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| Ioannes Paulus PP. II Novo Millennio IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
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502 I,8 | persecuciones del mundo y los consuelos de Dios ».5 Nosotros sólo
503 IV,45 | monasterio, cuando le invita a consultar también a los más jóvenes: «
504 IV,45 | puesto que actúan de manera consultiva y no deliberativa29 sin
505 IV,46 | religioso causado por el consumismo y el secularismo. Es necesario
506 Conclu,58 | ha sido quizás para tomar contacto con este manantial vivo
507 Conclu,58 | tiempos. Para ello podemos contar con la fuerza del mismo
508 II,28 | Cristo ella, su Esposa, contempla su tesoro y su alegría. «
509 II,16 | no fuésemos los primeros contempladores de su rostro. El Gran Jubileo
510 I,5 | y el Fin » (Ap 22,13). Y contemplando a Cristo hemos adorado juntos
511 II,19 | rostro que los Apóstoles contemplaron después de la resurrección
512 III,34 | disponibles para la experiencia contemplativa, y es importante que ellos
513 III,37 | sacerdotes, ante las crisis contemporáneas! Los dones del Señor —y
514 II,21 | expresada cuidadosamente en su contenido doctrinal y nos permite
515 I,13 | 16). En cambio, tuve que contentarme con una etapa únicamente
516 III,31 | sería un contrasentido contentarse con una vida mediocre, vivida
517 I,7 | laicos y religiosos, de un continente a otro del mundo, la santidad
518 IV,44 | por eso necesitan de una continua verificación que asegure
519 II,25 | la confianza. En efecto, continúa el Salmo: « En ti esperaron
520 I,13 | febrero en el Aula Pablo VI. A continuación tuvo lugar la verdadera
521 IV,48 | el futuro. Entre tanto, continuemos con confianza en el camino,
522 I,14 | de la deuda multilateral, contraída por Países pobres con los
523 III,31 | de su Espíritu, sería un contrasentido contentarse con una vida
524 IV,53 | efecto, muchos peregrinos han contribuido de diferentes modos con
525 IV,51 | estos campos delicados y controvertidos, es importante hacer un
526 II,19 | tres años, y que ahora los convencía de la verdad asombrosa de
527 II,20 | seguir de modo cada vez más convencido sus pasos? Mateo nos da
528 III,34 | marcado por la oración. Convendría valorizar, con el oportuno
529 IV,53 | servido para asegurar la conveniente realización del acontecimiento
530 Intro,1 | sido grande este año. Se ha convertido, más que nunca, en pueblo
531 IV,51 | ser humano. La caridad se convertirá entonces necesariamente
532 IV,43 | externos de la comunión. Se convertirían en medios sin alma, máscaras
533 Conclu,58 | tener un gran corazón para convertirnos nosotros mismos en sus instrumentos. ¿
534 I,5 | una semilla destinada a convertirse en un gran árbol (cf. Mc
535 II,28 | llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna
536 IV,48 | qué dulzura, que delicia, convivir los hermanos unidos » (Sal
537 Conclu,58 | domingo Cristo resucitado nos convoca de nuevo como en el Cenáculo,
538 IV,47 | humana: tanto la de los cónyuges como, sobre todo, la de
539 II,25 | de él, si es posible, la copa del sufrimiento (cf. Mc
540 II,26 | el grito de abandono. La copresencia de estas dos dimensiones
541 II,28 | Iesu memoria, dans vera cordis gaudia »: ¡cuán dulce es
542 II,24 | Espíritu Santo, captaran correctamente, en las palabras pronunciadas
543 Conclu,59 | para reconocer su rostro y correr hacia nuestros hermanos,
544 III,34 | con riesgo ». En efecto, correrían el riesgo insidioso de que
545 Conclu,59 | lo que está por delante, corro hacia la meta, para alcanzar
546 IV,50 | La caridad de las obras corrobora la caridad de las palabras. ~
547 III,40 | todos para salvar a toda costa a algunos » (1 Co 9,22).
548 III,37 | pastoral para que la pedagogía cotidiana de la comunidad cristiana
549 III,40 | vivido, como compromiso cotidiano de las comunidades y de
550 I,4 | satisfecho no sólo con la creación del mundo y del hombre,
551 III,41 | confiada, emprendedora y creativa, el ejemplo esplendoroso
552 II,24 | condición humana que lo hacía crecer « en sabiduría, en estatura
553 II,18 | coincide además en mostrar la creciente tensión que hay entre Jesús
554 III,34 | lo que ordinariamente se cree, el día en que en la comunidad
555 IV,48 | como misterio de unidad. « Creo en la Iglesia, que es una »:
556 II,19 | Los discípulos de Emaús creyeron sólo después de un laborioso
557 II,19 | 13-35). El apóstol Tomás creyó únicamente después de haber
558 III,34 | tantos grupos comprometidos cristianamente, incluso con una buena representación
559 IV,48 | fluye continuamente del Cristo-Cabeza en el Cuerpo místico. La
560 IV,49 | caridad: es una página de cristología, que ilumina el misterio
