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Ioannes Paulus PP. II
Tertio millennio adveniente

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
decid-invit | invoc-refor | regia-yhave

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501 II,16 | se testimonia al mundo la decidida voluntad de todos los discípulos 502 IV,51 | cómo no subrayar más decididamente la opción preferencial de 503 V,59 | noviembre del año 1994, decimoséptimo de mi Pontificado.~ ~ ~ 504 III,22 | deber de actuar de un modo decisivo para favorecer y defender 505 IV,53 | Concilio Vaticano II en la Declaración Nostra Aetate sobre las 506 II,12 | Leemos en el Levítico: « Declararéis santo el año cincuenta, 507 V,57 | da cuenta de ello en el Decreto Ad Gentes sobre la actividad 508 IV,46 | del laicado, la intensa dedicación a la causa de la unidad 509 IV,43 | único Mediador ».(28) María, dedicada constantemente a su Divino 510 III,21 | Exhortaciones postsinodales dedicadas a la misión de los laicos, 511 II,10 | por ejemplo, cuando se dedican a Dios determinados tiempos, 512 IV,37 | dificultades organizativas, se dedicó a fijar en martirologios 513 IV,36 | de Dios, « a causa de los defectos de su vida religiosa, moral 514 III,22 | decisivo para favorecer y defender bienes tan fundamentales. 515 II,11 | actividad de Jesús y no sólo la definición cronológica de un cierto 516 III,21 | participación de los laicos, definiendo su específica responsabilidad 517 II,12 | esclavitud. No podía privarse definitivamente de la tierra, puesto que 518 I,4 | Adán la semejanza divina, deformada por el pecado. En su naturaleza 519 IV,36 | cristiana, como pedía la Dei Verbum? ¿Se vive la liturgia 520 Intro,1| Santo. El texto de san Pablo deja vislumbrar así la plenitud 521 II,12 | sabático », durante el cual se dejaba reposar la tierra y se liberaban 522 V,58 | cada región de la tierra no dejan de preguntar a Cristo: lo 523 | dejar 524 IV,48 | del Espíritu Santo y se dejó guiar después en toda su 525 II,13 | contenida en ellos se viene ya delineando una cierta doctrina social, 526 | demás 527 IV,36 | Dios, aunque sin admitir un democraticismo y un sociologismo que no 528 IV,37 | tercer milenio, será la demostración de la omnipotente presencia 529 II,15 | de plata », o el 50°, denominado « de oro », o el 60°, « 530 I,2 | historia del hombre tanto dependió, como entonces, del consentimiento 531 IV,37 | ofrecido a Cristo hasta el derramamiento de la sangre se ha hecho 532 III,22 | de prevenir los trágicos derroteros que iba adquiriendo la situación 533 IV,42 | poniendo en su justo lugar los desacuerdos contra El y contra la Iglesia.~ 534 IV,38 | locales. Este es un gran desafío para la evangelización, 535 IV,51 | oportunidad de meditar sobre otros desafíos del momento como, por ejemplo, 536 IV,55 | en su mano para que no se desaproveche el gran reto del Año 2000, 537 II,10 | mundo, en su interior se desarrolla la historia de la salvación, 538 II,13 | doctrina social, que se desarrolló después más claramente a 539 IV,36 | también ellos, frente a la desbordante irreligiosidad, por no haber 540 I,4 | perfecto que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina, 541 III,18 | evolución del mundo con las desconcertantes experiencias del siglo XX, 542 III,20 | contenidos y el tono nuevo, desconocido antes, de la presentación 543 IV,37 | mártires, con frecuencia desconocidos, casi « militi ignoti » 544 I,2 | transmitido una concisa descripción de las circunstancias relativas 545 III,19 | planteó su propia identidad, descubriendo la profundidad de su misterio 546 IV,45 | Será por tanto importante descubrir al Espíritu como Aquel que 547 II,13 | al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara; se 548 V,56 | Iglesia por su parte « sólo desea una cosa: continuar, bajo 549 III,24 | peregrinación vivamente deseadas se encuentra, además de 550 II,11 | comenzaba el « tiempo » tan deseado: había llegado el día de 551 IV,35 | tantos hijos suyos, que han desfigurado su rostro, impidiéndole 552 IV,38 | considerando la enorme desigualdad entre el Norte y el Sur.