113-desta | desti-lleno | lleva-sola | soled-yo
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1 II, 2,22 | sol hasta el ocaso" (Sal 113,3).~- Meditación diaria,
2 II, 2,23 | Congregación para el Clero en 1971. En lo que concierne a los
3 Pref | los seminarios mayores (1986) y la temática relativa
4 Pref | ministerio de los sacerdotes (1989), nuestra Congregación,
5 II, 2,22 | cuerpo" con los hermanos (cf. 1Cor 10,17) y ofreciéndose a
6 II, 2,23 | que hay en vosotros (cf. 1Pt 3,15) y que desea conocer
7 I, 2,7 | verdad y se salven (cf. 1Tim 2,4); en realizar la comunión
8 II, 2,23 | Dios, fundado en la fe" (1Tm 1,4).~En fin de cuentas,
9 Conclu, 0,37| últimos años, entre los 250.000 y los 350.000. Para
10 I, 2,9 | Evangelio" (1Co 9,22-23; cf. 2Co 12,15); "(ay de mí si no
11 I, 2,9 | de Cristo nos apremia" (2Cor 5,14), es necesario que
12 I, 3,13 | nueva tierra' (cf. Is 65,17; 2Pe 3,13; Ap 21,1), es la que
13 II, 2,25 | nuestro Señor Jesucristo (cf. 2Ts 1,9-10), de manera que los
14 III, 1,32 | 32. Soluciones prácticas. La
15 III, 2,33 | 33. Responsabilidad de la comunidad.
16 Conclu, 0,37| entre los 250.000 y los 350.000. Para muchos misioneros,
17 Conclu, 0,37| 37. Una esperanza para la misión
18 I, 2,9 | al tercer día (cf Hch 10,40). El catequista, por consiguiente,
19 I, 3,11 | tradición de la fe (cf. Sal 44,2; Ex 12,26-27), el maestro
20 I, 3,11 | Catechesi Tradendae, nn. 35-45.~En el vasto campo apostólico,
21 I, 2,7 | al Padre (cf. Jn 8,26; 12,49); del Espíritu Santo que
22 I, 3,11 | enfermedades (cf. Mt 8,17; Is 53,4). Visita a los enfermos
23 I, 2,7 | seguro de salvación (cf. Is 55,11).~El sentido de apertura
24 I, 3,13 | y nueva tierra' (cf. Is 65,17; 2Pe 3,13; Ap 21,1),
25 I, 3,11 | Catequético General, nn. 77-97 y en la Exhortación Apostólica
26 I, 3,11 | Catequético General, nn. 77-97 y en la Exhortación Apostólica
27 II, 2,29 | como a los catequistas, y abarca todas las dimensiones de
28 II, 2,19 | especifica. Global, es decir, que abarque todas las dimensiones de
29 I, 3,12 | una actitud clarividente y abierta; insertarse con toda seriedad
30 II, 2,25 | prejuicios, y en diálogo franco y abierto.~- Preparar a los catecúmenos
31 I, 3,15 | el anuncio, deben estar abiertos, preparados y comprometidos
32 II, 2,19 | y estructuras adecuadas, abrazando todas las dimensiones de
33 II, 2,28 | inicial. Hay que evitar, absolutamente, toda improvisación en la
34 II, 1,18 | catequista: por principio absoluto previo, como se acepte nunca
35 II, 2,28 | de los catequistas no sea abstracta, sino encarnada en la realidad
36 II, 2,22 | interior con una oración abundante y bien hecha, el catequista
37 II, 2,22 | sacerdotes disponibles y de fácil acceso. Este sector hay que potenciarlo.
38 III, 2,36 | tarea.~Cuando una persona acepta el mandato de formar catequistas,
39 II, 1,17 | tener un candidato para ser aceptado. Este problema se debe a
40 II, 2,23 | que se requiere para ser aceptados, de manera que todos los
41 II, 2,26 | apostolado realizado en común y aceptando las imperfecciones de los
42 II, 2,30 | nacional; las condiciones para aceptar a los candidatos; la duración
43 III, 2,35 | Han de considerarlos y aceptarlos como personas responsables
44 II, 1,18 | absoluto previo, como se acepte nunca a nadie que no tenga
45 II, 1,17 | lograr gradualmente y que no acepten con facilidad compromisos.
46 I, 3,15 | una actitud de aprecio y acogida a las personas. La caridad
47 II, 2,27 | ambiente positivo y fervoroso; acogiéndolos por lo que son y ofreciéndoles
48 III, 2,35 | responsabilidad en la catequesis y acojan a los catequistas, colaboren
49 II, 2,22 | necesario que su actividad esté acompañada por la oración.~Puede suceder
50 II, 2,26 | con la del catequista.~Se aconseja sea en una función litúrgica
51 II, 2,26 | misión canónica, como se acostumbra en muchas Iglesias, en el
52 I, 1,3 | evangélica y a organizar los actos litúrgicos y las obras de
53 I, 1,5 | opciones concretas, y su actuación gradual corresponden a los
54 II, 2,28 | realidad en que ellos viven y actuán. La atención a las situaciones
55 I, 1,4 | solo de los catequistas que actúan en las Iglesias de antigua
56 III, 2,33 | con la luz del Evangelio, actuando en el interior de la sociedad.
57 II, 2,30 | métodos de formación, que se adaptan a la realidad local; formación
58 I, 2,8 | interior y exterior, aunque adaptándose a la distintas situaciones
59 III, 2,35 | apreciar, favorecer y valorar adecuadamente al catequista como figura
60 II, 2,25 | libremente.~- Encontrar a los adeptos de otras religiones sin
61 III, 1,32 | especialmente con una acertada administración, que respete las prioridades
62 II, 2,24 | los destinatarios: niños, adolescentes, jóvenes o adultos; estudiantes
63 I, 2,10 | Dios sobre su Pueblo en la adoración al Padre". Ella fue, asimismo, "
64 II, 2,23 | mencionado, de la necesidad de adquirir una cultura religiosa superior.~-