561 IV,45 | sabido, no se inspiran en los criterios de la democracia parlamentaria,
562 II,27 | embargo su agonía no era menos cruel. Es un misterio, pero le
563 IV,45(31) | 23, 36 a Sulpicio Severo: CSEL 29, 193. ~
564 II,27(14) | Últimos Coloquios. Cuaderno amarillo, 6 de julio de
565 | cuán
566 | Cuánta
567 | cuanto
568 IV,53 | acontecimiento jubilar. Una vez cubiertos los gastos que se han debido
569 III,29 | las culturas, aunque tiene cuenta del tiempo y de la cultura
570 IV,45(29) | mysterio, sobre algunas cuestiones relativas la colaboración
571 II,21 | está sin embargo expresada cuidadosamente en su contenido doctrinal
572 I,5 | Col 1,15). Su encarnación, culminada en el misterio pascual y
573 II,20 | que tiene su expresión culminante en la solemne proclamación
574 III,36 | comunión es anunciada y cultivada constantemente. Precisamente
575 IV,45 | espacios de comunión han de ser cultivados y ampliados día a día, a
576 IV,48 | análogo esmero se ha de cultivar el diálogo ecuménico con
577 III,34 | importante que ellos la cultiven con generosa dedicación.
578 II,22 | otros contextos históricos y culturales hubo más bien la tendencia
579 I,4 | profecía de Isaías: « Hoy se cumple esta Escritura que acabáis
580 III,36 | ha de vivir no sólo para cumplir un precepto, sino como necesidad
581 II,18 | que imploran su poder de curación, por interlocutores que
582 IV,44 | refiere a la reforma de la Curia romana, la organización
583 IV,53 | que ya ha producido en el curso de su desarrollo —pienso
584 IV,43 | que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida
585 II,19 | fe, a través de un camino cuyas etapas nos presenta el Evangelio
586 I,4 | del cual procede « toda dádiva buena y todo don perfecto » (
587 II,28 | encontró en el camino de Damasco y quedó impactado por él: «
588 I,4 | 4. « Gracias te damos, Señor, Dios omnipotente » (
589 II,28 | Dulcis Iesu memoria, dans vera cordis gaudia »: ¡cuán
590 III,32 | tampoco es algo que pueda darse por supuesto. Es preciso
591 II,18 | Lc 3,23), recogieron los datos sobre su vida de « hijo
592 III,38 | confianza en una pastoral que dé prioridad a la oración,
593 I,9 | san Pedro. Después les vi deambular por la Ciudad, alegres como
594 IV,50 | condiciones de vida muy por debajo del mínimo requerido por
595 II,19 | experiencia que los discípulos debían haber hecho ya en la vida
596 IV,47 | conscientes de la atención debida a los hijos y hacerse promotores
597 III,40 | debe hacerse respetando debidamente el camino siempre distinto
598 IV,54 | temblar si nos fijamos en la debilidad que tan a menudo nos vuelve
599 III,40 | cual, aún con las múltiples debilidades humanas, se basaba explícitamente
600 III,34 | insidioso de que su fe se debilitara progresivamente, y quizás
601 II,25 | rostro del Padre, Jesús debió no sólo asumir el rostro
602 I,13 | recuerda la entrega del Decálogo y de la primera Alianza.
603 III,40 | ejemplo de Pablo cuando decía: « Me he hecho todo a todos
604 IV,42 | será necesario poner un decidido empeño programático, tanto
605 II,19 | suyos »: « Y vosotros ¿quién decís que soy yo? » (Mt 16,15).
606 I,10 | trabajo, y a gestionar con decisión los procesos de la globalización
607 IV,49 | que caracteriza de manera decisiva la vida cristiana, el estilo
608 IV,55(39) | Cf. Decl. Nostra aetate, sobre las
609 IV,56 | subrayado recientemente por la Declaración Dominus Iesus, no puede
610 III,34 | la cultiven con generosa dedicación. Pero se equivoca quien
611 III,37 | del Sínodo de los Obispos, dedicada a esta problemática. Entonces
612 III,39 | mismos son muchos quienes se dedicana ella con la valiosa ayuda
613 III,34 | Yo mismo me he propuesto dedicar las próximas catequesis
614 III,29 | oportunidad extraordinaria de dedicarnos, durante algunos años, a
615 II,21 | resurrección: « Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu
616 IV,51 | fe, sino de interpretar y defender los valores radicados en
617 IV,51 | deber de comprometerse en la defensa del respeto a la vida de
618 II,16 | sería, además, enormemente deficiente si nosotros no fuésemos
619 Conclu,58 | por la esperanza « que no defrauda » (Rm 5,5). ~Nuestra andadura,
620 I,10 | exhortación de Jesús: « Dejad que los niños se acerquen
621 I,15 | justificar una sensación de dejadez y menos aún llevarnos a
622 IV,50 | afortunados grandes posibilidades, dejando no sólo a millones y millones
623 Conclu,59 | acompaña en nuestro camino, dejándose reconocer como a los discípulos
624 | dejar
625 IV,56 | la Iglesia misma nunca dejará de escudriñar, contando
626 IV,53 | participación en el Jubileo— dejase también una obra que sea,
627 III,38 | pastorales lleven al fracaso y dejen en el alma un humillante
628 IV,49 | de Dios que Jesús mismo dejó en su vida terrena atendiendo
