Capitulo
1 3 | seno de su madre. Cuando Jesús da comienzo a su ministerio,
2 3 | contemplar la persona de Jesús, en el curso de su vida
3 3 | alegrías humanas tienen para Jesús tanta mayor consistencia
4 3 | Por su parte, el mismo Jesús manifiesta su satisfacción
5 3 | alegría. Los milagros de Jesús, las palabras del perdón
6 3 | el cristiano, como para Jesús, se trata de vivir las alegrías
7 3 | la insondable alegría que Jesús lleva dentro de sí y que
8 3 | de Dios hecho hombre. Si Jesús irradia esa paz, esa seguridad,
9 3 | inseparable de la conciencia de Jesús. Es una presencia que nunca
10 3 | padre. No se trata, para Jesús, de una toma de conciencia
11 3 | participar de esta alegría. Jesús quiere que sientan dentro
12 3 | del Reino. El mensaje de Jesús promete ante todo la alegría,
13 3 | poder. La resurrección de Jesús es el sello puesto por el
14 3 | según el deseo formulado por Jesús antes de entrar en su pasión: "
15 3 | glorifique". Desde entonces Jesús vive para siempre en la
16 4 | encontramos allá donde la Cruz de Jesús es abrazada con el más fiel
17 4 | el conocimiento íntimo de Jesús: "Su alma es entonces inundada
18 4 | es la Iglesia, estrecha a Jesús en sus brazos. Goza de la
19 5 | autor y consumador de la fe, Jesús; el cual, en vez del gozo
20 5 | entrar en el Reino, nos dice Jesús, debe primeramente hacerse
21 5 | el sacrificio redentor de Jesús, el Siervo doliente, es
22 6 | divino revelado en Cristo Jesús? ¿No es verdad que éste,
23 7 | personal, como discípulos de Jesús, en cuanto hijos de la Iglesia
24 7 | Si alguien me ama, dice Jesús, mi Padre lo amará y vendremos
25 7 | celebrada por los salmistas. Jesús mismo y María su Madre han
26 Conclu| huellas de la resurrección de Jesús. Sí, sería muy extraño que
27 Conclu| en plenitud la persona de Jesús, lo hace durante su vida
28 Conclu| del misterio pascual de Jesús. En su Pasión, en su Muerte
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