65 I, 1,2 | bautizado a dar su aportación al advenimiento del Reino de Dios. En el
66 I, 2,9 | sufrimiento personal, de adversidades familiares, de obstáculos
67 II, 2,20 | es decisivo profundizar y aferrar que el principio y la fuente
68 II, 2,25 | deberá ayudar al catequista a afinar su sensibilidad misionera,
69 III, 2,33 | mismo Sumo Pontífice había afirmado en la Exhortación Apostólica
70 Pref | del papel del catequista afirmando que: "Durante mis viajes
71 I, 2,9 | Mc 16,15). Para poder afirmar como Pedro y Juan ante el
72 I, 2,10 | sus discípulos". Como lo afirmó audazmente S. Agustín, el
73 II, 2,26 | saber sufrir por la Iglesia, afrontando la fatiga que comporta el
74 Pref | de la fe y de la Iglesia (AG 17)'".~También la Congregación
75 I, 3,16 | en general, se muestran agresivas hacia el Catolicismo. No
76 I, 2,10 | lo afirmó audazmente S. Agustín, el hecho de ser discípula
77 II, 2,29 | entre sí.~Las iniciativas aisladas no son suficientes para
78 II, 2,22 | espirituales. Estas iniciativas no aíslan a los catequistas, sino
79 I, 2,7 | hombres, hermanos suyos, sin aislarse o echarse atrás por temor
80 II, 2,22 | Vísperas, para unirse a la alabanza que la Iglesia ofrece al
81 II, 2,30 | desarrollados, que pueden albergar por largo tiempo a los candidatos
82 I, 1,5 | los medios adecuados para alcanzarlo. Eso vale también para la
83 II, 2,28 | objetivos y los medios para alcanzarlos, de manera realista. A todo
84 I, 3,11 | bautismo, o responsable de una aldea de cristianos con el cometido
85 I, 2,7 | de su continua presencia alentadora: "No tengas miedo (...)
86 I, 3,16 | Magisterio de la Iglesia ha alertado varias veces respecto a
87 | algo
88 | algún
89 | alguna
90 II, 2,22 | personal y comunitaria.~Sólo alimentando la vida interior con una
91 II, 2,22 | Oración personal, que alimente la comunión con Dios durante
92 II, 2,22 | los hombres, es también alimento para el catequista, como
93 II, 2,23 | enseñanza y constituir el alma de todo el estudio teológico.
94 I, 1,5 | partes serán necesarios almenos algunos catequistas profesionales,
95 II, 2,30 | él; la enseñanza escolar alternada con experiencias pastorales
96 II, 2,29 | que asisten a los antiguos alumnos al menos durante el primer
97 I, 2,7 | anunciarles que Dios los ama y los salva, junto con toda
98 I, 2,7 | y caldea el corazón para amarla y ponerla fielmente en práctica (
99 I, 1,5 | particular referencia al ambito universitario y, más en
100 II, 2,30 | hombres o sólo mujeres, o ambos; jóvenes o adultos; casados,
101 I, 3,16 | representa, asimismo, una amenaza para las otras denominaciones
102 I, 3,14 | por establecer relaciones amistosas con los responsables de
103 II, 2,27 | que la Iglesia les ofrece amorosamente para que puedan llegar a
104 I, 2,9 | la Iglesia Católica, del "amoroso conocimiento de Cristo nace
105 I, 1,3 | y hace una reflexión de amplio alcance. Así, la Redemptoris
106 II, 2,23 | el trabajo en grupo, el análisis de casos prácticos, las
107 II, 2,29 | nivel diocesano. De modo análogo se debe actuar en las parroquias
108 Conclu, 0,37| dirigió a los catequistas de Angola durante su última visita
109 I, 2,7 | compartir con ella, también el anhelo del encuentro definitivo
110 Intro, 0,1 | prometedor e irrenunciable.~Animada por estas constataciones,
111 II, 2,29 | encuentros de un día, etc., animados por personal expresamente
112 I, 3,16 | veces respecto a las sectas, animando a que se considere su difusión
113 I, 3,11 | cercanía de la comunidad y animarlo a que viva con fe sus inevitables
114 Conclu, 0,37| incrementa y oscila estos últimos años, entre los 250.000 y los
115 I, 2,9 | fuerza (cf. Col 1,29) y no ansíe saber, ni predicar, nada
116 II, 2,28 | proceso de formación que antecede al comienzo del ministerio
117 I, 3,11 | catequista pueda conocer de antemano su destino, y que se le
118 II, 2,29 | catequéticos que asisten a los antiguos alumnos al menos durante
119 I, 3,12 | prescindir del estudio de la antropología cultural y de los idiomas
120 II, 2,23 | formación teológico-doctrinal, antropológica y metodológica, tal como
121 I, 2,9 | cf 1Co 2,2); el que él anuncia es también el "Cristo crucificado,
122 I, 2,7 | testigos valientes de Cristo y anunciadores luminosos de la Palabra.~-
123 Pref | de los sacerdotes, siguen anunciando con franqueza la "Buena
124 I, 2,7 | acerca a los hermanos para anunciarles que Dios los ama y los salva,
125 I, 3,13 | cf. Is 65,17; 2Pe 3,13; Ap 21,1), es la que ha introducido
126 I, 2,8 | compromete toda su persona. Ha de aparecer evidente que que el catequista,
127 I, 3,16 | pretenden ofrecer, les favorece aparentemente porque lo presentan como
128 I, 1,3 | de Derecho Canónico trata aparte el asunto de los catequistas
129 III, 2,33 | título de 'catequista' se aplica por excelencia a los catequistas