~ 553 IV,51 | conflictos y por intolerables desigualdades sociales y económicas, es 554 IV,36 | nuestro tiempo, está a veces desorientada por posturas teológicas 555 III,22 | guerra mundial, el sumo desprecio de la dignidad humana, y 556 IV,45 | Iglesia. Entre estos dones destaca la gracia de los Apóstoles, 557 V,56 | diversas maneras o a ella están destinados los católicos, los demás 558 IV,50 | donde con frecuencia parecen desvanecerse los fundamentos mismos de 559 IV,29 | programa.~Una presentación más detallada de iniciativas « ad hoc », 560 II,12 | esclavos, estaba regulada por detalladas prescripciones contenidas 561 III,23 | después muchas otras veces, deteniéndome ampliamente en la Encíclica 562 II,10 | cuando se dedican a Dios determinados tiempos, días o semanas, 563 II,12 | la remisión de todas las deudas, según normas muy precisas. 564 II,12 | Levítico (25, 1-28), del Deuteronomio (15, 1-6) y, prácticamente, 565 II,13 | Testamento. El año jubilar debía devolver la igualdad entre todos 566 I,4 | el hombre perfecto que ha devuelto a la descendencia de Adán 567 II,11 | libera a los oprimidos, devuelve la vista a los ciegos (cf. 568 II,15 | de oro », o el 60°, « de diamante »— constituye un particular 569 IV,35 | cuenta del principio de oro dictado por el Concilio: « La verdad 570 IV,33 | el curso de los últimos diez siglos. No puede atravesar 571 I,6 | el que el cristianismo se diferencia de las otras religiones, 572 III,18 | los anteriores, aunque muy diferente; un Concilio centrado en 573 IV,51 | momento como, por ejemplo, la dificultad de diálogo entre culturas 574 IV,36 | teológicas erróneas, que se difunden también a causa de la crisis 575 V,56 | la vida de la humanidad difundiendo la obra de la salvación 576 I,5 | como prueba de la rápida difusión del cristianismo el testimonio 577 IV,54 | Haced lo que Cristo so diga » (cf. Jn 2, 5).~ 578 III,22 | en este sentido con gran diligencia, cada uno desde su propia 579 III,21 | regionales, nacionales y diocesanos. El tema de fondo es el 580 II,15 | las parroquias o de las diócesis. Todos estos jubileos personales 581 IV,30 | concentrar la preparación directa e inmediata en una segunda 582 IV,55 | procede y a la que todo se dirige, en el mundo y en la historia. 583 I,8 | semejanza de Cristo, el cual se dirigía a Dios « con poderoso clamor 584 V,57 | europeo. Al mismo tiempo se dirigieron hacia el corazón de Asia, 585 III,17 | De un modo muy particular dirigimos la mirada de fe a este siglo 586 IV,41 | año muy importante para dirigir juntos la mirada a Cristo, 587 IV,34 | milenio, la Iglesia debe dirigirse con una súplica más sentida 588 IV,35 | circunstancias atenuantes no dispensa a la Iglesia del deber de 589 III,25 | de la China (1294) y nos disponemos a conmemorar la expansión 590 V,59 | los corazones para que se dispongan a celebrar con renovada 591 IV,54 | llamada de Dios con una disponibilidad plena: « He aquí la esclava 592 IV,33 | fe, haciéndonos capaces y dispuestos para afrontar las tentaciones 593 III,19 | universal a la santidad; dispuso la reforma de la liturgia, « 594 IV,38 | único Redentor del mundo, distinguiéndolo bien de los fundadores de 595 II,13 | débiles, debiendo el rey distinguirse en ello, como afirma el 596 IV,45 | ministerios (cf. 1 Cor 12, 1-11), distribuye sus diversos dones para 597 IV,30 | años: ha parecido oportuno dividir este período en dos fases, 598 IV,37 | fuerte que los elementos de división. El martyrologium de los 599 IV,34 | más próximos a superar las divisiones del segundo milenio. Es 600 IV,50 | 16). La caridad, en su doble faceta de amor a Dios y 601 III,18 | Jubileo, si los cristianos