Parte, Capítulo, Párrafo
1 Pref | camino evangelizador que la Iglesia ha recorrido, los catequistas
2 Pref | propagación de la fe y de la Iglesia (AG 17)'".~También la Congregación
3 Pref | catequistas son un honor de la Iglesia misionera!~La presente Guía
4 Pref | ya con el Catecismo de la Iglesia Católica, y que fue publicado
5 Intro, 0,1| expansión de la fe y de la Iglesia", ese objetivo llega a ser
6 Intro, 0,1| aprobado el Catecismo de la Iglesia Católica, y ordenó su publicación.
7 Intro, 0,1| importancia extraordinaria para la Iglesia y para todo hombre de buena
8 Intro, 0,1| exposición de la fe de la Iglesia y de la doctrina católica,
9 I, 1 | EL CATEQUISTA PARA UNA IGLESIA MISIONERA~
10 I, 1,2 | Vocación e identidad. En la Iglesia, el Espíritu Santo llama
11 I, 1,2 | particular reconocido por la Iglesia" hecho explícito por el
12 I, 1,2 | para la edificación de la Iglesia y para su crecimiento.~La
13 I, 1,2 | Magisterio y la legislación de la Iglesia.~Sintetizando, el catequista
14 I, 1,3 | especialmente encargado por la Iglesia, según las necesidades locales,
15 I, 1,4 | estructura escolar de la Iglesia o donde se trata de recuperar
16 I, 1,4 | de servicio laical a la Iglesia y a su misión. La CEP considera
17 I, 1,5 | decisivos para la misión de la Iglesia.~La CEP, basada en su experiencia
18 I, 1,5 | posibilidades reales de cada Iglesia, pero todos deben lograr
19 I, 1,5 | importante para la vida de la Iglesia.~- Además de estas líneas
20 I, 1,5 | local, de manera que cada Iglesia tenga los catequistas que
21 I, 2,6 | es decir, a Dios, a la Iglesia y por consiguiente, al mundo;
22 I, 2,7 | revelación, predicada por la Iglesia, celebrada en la liturgia
23 I, 2,7 | cuentas, apertura a Dios, a la Iglesia y al mundo.~- Apertura a
24 I, 2,7 | Palabra.~- Apertura a la Iglesia, de la cual el catequista
25 I, 2,7 | la cual es enviado. A la Iglesia ha sido encomendada la Palabra
26 I, 2,7 | todos los hombres.~Esta Iglesia, como Pueblo de Dios y Cuerpo
27 I, 2,7 | eclesial.~La apertura a la Iglesia se manifiesta en el amor
28 I, 2,7 | Obispo, padre y guía de la Iglesia particular. El catequista
29 I, 2,7 | vicisitudes terrenas de la Iglesia peregrina que, por su misma
30 I, 2,7 | mediante un amor sincero a la Iglesia, a imitación de Cristo que "
31 I, 2,7 | de Cristo que "amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo
32 I, 2,7 | hijos y constituirlos como Iglesia, para llegar hasta el Padre
33 I, 2,8 | contenido de la fe de la Iglesia, única en todo el mundo,
34 I, 2,8 | don más precioso que la Iglesia puede ofrecer al mundo de
35 I, 2,9 | afirma el Catecismo de la Iglesia Católica, del "amoroso conocimiento
36 I, 2,9 | de su Cuerpo, que es la Iglesia (Col 1,24)".~
37 I, 2,10 | misterio de Cristo y de la Iglesia, el catequista debe vivir
38 I, 2,10 | misión apostólica de la Iglesia, cooperan a la regeneración
39 I, 3,11 | función cualificada en la Iglesia, como justamente lo reconoce
40 I, 3,12 | explica Juan Pablo II, "la Iglesia encarna el Evangelio en
41 I, 3,12 | siguiendo las directrivas de la Iglesia acerca de este tema particular,
42 I, 3,12 | ya son patrimonio de la Iglesia universal.~- El Evangelio
43 I, 3,12 | acuerdo con la Tradición de la Iglesia y las directivas del Magisterio,
44 I, 3,12 | autoridad competente de la Iglesia, sin aventurarse en experiencias
45 I, 3,13 | de la única misión de la Iglesia. "Con el mensaje evangélico
46 I, 3,13 | el mensaje evangélico la Iglesia ofrece una fuerza libertadora