130 Intro, 0,1 | forma general, para que sean aplicables a todos los catequistas
131 III, 2,33 | los catequistas se puede aplicar, con toda verdad, la palabra
132 III, 2,34 | claridad y unidad cuando se aplicuen las respectivas indicaciones
133 III, 1,32 | en promover y distribuir aportaciones económicas para los catequistas,
134 I | PRIMERA PARTE~UN APOSTOL SIEMPRE ACTUAL~ ~
135 III, 2,34 | General, de la Exhortación Apóstolica Catechesi Tradendae y de
136 I, 2,9 | misionero. Este espíritu se hace apostólicamente operante y fecundo bajo
137 Intro, 0,1 | Pablo II, que, en sus viajes apóstolicos, aprovecha toda oportunidad
138 II, 2,26 | colaboración que se debe educar y apoyar. El catequista deberá tener
139 II, 2,19 | actividad apostólica "que no se apoye en personas verdaderamente
140 III, 1,31 | algunas culturas el trabajo se aprecia por lo que retribuye y se
141 II, 1,17 | el ejercicio de su tarea, apreciado y justamente remunerado,
142 III, 2,35 | que esté en condiciones de apreciar, favorecer y valorar adecuadamente
143 I, 2,9 | el amor de Cristo nos apremia" (2Cor 5,14), es necesario
144 I, 2,9 | Evangelio!" (1Co 9,16). Estos apremios interiores de Pablo podrán
145 I, 2,9 | Cristo que el catequista ha aprendido a conocer, es el "crucificado" (
146 II, 2,26 | litúrgicamente inspirada, debidamente aprobada, celebrada en la comunidad
147 II, 2,22 | cristiana es también un lugar apropiado para cultivar la vida interior.
148 Intro, 0,1 | sus viajes apóstolicos, aprovecha toda oportunidad para subrayar
149 II, 2,21 | humanas básicas, y muestre aptitud para un crecimiento progresivo.
150 II, 2,22 | proceso de fidelidad hacia "Aquél que es el principio inspirador
151 | aquella
152 | aquellas
153 I, 2,9 | 9. Ardor misionero. Un catequista
154 II, 2,28 | con el mensaje evangélico; armónico, es decir, que procure asumir
155 II, 2,22 | en la vida y asegura un armonioso crecimiento espiritual.~-
156 II, 2,24 | ejercicios prácticos deberán armonizarse, en la medida de lo posible,
157 I, 2,7 | pues, de una espiritualidad arraigada en la Palabra viva, con
158 I, 2,9 | que el catequista tenga un arraigado espíritu misionero. Este
159 II, 2,23 | del catequista un mayor arraigo y actualización, como: la
160 II, 2,27 | pues, principalmente un arte que se expresa en el ámbito
161 Conclu, 0,37| Prefecto~Giuseppe Uhac, Arzobispo tit. de Tharros, Secretario~ ~
162 II, 2,22 | pone orden en la vida y asegura un armonioso crecimiento
163 II, 2,27 | formación de sus catequistas, asegurándoles, en especial, un ambiente
164 II, 2,24 | ellos.~En particular se asegure a los catequistas la preparación
165 II, 2,29 | Centros catequéticos que asisten a los antiguos alumnos al
166 II, 2,19 | el encuetro de oración, asistir a los hermanos en las diversas
167 I, 2,6 | catequista, y este tratará de asociar a la esposa y a los hijos
168 III, 2,36 | parroquias a preparar a los aspirantes, en comunidad e individualmente.~ ~
169 II, 2,22 | el ideal al que se ha de aspirar en el ejercicio del servicio
170 III, 2,35 | las comunidades para que asuman su responsabilidad en la
171 Pref | conocimiento de este empeño asumido por nuestro Dicasterio y
172 I, 3,11 | cruz en unión con Jesús que asumió el peso de nuestras enfermedades (
173 I, 1,3 | Canónico trata aparte el asunto de los catequistas comprometidos
174 I, 3,16 | las Iglesias jóvenes, pues atacan a la integridad de la fe
175 I, 3,12 | proceso, el catequista deberá atenerse a estas directivas que favorecen
176 Intro, 0,1 | de la doctrina católica, atestiguadas o iluminadas para la Sagrada
177 II, 2,23 | Catecismo quiere ofrecer es atinente y actual para cada catequista.
178 I, 2,7 | catequista debe dejarse atraer a la esfera del Padre que
179 I, 2,7 | sin aislarse o echarse atrás por temor a las dificultades
180 II, 1,17 | catequistas, valorizan sus atribuciones y respetan su responsabilidad.
181 II, 2,29 | formación permanente no puede atribuirse únicamente a los organismos
182 I, 2,10 | discípulos". Como lo afirmó audazmente S. Agustín, el hecho de
183 Conclu, 0,37| Pablo II, en el curso de la Audiencia concedida al que suscribe
184 II, 2,30 | instrumentos didácticos: libros, audiovisuales y todo el material que sirve
185 III, 2,33 | el número de catequistas aumenta de continuo y que de su
186 II, 1,17 | entre los jóvenes, para que aumente el número de los que se
187 | aún
188 Pref | en el mundo.~Es este el auspicio sincero que, con la oración,
189 II, 2,25 | hombres, dando un testimonio auténtico de vida, estableciendo con
190 I, 1,5 | fenómeno de los refugiados, el avance de la secularización, los
191 I, 3,12 | en la Sagrada Escritura y avanza de acuerdo con la Tradición
192 I, 3,12 | competente de la Iglesia, sin aventurarse en experiencias particulares
193 I, 2,9 | entusiasmo y valor, sin avergonzarse nunca del Evangelio (cf.
194 I, 2,9 | 22-23; cf. 2Co 12,15); "(ay de mí si no predicara el