629 Conclu,59 | Lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, para
630 II,26 | hermanos y hermanas, no delata la angustia de un desesperado,
631 III,40 | misionera, que no podrá ser delegada a unos pocos « especialistas »,
632 IV,45 | de manera consultiva y no deliberativa29 sin embargo, no pierden
633 IV,48 | promover la comunión en el delicado ámbito del campo ecuménico?
634 IV,51 | especialmente en estos campos delicados y controvertidos, es importante
635 IV,48 | Ved qué dulzura, que delicia, convivir los hermanos unidos » (
636 | demás
637 IV,45 | inspiran en los criterios de la democracia parlamentaria, puesto que
638 III,41 | enunciada por Tertuliano, se ha demostrado siempre verdadera ante la
639 III,34 | de Laudes y Vísperas. Lo demuestra la experiencia de tantos
640 II,25 | mayor, una oscuridad más densa? En realidad, el angustioso «
641 III,38 | pensar que los resultados dependen de nuestra capacidad de
642 IV,54 | esta imagen que la Iglesia dependía de Cristo, Sol del cual
643 I,10 | oficinas y del campo a los deportistas, desde los artistas a los
644 IV,42 | corazón del eterno Padre, se derrama en nosotros a través del
645 Intro,1 | Cordero » (cf. Ap 22,1), se ha derramado sobre la Iglesia. Es el
646 III,29 | mágica para los grandes desafíos de nuestro tiempo. No, no
647 IV,51 | pero que no pueden por ello desaparecer de la agenda eclesial de
648 III,32 | 11,1). En la plegaria se desarrolla ese diálogo con Cristo que
649 IV,44 | más que nunca a valorar y desarrollar aquellos ámbitos e instrumentos
650 IV,56 | cristianos tenemos el deber de desarrollarlo ofreciendo el pleno testimonio
651 II,20 | en el que puede madurar y desarrollarse el conocimiento más auténtico,
652 II,20 | diálogo con los discípulos se desarrolló mientras Jesús « estaba
653 II,18 | descubrieron el dato humanamente desconcertante del nacimiento virginal
654 IV,43 | ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias. No nos hagamos
655 II,22 | la tendencia a rebajar o desconocer el aspecto histórico concreto
656 II,27 | que la tradición mística describe como « noche oscura ». Muchas
657 II,18 | iluminada del Espíritu Santo, descubrieron el dato humanamente desconcertante
658 IV,48 | las Iglesias de Oriente, deseando que se recupere plenamente
659 I,15 | movimiento, que a menudo desemboca en el activismo, con el
660 III,36 | la Iglesia, 22 que puede desempeñar así de manera eficaz su
661 Conclu,59 | sido auténtica debe como desentumecer nuestras piernas para el
662 IV,43 | sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades,
663 IV,51 | ante las perspectivas de un desequilibrio ecológico, que hace inhabitables
664 I,10 | fuerte llamada a remediar los desequilibrios económicos y sociales existentes
665 IV,50 | económicos, pero expuestos a la desesperación del sin sentido, a la insidia
666 IV,48 | saludable reproche por nuestra desidia y estrechez de corazón.
667 I,15 | llevarnos a una actitud de desinterés. Al contrario, las experiencias
668 IV,49 | forastero y me habéis hospedado; desnudo y me habéis vestido, enfermo
669 III,37 | alentador, que no se ha de desperdiciar: si muchos, entre ellos
670 II,22 | verdaderamente una kenosis, un "despojarse", por parte del Hijo de
671 IV,46 | extingáis el Espíritu, no despreciéis las profecías, examinadlo
672 IV,51 | entre vida y vida, con el desprecio de la dignidad propia de
673 IV,52 | mundo, ni les impulsa a despreocuparse del bien de sus semejantes,
674 I,12 | objetivo, y entre ellos destaca el encuentro ecuménico en
675 I,5 | raíces, como una semilla destinada a convertirse en un gran
676 IV,53 | dinero que pueda sobrar, debe destinarse a fines caritativos. En
677 III,37 | que lo originan no se han desvanecido en este breve lapso de tiempo.
678 II,18 | una narración orgánica y detallada, en el período del ministerio
679 I,10 | Obviamente no puedo detenerme en detalles sobre todas las celebraciones
680 III,33 | procesos de secularización, se detecte una difusa exigencia de
681 I,10 | 10. Obviamente no puedo detenerme en detalles sobre todas
682 II,25 | escuchar la voz del Hijo. Para devolver al hombre el rostro del
683 I,9 | desde la bienvenida que les di en la Plaza de san Juan
684 IV,56 | una especie de negociación dialogística, como si para nosotros fuese
685 III,29 | de la Iglesia universal. ~Dicha sintonía será ciertamente
686 IV,48 | Comunidades eclesiales; dichos elementos, en cuanto dones
687 IV,48 | respeto de las legítimas diferencias, acogiéndose y apoyándose
688 II,18 | interlocutores que escuchan, con diferente eco, sus palabras. ~La narración
689 I,13 | santificados por el Redentor. Es difícil expresar la emoción que
