Método inductivo y deductivo
(518)
150. La comunicación
de la fe en la catequesis es un acontecimiento de gracia, realizado por el
encuentro de la Palabra de Dios con la experiencia de la persona, que se
expresa a través de signos sensibles y finalmente abre al misterio.
Puede acontecer por diversas vías que no siempre conocemos del todo.
Atendiendo a la historia de la catequesis,
hoy se habla habitualmente de vía inductiva y deductiva. El
método inductivo consiste en la presentación de hechos
(acontecimientos bíblicos, actos litúrgicos, hechos de la vida de
la Iglesia y de la vida cotidiana...) a fin de descubrir en ellos el
significado que pueden tener en la Revelación divina. Es una vía
que ofrece grandes ventajas, ya que es conforme a la economía de la
Revelación; corresponde a una instancia profunda del espíritu
humano, la de llegar al conocimiento de las cosas inteligibles a través
de las cosas visibles; y es también conforme a las
características propias del conocimiento de fe, que consiste en conocer
a través de signos.
El método inductivo no excluye,
más bien exige el método deductivo, que explica y describe los
hechos procediendo desde sus causas. Pero la síntesis deductiva
tendrá pleno valor sólo cuando se ha hecho el proceso inductivo. (519)
151.
Por otra parte, cuando se hace
referencia a los itinerarios operativos, cabe dar otro sentido: uno es llamado
también « kerigmático » (o descendente), que parte del anuncio
del mensaje, expresado en los principales documentos de la fe (Biblia,
liturgia, doctrina...) y los aplica a la vida; el otro, llamado « existencial »
(o ascendente), que arranca de problemas y situaciones humanas y los ilumina
con la luz de la Palabra de Dios. De por sí son modos de acceso
legítimos si se respetan todos los factores en juego, el misterio de la
gracia y el hecho humano, la comprensión de fe y el proceso de
racionalidad.
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