37(23)| Cf. n. 18: AAS 77 (1985), 224. ~ 50 II,27(13) | N. 78. ~ 51 IV,56(40) | 19 mayo 1991), 82: AAS 84 (1992), 444. ~ 52 IV,45(29) | agosto 1997): AAS 89 (1997), 852–877, especialmente art. 53 I,11(6) | millennio adveniente, 55: AAS 87 (1995), 38. ~ 54 IV,45(29) | 1997): AAS 89 (1997), 852–877, especialmente art. 5: « 55 IV,45(29) | sacerdotes, (15 agosto 1997): AAS 89 (1997), 852–877, especialmente 56 Intro,2 | aeternum cantabo » (Sal 8988,2).~Al mismo tiempo, lo 57 III,35(20)| ap. Dies Domini, 19: AAS 90 (1998), 724. ~ 58 I,4(2) | Incarnationis mysterium, 3: AAS 91 (1999), 132. ~ 59 IV,45 | que san Benito recuerda al Abad del monasterio, cuando le 60 II,26 | por el Padre, él se « abandona » en las manos del Padre. 61 III,33 | al impulso del Espíritu y abandonada filialmente en el corazón 62 II,25 | expresión de confianza: « ¡Abbá, Padre! ». Le pide que aleje 63 III,41 | La memoria jubilar nos ha abierto un panorama sorprendente, 64 I,13 | solución de los problemas aún abiertos en aquellos lugares santos, 65 II,22 | cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese 66 I,13 | prácticamente las huellas de Abraham « nuestro padre en la fe » ( 67 IV,54 | siglo y un nuevo milenio se abren a la luz de Cristo. Pero 68 III,33 | compromiso en la historia: abriendo el corazón al amor de Dios, 69 II,17 | fundamento la Escritura, nos abrimos a la acción del Espíritu ( 70 I,4 | salvación que en la Cruz abrió las puertas del Reino de 71 III,38 | del diálogo con Dios, para abrir el corazón a la acción de 72 II,25 | huerto de los Olivos. Jesús, abrumado por la previsión de la prueba 73 I,15 | misterio de Cristo, fundamento absoluto de toda nuestra acción pastoral. ~ 74 II,24 | de su misterio, como está abundantemente subrayado tanto por los 75 IV,51 | discutible solidaridad que acaba por discriminar entre vida 76 I,4 | cumple esta Escritura que acabáis de oír » (Lc 4,21). Han 77 III,40 | especialistas », sino que acabará por implicar la responsabilidad 78 II,25 | él » (2 Co 5,21). ~Nunca acabaremos de conocer la profundidad 79 III,34 | progresivamente, y quizás acabarían por ceder a la seducción 80 I,14 | los respectivos Gobiernos acaten, en breve plazo, estas decisiones 81 II,21 | transfigurada por la resurrección: « Acerca aquí tu dedo y mira mis 82 II,25 | de Cristo nos lleva así a acercarnos al aspecto más paradójico 83 I,10 | Dejad que los niños se acerquen a mí » (Mc 10,14). Más aún, 84 II,20 | las palabras con que Jesús acoge la confesión de Pedro: « 85 IV,43 | positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo 86 IV,48 | las legítimas diferencias, acogiéndose y apoyándose mutuamente 87 III,29 | sobre el tema trinitario y acompañada por objetivos pastorales 88 IV,45 | espiritualidad de la comunión aconsejan una escucha recíproca y 89 III,41 | Quizás estábamos demasiado acostumbrados a pensar en los mártires 90 I,14 | Parlamentos de muchos Estados acreedores han votado una reducción 91 IV,46 | la propia responsabilidad activa en la vida eclesial. Junto 92 I,15 | a menudo desemboca en el activismo, con el riesgo fácil del « 93 IV,49 | hacia la práctica de un amor activo y concreto con cada ser 94 Intro,3 | verdaderamente presente y actúa la Iglesia de Cristo, una, 95 IV,51 | Retos actuales ~51. ¿Podemos quedar al 96 I,4 | pasado sin disminuir la actualidad de aquel « hoy » con el 97 IV,45 | parlamentaria, puesto que actúan de manera consultiva y no 98 IV,50 | fraterno. ~Por eso tenemos que actuar de tal manera que los pobres, 99 IV,46 | asociaciones y movimientos actúen en plena sintonía eclesial 100 IV,46(33) | Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, sobre el apostolado de 101 II,18 | 41) y sobre todo porque acudía de forma habitual a la sinagoga 102 II,16 | algunos griegos que habían acudido a Jerusalén para la peregrinación 103 III,31 | propia, que sea capaz de adaptarse a los ritmos de cada persona. 