Parte, Capítulo, Párrafo
1 I, 1,5 | ha de ser, por tanto, la persona del catequista. Esto tendrá
2 I, 2,7 | presente en lo más íntimo de la persona y da un sentido a toda su
3 I, 2,8 | catequista compromete toda su persona. Ha de aparecer evidente
4 I, 3,13 | reconocer la dignidad de cada persona; dispone a la solidaridad,
5 II, 1,18 | criterios se refieren a la persona del catequista: por principio
6 II, 2,20 | unidad y la armonía de la persona es importante, desde luego,
7 II, 2,20 | identidad del catequista, es la persona de Cristo Jesús.~El objeto
8 II, 2,20 | como es bien sabido, es la persona de Jesús de Nazareth, "Hijo
9 II, 2,21 | que el catequista sea una persona humanamente madura e idónea
10 II, 2,22 | comunión de fe y amor con la persona de Jesús que lo ha llamado
11 II, 2,22 | dimensiones, para crecer como persona y para ayudar la comunidad.~-
12 II, 2,23 | del catequista unir en su persona la dimensión intelectual
13 II, 2,26 | mandato, es ejercido por la persona llamada y habilitada interiormente
14 II, 2,27 | ámbito sobrenatural.~La persona es la primera responsable
15 II, 2,28 | procure el desarrollo de la persona en todos sus aspectos y
16 II, 2,28 | continuo intercambio entre la persona y Dios, el formador y la
17 II, 2,28 | hasta lo más íntimo de la persona y la ayuda a abrirse a la
18 II, 2,29 | permanente. La evolucióm de la persona, el dinamismo peculiar de
19 II, 2,29 | siempre la identidad de la persona. Se ha de cuidar con esmero
20 III, 2,36| de su tarea.~Cuando una persona acepta el mandato de formar
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