195 I, 3,11 | encuentro con el Señor, ayudándole a sentir la alegría que
196 I, 3,13 | fuerza de la fe cristiana, ayudándolos a hacerse ellos mismos artífices
197 I, 3,11 | de acercarse al enfermo y ayudarle a comprender el sentido
198 I, 2,6 | viva en el Espíritu que le ayude a renovarse contínuamente
199 II, 2,23 | el futuro - materias que ayuden a afrontar fenómenos como
200 II, 2,25 | insustituible de apóstoles y ayúdenles a acrecentar cada día más
201 II, 2,28 | desde el principio, pero ayúdeseles a mejorar sin interrupciones
202 II, 2,23 | donde la escolaridad es baja. No se debe ceder sin reaccionar
203 I, 3,11 | sacramentos, o serlo en un barrio de ciudad o en la zona rural.~
204 I, 3,12 | estos dos principios: se basa en la Palabra de Dios contenida
205 I, 1,5 | misión de la Iglesia.~La CEP, basada en su experiencia de alcance
206 II, 2,21 | mínimo de cualidades humanas básicas, y muestre aptitud para
207 II, 2,23 | elevar el grado de estudio básico que se requiere para ser
208 II, 2,23 | al menos en sus elementos basilares, para garantizarles este
209 II, 2,20 | Espíritu. Nunca se insistirá bastante en este punto, si se quiere
210 I, 1,4 | categorías están confiadas bastantes tareas o funciones. Y precisamente
211 I, 3,15 | discípulos a todas la gentes y a bautizarlas para que se abra para ellas
212 I, 2,7 | del encuentro definitivo y beatificante con el Esposo.~El sentido
213 Pref | catequistas, la reconfortante bendición apostólica.~Roma, Fiesta
214 II, 2,23 | sectas que recurren a la Biblia de modo no siempre correcto.~-
215 Pref | de los Pueblos ha querido brindar una especial atención a
216 II, 1,18 | dinamismo, la capacidad de buenas relaciones, etc.~- Otros
217 III, 1,32 | vez, en la necesidad de buscar a, toda costa, una solución
218 III, 1,32 | solución radical hay que buscarla localmente, especialmente
219 I, 3,15 | Inter-religioso y de la C.E.P., y del Catecismo de la Iglesia
220 I, 2,7 | comprender toda la Palabra y caldea el corazón para amarla y
221 III, 2,36 | generalmente, a personas calificadas tanto en los centros como
222 II, 2,19 | de la Iglesia, personal calificado, programas completos y estructuras
223 I, 1,5 | por lo tanto, se deberá calificar cada vez más como apóstol
224 II, 2,29 | tareas, que incluso pueden cambiar. Así se garantiza la calidad
225 I, 1,2 | vocaciones, es decir, distintos caminos espirituales y apostólicos
226 I, 3,16 | la Iglesia. Más que una campaña contra las sectas, en los
227 II, 2,26 | oportuno el mandato o misión canónica, como se acostumbra en muchas
228 I, 1,3 | confiar, según las normas canónicas, algunos cometidos conexos
229 I, 1,3 | mismo Código de Derecho Canónico trata aparte el asunto de
230 II, 2,29 | especial dificultad, de cansancio, de cambio de lugar o de
231 II, 2,25 | sensibilidad misionera, y capácitarlo a descubrir y a aprovechar
232 I, 3,16 | como laico puede actuar más capilarmente y hablar de modo más realista
233 II, 2,27 | Agentes de formación. Es de capital importancia, en la formación
234 I, 1,2 | el candidato a catequista capte el sentido sobrenatural
235 II, 2,20 | disciplinar sus propias tendencias caracteriales, intelectuales, emocionales,
236 I, 3,13 | importante tarea propia y característica en el sector de la promoción
237 I, 2,6 | tener un impacto favorable y característico en la misma actividad del
238 I, 1,2 | territorios de misión está caracterizado por cuatro elementos comunes
239 II, 2,25 | necesidades de cada Iglesia, y caracterizan al catequista en los territorios
240 I, 1,5 | las Iglesias jóvenes se caracterizará, ciertamente, por el celo
241 Conclu, 0,37| Francisco Javier.~ ~Jozef Card. Tomko, Prefecto~Giuseppe
242 Conclu, 0,37| concedida al que suscribe Cardenal Prefecto, el 16 de Junio
243 II, 2,29 | económico, o debidos a la carencia de personal cualificado,
244 I, 1,2 | Espíritu, es decir, un "carisma particular reconocido por
245 III, 2,35 | coordinar los distintos carismas en el interior de la comunidad,
246 II, 2,25 | vida religiosa, litúrgica y caritativa del pueblo de Dios.~- Construir
247 I, 3,13 | desarrollo integral. Todo acto caritativo de la Iglesia, así como
248 I, 2,9 | el Señor: "completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos
249 II, 2,29 | primer período mediante cartas circulares e individuales,
250 II, 2,23 | campos de la pastoral, y que casi todos están en contacto
251 II, 2,23 | en cursos breves. En todo caso se debe asegurar a todos
252 I, 1,5 | Evangelio, preparar los catecumenos al Bautismo y construir
253 II, 2,22 | inspirador de toda la obra catequética y de los que la realizan:
254 I, 1,5 | claves de la organización catequística, deberán cuidar la preparación
255 II, 2,23 | presenta en el Directorio Catequístico General publicado por la
256 I, 3,16 | muestran agresivas hacia el Catolicismo. No es posible pensar en