104 IV,51 | gran esfuerzo para explicar adecuadamente los motivos de las posiciones 105 III,29 | orientaciones pastorales adecuadas a las condiciones de cada 106 III,31 | santidad son múltiples y adecuados a la vocación de cada uno. 107 I,15 | tenemos que mirar hacia adelante, debemos « remar mar adentro », 108 II,23 | Cristo del hombre redimido, admitido a la intimidad de la vida 109 I,5 | contemplando a Cristo hemos adorado juntos al Padre y al Espíritu, 110 I,8 | corazones? Conviene callar y adorar, confiando humildemente 111 I,15 | concretas. Jesús mismo nos lo advierte: « Quien pone su mano en 112 IV,55(39) | Cf. Decl. Nostra aetate, sobre las relaciones de 113 I,15 | de Jesús a Marta: « Tú te afanas y te preocupas por muchas 114 IV,50 | las nuevas pobrezas, que afectan a menudo a ambientes y grupos 115 II,24 | pasión y muerte conseguirá afectar su serena seguridad de ser 116 I,14 | problemas de la pobreza que aún afligen al mundo. Un significado 117 II,19 | Cristo, con las preguntas que afloraban en su mente cada vez que 118 IV,50 | tecnológico, que ofrece a pocos afortunados grandes posibilidades, dejando 119 III,37 | Cuando el mencionado Sínodo afrontó el problema, era patente 120 IV,42 | pero si faltara la caridad (ágape), todo sería inútil. Nos 121 IV,52 | comunidades cristianas a agencias sociales. En particular, 122 IV,51 | por ello desaparecer de la agenda eclesial de la caridad. 123 IV,45(29) | ministerio de los sacerdotes, (15 agosto 1997): AAS 89 (1997), 852– 124 Conclu,58 | también hoy su obra. Hemos de aguzar la vista para verla y, sobre 125 IV,50 | de ser incomprendido o de ahogarse en el mar de palabras al 126 IV,42 | precisas como para minimizar su alcance. Muchas cosas serán necesarias 127 I,4 | estas dimensiones vitales, alcanzando momentos de intensidad que 128 II,18 | en camino por ciudades y aldeas, acompañado por doce Apóstoles 129 IV,54(38) | pasajes de la Escritura alegóricamente es llamado sol »: Enarr. 130 II,19 | 19. « Los discípulos se alegraron de ver al Señor » (Jn 20, 131 I,9 | deambular por la Ciudad, alegres como deben ser los jóvenes, 132 IV,55 | una firme base de paz y alejar el espectro funesto de las 133 II,25 | Abbá, Padre! ». Le pide que aleje de él, si es posible, la 134 III,37 | nos ha ofrecido un mensaje alentador, que no se ha de desperdiciar: 135 III,40 | valorizar aquella respuesta alentadora, empleando aquel entusiasmo 136 I,5 | presenta el Apocalipsis: « El Alfa y la Omega, el Primero y 137 | algún 138 | alguno 139 III,40 | Anuncio de la Palabra ~40. Alimentarnos de la Palabra para ser « 140 | allá 141 III,41 | nos han señalado y casi « allanado » el camino del futuro. 142 | allí 143 II,27 | Catalina de Siena cómo en las almas santas puede estar presente 144 IV,43 | educan los ministros del altar, las personas consagradas 145 III,34 | acogiendo propuestas religiosas alternativas y transigiendo incluso con 146 III,29 | al que hay que conocer, amar e imitar, para vivir en 147 III,33 | amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él » ( 148 II,27(14) | Últimos Coloquios. Cuaderno amarillo, 6 de julio de 1897: Opere 149 II,20 | orando a solas » (Lc 9,18). Ambas indicaciones nos hacen tomar 150 III,34 | esforzáramos más para que todo el ambiente espiritual estuviera marcado 151 IV,50 | que afectan a menudo a ambientes y grupos no carentes de 152 I,9 | profundo, a pesar de posibles ambigüedades, de aquellos valores auténticos 153 IV,44 | valorar y desarrollar aquellos ámbitos e instrumentos que, según 154 III,33 | promesa de Cristo: « El que me ame, será amado de mi Padre; 155 IV,42 | como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos 156 IV,51 | los problemas de la paz, amenazada a menudo con la pesadilla 157 I,9 | corazón? ¿No es Cristo el amigo supremo y a la vez el educador 158 IV,56 | del Dios-Amor, que « tanto amó al mundo que le dio su Hijo 159 IV,42 | como experta en la scientia amoris: « Comprendí que la Iglesia 160 IV,46 | pastoral de las vocaciones amplia y capilar, que llegue a 161 IV,45 | han de ser cultivados y ampliados día a día, a todos los niveles, 162 Intro,3 | más aún, en el período más amplio de tiempo que va desde el 163 IV,50 | indefinidamente, si a las antiguas añadimos las nuevas pobrezas, que 164 IV,50 | quién está condenado al analfabetismo; quién carece de la asistencia 165 Intro,3 | Vaticano II al Gran Jubileo, analice su fervor y recupere un 166 IV,48 | único Cuerpo de Cristo. ~Con