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VII -
RESPONSABILIDAD DEL PUEBLO DE DIOS
33.
Responsabilidad de la comunidad. La CEP siente la necesidad de expresar en
públicamente su reconocimiento y gratitud a los Obispos, a los
sacerdotes y a las comunidades de fieles por la atención que siempre han
demostrado a los catequistas: esa actitud es una garantía para el
anuncio misionero, para la madurez de las Iglesias jóvenes.
Los
catequistas, en efecto, son apóstoles de primera línea: sin ellos
"no se habrían edificado Iglesias hoy día
florecientes"; son, además, una de las componentes esenciales
de la comunidad, enraizados en ella por el Bautismo y la Confirmación y
su vocación, con el derecho y el deber de crecer en plenitud y de obrar
con responsabilidad.
Es
significativo que Juan Pablo II, en la Encíclica Redemptoris Missio,
encomie de este modo a los catequistas en los territorios de misión: "Entre
los laicos que se hacen evangelizadores se encuentran, en primera línea,
los catequistas. (...) Aunque se ha habido un incremento de los
servicios eclesiales y extraeclesiales, el ministerio de los catequistas
continúa siendo siempre necesario y tiene unas características
peculiares". Estas palabras confirman lo que el mismo Sumo
Pontífice había afirmado en la Exhortación
Apostólica Catechesi Tradendae: "El título de
'catequista' se aplica por excelencia a los catequistas de tierras de
misión".
A los
catequistas se puede aplicar, con toda verdad, la palabra del Señor: "Id
y haced discípulos a todas las naciones" (Mt 28,19),
porque "ellos están dedicados por oficio al ministerio de la
palabra".
Los catequistas
sean valorizados en la organización de la comunidad eclesial.
Será muy util garantizar su presencia significativa en los organismos de
comunión y participación apostólica, como por ejemplo, los
consejos pastorales diocesanos y parroquiales.
No hay que
olvidar que el número de catequistas aumenta de continuo y que de su
actual dedicación dependerá la calidad de las futuras comunidades
cristianas. En la sociedad moderna existen situaciones que reclaman la presencia
de los catequistas, porque son laicos que viven las situaciones seculares y
pueden iluminarlas con la luz del Evangelio, actuando en el interior de la
sociedad. Hoy, en el contexto de la teología del laicado, los
catequistas ocupan necesariamente un lugar destacado.
Todas estas
consideraciones hacen ver la urgencia de promover catequistas, tanto en
número, mediante una adecuada promoción vocacional como, sobre
todo, en la calidad, mediante una atenta y global programación de
formación.
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