690 III,36 | condiciones de soledad y dificultad, los aspectos específicos
691 I,10 | Ellas se comprometieron a difundirla en una cultura que corre
692 III,33 | secularización, se detecte una difusa exigencia de espiritualidad,
693 III,39 | incluso a través de la difusión de la Biblia en las familias.
694 I,4 | arrepentido: « En verdad te digo, hoy estarás conmigo en
695 III,30 | para poner de relieve una dinámica intrínseca y determinante.
696 Intro,1 | Con un extraordinario dinamisno, que ha implicado a todos
697 IV,53 | afrontar a lo largo del año, el dinero que pueda sobrar, debe destinarse
698 III,29 | opciones de cada Comunidad diocesana con las de las Iglesias
699 I,12 | significativo que muchas Diócesis hayan sentido el deseo de
700 IV,56 | don de la revelación del Dios-Amor, que « tanto amó al mundo
701 IV,50 | interpretando el llamamiento que él dirige desde este mundo de la pobreza.
702 II,25 | el angustioso « por qué » dirigido al Padre con las palabras
703 Intro,2 | eso, siento el deber de dirigirme a todos vosotros para compartir
704 IV,50 | a la marginación o a la discriminación social. El cristiano, que
705 IV,51 | solidaridad que acaba por discriminar entre vida y vida, con el
706 IV,51 | apelando tal vez a una discutible solidaridad que acaba por
707 I,4 | historia han pasado sin disminuir la actualidad de aquel «
708 III,36 | antídoto más natural contra la dispersión. Es el lugar privilegiado
709 III,40 | testimonio consolador de generosa disponibilidad. Hemos de saber valorizar
710 III,34 | consagración les hace más disponibles para la experiencia contemplativa,
711 IV,56 | entablar el diálogo íntimamente dispuestos a la escucha. En efecto,
712 I,10 | conocido o han participado a distancia a través de los medios de
713 Conclu,58 | son muchos, pero no hay distancias entre quienes están unidos
714 II,19 | Respuesta elevada, pero distante aún —¡y cuánto!— de la verdad.
715 III,32 | necesario un cristianismo que se distinga ante todo en el arte de
716 IV,48 | emerge también de manera diversa en tantos elementos de santificación
717 IV,46 | orgánica de las legítimas diversidades. Es la realidad de muchos
718 I,10 | proponer, con la alegre diversión, mensajes positivos, moralmente
719 IV,48 | cual la Iglesia no está dividida (1 Co 1,11-13). Como Cuerpo
720 II,21(10) | separación, [...] no partido o dividido en dos personas, sino uno
721 II,23 | aún, hacia la meta de la « divinazación », a través de la incorporación
722 II,23(12) | El hombre no podía ser divinizado permaneciendo unido a una
723 II,24 | Hijo ~24. Esta identidad divino-humana brota vigorosamente de los
724 IV,45(30) | omnes ad consilium vocari diximus, quia saepe iuniori Dominus
725 II,22 | de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra
726 IV,42 | que he querido proclamar Doctora de la Iglesia, precisamente
727 II,21 | cuidadosamente en su contenido doctrinal y nos permite asomarnos,
728 II,18 | 1,3) y trabajando sobre documentos sometidos al atento discernimiento
729 III,30 | capítulo V de la Constitución dogmática Lumen gentium sobre la Iglesia,
730 I,8 | llena de alegrías, ansias y dolores; una historia de encuentro
731 III,33 | espiritual que encuentra también dolorosas purificaciones (la « noche
732 III,30(15)| S. Cipriano, De Orat. Dom. 23: PL 4, 553; cf. Lumen
733 II,18 | entre Jesús y los grupos dominantes de la sociedad religiosa
734 II,24 | dura. Pero ni siquiera el drama de la pasión y muerte conseguirá
735 IV,50 | sentido, a la insidia de la droga, al abandono en la edad
736 II,21(10) | Verbo y Señor Jesucristo »: DS 301-302. ~
737 II,24 | buscado, Jesús responde sin dudar: « ¿Por qué me buscabais? ¿
738 I,15 | herencia que nos deja, no dudaría en concretarlo en la contemplación
739 II,24 | autoconciencia Jesús no tiene dudas: « El Padre está en mí,
740 I,9 | vibrando con su entusiasmo, no dudé en pedirles una opción radical
741 III,30 | 30. En primer lugar, no dudo en decir que la perspectiva
742 IV,46 | la oración insistente al Dueño de la mies (cf. Mt 9,38)—
743 II,28 | vera cordis gaudia »: ¡cuán dulce es el recuerdo de Jesús,
744 II,28 | su tesoro y su alegría. « Dulcis Iesu memoria, dans vera
745 IV,48 | con voz clara: « Ved qué dulzura, que delicia, convivir los
746 II,24 | sometida a la prueba más dura. Pero ni siquiera el drama
747 IV,47 | en la historia por la « dureza de corazón », pero que Cristo
748 IV,45(29) | Instr. interdicasterial Ecclesiae de mysterio, sobre algunas
749 III,38 | con fe: « en tu palabra, echaré las redes » (ibíd.). Permitidle
750 Intro,1 | en la palabra de Cristo y echaron las redes. « Y habiéndolo
751 III,30 | de toque espiritual a la eclesiología, sino más bien para poner
752 II,18 | escuchan, con diferente eco, sus palabras. ~La narración