análogo esmero se ha de cultivar 167 I,10 | clases de adultos: desde los ancianos a los enfermos y minusválidos, 168 Conclu,58 | defrauda » (Rm 5,5). ~Nuestra andadura, al principio de este nuevo 169 II,25 | tú los liberaste... ¡No andes lejos de mí, que la angustia 170 IV,48 | hermanas de la Comunión anglicana y de las Comunidades eclesiales 171 I,12 | de Pedro, por el Primado Anglicano y por un Metropolitano del 172 II,27 | paradoja de Jesús feliz y angustiado: « Nuestro Señor en el huerto 173 II,25 | más densa? En realidad, el angustioso « por qué » dirigido al 174 IV,48 | confianza en el camino, anhelando el momento en que, con todos 175 II,23 | Sal 2726,8). El antiguo anhelo del Salmista no podía recibir 176 I,12 | quizás largo, pero nos anima la esperanza de estar guiados 177 IV,46 | necesidades: de la catequesis a la animación litúrgica, de la educación 178 II,28 | del corazón! La Iglesia, animada por esta experiencia, retoma 179 I,9 | esfuerzo de los organizadores y animadores, tanto eclesiales como civiles. 180 Conclu,58 | nos empuja hoy a partir animados por la esperanza « que no 181 I,12 | ocasión más propicia para animar el camino hacia la plena 182 IV,45 | jerárquico de los Pastores, sabía animarlos a escuchar atentamente a 183 II,16 | ordinario, llevando en el ánimo las ricas experiencias vividas 184 Conclu,59 | jubilar ya no volvemos a un anodino día a día. Al contrario, 185 I,8 | vida, llena de alegrías, ansias y dolores; una historia 186 III,36 | Pan de vida, es también el antídoto más natural contra la dispersión. 187 IV,53(37) | S. Ignacio de Antioquía, Carta a los Romanos, Pref., 188 II,23 | están las bases para una antropología que es capaz de ir más allá 189 II,18 | los suyos en peregrinación anual al templo de Jerusalén ( 190 III,36 | privilegiado donde la comunión es anunciada y cultivada constantemente. 191 III,40 | tenerlo sólo para sí, debe anunciarlo. Es necesario un nuevo impulso 192 I,4 | con el que los ángeles anunciaron a los pastores el acontecimiento 193 Intro,1 | agua del Espíritu Santo que apaga la sed y renueva (cf. Jn 194 II,24 | de Jerusalén? Entonces él aparece ya consciente de tener una 195 II,18 | siguen en el ciclo de las apariciones, en las cuales los discípulos, 196 IV,53 | significativo cualquier apariencia de especulación económica. 197 III,29 | Nos espera, pues, una apasionante tarea de renacimiento pastoral. 198 IV,51 | fundamentales de la ética, apelando tal vez a una discutible 199 I,4 | la Sinagoga de Nazaret, aplicando a sí mismo la profecía de 200 I,5 | como nos lo presenta el Apocalipsis: « El Alfa y la Omega, el 201 III,41(25)| Tertuliano, Apol., 50,13: PL 1, 534. ~ 202 IV,49 | Apostar por la caridad ~49. A partir 203 IV,46(33) | Apostolicam actuositatem, sobre el apostolado de los laicos, 2. ~ 204 IV,46(33) | Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, sobre el apostolado 205 III,40 | necesario un nuevo impulso apostólico que sea vivido, como compromiso 206 II,18 | Bautista en el Jordán y, apoyado por el testimonio de lo 207 IV,48 | diferencias, acogiéndose y apoyándose mutuamente como miembros 208 III,40 | nosotros el sentimiento apremiante de Pablo, que exclamaba: « ¡ 209 III,32 | preciso aprender a orar, como aprendiendo de nuevo este arte de los 210 IV,57 | necesario leerlos de manera apropiada y que sean conocidos y asimilados 211 I,15 | Quien pone su mano en el arado y vuelve su vista atrás, 212 IV,45 | Iglesia y evita tentaciones de arbitrariedad y pretensiones injustificadas, 213 I,5 | a convertirse en un gran árbol (cf. Mc 4,30-32), en nuestra 214 IV,42 | Corazón y que este Corazón ardía de amor. Entendí que sólo 215 III,29 | cultura. ~Por tanto, exhorto ardientemente a los Pastores de las Iglesias 216 III,40 | dejándonos impregnar por el ardor de la predicación apostólica 217 IV,51 | enemigas del hombre vastas áreas del planeta? ¿O ante los 218 I,12 | Catholicos de todos los Armenios. Además, muchos fieles de 219 I,12 | cada nación y cultura, se armonizan en la « catolicidad », para 220 II,26 | aparentemente inconciliables está arraigada realmente en la profundidad 221 III,40 | en que ha sido acogido y arraigado. De la belleza