257 I, 1,2 | fieles y los grupos. En el cauce de una vocación laical común
258 II, 1,17 | problema se debe a muchas causas más o menos consistentes;
259 I, 2,6 | familia llegue a ser una célula de irradiación apostólica.~
260 II, 2,22 | espiritual del catequista se centra en una profunda comunión
261 Pref | mes de abril de 1992, ha centrado su atención y su reflexión,
262 II, 2,29 | únicamente a los organismos centrales; corresponde también a los
263 I, 3,11 | hacer que experimente la cercanía de la comunidad y animarlo
264 II, 2,19 | a los distantes y a los cercanos, guiar a la comunidad, animar
265 II, 2,29 | que prevean una renovación cíclica sobre los distintos aspectos
266 II, 2,29 | ambientes para llevar a cabo sus ciclos de formación permanente
267 Conclu, 0,37| escrito vuestro nombre en el cielo (cf. Lc 10,20)".~La CEP
268 I, 3,13 | perspectiva bíblica de los 'nuevos cielos y nueva tierra' (cf. Is
269 I, 2,8 | propone no ha de ser una ciencia meramente humana, ni tampoco
270 | cierta
271 II, 2,29 | período mediante cartas circulares e individuales, envío de
272 I, 1,5 | deben ser genéricos sino circunstanciados, deberán responder al contexto
273 Pref | dirigiendo su Mensaje a nuestra citada Asamblea Plenaria, ha confirmado
274 II, 2,25 | Recordando el pensamiento ya citado de Juan Pablo II, cuando
275 Conclu, 0,37| eficazmente este documento que citando las vibrantes palabras que
276 II, 2,20 | miembros de la Iglesia y de ciudadanos de la sociedad humana".
277 I, 1,4 | en los barrios de grandes ciudades, en nuevas zonas urbanas,
278 Pref | percibido y percibe directa y claramente la indiscutible actualidad
279 I, 1,5 | del Santo Padre son muy claras: "Para un servicio evangélico
280 III, 2,34 | diocesano, de manera que haya claridad y unidad cuando se aplicuen
281 I, 3,12 | favorecen en él una actitud clarividente y abierta; insertarse con
282 I, 3,11 | Catequista se ofrece a toda clase de personas, sea cual fuere
283 I, 1,5 | síntomas, en un futuro próximo cobrarán fuerza algunas categorías.
284 I, 1,3 | Iglesias jóvenes". El mismo Código de Derecho Canónico trata
285 I, 2,7 | implica una actitud interior coherente, que consiste en participar
286 I, 1,4 | además, de testimoniar coherentemente el valor cristiano del matrimonio;
287 III, 2,35 | eminente de apóstol y su colaborador especial en la viña del
288 II, 2,25 | una convivencia sincera, y colaborando en caridad para resolver
289 III, 2,35 | acojan a los catequistas, colaboren con ellos y los sostengan
290 III, 2,34 | los Apóstoles, en cuanto Colegio y como Pastores de las Iglesias
291 I, 3,16 | las sectas explotan para combatir la fe y a la Iglesia, y
292 I, 3,14 | ecuménica en la comunidad, comenzando por los catecúmenos y los
293 III, 2,34 | manera que ninguno de ellos comience a ejercer su misión sin
294 I, 3,16 | la obra de la Iglesia sea compacta para no dar espacio a confusiones;
295 II, 2,27 | de educación, son como "compañeros de viaje" cuyo servicio
296 III, 2,35 | seguir a los catequistas que comparten su trabajo de anunciar la
297 I, 3,11 | verdaderamente la inmensa compasión del corazón de Cristo (cf.
298 I, 3,12 | que penetra, cuando no son compatibles con él.~- El sujeto principal
299 II, 2,30 | como sucede a menudo, para compensar la falta de centros.~Tanto
300 I, 3,14 | plenamente y sin ningun complejo, su identidad católica;
301 II, 2,30 | distintos tipos de centros se complementan mutuamente y deben promoverse
302 II, 1,18 | indicados, precisándolos y completándolos, en base a lo que requiere
303 I, 2,7 | decisiones, relaciones, comportamientos, etc. El catequista debe
304 II, 2,30 | de distinta duración y composición, organizados por las diócesis
305 I, 1,3 | presencia y testimonio; comprende la promoción del hombre;
306 I, 3,16 | hablar de modo más realista y comprensivo. ~Las líneas de acción preferenciales,
307 I, 2,8 | La tarea del catequista compromete toda su persona. Ha de aparecer
308 Intro, 0,1 | de un objetivo exigente y comprometedor. Pero teniendo en cuenta
309 II, 2,19 | exigente para el interesado y comprometedora para los que deben cooperar
310 III, 1,32 | catequistas voluntarios, que se comprometen a una cooperación a tiempo
311 III, 1,32 | particular las que están comprometidas en el apostolado directo,
312 II, 2,27 | respuesta activa y creativa comprometiéndose y asumiendo todas las responsabilidades
313 II, 2,23 | la doctrina cristiana y comunicarlo luego de modo claro y vital,
314 Conclu, 0,37| el curso de la Audiencia concedida al que suscribe Cardenal
315 I, 1,3 | catequista corresponde al concepto esbozado en la Asamblea
316 Pref | de considerar la materia concerniente a la formación en los seminarios
317 II, 2,23 | permitisse nunca perturbar las conciencias, sobre todo de los jóvenes,
318 Conclu, 0,37| personales?~No se puede concluir más eficazmente este documento