753 IV,51 | perspectivas de un desequilibrio ecológico, que hace inhabitables y
754 IV,51 | cultura, a la política, a la economía, a la familia, para que
755 IV,48 | caridad y, sobre todo, el gran ecumenismo de la santidad, con la ayuda
756 IV,53(37) | Carta a los Romanos, Pref., ed. Funk, I, 252. ~
757 IV,50 | droga, al abandono en la edad avanzada o en la enfermedad,
758 IV,42(27) | Opere Complete, Libreria Editrice Vaticana Edizioni OCD, Roma
759 IV,42(27) | Libreria Editrice Vaticana Edizioni OCD, Roma 1997, p. 223. ~
760 I,9 | amigo supremo y a la vez el educador de toda amistad auténtica?
761 IV,43 | y el cristiano, donde se educan los ministros del altar,
762 III,34 | formas populares y sobre todo educar en las litúrgicas. Está
763 IV,43 | proponiéndola como principio educativo en todos los lugares donde
764 IV,46 | parroquias, a los centros educativos y familias, suscitando una
765 Intro,1 | Es imposible medir la efusión de gracia que, a lo largo
766 IV,43 | rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos asechan
767 III,29 | preparación al Jubileo, elaborando orientaciones significativas
768 II,18 | acompañado por doce Apóstoles elegidos por él (cf. Mc 3,13-19),
769 II,19 | Mt 16,14). Respuesta elevada, pero distante aún —¡y cuánto!—
770 II,19 | el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno
771 I,10 | Entre los encuentros más emotivos está también para mí el
772 I,10 | encuentro dedicado a los niños? Empezar por ellos significaba, en
773 III,40 | aquella respuesta alentadora, empleando aquel entusiasmo como un
774 I,15 | dinamismo nuevo, empujándonos a emplear el entusiasmo experimentado
775 III,41 | acción misionera confiada, emprendedora y creativa, el ejemplo esplendoroso
776 I,15 | espera y por eso tenemos que emprender una eficaz programación
777 Conclu,58 | en Pentecostés y que nos empuja hoy a partir animados por
778 IV,48 | la Iglesia de Cristo, les empujan sin cesar hacia la unidad
779 I,15 | nosotros un dinamismo nuevo, empujándonos a emplear el entusiasmo
780 IV,54(38) | alegóricamente es llamado sol »: Enarr. In Ps. 10, 3: CCL 38, 42. ~
781 IV,49 | enfermo y me habéis visitado, encarcelado y habéis venido a verme » (
782 IV,42 | comunión (koinonía), que encarna y manifiesta la esencia
783 Intro,3 | contextos y culturas. ~Este encarnarse de la Iglesia en el tiempo
784 Conclu,58 | El Hijo de Dios, que se encarnó hace dos mil años por amor
785 II,28 | hace unida a Pablo, que lo encontró en el camino de Damasco
786 II,19 | fascinante, pero que no consigue encuadrarlo entre los hombres de Dios
787 III,33 | compromiso espiritual que encuentra también dolorosas purificaciones (
788 IV,56 | en el cual los hombres encuentran la salvación. El diálogo
789 Conclu,59 | el pan » (Lc 24,30), nos encuentre vigilantes y preparados
790 I,14 | los Países más pobres y endeudados. Formulo mis votos para
791 IV,51 | que hace inhabitables y enemigas del hombre vastas áreas
792 IV,50 | la edad avanzada o en la enfermedad, a la marginación o a la
793 IV,49 | desnudo y me habéis vestido, enfermo y me habéis visitado, encarcelado
794 IV,46 | contexto social cambiante y al enfriamiento religioso causado por el
795 IV,43 | continuamente nos asechan y engendran competitividad, ganas de
796 II,17(8) | Ignoratio enim Scripturarum ignoratio Christi
797 Intro,1 | recogieron una cantidad enorme de peces » (Lc 5,6). ~¡Duc
798 II,16 | testimonio sería, además, enormemente deficiente si nosotros no
799 IV,46 | importancia las demás vocaciones, enraizadas básicamente en la riqueza
800 III,31 | persona. Esta pedagogía debe enriquecer la propuesta dirigida a
801 IV,48 | intercambio de dones que ha enriquecido la Iglesia del primer milenio.
802 II,28 | contemplación de este rostro ensangrentado, en el cual se esconde la
803 IV,43 | reflexión podría hacerse enseguida operativa, pero sería equivocado
804 II,21(10) | Padres, todos a una voz enseñamos que ha de confesarse a uno
805 II,18 | venida del Reino de Dios, enseñando sus exigencias y su fuerza
806 III,32 | primeros discípulos: « Señor, enséñanos a orar » (Lc 11,1). En la
807 IV,52 | actual a este respecto la enseñanza del Concilio Vaticano II: «
808 I,6 | largo de la historia, han ensombrecido su rostro de Esposa de Cristo. ~
809 IV,56 | misionero no nos impide entablar el diálogo íntimamente dispuestos
810 III,30 | también su « santidad », entendida en su sentido fundamental
811 I,9 | recíproca simpatía y un profundo entendimiento. Fue así desde la bienvenida
812 III,31 | cristiana ordinaria. La vida entera de la comunidad eclesial
813 III,33 | trata de un camino sostenido enteramente por la gracia, el cual,
814 III,36 | cristianos como familia de Dios entorno a la mesa de la Palabra