de este rostro 222 III,33 | viveza de afecto hasta el « arrebato del corazón. Una oración 223 I,4 | Reino de Dios al ladrón arrepentido: « En verdad te digo, hoy 224 I,10 | el dolor, pero también el arrepentimiento y la esperanza. Para ellos 225 II,23(12) | Discurso II contra los Arrianos 70: PG 26, 425 B - 426 G. ~ 226 IV,45(29) | 852–877, especialmente art. 5: « Los organismos de 227 III,29 | un camino de catequesis articulada sobre el tema trinitario 228 I,10 | los deportistas, desde los artistas a los profesores universitarios, 229 III,37 | frutos de la reflexión de una Asamblea del Sínodo de los Obispos, 230 III,29 | quizás el objetivo de las Asambleas de los Sínodos, que han 231 IV,43 | egoístas que continuamente nos asechan y engendran competitividad, 232 IV,44 | continua verificación que asegure su auténtica inspiración 233 II,27 | Es un misterio, pero le aseguro que, de lo que pruebo yo 234 III,39 | ha avanzado mucho en la asidua escucha y en la lectura 235 IV,57 | apropiada y que sean conocidos y asimilados como textos cualificados 236 IV,50 | analfabetismo; quién carece de la asistencia médica más elemental; quién 237 I,10 | mensaje no sólo a los que han asistido directamente, sino también 238 IV,46 | las diversas realidades de asociación, que tanto en sus modalidades 239 IV,50 | social. El cristiano, que se asoma a este panorama, debe aprender 240 II,21 | doctrinal y nos permite asomarnos, en cierto modo, a la profundidad 241 II,19 | los convencía de la verdad asombrosa de su nueva vida mostrándoles « 242 II,25 | este misterio. Es toda la aspereza de esta paradoja la que 243 Intro,3 | del único Pueblo de Dios asume aquella especial configuración 244 II,21 | reconocer la plena humanidad asumida en María, entregada a la 245 II,22 | Palabra « se hizo carne » y asumió todas las características 246 II,23(12) | este respecto observa san Atanasio: « El hombre no podía ser 247 III,31 | programación pastoral que nos atane al inicio del nuevo milenio, 248 II,19 | grado de conocimiento, que atañe al nivel profundo de su 249 Conclu,58 | en el Cenáculo, donde al atardecer del día « primero de la 250 IV,43 | para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para 251 IV,46 | bien de toda la comunidad, atendiéndola en sus múltiples necesidades: 252 IV,49 | modo a cada hombre ».35 Ateniéndonos a las indiscutibles palabras 253 IV,45 | sabía animarlos a escuchar atentamente a todo el Pueblo de Dios. 254 I,6 | a la vez más humildes y atentos en nuestra adhesión al Evangelio. ~ 255 I,13 | Yad Vashem, en el recuerdo aterrador de las víctimas de los campos 256 III,33 | hacen a veces de manera atractiva. Nosotros, que tenemos la 257 II,26 | su pasión es sufrimiento atroz del alma. La tradición teológica 258 I,4 | convocatoria del Jubileo auguraba que la celebración bimilenaria 259 I,13 | días, expreso el sincero augurio de una pronta y justa solución 260 Conclu,59 | toda la Iglesia. ~Con estos augurios y desde lo más profundo 261 I,13 | celebrada el 23 de febrero en el Aula Pablo VI. A continuación 262 IV,45(30) | Reg. III, 3: « Ideo autem omnes ad consilium vocari 263 III,33 | tienen que llegar a ser auténticas « escuelas de oración », 264 I,9 | ambigüedades, de aquellos valores auténticos que tienen su plenitud en 265 IV,52 | tal modo que respete la autonomía y las competencias de esta 266 IV,50 | al abandono en la edad avanzada o en la enfermedad, a la 267 III,39 | Iglesia, ciertamente se ha avanzado mucho en la asidua escucha 268 III,33 | Muestra cómo la oración puede avanzar, como verdadero y propio 269 Conclu,58 | e iniciarlos en la gran aventura de la evangelización. ~Nos 270 Conclu,58 | inmenso en el cual hay que aventurarse, contando con la ayuda de 271 III,29 | durante dos milenios y se ha avivado ahora en nuestros corazones 272 III,40 | Pablo, que exclamaba: « ¡ay de mí si no predicara el 273 III,29 | Iglesias particulares a que, ayudados por la participación de 274 III,34 | nuestra jornada. Cuánto ayudaría que no sólo en las comunidades 275 III,41 | 41. Que nos ayude y oriente, en esta acción 276 II,23(12) | Arrianos 70: PG 26, 425 B - 426 G. ~ 277 II,19 | como haciendo un primer balance de