14.
Sentido ecuménico. La división de los cristianos es contraria a
la voluntad de Cristo, es un escándalo para el mundo y "daña
a la causa santísima de la predicación del Evangelio a todos los
hombres".
Todas las
comunidades cristianas tienen el deber de "participar en el
diálogo ecuménico y demás iniciativas destinadas a
realizar la unidad de los cristianos". Pero en los territorios de
misión este compromiso asume una urgencia especial para que no sea vana
la oración de Jesús al Padre: "sean también ellos
en nosotros, una cosa sola, para que el mundo crea que tú me has
enviado" (Jn 17,21).
El catequista,
en virtud de su misión, se encuentra necesariamente implicado en esta
dimensión apostólica y debe colaborar a madurar la conciencia
ecuménica en la comunidad, comenzando por los catecúmenos y los
neófitos. Ha de cultivar, pues, un profundo deseo de unidad, insertarse
con gusto en el diálogo con los hermanos de otras confesiones cristianas
y comprometerse generosamente en las iniciativas ecuménicas, dentro de
su cometido, siguiendo las directivas de la Iglesia, especificadas localmente
por la Conferencia Episcopal y por el Obispo. Procure sobre todo seguir las
directivas acerca de la cooperación ecuménica en la catequesis y
en la enseñanza de la religión en las escuelas.
Su
acción será verdaderamente ecuménica si se esfuerza en "enseñar
que la plenitud de las verdades reveladas y de los medios de salvación
instituidos por Cristo se halla en la Iglesia católica"; y si
logra también "hacer una presentación correcta y leal de
las demás Iglesias y comunidades eclesiales de las que el
Espíritu de Cristo no rehúsa servirse como medio de
salvación".
En el ambiente
donde realiza su actividad, el catequista ha de hacer lo posible por establecer
relaciones amistosas con los responsables de las otras confesiones, de acuerdo
con los Pastores y, si fuere necesario, en representación suya; ha de
evitar que se fomenten inútiles polémicas y concurrencia; debe
ayudar a los fieles a vivir en armonía y respeto con los cristianos no
católicos, realizando plenamente y sin ningun complejo, su identidad
católica; y promueva el esfuerzo común de todos los que creen en
Dios, para ser "constructores de paz".
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