815 I,5 | cristianismo es la religión que ha entrado en la historia! En efecto,
816 III,36 | consciente y coherente. Estamos entrando en un milenio que se presenta
817 I,10 | que asumir, si se quiere entrar en el Reino de Dios (cf.
818 II,21 | humanidad asumida en María, entregada a la muerte, transfigurada
819 III,30 | Cristo, por la cual él se entregó, precisamente para santificarla (
820 II,19 | verdad. El pueblo llega a entrever la dimensión religiosa realmente
821 I,13 | e incluso recientemente entristecidos por la violencia, pude experimentar
822 I,9 | especialmente el alegre y entusiasmante encuentro de los jóvenes?
823 III,41 | Esta célebre « ley » enunciada por Tertuliano, se ha demostrado
824 Conclu,58 | mismo Espíritu, que fue enviado en Pentecostés y que nos
825 IV,43 | carrera, desconfianza y envidias. No nos hagamos ilusiones:
826 Conclu,59 | enero, Solemnidad de la Epifanía del Señor, del año 2001,
827 II,18 | crisis final, que tiene su epílogo dramático en el Gólgota.
828 I,11 | rodeado por buena parte del Episcopado mundial, confié a su solicitud
829 IV,44 | con él, la colegialidad episcopal? Se trata de realidades
830 III,38 | de los discípulos en el episodio evangélico de la pesca milagrosa: «
831 IV,45(31) | fidelem Spiritus Dei spirat » (Epist. 23, 36 a Sulpicio Severo:
832 II,16 | la luz de Cristo en cada época de la historia y hacer resplandecer
833 III,34 | generosa dedicación. Pero se equivoca quien piense que el común
834 IV,43 | enseguida operativa, pero sería equivocado dejarse llevar por este
835 II,19 | profundidad del misterio: « Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios
836 III,40 | comienzo, un icono apenas esbozado del futuro que el Espíritu
837 IV,52 | definitiva, con la misma tensión escatológica del cristianismo. Si esta
838 II,28 | ensangrentado, en el cual se esconde la vida de Dios y se ofrece
839 III,40 | jóvenes, a los niños, sin esconder nunca las exigencias más
840 II,17 | es el origen de aquellos escritos, y, a la vez, al testimonio
841 II,17 | con vigor: « Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo mismo ».8
842 II,28 | salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente,
843 II,18 | por interlocutores que escuchan, con diferente eco, sus
844 II,17 | vieron con sus ojos, lo escucharon con sus oídos y lo tocaron
845 IV,56 | Iglesia misma nunca dejará de escudriñar, contando con la ayuda del
846 IV,43 | la Iglesia la casa y la escuela de la comunión: éste es
847 III,33 | llegar a ser auténticas « escuelas de oración », donde el encuentro
848 IV,42 | encarna y manifiesta la esencia misma del misterio de la
849 III,34 | en las parroquiales, nos esforzáramos más para que todo el ambiente
850 III,37 | problemática. Entonces invitaba a esforzarse por todos los medios para
851 IV,56 | Concilio Vaticano II se esforzó en leer los « signos de
852 IV,48 | de Cristo. ~Con análogo esmero se ha de cultivar el diálogo
853 IV,45 | 45. Los espacios de comunión han de ser cultivados
854 Conclu,59 | Santa se cierra a nuestras espaldas, pero para dejar abierta
855 I,12 | podido obtener las gracias especiales y, en particular, la indulgencia
856 III,40 | delegada a unos pocos « especialistas », sino que acabará por
857 IV,52 | realizarse con un estilo específicamente cristiano: deben ser sobre
858 I,10 | encuentro con el mundo del espectáculo. A las personas que trabajan
859 IV,55 | base de paz y alejar el espectro funesto de las guerras de
860 IV,53 | cualquier apariencia de especulación económica. Lo que sobre
861 IV,43 | también a las profundas esperanzas del mundo. ~¿Qué significa
862 IV,49 | toda clase de necesidades espirituales y materiales. ~
863 II,16 | pascual, ha resonado también espiritualmente en nuestros oídos en este
864 II,22 | carne » (Jn 1,14). Esta espléndida presentación joánica del
865 III,33 | entre tantos testimonios espléndidos, la doctrina de san Juan
866 III,41 | emprendedora y creativa, el ejemplo esplendoroso de tantos testigos de la
867 I,12 | comprenderá así que hable espontáneamente del Jubileo visto desde
868 IV,53 | conmovedora de un intercambio espontáneo de dones, hasta la comunión
869 Intro,1 | contemplar el rostro de su Esposo y Señor, ha sido grande
870 III,41 | estamos iniciando? Quizás estábamos demasiado acostumbrados
871 II,27 | Hijo Unigénito, el cual estando en la cruz estaba feliz
872 I,4 | En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso » (
873 IV,55 | interreligioso, en el cual estaremos todavía comprometidos durante
874 II,24 | crecer « en sabiduría, en estatura y en gracia » (Lc 2,52),
875 I,15 | propongamos, con la ayuda de Dios, esté fundado en la contemplación