su misión, Jesús les 278 IV,55 | guerras de religión que han bañado de sangre tantos períodos 279 Intro,1 | la muchedumbre desde la barca de Simón, invitó al Apóstol 280 IV,53 | promoción humana, que se basa en las íntimas exigencias 281 III,40 | debilidades humanas, se basaba explícitamente en los valores 282 II,17 | ellos es una visión de fe, basada en un testimonio histórico 283 I,9 | de diálogo privilegiado, basado en una recíproca simpatía 284 IV,56 | Pero el diálogo no puede basarse en la indiferencia religiosa, 285 II,23 | la Encarnación están las bases para una antropología que 286 IV,46 | demás vocaciones, enraizadas básicamente en la riqueza de la vida 287 II,20 | en el caso de Jesús, no basta. Es necesaria una gracia 288 IV,46 | milenio impulse a todos los bautizados y confirmados a tomar conciencia 289 Conclu,58 | discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y 290 II,18 | el joven galileo se hace bautizar por Juan Bautista en el 291 I,7 | sido también el año de su beatificación o canonización. Respecto 292 III,31 | Señor que me ha concedido beatificar y canonizar durante estos 293 IV,49 | sed y me habéis dado que beber; fui forastero y me habéis 294 III,40 | acogido y arraigado. De la belleza de este rostro pluriforme 295 I,13 | como uno de los dones más bellos del acontecimiento jubilar. 296 II,23 | Cristo. En él Dios nos ha bendecido verdaderamente y ha hecho « 297 Conclu,59 | corazón, imparto a todos mi Bendición. ~Vaticano, 6 de enero, 298 IV,57 | la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX. Con el Concilio 299 III,30 | Jubileo, hayan sido muchos los beneficiados con esta gracia, plenamente 300 IV,45 | significativo lo que san Benito recuerda al Abad del monasterio, 301 III,39 | través de la difusión de la Biblia en las familias. Es necesario, 302 I,14 | originaria configuración bíblica era precisamente el tiempo 303 III,39 | permite encontrar en el texto bíblico la palabra viva que interpela, 304 III,39 | de estudios teológicos y bíblicos. Precisamente con esta atención 305 I,9 | entendimiento. Fue así desde la bienvenida que les di en la Plaza de 306 I,14 | reducción sustancial de la deuda bilateral que tienen los Países más 307 I,4 | auguraba que la celebración bimilenaria del misterio de la Encarnación 308 II,18 | Evangelios no pretenden ser una biografía completa de Jesús según 309 IV,51 | especialmente en el terreno de las biotecnologías, nunca han de ignorar las 310 I,9 | para cuantos los vieron, borrar de la memoria aquella semana 311 III,38 | Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos 312 I,6 | milenios, no siempre ha brillado. ¿Cómo olvidar la conmovedora 313 II,23 | verdaderamente y ha hecho « brillar su rostro sobre nosotros » ( 314 Intro,3 | petrino, para que la Iglesia brille cada vez más en la variedad 315 IV,57 | Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos 316 II,24 | sin dudar: « ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía 317 II,24 | y condenado. En efecto, buscaban matarlo, « porque no sólo 318 II,24 | con que ella y José lo han buscado, Jesús responde sin dudar: « ¿ 319 II,18 | por muchedumbres que lo buscan y lo siguen, por enfermos 320 I,15 | resistir a esta tentación, buscando « ser » antes que « hacer ». 321 IV,46 | llamados como tales a « buscar el reino de Dios ocupándose 322 II,23 | 23. « Señor, busco tu rostro » (Sal 2726,8). 323 III,29 | valorización de los agentes y la búsqueda de los medios necesarios— 324 IV,44(28) | gentium, sobre la Iglesia, c. III. ~ 325 III,39 | Escucha de la Palabra ~39. No cabe duda de que esta primacía 326 I,10 | con los presos de Regina Caeli. En sus ojos leí el dolor, 327 II,21 | clásica del Concilio de Calcedonia (a. 451): « Una persona 328 I,13 | deseado iniciarlo en Ur de los Caldeos, para seguir casi prácticamente 329 I,8 | los corazones? Conviene callar y adorar, confiando humildemente 330 III,29 | celeste. Es un programa que no cambia al variar los tiempos y 331 IV,44 | tiene que afrontar en los cambios tan rápidos de nuestro tiempo. ~ 332 Conclu,58 | una de nuestras Iglesias camina, son muchos, pero no hay 333 Conclu,58 | 58. ¡Caminemos con esperanza! Un nuevo 334 