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V - CAMINO DE
FORMACION
19.
Necesidad de una formación adecuada. Para que las comunidades eclesiales
puedan contar con catequistas suficientes e idóneos, además de
una elección atenta, es indispensable proporcionar una
preparación de calidad.
El Magisterio
de la Iglesia reclama continuamente y con convicción, la necesidad de la
preparación del catequista, porque cualquier actividad apostólica
"que no se apoye en personas verdaderamente formadas, está
condenada al fracaso".
Es útil
señalar que los documentos del Magisterio requieren para el catequista
en una formación global y especifica. Global, es decir,
que abarque todas las dimensiones de su personalidad, sin descuidar ninguna.
Específica, es decir ordenada al servicio peculiar que ha de llevar a
cabo: anunciar la Palabra a los distantes y a los cercanos, guiar a la
comunidad, animar y, cuando sea necesario, presidir el encuetro de
oración, asistir a los hermanos en las diversas necesidades espirituales
y materiales. Todo esto lo confirmó el Papa Juan Pablo II: "Cuidar
con especial solicitud la calidad significa, pues, procurar con preferencia una
formación básica adecuada y una actualización constante.
Se trata de una labor fundamental para asegurar a la misión de la
Iglesia, personal calificado, programas completos y estructuras adecuadas,
abrazando todas las dimensiones de la formación,de la humana a la
espiritual, doctrinal, apostólica y profesional".
Se trata, pues,
de una formación exigente para el interesado y comprometedora para los
que deben cooperar en su realización. La CEP la confía como tarea
de máxima importancia hoy, al cuidado especial de los Ordinarios.
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