876 IV,45 | Paulino de Nola exhorta: « Estemos pendientes de los labios
877 II,22 | Hijo de Dios nació de la estirpe de David « según la carne » (
878 IV,44 | ministerio petrino y, en estrecha relación con él, la colegialidad
879 IV,46 | perspectiva de comunión está estrechamente unida a la capacidad de
880 IV,48 | reproche por nuestra desidia y estrechez de corazón. La confianza
881 Conclu,58 | presentado e invocado como « Estrella de la nueva evangelización ».
882 III,39 | con la valiosa ayuda de estudios teológicos y bíblicos. Precisamente
883 I,9 | señalándoles una tarea estupenda: la de hacerse « centinelas
884 III,34 | todo el ambiente espiritual estuviera marcado por la oración.
885 Intro,2 | Iglesia (cf. Ap 2,7.11.17 etc.). ~
886 II,22 | gloria que tiene desde la eternidad (cf. Flp 2,6-8; 1 P 3,18). ~
887 IV,42 | surgiendo del corazón del eterno Padre, se derrama en nosotros
888 IV,52 | planetaria. ~Esta vertiente ético-social se propone como una dimensión
889 II,18 | efecto, las narraciones evangélicas terminan mostrando al Nazareno
890 Intro,2 | con nuevo ímpetu su misión evangelizadora. ~¿Lo ha logrado el Jubileo?
891 IV,46 | con su empeño por evangelizar y santificar a los hombres ».33 ~
892 III,31 | dirección. Pero también es evidente que los caminos de la santidad
893 IV,45 | jerárquica de la Iglesia y evita tentaciones de arbitrariedad
894 II,26 | tradición teológica no ha evitado preguntarse cómo Jesús pudiera
895 II,20 | expresión « carne y sangre » evoca al hombre y el modo común
896 Conclu,58 | tus hijos », le repito, evocando la voz misma de Jesús (cf.
897 II,22 | humanidad. « Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó un Nombre sobre
898 I,6 | Esposa de Cristo. ~Para este examen de conciencia nos habíamos
899 IV,46 | despreciéis las profecías, examinadlo todo y quedaos con lo bueno » (
900 I,6 | individualmente, que se ha examinado sobre la propia vida para
901 III,30 | pertenecer a Aquél que por excelencia es el Santo, el « tres veces
902 IV,48 | discípulos de Cristo sin excepción, podamos cantar juntos con
903 II,19 | dimensión religiosa realmente excepcional de este rabbí que habla
904 | excepto
905 II,21 | de su divino esplendor, y exclama perennemente: ¡« Señor mío
906 III,40 | apremiante de Pablo, que exclamaba: « ¡ay de mí si no predicara
907 IV,49 | ciertamente, que nadie puede ser excluido de nuestro amor, desde el
908 IV,53 | En efecto, es importante excluir de un acontecimiento religioso
909 Conclu,58 | presentó a los suyos para « exhalar » sobre de ellos el don
910 IV,45 | Y san Paulino de Nola exhorta: « Estemos pendientes de
911 III,29 | la cultura. ~Por tanto, exhorto ardientemente a los Pastores
912 Intro,2 | lo ocurrido ante nosotros exige ser considerado y, en cierto
913 III,31 | santidad son personales y exigen una pedagogía de la santidad
914 IV,52 | relativo de la historia, no nos exime en ningún modo del deber
915 III,29 | programa. El programa ya existe. Es el de siempre, recogido
916 IV,48 | santificación y de verdad que existen dentro de las otras Iglesias
917 I,14 | la condición económica y existencial de tantas personas. ~
918 I,10 | desequilibrios económicos y sociales existentes en el mundo del trabajo,
919 IV,53 | memoria viva de la comunión experimentada con ocasión del Jubileo. ~
920 I,15 | a emplear el entusiasmo experimentado en iniciativas concretas.
921 I,13 | entristecidos por la violencia, pude experimentar una acogida extraordinaria
922 I,13 | expresar la emoción que experimenté al poder venerar los lugares
923 II,28 | Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia; y llegado
924 IV,42 | Iglesia, precisamente como experta en la scientia amoris: «
925 IV,51 | hacer un gran esfuerzo para explicar adecuadamente los motivos
926 III,40 | debilidades humanas, se basaba explícitamente en los valores evangélicos.
927 III,31 | Como el Concilio mismo explicó, este ideal de perfección
928 II,21 | humana, está sin embargo expresada cuidadosamente en su contenido
929 II,27 | verdugos (cf. Lc 23,34) y expresando al Padre su extremo abandono
930 II,24 | la madurez, su lenguaje expresara firmemente la profundidad
931 III,33 | encuentro con Cristo no se exprese solamente en petición de
932 I,13 | vivido en aquellos días, expreso el sincero augurio de una
933 IV,50 | panorama de la pobreza puede extenderse indefinidamente, si a las
934 IV,47 | cultura, aunque sea muy extendida y a veces « militante ».
935 III,33 | religiones, ya presentes extensamente en los territorios de antigua
936 II,18 | Después los relatos serán más extensos, aún sin ser una narración
937 I,13 | víctimas de los campos de exterminio nazis. Aquella peregrinación
938 I,8 | observar el aspecto más externo de este acontecimiento singular. ¿