II,18 | completa de Jesús según los cánones de la ciencia histórica 335 IV,45 | previstos por el Derecho canónico, como los Consejos presbiterales 336 I,7 | año de su beatificación o canonización. Respecto a Pontífices bien 337 III,31 | ha concedido beatificar y canonizar durante estos años a tantos 338 Intro,1 | antigua palabra de gratitud: « Cantad al Señor porque es bueno, 339 Intro,1 | habiéndolo hecho, recogieron una cantidad enorme de peces » (Lc 5, 340 IV,48 | de Jesús, no en nuestras capacidades. ~En esta perspectiva de 341 IV,46 | las vocaciones amplia y capilar, que llegue a las parroquias, 342 III,30 | su valor programático el capítulo V de la Constitución dogmática 343 IV,56 | atento discernimiento, para captar los « verdaderos signos 344 II,24 | inspirados por el Espíritu Santo, captaran correctamente, en las palabras 345 I,9 | las fragilidades que les caracterizan en la sociedad contemporánea, 346 IV,50 | al analfabetismo; quién carece de la asistencia médica 347 IV,50 | a ambientes y grupos no carentes de recursos económicos, 348 IV,43 | llevando mutuamente la carga de los otros (cf. Ga 6,2) 349 IV,50 | empieza el nuevo milenio cargado de las contradicciones de 350 II,25 | rostro del hombre, sino cargarse incluso del « rostro » del 351 II,27 | unión y por el afecto de la caridadque ha recibido en sí misma. 352 Conclu,58 | haciéndome voz, ante ella, del cariño filial de toda la Iglesia. ~ 353 IV,53 | debe destinarse a fines caritativos. En efecto, es importante 354 IV,43 | competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias. 355 II,20 | de conocer. Esto, en el caso de Jesús, no basta. Es necesaria 356 II,27 | Providencia Dios Padre muestra a Catalina de Siena cómo en las almas 357 IV,51 | la pesadilla de guerras catastróficas? ¿O frente al vilipendio 358 III,31 | superficial. Preguntar a un catecúmeno, « ¿quieres recibir el Bautismo? », 359 II,17 | intención primordialmente catequética, nos transmitieron de una 360 I,12 | II, Patriarca Supremo y Catholicos de todos los Armenios. Además, 361 IV,46 | al enfriamiento religioso causado por el consumismo y el secularismo. 362 IV,54(38) | Enarr. In Ps. 10, 3: CCL 38, 42. ~ 363 I,13 | Liturgia de la palabra » celebrada el 23 de febrero en el Aula 364 III,35 | Ap 19,16) y precisamente celebrando su Pascua, no sólo una vez 365 III,41 | semen christianorum. 25 Esta célebre « ley » enunciada por Tertuliano, 366 III,29 | perfeccionamiento en la Jerusalén celeste. Es un programa que no cambia 367 I,9 | estupenda: la de hacerse « centinelas de la mañana » (cf. Is 21, 368 III,35 | lo que constituye el eje central de la historia, con el cual 369 I,6 | científicos nos han ayudado a centrar aquellos aspectos en los 370 IV,46 | a las parroquias, a los centros educativos y familias, suscitando 371 III,41 | fértil, ha fructificado el céntuplo (cf. Mt 13,8.23). Con su 372 | cerca 373 IV,50 | la capacidad de hacerse cercanos y solidarios con quien sufre, 374 IV,48 | Cristo, les empujan sin cesar hacia la unidad plena. 34 ~ 375 II,19 | bien conocida escena de Cesarea de Filipo (cf. Mt 16,13- 376 II,17(8) | enim Scripturarum ignoratio Christi est »: Comm. in Is., Prol.: 377 III,41 | Sanguis martyrum - semen christianorum. 25 Esta célebre « ley » 378 Intro,3(1)| Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Christus Dominus, sobre la función 379 II,18 | vacía y lo siguen en el ciclo de las apariciones, en las 380 I,6 | purificación ».4 Unos Congresos científicos nos han ayudado a centrar 381 | cierta 382 Intro,2 | cual la Iglesia, treinta y cinco años después del Concilio 383 III,30(15)| S. Cipriano, De Orat. Dom. 23: PL 4, 384 III,31 | se han santificado en las circunstancias más ordinarias de la vida. 385 II,18 | presentan así en camino por ciudades y aldeas, acompañado por 386 I,8(5) | De civ. Dei XVIII, 51,2: PL 41, 387 IV,52 | relación con la sociedad civil tendrá que configurarse 388 I,9 | animadores, tanto eclesiales como civiles. Deseo aprovechar esta Carta 389 IV,51 | humano y el futuro de la civilización. ~ 390 II,28 | y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía 391 IV,48 | podamos cantar juntos con voz clara: « Ved qué