47 I, 3,13 | Es bien sabido que la Iglesia reivindica para sí una misión
48 I, 3,13 | experimentar el amor maternal de la Iglesia, aunque todavía no formen
49 I, 3,13 | Todo acto caritativo de la Iglesia, así como toda la actividad
50 I, 3,14 | siguiendo las directivas de la Iglesia, especificadas localmente
51 I, 3,14 | por Cristo se halla en la Iglesia católica"; y si logra también "
52 I, 3,15 | misión evangelizadora de la Iglesia. El anuncio y el diálogo
53 I, 3,15 | las relaciones entre la Iglesia católica y las otras religiones
54 I, 3,15 | C.E.P., y del Catecismo de la Iglesia Católica, que implican:~-
55 I, 3,15 | dispensa del anuncio; que la Iglesia es el camino ordinario de
56 I, 3,16 | un reto pastoral para la Iglesia en todo el mundo. En los
57 I, 3,16 | sabido, el Magisterio de la Iglesia ha alertado varias veces
58 I, 3,16 | reflexión" por parte de la Iglesia. Más que una campaña contra
59 I, 3,16 | para combatir la fe y a la Iglesia, y así hacer comprender
60 I, 3,16 | exige que la obra de la Iglesia sea compacta para no dar
61 II, 1,18 | vida diaria; su amor a la Iglesia y la comunión con los Pastores;
62 II, 2,19 | calidad.~El Magisterio de la Iglesia reclama continuamente y
63 II, 2,19 | asegurar a la misión de la Iglesia, personal calificado, programas
64 II, 2,20 | mismo ser de miembros de la Iglesia y de ciudadanos de la sociedad
65 II, 2,20 | decisivo para la misión de la Iglesia.~
66 II, 2,22 | unirse a la alabanza que la Iglesia ofrece al Padre "desde que
67 II, 2,22 | puesto cualificado en la Iglesia así como lo exige el actual
68 II, 2,23 | a conocer y a amar a la Iglesia, se familiarizará con su
69 II, 2,23 | catequistas el Catecismo de la Iglesia Católica. Este contiene,
70 II, 2,23 | fe católica, tal como la Iglesia la propone a sí misma y
71 II, 2,23 | desea conocer lo que la Iglesia católica cree". Sin duda
72 II, 2,25 | entren a formar parte de la Iglesia de Cristo que es profética,
73 II, 2,25 | conducen a la maduración de la Iglesia particular. Estos servicios
74 II, 2,25 | corresponden a necesidades de cada Iglesia, y caracterizan al catequista
75 II, 2,25 | envíen fuera de la propia Iglesia o país. Los Pastores, conscientes
76 II, 2,26 | eclesial. El hecho de que la Iglesia sea misionera por su misma
77 II, 2,26 | eclesial, a partir de la Iglesia particular con su Obispo.~
78 II, 2,26 | la misión recibida de la Iglesia y en nombre de ella. Su
79 II, 2,26 | con la acción de toda la Iglesia.~Las actitudes principales
80 II, 2,26 | misión de Cristo y de la Iglesia, con la del catequista.~
81 II, 2,26 | debe saber sufrir por la Iglesia, afrontando la fatiga que
82 II, 2,26 | imperfecciones de los miembros de la Iglesia, a imitación de Cristo que
83 II, 2,26 | imitación de Cristo que amó a su Iglesia hasta darse por ella (cf.
84 II, 2,27 | decir, los delegados por la Iglesia para ayudar a los catequistas
85 II, 2,27 | destacarse por sentido de Iglesia y por vida cristiana, posean
86 II, 2,27 | guías indispensables que la Iglesia les ofrece amorosamente
87 II, 2,30 | que los documentos de la Iglesia, desde el Ad Gentes hasta
88 III, 1,31 | catequistas remunerados por la Iglesia, en particular los que tienen
89 III, 1,32 | recursos económicos de la Iglesia particular, de la situación
90 III, 1,32 | solución a partir de la Iglesia local. Todas las otras iniciativas
91 III, 2,34 | legislación renovada de la Iglesia insisten en esa responsabilidad
92 III, 2,36 | aportación preciosa a la Iglesia. Sean pues conscientes de
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