son dóciles a la acción del Espíritu 602 IV,34 | proseguir en el diálogo doctrinal, pero sobre todo esforzarse 603 IV,37 | recogiendo para ello la documentación necesaria. Esto ha de tener 604 III,21 | segundo capítulo de la Const. dogm. Lumen gentium. La preparación 605 IV,36 | tiempo, ¿cómo no sentir dolor por la falta de discernimiento, 606 IV,34 | partes »,(17) ha conocido dolorosas laceraciones que contradicen 607 IV,35 | 35. Otro capítulo doloroso sobre el que los hijos de 608 IV,35 | mansedumbre. De estos trazos dolorosos del pasado emerge una lección 609 III,28 | al interior de cada hogar doméstico. En el Concilio Vaticano 610 V,56 | El envuelve además en su dominio salvífico todo el pasado 611 II,13 | Creador, correspondía el « dominium altum », esto es, la señoría 612 I,6 | de sí a Dios, es más, se donan a Dios. Todo retorna de 613 II,10 | tiempo de la Iglesia que durará hasta la Parusía.~De esta 614 IV,38 | proclamación de la verdad: Ecce natus est nobis Salvator 615 V,56 | su parte, en la Encíclica Ecclesiam suam explica la universal 616 IV,33 | alcanzando esta meta, se echará a la espalda no sólo un 617 V,59 | Episcopado y a las comunidades eclesiales a ellos confiadas a que 618 IV,36 | Iglesias particulares, la eclesiología de comunión de la Lumen 619 IV,47 | profundizar en la doctrina eclesiológica del Concilio Vaticano II 620 III,26 | la Redención. Tal vez un eco todavía mayor tuvo el Año 621 III,27 | históricamente, en campo económico y político, en relación 622 II,16 | se alcanzasen acuerdos ecuménicos para la preparación y celebración 623 IV,37 | elocuencia ecuménica. El ecumenismo de los santos, de los mártires, 624 I,2 | por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando 625 IV,43 | menoscabar « la dignidad y la eficacia de Cristo, único Mediador ».( 626 IV,44 | hombres, haciéndola viva y eficaz en el ánimo de cada uno: « 627 IV,29 | tenido bien presentes en la elaboración de esta Carta Apostólica.~ 628 IV,29 | surge la pregunta: ¿se puede elaborar un programa específico de 629 IV,42 | será la profundización en elCatecismo de la Iglesia Católica, 630 III,24 | se han convertido en un elemento importante del esfuerzo 631 I,8 | Gal 4, 6). El hombre eleva su voz a semejanza de Cristo, 632 I,4 | a todo ser humano viene elevada a una altísima dignidad: « 633 IV,32 | vida eterna » (Jn 3, 16). Elevarán además con profundo sentimiento 634 IV,37 | de tener un sentido y una elocuencia ecuménica. El ecumenismo 635 III,24 | Tierra Santa. Sería muy elocuente si, con ocasión del año 636 III,21 | sacerdotal y regia. Muy elocuentes son a este respecto las 637 II,12 | del año jubilar era la «emancipación » de todos los habitantes 638 IV,35 | trazos dolorosos del pasado emerge una lección para el futuro, 639 I,2 | Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo (...). Iban 640 IV,34 | emprendidas con generosidad y empeño: se puede decir que toda 641 III,19 | de Iglesias locales; se empeñó en la promoción de las distintas 642 III,19 | El Concilio, aunque no empleó el tono severo de Juan Bautista, 643 IV,52 | desarrollado, pero interiormente empobrecido por el olvido y la marginación 644 IV,50 | deberá llevar a todos a emprender, en la adhesión a Cristo 645 IV,34 | las iniciativas ecuménicas emprendidas con generosidad y empeño: 646 IV,34 | tareas de los cristianos encaminados hacia el año 2000. La cercanía 647 V,59 | para los cristianos que se encaminan hacia el gran Jubileo del 648 II,13 | administrador, es decir, un encargado de actuar en nombre de Dios, 649 I,3 | ordenado. Y es que el Verbo, encarnándose, renueva el orden cósmico 650 I,2 | María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras 651 I,6 | Verbo eterno hecho carne. Encontramos aquí el punto esencial por 652 IV,37 | los primeros siglos, aun encontrando notables dificultades organizativas, 653 III,25 | El Año 2000 nos invita a encontrarnos con renovada fidelidad y 654 III,22 | promoción de la paz— se encontraron en este texto y se fusionaron. 