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Solicitud de parte de los presbíteros. Los Sacerdotes, y especialmente
los párrocos, como educadores en la fe y colaboradores inmediatos del
Obispo, tienen un cometido inmediato e isustituible en la promoción del
catequista. Si como pastores, deben reconocer, promover y coordinar los distintos
carismas en el interior de la comunidad, de manera especial deberán
seguir a los catequistas que comparten su trabajo de anunciar la Buena Nueva.
Han de considerarlos y aceptarlos como personas responsables del ministerio que
se les ha confiado y no como meros ejecutores de programas preestablecidos.
Promuevan su dinamismo y creatividad y eduquen a las comunidades para que
asuman su responsabilidad en la catequesis y acojan a los catequistas,
colaboren con ellos y los sostengan económicamente, teniendo en cuenta
si tienen a su cargo una familia.
Desde esta
perspectiva especial, es de importancia decisiva educar al clero ya desde el
seminario, para que esté en condiciones de apreciar, favorecer y valorar
adecuadamente al catequista como figura eminente de apóstol y su
colaborador especial en la viña del Señor.
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