Parte, Capítulo, Párrafo
1 I, 1,3 | hasta la madurez de fe en Cristo, es también presencia y
2 I, 1,3 | conocer, amar y seguir a Cristo por aquellos que todavía
3 I, 1,3 | de derecho, un testigo de Cristo en la comunidad a la que
4 I, 2,6 | profético, sacerdotal y real de Cristo. La condición propia del
5 I, 2,6 | y dar así testimonio de Cristo, especialmente en la realización
6 I, 2,7 | siempre un encuentro con Cristo, oculto en su Palabra, en
7 I, 2,7 | comunica la Palabra; de Cristo, Verbo Encarnado, que pronuncia
8 I, 2,7 | realizar la comunión con Cristo, compartir sus mismos sentimientos (
9 I, 2,7 | en testigos valientes de Cristo y anunciadores luminosos
10 I, 2,7 | Dios y Cuerpo Místico de Cristo, exige del catequista un
11 I, 2,7 | Iglesia, a imitación de Cristo que "amó a la Iglesia y
12 I, 2,7 | hasta el Padre a través de Cristo, en un solo Espíritu (cf.
13 I, 2,8 | la paz y en la alegría de Cristo, para ser el hombre de la
14 I, 2,8 | esencial (cf. Rm 12,12). Cristo, en efecto, "es nuestro
15 I, 2,9 | apostólico: "el amor de Cristo nos apremia" (2Cor 5,14),
16 I, 2,9 | gratificantes y gloríese sólo de Cristo que le da la fuerza (cf.
17 I, 2,9 | predicar, nada más que a "Cristo fuerza de Dios y sabiduría
18 I, 2,9 | amoroso conocimiento de Cristo nace irresistible el deseo
19 I, 2,9 | activamente en el anuncio de Cristo y en la construcción y al
20 I, 2,9 | autenticidad; la cruz gloriosa. El Cristo que el catequista ha aprendido
21 I, 2,9 | él anuncia es también el "Cristo crucificado, escándalo para
22 I, 2,9 | muerte y resurrección de Cristo, con esperanza, en toda
23 I, 2,9 | falta a los sufrimientos de Cristo, en favor de su Cuerpo,
24 I, 2,10 | María en el misterio de Cristo y de la Iglesia, el catequista
25 I, 3,11 | compasión del corazón de Cristo (cf. Mt 9,36; Mc 6,34; 8,
26 I, 3,14 | contraria a la voluntad de Cristo, es un escándalo para el
27 I, 3,14 | salvación instituidos por Cristo se halla en la Iglesia católica";
28 I, 3,14 | de las que el Espíritu de Cristo no rehúsa servirse como
29 I, 3,15 | salvación, que se realiza en Cristo.~También los catequistas,
30 I, 3,15 | la salvación procede de Cristo y que, por consiguiente,
31 I, 3,15 | la revelación de Dios en Cristo y las escrituras o tradiciones
32 I, 3,15 | teocentrismo que no reconociera a Cristo en su plena identidad sería
33 I, 3,15 | El mandato misionero de Cristo, perennemente válido, es
34 I, 3,15 | modo de dar testimonio de Cristo, y es siempre un camino
35 II, 2,20 | catequista, es la persona de Cristo Jesús.~El objeto esencial
36 II, 2,20 | 6). Todo el "misterio de Cristo" (Ef 3,4), "escondido desde
37 II, 2,20 | del ser y el actuar de Cristo. La unidad y la armonía
38 II, 2,20 | familiaridad profunda con Cristo y con el Padre", en el Espíritu.
39 II, 2,23 | dar a conocer y a amar a Cristo, Dios y Hombre, deberá conocerlo
40 II, 2,23 | portavoz, permitiendo que Cristo enseñe por su boca".~
41 II, 2,25 | formar parte de la Iglesia de Cristo que es profética, sacerdotal
42 II, 2,26 | existe entre la misión de Cristo y de la Iglesia, con la
43 II, 2,26 | Iglesia, a imitación de Cristo que amó a su Iglesia hasta
44 II, 2,27 | educador es Nuestro Señor Jesu Cristo, que forma a través del
45 Conclu, 0,37| vuestra vocación, con la que Cristo os ha llamado y elegido
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