655 II,10 | Resurrección, para de este modo encontrarse de nuevo en la « plenitud 656 I,7 | dejado extraviar por el enemigo de Dios (cf. Gn 3, 13). 657 II,16 | condiciones para que las energías salvíficas puedan ser comunicadas 658 III,22 | pontificios anuales del primero de enero, publicados a partir de 659 III,22 | desde la perspectiva del enfrentamiento entre los dos bloques Este-Oeste 660 IV,36 | religión vaga, incapaz de enfrentarse con el problema de la verdad 661 I,7 | Gn 3, 13). Satanás lo ha engañado persuadiéndolo de ser él 662 IV,53 | sincretismo y de un fácil y engañoso irenismo.~ 663 I,3 | sustancia » (Hb 1, 3). El, engendrado eternamente y eternamente 664 IV,34 | presente. Es necesario hacer enmienda, invocando con fuerza el 665 IV,44 | enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo 666 II,11 | oír » (Lc 4, 21), haciendo entender que el Mesías anunciado 667 IV,32 | al amor del Padre, que ha entregado su Hijo, « para que todo 668 II,11 | lectura (cf. Lc 4, 16-30). Le entregaron el volumen del profeta Isaías, 669 IV,40 | enviado a evangelizar se entrelaza con el del Jubileo; la profundización 670 IV,40 | encuentro amorosamente y se entretiene con nosotros manifestándonos 671 II,15 | recibido uno de los sacramentos enumerados. Lo que hemos dicho sobre 672 III,27 | sucesos que sorprenden por su envergadura y especialmente por su rápido 673 IV,44 | Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará 674 Intro,1| nacimiento son premisa del envío del Espíritu Santo. El texto 675 I,2 | su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en 676 V,56 | el Misterio pascual. El envuelve además en su dominio salvífico 677 I,6 | hombre (vivens homo) es epifanía de la gloria de Dios, llamado 678 IV,29 | Presidentes de las Conferencias Episcopales y, en particular, a los 679 I,7 | que se halla en una vía equivocada; quiere decir derrotar el 680 IV,55 | y por esto, para evitar equívocos, se debe proponer correctamente 681 Intro,1| consoladora: « De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si 682 IV,36 | por posturas teológicas erróneas, que se difunden también 683 III,24 | 1982), Suiza (1984), Países Escandinavos (1989) y últimamente a los 684 IV,46 | 46. En esta dimensión escatológica, los creyentes serán llamados 685 Intro,1| De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también 686 III,24 | 1980), Inglaterra, Gales y Escocia (1982), Suiza (1984), Países 687 IV,46 | sombras que con frecuencia los esconden a nuestros ojos: en el campo 688 I,7 | hombre se ha alejado de El, escondiéndose como Adán entre los árboles 689 IV,44 | concluirá el segundo milenioescribía en la Encíclica Dominum 690 I,5 | alcanza luz plena en los escritos del Nuevo Testamento que, 691 IV,54 | vuelvan a la casa del Padre escuchando su voz materna: « Haced 692 V,58 | escucha a los jóvenes, como escuchó al joven que le hizo la 693 | ese 694 I,6 | Encontramos aquí el punto esencial por el que el cristianismo 695 IV,34 | doctrinal, pero sobre todo esforzarse más en la oración ecuménica. 696 II,16 | todos a la alegría, y se esfuerza por crear las condiciones 697 | eso 698 | esos 699 IV,33 | esta meta, se echará a la espalda no sólo un siglo, sino un 700 III,22 | en Rusia, en Italia, en España, y antes aún en México. 701 III,21 | los laicos, definiendo su específica responsabilidad en la Iglesia, 702 III,22 | tareas y responsabilidades específicas. En esta línea han actuado 703 IV,33 | los valores de la fe, el espectáculo de modos de pensar y actuar 704 III,26 | Año Mariano 198788, muy esperado y profundamente vivido en 705 III,22 | Gran Jubileo del Año 2000, esperan alministerio del Obispo 706 IV,35 | la que sólo los grandes espíritus verdaderamente libres y 707 Intro,1| el pensamiento se remonta espontáneamente a las palabras del apóstol 708 IV,43 | identifica cada vez más con su Esposo ».