La catequesis de los jóvenes
(585)
Preadolescencia, adolescencia y juventud
(586)
181.
En términos generales, se ha de
observar que la crisis espiritual y cultural, que está afectando al
mundo, (587) tiene en las generaciones jóvenes sus primeras
víctimas. También es verdad que el esfuerzo por construir una
sociedad mejor encuentra en los jóvenes sus mejores esperanzas. Esto
debe estimular cada vez más a la Iglesia a realizar con decisión
y creatividad el anuncio del Evangelio al mundo juvenil.
A ese respecto, la experiencia muestra que
es útil para la catequesis distinguir en esas edades entre
preadolescencia, adolescencia y juventud, sirviéndose oportunamente de
los resultados de la investigación científica y de las
condiciones de vida en los distintos países.
En las regiones, consideradas como
desarrolladas, se plantea de modo especial el problema de la preadolescencia:
no se tienen en cuenta suficientemente las dificultades, necesidades y
capacidades humanas y espirituales de los preadolescentes, hasta el punto de
poder afirmar en relación a ella que es una etapa ignorada.
Actualmente, con frecuencia los
catequizandos de esta edad, al recibir el sacramento de la Confirmación,
concluyen también el proceso de iniciación sacramental, pero a la
vez tiene lugar su alejamiento casi total de la práctica de la fe. Es
necesario tomar en cuenta con seriedad esta hecho y llevar a cabo una atención
pastoral específica, utilizando los medios formativos que proporciona el
propio camino de iniciación cristiana.
Respecto a las otras dos categorías,
es necesario distinguir la adolescencia de la juventud, aun sabiendo la
dificultad de definir de modo claro su significado. De modo global, hablamos
aquí de aquella etapa de la vida que precede a la asunción de las
responsabilidades propias del adulto.
También la catequesis de
jóvenes ha de ser revisada y potenciada profundamente.
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