939 IV,43 | servirían los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían
940 IV,46 | exhortación del Apóstol: « No extingáis el Espíritu, no despreciéis
941 II,24 | Padre? » (Lc 2,49). No es de extrañar, pues, que, en la madurez,
942 Intro,1 | ovejas » (Hb 13,20). Con un extraordinario dinamisno, que ha implicado
943 III,34 | transigiendo incluso con formas extravagantes de superstición. Hace falta,
944 II,25 | misterio, como se ve en la hora extrema, la hora de la Cruz. Misterio
945 II,27 | y expresando al Padre su extremo abandono filial: « Padre,
946 II,27 | que permiten acoger más fácilmente la intuición de la fe, y
947 IV,42 | mueve las montañas », si faltamos a la caridad, todo sería «
948 I,11 | mismo tiempo, ¿cómo podía faltar, al lado del recuerdo del
949 IV,42 | este nuevo siglo; pero si faltara la caridad (ágape), todo
950 I,10 | matrimonio y de la institución familiar. ~Entre los encuentros más
951 I,5 | ciertamente, sin ceder a fantasías milenaristas, la percepción
952 II,19 | rabbí que habla de manera fascinante, pero que no consigue encuadrarlo
953 IV,53 | comunión de los bienes, en favor de los más pobres (cf. Hch
954 I,5 | en un nuevo milenio, ha favorecido ciertamente, sin ceder a
955 I,13 | palabra » celebrada el 23 de febrero en el Aula Pablo VI. A continuación
956 I,10 | dentro de la tradicional fecha de la fiesta del trabajo.
957 III,29 | pastorales orientados hacia una fecunda experiencia jubilar. Doy
958 II,16 | petición, hecha al apóstol Felipe por algunos griegos que
959 III,41 | Dios, sembrada en terreno fértil, ha fructificado el céntuplo (
960 Intro,3 | recibida, traduciéndola en fervientes propósitos y en líneas de
961 II,18 | presentarlo recogiendo testimonios fiables (cf. Lc 1,3) y trabajando
962 IV,45(31) | pendeamus, quia in omnem fidelem Spiritus Dei spirat » (Epist.
963 IV,45(31) | De omnium fidelium ore pendeamus, quia in omnem
964 I,10 | tradicional fecha de la fiesta del trabajo. A ellos les
965 I,7 | la historia o a humildes figuras de laicos y religiosos,
966 IV,54 | nos hace temblar si nos fijamos en la debilidad que tan
967 I,6 | la Basílica de san Pedro, fijando la mirada en Cristo Crucificado,
968 I,8 | parado a mirar las largas filas de peregrinos en espera
969 III,33 | del Espíritu y abandonada filialmente en el corazón del Padre.
970 II,19 | conocida escena de Cesarea de Filipo (cf. Mt 16,13-20). A los
971 IV,56 | diálogo cristiano con las filosofías, las culturas y las religiones.
972 I,10 | misericordia ». ~Simpático fue, finalmente, en los últimos días del
973 I,14 | pobres con los Organismos financieros internacionales. Es de desear
974 IV,53 | sobrar, debe destinarse a fines caritativos. En efecto,
975 IV,55 | importante para proponer una firme base de paz y alejar el
976 IV,46 | ministerio ordenado, pueden florecer otros ministerios, instituidos
977 I,8 | Observando también el continuo fluir de los grupos, los veía
978 IV,48 | humana para acoger el don que fluye continuamente del Cristo-Cabeza
979 IV,49 | habéis dado que beber; fui forastero y me habéis hospedado; desnudo
980 III,29 | y métodos de trabajo, de formación y valorización de los agentes
981 II,21 | identidad de Cristo, según la formulación clásica del Concilio de
982 III,29 | necesario que el programa formule orientaciones pastorales
983 I,14 | más pobres y endeudados. Formulo mis votos para que los respectivos
984 III,38 | proyectos pastorales lleven al fracaso y dejen en el alma un humillante
985 Intro,3 | comunión fraterna y en la « fracción del pan » (cf. Hch 2,42),
986 IV,47 | sobre todo, la de los más frágiles que son los hijos. Las familias
987 IV,48 | como consecuencia de la fragilidad humana para acoger el don
988 II,19 | cuerpo, sólo la fe podía franquear el misterio de aquel rostro.
989 Intro,3 | Palabra, en la comunión fraterna y en la « fracción del pan » (
990 I,13 | peregrinación fue un momento de fraternidad y de paz, que me complace
991 IV,50 | sino como un compartir fraterno. ~Por eso tenemos que actuar
992 I,8 | durante muchas celebraciones. Frecuentemente me he parado a mirar las
993 III,41 | sembrada en terreno fértil, ha fructificado el céntuplo (cf. Mt 13,8.
994 III,40 | manos para que los hagamos fructificar. ~
995 III,38 | humillante sentimiento de frustración? Hagamos, pues, la experiencia
996 III,32 | vuelve continuamente a las fuentes y se regenera en ellas. ~
997 | fueran
998 I,10 | ocasión para lanzar una fuerte llamada a remediar los desequilibrios
999 I,6 | este Año jubilar ha estado fuertemente caracterizado por la petición
1000 II,16 | deficiente si nosotros no fuésemos los primeros contempladores
1001 IV,49 | me habéis dado que beber; fui forastero y me habéis hospedado;