(29)~ 709 IV,37 | estímulo para los otros esposos cristianos.~ 710 IV,38 | de la verdad: Ecce natus est nobis Salvator mundi.~También 711 I,2 | sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los 712 I,5 | solía reunirse « un día establecido, antes del alba, para cantar 713 II,13 | una concreta realización, estableciendo por otro lado una prophetia 714 IV,37 | frutos de santidad en tal estado, sentimos la necesidad de 715 III,24 | aniversario de la muerte de san Estanislao obispo y mártir.~Las sucesivas 716 IV,43 | 43. María Santísima, que estará presente de un modo por 717 IV,55 | invitado a hacer cuanto esté en su mano para que no se 718 III,22 | enfrentamiento entre los dos bloques Este-Oeste y del peligro de una guerra 719 III,27 | peligro creciente, en la estela de la « guerra fría »; el 720 IV,36 | también plantearse sobre el estilo de las relaciones entre 721 IV,46 | necesario además que se estimen y profundicen los signos 722 IV,45 | al cuerpo y así produce y estimula el amor entre los creyentes ».( 723 IV,37 | la Iglesia como modelo y estímulo para los otros esposos cristianos.~ 724 | éstos 725 IV,29 | particular, a los Cardenales.~Estoy agradecido a los miembros 726 III,28 | cuyo contenido se vincula estrechamente con el misterio de la Encarnación 727 V,59 | Jubileo del tercer milenio la Estrella que guía con seguridad sus 728 II,13 | de estas tradiciones eran estrictamente teológicos, relacionados 729 IV,53 | religiones monoteístas.~Se estudia, a este respecto, cómo preparar 730 IV,35 | prescindir de un atento estudio de los condicionamientos 731 IV,50 | fundamentos mismos de una visión ética de la existencia humana.~ 732 IV,50 | manifestado por los valores éticos contenidos en la ley natural, 733 III,25 | del primer Obispo de los etíopes, san Frumencio (a. 397) 734 IV,55 | en el sacramento de la Eucaristía el Salvador, encarnado en 735 III,27 | Esto obliga a las naciones europeas a un serio examen de conciencia, 736 III,18 | apertura ha sido la respuesta evangélica a la reciente evolución 737 III,21 | la Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi de Pablo VI, publicada 738 I,3 | consustancial al Padre. El Evangelista se refiere al Verbo que 739 IV,40 | descubrimiento de Cristo Salvador y Evangelizador, con particular referencia 740 II,12 | tierra de sus padres, si eventualmente la había vendido o perdido 741 IV,55 | Sagrado Jubileo, se podrá evidenciar oportunamente en un significativo 742 III,26 | Mater, publicada entonces, evidenció la enseñanza conciliar sobre 743 IV,55 | gran valor y por esto, para evitar equívocos, se debe proponer 744 IV,38 | poblaciones aborígenes, que evoca de modo especial algunos 745 III,25 | origen de su apostolicidad evocan el camino de Cristo en los 746 III,18 | evangélica a la reciente evolución del mundo con las desconcertantes 747 II,15 | Cristo —prescindiendo de la exactitud del cálculo cronológico— 748 II,16 | fervientes de este momento excepcional al acercarse un nuevo Milenio, 749 | excepto 750 IV,30 | largo acabaría por acumular excesivos contenidos, atenuando la 751 II,12 | para sí como propiedad exclusiva liberándolos de la esclavitud 752 II,9 | La revelación cristiana excluye la reencarnación, y habla 753 III,22 | dedicado la Encíclica Laborem exercens de modo particular a la 754 III,19 | cuando a orillas del Jordán exhortaba a la penitencia y a la conversión ( 755 III,21 | bases fueron fijadas por la Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi 756 III,21 | significativa evidencia en las Exhortaciones postsinodales dedicadas 757 V,59 | del Jubileo ya próximo, exhorto a los venerables Hermanos 758 IV,34 | 34. Entre los pecados que exigen un mayor compromiso de penitencia 759 II,13 | todos los necesitados. Esto