dulzura, que 392 IV,46 | vida, los cuales se resumen claramente en la respuesta que cada 393 II,20 | Mateo nos da una indicación clarificadora en las palabras con que 394 II,27 | Es un testimonio muy claro. Por otra parte, la misma 395 II,21 | Cristo, según la formulación clásica del Concilio de Calcedonia ( 396 I,13 | jubilar. Pensando en el clima vivido en aquellos días, 397 IV,50 | quién no tiene techo donde cobijarse? ~El panorama de la pobreza 398 IV,46 | Reino. ~En este contexto cobran también toda su importancia 399 II,18 | narración de los Evangelios coincide además en mostrar la creciente 400 I,5 | plenitud de los tiempos ~5. La coincidencia de este Jubileo con la entrada 401 III,29 | más fácil por el trabajo colegial, que ya se ha hecho habitual, 402 IV,44 | estrecha relación con él, la colegialidad episcopal? Se trata de realidades 403 III,29 | con las de las Iglesias colindantes y con las de la Iglesia 404 I,7 | en el sugestivo marco del Coliseo, símbolo de las antiguas 405 I,10 | gesto que él hizo cuando « colocó en medio » a un niño y lo 406 II,27(14) | Últimos Coloquios. Cuaderno amarillo, 6 de 407 IV,49 | hambre y me habéis dado de comer, he tenido sed y me habéis 408 III,37 | remisión de sus pecados graves cometidos después del Bautismo ».24 409 IV,49 | El siglo y el milenio que comienzan tendrán que ver todavía, 410 IV,53 | historia desde que, en los comienzos de la Iglesia, la comunidad 411 II,17(8) | ignoratio Christi est »: Comm. in Is., Prol.: PL 24, 17. ~ 412 Intro,1 | 4). Pedro y los primeros compañeros confiaron en la palabra 413 IV,45 | hacia opciones ponderadas y compartidas. ~Para ello, hemos de hacer 414 IV,56 | verdad (cf. Jn 14,17), al que compete precisamente llevarla a 415 IV,52 | respete la autonomía y las competencias de esta última, según las 416 IV,43 | nos asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, 417 II,17 | Evangelios, no obstante su compleja redacción y con una intención 418 I,10 | niños, con su incontenible comportamiento festivo, volvieron en el 419 IV,56 | mismos discípulos de Cristo a comprender más profundamente el mensaje 420 I,12 | dimensión ecuménica ~12. Se comprenderá así que hable espontáneamente 421 IV,42 | en la scientia amoris: « Comprendí que la Iglesia tenía un 422 IV,42 | Entendí que el amor comprendía todas las vocaciones, que 423 IV,51 | evangélica que a menudo son menos comprendidos, hasta el punto de hacer 424 II,27 | lo que pruebo yo misma, comprendo algo ».14 Es un testimonio 425 II,19 | únicamente después de haber comprobado el prodigio (cf. Jn 20,24- 426 III,29 | ante el mayor y no menos comprometedor horizonte de la pastoral 427 IV,44 | base el nuevo siglo debe comprometernos más que nunca a valorar 428 IV,51 | Me refiero al deber de comprometerse en la defensa del respeto 429 I,14 | el cual la comunidad se comprometía a restablecer la justicia 430 I,10 | 8; Mt 19,4-6). Ellas se comprometieron a difundirla en una cultura 431 III,34 | conjuguen los múltiples compromisos pastorales y de testimonio 432 IV,49 | esta página, la Iglesia comprueba su fidelidad como Esposa 433 III,39 | la oración sólo se puede concebir a partir de una renovada 434 III,31 | gracias al Señor que me ha concedido beatificar y canonizar durante 435 I,7 | que hemos dejado atrás, concediendo a su Iglesia una gran multitud 436 III,30 | Si los Padres conciliares concedieron tanto relieve a esta temática 437 IV,51 | cada ser humano desde la concepción hasta su ocaso natural. 438 II,21 | los límites de nuestros conceptos y palabras. La fórmula, 439 Intro,1 | largo del año, ha tocado las conciencias. Pero ciertamente, un « 440 III,30 | santidad ». Si los Padres conciliares concedieron tanto relieve 441 I,4 | misión ante sus atónitos conciudadanos en la Sinagoga de Nazaret, 442 Conclu | CONCLUSIÓNDUC IN ALTUM!