|
CONCLUSION
37.
Una esperanza para la misión del tercero milenio. Las directivas
contenidas en esta Guía se proponen con la esperanza de que sean
como un ideal para todos los catequistas.
Los catequistas
gozan de la estima de todos por su participación en la actividad
misionera y por sus características que raramente se encuentran en las
comunidades eclesiales fuera de la misión. El número de los
catequistas se incrementa y oscila estos últimos años, entre los
250.000 y los 350.000. Para muchos misioneros, los catequistas son una ayuda
insostituible; se puede decir, su mano derecha y a veces su lengua. Frecuentemente han sostenido la fe de las
jóvenes comunidades en los momentos difíciles y sus familias han
dado muchas vocaciones sacerdotales y religiosas.
)Cómo no estimar estos "animadores
fraternos de comunidades nacientes"?. )Cómo no
proponerles los ideales más elevados, aun conociendo las dificultades
objetivas y los límites personales?
No se puede
concluir más eficazmente este documento que citando las vibrantes
palabras que el Papa Juan Pablo II dirigió a los catequistas de Angola
durante su última visita apostólica: "Tantas veces ha
dependido de vosotros la consolidación de las nuevas comunidades
cristianas por no decir su primera piedra fundamental, mediante el anuncio del
Evangelio a los que no lo conocían. Si los misioneros no podían
estar presentes o tuvieron que partir poco después del primer anuncio,
allí estábais presentes vosotros, los catequistas, para sostener
y formar a los catecúmenos, para preparar al pueblo cristiano a recibir
los sacramentos, para enseñar la catequesis y para asumir la
responsabilidad de la animación de la vida cristiana en sus pueblos o en
sus barrios. (...) Dad gracias al Señor por el don de vuestra
vocación, con la que Cristo os ha llamado y elegido de entre los otros
hombres y mujeres, para ser instrumentos de su salvación. Responded con
generosidad a vuestra vocación y tendréis escrito vuestro nombre
en el cielo (cf. Lc 10,20)".
La CEP espera
que, con la ayuda de Dios y de la Virgen María, esta Guía
imprima nuevo impulso a la renovación constante de los catequistas para
que así, su generosa aportación continue siendo acertada y
fructuosa también para la misión del Tercero Milenio.
El Sumo
Pontífice Juan Pablo II, en el curso de la Audiencia concedida al que
suscribe Cardenal Prefecto, el 16 de Junio de 1992, ha aprobado la presente
Guía para los Catequistas y ha dispuesto su publicación.
Roma, en la
Sede de la Congregación para la Evangelización, 3 de Diciembre de
1993, Fiesta de San Francisco Javier.
Jozef Card. Tomko, Prefecto
Giuseppe Uhac,
Arzobispo tit. de Tharros, Secretario
|