319 Conclu | CONCLUSION~ ~
320 III, 2,36 | considerarse como la expresión concreta de la solicitud de los Pastores
321 I, 3,14 | fomenten inútiles polémicas y concurrencia; debe ayudar a los fieles
322 II, 2,19 | verdaderamente formadas, está condenada al fracaso".~Es útil señalar
323 II, 2,28 | catequista de cualquier condicionamiento consciente o inconsciente,
324 I, 1,3 | del mensaje cristiano y conducción de los catecúmenos y de
325 II, 2,25 | según el plan pastoral, conducen a la maduración de la Iglesia
326 Pref | tal, no raramente los ha conducido a donar hasta la propia
327 II, 2,28 | procure asumir lo esencial y conduzca a la unidad interior.~-
328 Intro, 0,1 | indicado las principales conexiones con los temas expuestos
329 I, 1,3 | canónicas, algunos cometidos conexos al sagrado ministerio, que
330 II, 1,18 | elección y, sucesivamente, para conferir la misión oficial.~- Existen
331 III, 2,35 | ministerio que se les ha confiado y no como meros ejecutores
332 Pref | citada Asamblea Plenaria, ha confirmado nuevamente la singularidad
333 III, 2,33 | peculiares". Estas palabras confirman lo que el mismo Sumo Pontífice
334 II, 1,18 | un momento sucesivo, para confirmar con su autoridad la elección
335 II, 2,19 | materiales. Todo esto lo confirmó el Papa Juan Pablo II: "
336 I, 3,11 | enfermos con frecuencia, los conforta con la Palabra y, cuando
337 II, 2,28 | decir, que se enriquezca con confrontaciones, programadas y guiadas,
338 I, 3,16 | compacta para no dar espacio a confusiones; y también ecuménica, porque
339 I, 1,5 | la figura del catequista cono tal, independientemente
340 II, 2,23 | Cristo, Dios y Hombre, deberá conocerlo a fondo e interiorizarse
341 Conclu, 0,37| Evangelio a los que no lo conocían. Si los misioneros no podían
342 II, 2,23 | situación general del país. Son conocidas, al respecto, las dificultades
343 II, 2,28 | necesario que el candidato sea conocido personalmente y en su ambiente
344 Conclu, 0,37| ideales más elevados, aun conociendo las dificultades objetivas
345 II, 2,23 | inspiración y una mina de conocimientos para su misión específica.~-
346 II, 2,24 | puede actuar, de manera que conozca bien las necesidades y el
347 I, 2,7 | amor filial a ella, en la consagración a su servicio y en la capacidad
348 I, 2,8 | espiritual como si fuera un consagrado y que, por consiguiente,
349 I, 1,4 | Catequistas por el hecho de ser consagrados poseen una indudable preparación
350 I, 3,15 | Anuncio, del Pontificio Consejo para el Diálogo Inter-religioso
351 III, 2,33 | apostólica, como por ejemplo, los consejos pastorales diocesanos y
352 I, 2,7 | amor a la tranquilidad; y conservará el sentido sobrenatural
353 I, 2,7 | encomendada la Palabra para que la conserve fielmente, profundice en
354 I, 1,3 | de misión, manifiesta una consideración privilegiada y hace una
355 III, 2,33 | lugar destacado.~Todas estas consideraciones hacen ver la urgencia de
356 II, 2,23 | Cristología y la Eclesiología, consideradas en una síntesis global,
357 I, 1,4 | numerosas diversificaciones. Consideramos objetivo el siguiente prospecto
358 I, 1,4 | sensibilidades eclesiales consideran estas funciones como propias
359 I, 3,16 | sectas, animando a que se considere su difusión actual como
360 III, 1,32 | educar a los fieles a que consideren la vocación del catequista
361 II, 2,29 | permanente que, por lo general, consisten en breves cursos, encuentros
362 II, 1,17 | muchas causas más o menos consistentes; principalmente: la diversa
363 Pref | más y siempre, patente y consolante realidad en todas las jóvenes
364 II, 2,21 | realismo; capacidad para consolar y de hacer recobrar la esperanza,
365 Conclu, 0,37| dependido de vosotros la consolidación de las nuevas comunidades
366 I, 1,5 | los catequistas, la CEP constata que, con toda probabilidad,
367 I, 3,16 | merecen las personas. Esta constatación exige que la obra de la
368 Pref | viajes apostólicos he podido constatar personalmente que los catequistas
369 II, 2,23 | principal de enseñanza y constituir el alma de todo el estudio
370 I, 2,7 | santificar a los hijos y constituirlos como Iglesia, para llegar
371 II, 2,27 | bueno que los formadores constituyan un equipo o grupo compuesto
372 I, 3,14 | creen en Dios, para ser "constructores de paz".~
373 I, 2,7 | miembro vivo que contribuye a construirla y por la cual es enviado.
374 II, 2,20 | cristocéntrica y han de construirse en base a una "familiaridad
375 Intro, 0,1 | resultado de una amplia consulta realizada entre los Obispos
376 II, 1,18 | positivo, los criterios deberán contemplar: la fe del candidato, que
377 III, 2,34 | catequistas. El Magisterio contemporáneo y la legislación renovada
378 | contigo
379 II, 2,30 | algunos son nacionales continentales, o internacionales. Estos
380 III, 2,33 | ministerio de los catequistas continúa siendo siempre necesario
