SEGUNDA PARTE
ELECCION Y FORMACION DEL CATEQUISTA
IV - ELECCION
PRUDENTE
17.
Importancia de la selección y preparación del ambiente. Un
problema fundamental en los territorios de misón, es la dificultad de establecer
qué grado de convicción de fe y qué calidad de
motivación vocacional ha de tener un candidato para ser aceptado. Este
problema se debe a muchas causas más o menos consistentes;
principalmente: la diversa madurez religiosa de las comunidades eclesiales; la
escasez numérica de personas idóneas y disponibles; la
situación socio-política; la escasa preparación escolar
básica y las dificultades económicas. Este estado de cosas puede
engendrar una especie de resignación ante la cual es preciso reaccionar.
La CEP insiste
en el principio de que una buena selección de los candidatos es la
condición preliminar para lograr catequistas idóneos. Por eso,
como hemos dicho ya, exhorta a que, desde la elección inicial se procure
ante todo la calidad. Es preciso que los Pastores tengan este criterio como
ideal a lograr gradualmente y que no acepten con facilidad compromisos.
Además, la CEP sugiere que se cultive la formación del ambiente,
dando a conocer cuál es el papel del catequista en la comunidad, sobre
todo entre los jóvenes, para que aumente el número de los que se
sienten inclinados a comprometerse en este servicio eclesial.
No se olvide,
además, que el aprecio que manifiestan los fieles por esa función
es directamente proporcionada al modo con que los Pastores tratan a sus
catequistas, valorizan sus atribuciones y respetan su responsabilidad. Un
catequista realizado, responsable y dinámico, que actúa con
entusiasmo y alegría en el ejercicio de su tarea, apreciado y justamente
remunerado, es el mejor promotor de su propia vocación.
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