~ 443 Conclu,59 | del hombre. ~Mientras se concluye y nos abre a un futuro de 444 Intro,3 | especialmente en la realidad concreta de cada Iglesia donde el 445 I,15 | nos deja, no dudaría en concretarlo en la contemplación del 446 I,15 | la Iglesia y en el mundo, confesado como sentido de la historia 447 II,28 | renegado y retomó su camino confesando, con comprensible temor, 448 II,21(10) | voz enseñamos que ha de confesarse a uno solo y el mismo Hijo, 449 II,20 | palabras con que Jesús acoge la confesión de Pedro: « No te ha revelado 450 I,12 | ortodoxos y Jerarcas de otras Confesiones cristianas. Recuerdo, en 451 Intro,1 | los primeros compañeros confiaron en la palabra de Cristo 452 I,11 | del Episcopado mundial, confié a su solicitud materna la 453 II,22 | los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor 454 IV,52 | sociedad civil tendrá que configurarse de tal modo que respete 455 II,22 | misterio de Cristo está confirmada por todo el Nuevo Testamento. 456 IV,46 | a todos los bautizados y confirmados a tomar conciencia de la 457 I,10 | militares, venidos para confirmar el sentido de su servicio 458 II,27 | la cruz en la paradójica confluencia de felicidad y dolor. En 459 IV,45 | por otro, impulsándolos a confluir normalmente incluso en lo 460 IV,53 | solamente un pequeño arroyo que confluirá en el gran río de la caridad 461 III,34 | los cristianos se puede conformar con una oración superficial, 462 IV,47 | vivido de manera plenamente conforme al proyecto de Dios y a 463 IV,48 | nacidas de la Reforma. La confrontación teológica sobre puntos esenciales 464 Intro,3 | locales. En cada una de ellas, congregada en torno al propio Obispo, 465 III,36 | La Eucaristía dominical, congregando semanalmente a los cristianos 466 III,34 | la comunidad cristiana se conjuguen los múltiples compromisos 467 I,12 | Puerta Santa fue abierta conjuntamente por el Sucesor de Pedro, 468 II,25 | Salmista presenta unidos, en un conjunto conmovedor de sentimientos, 469 I,7 | en el siglo XX. Los hemos conmemorado el 7 de mayo de 2000, junto 470 | conmigo 471 I,9 | lo que tantas veces me ha conmovido ha sido constatar el serio 472 III,37 | preciosos— vienen de Aquél que conoce bien el corazón del hombre 473 IV,42 | 42. « En esto conocerán todos que sois discípulos 474 II,19 | el Evangelio en la bien conocida escena de Cesarea de Filipo ( 475 II,25 | del pecado. « Quien no conoció pecado, se hizo pecado por 476 IV,56(40) | Pont. Cons. para el Diálogo Interreligioso 477 I,10 | presbíteros a las personas de vida consagrada, desde los políticos y los 478 IV,43 | del altar, las personas consagradas y los agentes pastorales, 479 III,34 | la Iglesia nos invita a « consagrar » y orientar nuestra jornada. 480 II,16 | tiempo, quizás no siempre conscientemente, piden a los creyentes de 481 IV,48 | hijos de la Iglesia, como consecuencia de la fragilidad humana 482 II,24 | drama de la pasión y muerte conseguirá afectar su serena seguridad 483 IV,45 | Derecho canónico, como los Consejos presbiterales y pastorales. 484 I,14 | decisiones, logren encontrar el consenso necesario para llegar a 485 II,25 | iniciales del Salmo 22, aun conservando todo el realismo de un dolor 486 I,15 | antes de someter a vuestra consideración unas líneas de acción, deseo 487 Intro,2 | ante nosotros exige ser considerado y, en cierto sentido, interpretado, 488 II,19 | fascinante, pero que no consigue encuadrarlo entre los hombres 489 IV,45(30) | 3: « Ideo autem omnes ad consilium vocari diximus, quia saepe 490 IV,44 | tienen su fundamento y su consistencia en el designio mismo de 491 III,39 | queridos hermanos y hermanas, consolidar y profundizar esta orientación, 492 I,12 | Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, en presencia de representantes 493 IV,47 | presente, en el que se está constatando una crisis generalizada 494 I,9 | me ha conmovido ha sido constatar el serio esfuerzo de oración, 495 III,30 | programático el capítulo V de la Constitución dogmática Lumen gentium 496 IV,56 | debemos temer que pueda constituir una ofensa a la identidad 497 IV,46 | viveza que es don de Dios constituyendo una auténtica primavera 498 IV,52 | hombres de la tarea de la construcción el mundo, ni les impulsa 499 III,33 | hermanos, y nos hace capaces de construir la historia según el designio 500 IV,52 | ningún modo del deber de construirla. Es muy actual a este respecto 501 IV,43 | agentes pastorales, donde se construyen las familias y las comunidades.


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