381 II, 2,19 | Magisterio de la Iglesia reclama continuamente y con convicción, la necesidad
382 I, 2,6 | que le ayude a renovarse contínuamente en su identidad específica.~
383 Conclu, 0,37| su generosa aportación continue siendo acertada y fructuosa
384 III, 2,34 | Conferencias Episcopales, que continuen con todo esfuerzo, y si
385 I, 3,12 | directivas del Magisterio, y no contradice la unidad deseada por el
386 I, 3,14 | división de los cristianos es contraria a la voluntad de Cristo,
387 II, 2,23 | esas dificultades. Por el contrario, hay que tratar de elevar
388 II, 2,28 | consciente o inconsciente, que contraste con el mensaje evangélico;
389 II, 2,28 | criterios y directivas que contribuirán a promover y a guiar las
390 I, 2,7 | catequista es miembro vivo que contribuye a construirla y por la cual
391 I, 1,4 | catequistas voluntarios, hasta el control de las iniciativas pastorales;
392 II, 1,18 | suficientes, precisos, realistas y controlables, corresponde a la autoridad
393 Intro, 0,1 | especial por los catequistas, convencida de que ellos constituyen -
394 II, 2,27 | catequistas deben estar convencidos, ante todo, de que su primer
395 II, 2,26 | catequista deberá favorecer la convergencia de todos los que trabajan
396 II, 2,25 | Hch 16,14), puedan creer y convertirse libremente.~- Encontrar
397 II, 2,25 | estableciendo con todos una convivencia sincera, y colaborando en
398 II, 2,22 | escuelas de oración, las convivencias fraternas y de coparticipación
399 II, 2,19 | comprometedora para los que deben cooperar en su realización. La CEP
400 III, 2,35 | deben reconocer, promover y coordinar los distintos carismas en
401 II, 2,22 | convivencias fraternas y de coparticipación espiritual y los retiros
402 I, 1,4 | los ministros ordenados en cordial y estrecha obediencia. Sus
403 II, 2,26 | de los Pastores; pero la cordura de un catequista deberá
404 III, 1,31 | por lo que retribuye y se corre el riesgo de considerar
405 I, 3,14 | hacer una presentación correcta y leal de las demás Iglesias
406 I, 3,15 | respectivamente, completar y corregir.~- La convicción de fe que
407 I, 2,6 | hijos". Esta espiritualidad correspondiente al matrimonio puede tener
408 I, 3,16 | cristianas para detener la corrosión; intensificar el anuncio
409 I, 3,14 | también ellos en nosotros, una cosa sola, para que el mundo
410 III, 2,34 | preferenciales de intervención: ~- Coscientizar la comunidad diocesana y
411 II, 2,30 | importancia. Es encomiable la costumbre de intercambiarse los medios
412 I, 3,12 | que viven una experiencia cotidiana de fe y caridad, insertadas
413 I, 3,14 | sola, para que el mundo crea que tú me has enviado" (
414 I, 2,8 | sólo esto, sino también crearse espacios de silencio para
415 II, 2,27 | dar una respuesta activa y creativa comprometiéndose y asumiendo
416 I, 2,9 | proclamad la Buena Nueva a toda creatura" (Mc 16,15). Para poder
417 I, 1,5 | como la urbanización, la creciente escolaridad con particular
418 II, 2,23 | que la Iglesia católica cree". Sin duda alguna los catequistas
419 I, 3,14 | esfuerzo común de todos los que creen en Dios, para ser "constructores
420 II, 2,25 | cf. Hch 16,14), puedan creer y convertirse libremente.~-
421 I, 2,8 | asimismo, que el catequista crezca interiormente en la paz
422 II, 2,20 | leer desde esa perspectiva cristocéntrica y han de construirse en
423 II, 2,23 | Teología Trinitaria, la Cristología y la Eclesiología, consideradas
424 III, 1,31 | a su cargo, la cuestión crucial es la proporción entre lo
425 II, 2,26 | ejemplo la imposición del crucifijo o la entrega de los Evangelios.
426 II, 2,23 | siendo actual y válido el cuadro completo de formación teológico-doctrinal,
427 II, 1,17 | ambiente, dando a conocer cuál es el papel del catequista
428 I, 3,11 | que tienen una función cualificada en la Iglesia, como justamente
429 I, 2,8 | verdad de su vida es la nota cualificante de su misión! (Qué disonancia
430 | cuantos
431 I, 1,2 | misión está caracterizado por cuatro elementos comunes y específicos:
432 Pref | que toca a los contenidos, cuentan ya con el Catecismo de la
433 II, 2,22 | especialmente para los llamados Cuerpos directivos:~- Participación
434 I, 3,16 | contenido y especialmente las cuestiones que las sectas explotan
435 II, 2,28 | fijarse un plan ordenado, cuidando, ante todo, la identidad
436 II, 2,22 | espiritual. Este es el aspecto culminante y más valioso de su personalidad
437 II, 1,17 | Además, la CEP sugiere que se cultive la formación del ambiente,
438 II, 2,24 | que vivan su fe y rindan culto a Dios, y presten los servicios
439 II, 2,28 | situaciones eclesiales, culturales y sociales locales; que
440 II, 2,23 | que se sirvan de él en el cumplimiento, dentro y fuera de la comunidad
441 III, 1,32 | destinar a esta obra una cuota proporcionada de los ingresos,
442 II, 2,27 | como "compañeros de viaje" cuyo servicio cualificado es