exigía un gobierno justo. La justicia, 760 II,14 | o los veinticinco años, existen también aquellos que conmemoran 761 IV,36 | a vivir como si Dios no existiera o a conformarse con una 762 I,6 | religión de la gloria, es un existir en vida nueva para alabanza 763 II,12 | contenidas en el Libro del Exodo (23, 10-11), del Levítico ( 764 III,25 | disponemos a conmemorar la expansión misionera en Filipinas con 765 III,18 | segunda guerra mundial, por la experiencia de los campos de concentración 766 II,9 | precedente, se llegaría a experimentar una nueva existencia más 767 V,56 | Encíclica Ecclesiam suam explica la universal participación 768 I,5 | cristianos, el historiador hace explícita mención de Cristo « ajusticiado 769 III,23 | primer documento, habla explícitamente del Gran Jubileo, invitando 770 I,6 | desde el principio se ha expresado la búsqueda de Dios por 771 IV,47 | importante documento ha subrayado expresamente que la unidad del Cuerpo 772 III,26 | mucho de lo que se deberá expresar plenamente en el Año 2000.~ 773 I,5 | 121, nos informa sobre la expulsión de los Judíos de Roma ya 774 IV,32 | 14) Su agradecimiento se extenderá finalmente a los frutos 775 I,7 | quiere decir derrotar el mal extendido por la historia humana. 776 II,16 | júbilo que se manifiesta exteriormente, ya que la venida de Dios 777 IV,35 | la verdad comportaba la extinción de otras opiniones o al 778 II,14 | in Urbe », sino también « extra Urbem »: tradicionalmente 779 II,15 | representan un Jubileo extraordinariamente grande no sólo para los 780 IV,29 | reunidos en Consistorio extraordinario el 13 y 14 de junio de 1994, 781 II,14 | penitencia sacramental y extrasacramental. La tradición de los años 782 I,7 | El hombre se ha dejado extraviar por el enemigo de Dios ( 783 IV,36 | la existencia humana y el extravío en el campo ético, incluso 784 IV,50 | La caridad, en su doble faceta de amor a Dios y a los hermanos, 785 IV,53 | del sincretismo y de un fácil y engañoso irenismo.~ 786 I,5 | incendio de Roma del 64, falsamente imputado por Nerón a los 787 IV,36 | cómo no sentir dolor por la falta de discernimiento, que a 788 IV,30 | dividir este período en dos fases, reservando la fase propiamente 789 IV,41 | Confesiones interés y acogida favorable.~ 790 III,22 | de un modo decisivo para favorecer y defender bienes tan fundamentales. 791 II,16 | Entre las súplicas más fervientes de este momento excepcional 792 II,15 | en el ámbito eclesial se festejan los jubileos de las parroquias 793 IV,48 | como modelo para quienes se fían con todo el corazón de las 794 III,25 | encontrarnos con renovada fidelidad y profunda comunión en las 795 III,21 | evangelización, cuyas bases fueron fijadas por la Exhortación Apostólica 796 IV,37 | organizativas, se dedicó a fijar en martirologios el testimonio 797 III,25 | la expansión misionera en Filipinas con la constitución de la 798 IV,32 | agradecimiento se extenderá finalmente a los frutos de santidad 799 IV,35 | penetra, con suavidad y firmeza a la vez, en las almas ».( 800 I,5 | por el historiador José Flavio entre los años 93 y 94,( 801 III,21 | Obispos. Estos Sínodos ya forman parte por sí mismos de la 802 IV,42 | prioritario del Jubileo que es el fortalecimiento de la fe y del testimonio 803 IV,33 | lentitudes. Reconocer los fracasos de ayer es un acto de lealtad 804 Intro,1| San Pablo subraya en este fragmento que el Hijo de Dios ha nacido 805 V,57 | acogían la luz de Cristo, san Francisco Javier, patrón de las misiones, 806 III,25 | Bautismo de Clodoveo rey de los francos (496), y el 1400° aniversario 807 I,3 | Evangelio, sintetiza en una sola frase toda la profundidad del 808 IV,55 | cuidado, en una actitud de fraterna colaboración con los cristianos 809 I,5 | cierto Cresto provocaban frecuentes tumultos ».