2. Hace diecisiete siglos, amadísimos hermanos y
hermanas del pueblo armenio, tuvo lugar para vosotros esta conversión
común a Cristo. Ese evento marcó profundamente vuestra identidad;
no sólo la identidad personal, sino también la comunitaria, pues
con razón se puede hablar de "bautismo" de vuestra
nación, aunque en realidad la penetración del cristianismo en
vuestra tierra había comenzado mucho tiempo antes. La tradición
atribuye sus inicios a la predicación y a la labor de los mismos
apóstoles san Tadeo y san Bartolomé.
Con el "bautismo" de la comunidad armenia, comenzando por sus
autoridades civiles y militares, nació una identidad nueva del pueblo,
que llegaría a ser parte constitutiva e inseparable del mismo ser
armenio. Desde entonces ya no será posible pensar que, entre los
componentes de esa identidad, no figure la fe en Cristo, como constitutivo
esencial. Más aún, la misma cultura armenia recibirá del
anuncio del Evangelio un impulso de extraordinario vigor: la
"armenidad" dará una connotación profundamente
característica a ese anuncio y, al mismo tiempo, este anuncio
será una fuerza propulsora para un desarrollo sin precedentes de la
misma cultura nacional. También la invención del alfabeto
armenio, hecho determinante para la estabilidad y definitividad de la identidad
cultural del pueblo, estará íntimamente vinculada al
"bautismo" de Armenia y, antes que como un instrumento de
comunicación de conceptos y noticias, será querida y concebida
como un auténtico medio de evangelización. El nuevo alfabeto,
obra de san Mesrop-Masthoc", en colaboración con el santo
Catholicós Sahak, permitió a los armenios aprovechar las
mejores líneas de la espiritualidad, de la teología y de la
cultura de los sirios y los griegos, y fundir todo ello de modo original con la
aportación de la especificidad de su genio.