443 Conclu, 0,37| o en sus barrios. (...) Dad gracias al Señor por el
444 I, 1,3 | de la delegación oficial dada por los Pastores.~Conviene,
445 I, 3,11 | serán útiles las sugerencias dadas al respecto por el Magisterio,
446 I, 3,14 | escándalo para el mundo y "daña a la causa santísima de
447 II, 2,26 | que amó a su Iglesia hasta darse por ella (cf. Ef 5,25).~
448 I, 1,4 | Hay otro aspecto que no debemos desestimar. Los catequistas
449 II, 2,22 | oración.~Puede suceder que, debido a la escasez de personas
450 I, 3,13 | hablar en nombre de los más débiles para defender sus derechos.~
451 I, 2,7 | criterios, escala de valores, decisiones, relaciones, comportamientos,
452 III, 2,35 | especial, es de importancia decisiva educar al clero ya desde
453 I, 1,5 | apostólica, son siempre decisivos para la misión de la Iglesia.~
454 I, 1,4 | los de tiempo pleno, que dedican toda su vida a este servicio,
455 I, 1,5 | que valen para todos, y dedicando especial atención a la dimensión
456 I, 1,3 | dirección de un misionero, se dediquen a explicar la doctrina evangélica
457 I, 3,12 | católica y purificada de los defectos debidos a la ignorancia
458 I, 3,13 | de los más débiles para defender sus derechos.~Por lo que
459 I, 3,13 | humana, del desarrollo y defensa de la justicia. Al vivir
460 II, 2,23 | uno de los sectores más deficientes en el momento actual.~Todo
461 I, 3,11 | reconoce Juan Pablo II al definir al anciano "el testigo de
462 Intro, 0,1 | que un catequista pueda definirse como tal.~Las directrices
463 I, 2,7 | el anhelo del encuentro definitivo y beatificante con el Esposo.~
464 I, 3,15 | camino hacia el Reino que no dejará de dar sus frutos, aunque
465 II, 2,28 | preparación de los catequistas, o dejarla a su exclusiva iniciativa.~
466 I, 1,3 | deriva directamente de la delegación oficial dada por los Pastores.~
467 II, 2,27 | formadores, es decir, los delegados por la Iglesia para ayudar
468 I, 3,11 | que el catequista deberá demostrar para comprender y prestar
469 II, 2,22 | Como la experiencia lo demuestra, la meditación regular,
470 I, 3,16 | una amenaza para las otras denominaciones cristianas. Por lo que se
471 II, 2,22 | gracia y de la libertad, y no depende de la habilidad del catequista,
472 III, 2,33 | de su actual dedicación dependerá la calidad de las futuras
473 Conclu, 0,37| apostólica: "Tantas veces ha dependido de vosotros la consolidación
474 II, 2,23 | varía de un lugar a otro, dependiendo de cómo se imparta la enseñanza:
475 II, 2,23 | Constitución Apostólica Fidei depositum, el Catecismo contiene "
476 Conclu, 0,37| se puede decir, su mano derecha y a veces su lengua. Frecuentemente
477 I, 3,13 | débiles para defender sus derechos.~Por lo que se refiere a
478 I, 2,7 | Jn 1,14), donde ha sido derramado el Espíritu para santificar
479 II, 2,23 | económicos. Se trata de un desafío que hay que afrontar y superar
480 I, 1,4 | servicios laicales está mejor desarrollada.~- Los Catequistas que cooperan
481 I, 1,5 | las Iglesias jóvenes se desarrollan, multiplicando los servicios
482 II, 2,29 | tiempo, se debe procurar desarrollar la dimensión universal,
483 I, 2,9 | pastor que "va tras la oveja descarriada hasta que la encuentra" (
484 II, 2,23 | vosotros (cf. 1Pt 3,15) y que desea conocer lo que la Iglesia
485 I, 3,12 | no contradice la unidad deseada por el Señor.~- La piedad
486 I, 1,2 | distingue del catequista que desempeña sus funciones en las Iglesias
487 II, 2,27 | experiencia personal por haber desempeñado, ellos también, el servicio
488 I, 3,13 | por tanto, en forma no desencarnada.~Es tarea, preeminente de
489 II, 2,28 | mejorar sin interrupciones ni desequilibrios.~- Método ordenado y completo:
490 I, 1,5 | independientemente de las tareas que desesempeña. El valor del catequista,
491 I, 1,4 | otro aspecto que no debemos desestimar. Los catequistas pertenecen
492 II, 2,29 | catequistas, evitando el desgaste y rutina con el pasar del
493 I, 2,10 | Escrituras y de la historia del designio de Dios sobre su Pueblo
494 II, 2,28 | comunidad; liberador, para desligar al catequista de cualquier
495 I, 3,13 | como los minusválidos, los desocupados, los prisioneros, los refugiados,
496 I, 2,8 | ofrecer al mundo de hoy, desorientado e inquieto, es el de formar
497 I, 3,12 | particulares que podrían desorientar a los demás fieles; y reavivar
498 II, 2,26 | de fe, como Jesús que "se despojó de sí mismo tomando condición
499 I, 3,13 | Además de atender a los desposeídos, los catequistas han de
500 III, 2,33 | necesariamente un lugar destacado.~Todas estas consideraciones
501 II, 2,30 | medios de formación, se destacan los centros o escuelas para
502 II, 2,27 | educadores idóneos que, además de destacarse por sentido de Iglesia y
503 I, 1,3 | debidamente instruidos y que se destaquen por su vida cristiana, los
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