(6) Entre los 810 III,26 | este siglo. Está todavía fresco en la memoria el Año Santo 811 III,27 | la estela de la « guerra fría »; el año 1989 trajo consigo 812 II,16 | ocasión adecuada para una fructífera colaboración en la puesta 813 III,25 | Obispo de los etíopes, san Frumencio (a. 397) y a los 500 años 814 IV,34 | esta meta no puede ser sólo fruto de esfuerzos humanos, aun 815 III,24 | con ocasión del año 2000, fuera posible visitar todos aquellos 816 III,21 | evangelización, cuyas bases fueron fijadas por la Exhortación 817 V,59 | todos, da al hombre luz y fuerzas por su Espíritu, para que 818 I,5 | dedicado al principio sino fugaces, aunque significativas alusiones. 819 IV,46 | esperanza, acerca de la cual « fuisteis ya instruidos por la Palabra 820 IV,49 | preparatorio, tendrá la función de ampliar los horizontes 821 IV,47 | del Cuerpo de Cristo se funda en la acción del Espíritu 822 II,15 | centenario o el milenio de fundación de una ciudad o de un municipio. 823 IV,38 | distinguiéndolo bien de los fundadores de otras grandes religiones, 824 I,6 | gloria de Dios. La religión fundamentada en Jesucristo es religión 825 IV,50 | parecen desvanecerse los fundamentos mismos de una visión ética 826 III,22 | encontraron en este texto y se fusionaron. Asimismo tratan de servir 827 II,13 | otro lado una prophetia futuri como preanuncio de la verdadera 828 I,2 | cumplía así lo que el ángel Gabriel había revelado en la Anunciación. 829 III,24 | Alemania (1980), Inglaterra, Gales y Escocia (1982), Suiza ( 830 I,2 | Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, 831 III,20 | cosas, aunque también como garante de la auténtica autonomía 832 IV,47 | del Espíritu Santo, está garantizada por el ministerio apostólico 833 IV,37 | Grande nunca habrían podido garantizar un desarrollo de la Iglesia 834 IV,46 | Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando 835 IV,32 | hombres y mujeres que en cada generación y en cada época histórica 836 V,59 | celebrar con renovada fe y generosa participación el gran acontecimiento 837 IV,34 | sino más bien actualizando generosamente las directrices trazadas 838 IV,34 | ecuménicas emprendidas con generosidad y empeño: se puede decir 839 II,14 | indulgencias de un modo más generoso que en otros años. Junto 840 V,57 | de ello en el Decreto Ad Gentes sobre la actividad misionera. 841 IV,36 | no haber manifestado el genuino rostro de Dios, « a causa 842 IV,45 | en su corazón y haciendo germinar dentro de la vivencia humana 843 IV,55 | pancristiano. Se trata de un gesto de gran valor y por esto, 844 I,8 | 5, 7), especialmente en Getsemaní y sobre la cruz: el hombre 845 IV,46 | sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre 846 IV,55 | celebrativa, el objetivo será la glorificación de la Trinidad, de la que 847 II,10 | su término en el retorno glorioso del Hijo de Dios al final 848 I,5 | testimonio de Plinio el Joven, gobernador de Bitinia, quien refiere 849 I,7 | Dios, el bien y el mal, gobernando el mundo a su arbitrio sin 850 II,13 | necesitados. Esto exigía un gobierno justo. La justicia, según 851 II,14 | Cristo, su muerte sobre el Gólgota y su resurrección. La Iglesia, 852 II,14 | todos los fieles puedan gozar más ampliamente de esta 853 II,10 | Pronuncia estas palabras grabando sobre el cirio la cifra 854 V,56 | años. Como el evangélico grano de mostaza, ella crece hasta 855 III,17 | hoy miramos con sentido de gratitud y también de responsabilidad 856 IV,51 | deuda internacional, que grava sobre el destino de muchas 857 III,27 | comunismo, ha aparecido el grave riesgo de los nacionalismos, 858 IV,36 | de tantos cristianos en graves formas de injusticia y de 859 I,8 | sobre la cruz: el hombre grita a Dios como gritó Cristo 860 I,8 | hombre grita a Dios como gritó Cristo y así da testimonio 861 IV,48 | Espíritu Santo y se dejó guiar después en toda su existencia 862 IV,41 | bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo » (