5. La comunión, la unidad de los discípulos, por
la que Cristo oró, es condición, fuerza y fruto de la misión evangelizadora.
En un mundo profundamente marcado por laceraciones y conflictos, y en una
Iglesia herida por las divisiones, sentimos más fuerte el deber de cultivar la espiritualidad
de la comunión: tanto en el interior de las comunidades cristianas
como prosiguiendo con caridad, verdad y confianza el camino ecuménico y el
diálogo interreligioso, secundando el ejemplar impulso que ha dado el Santo
Padre.
Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC IntraText® (V89) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2007. Content in this page is licensed under a Creative Commons License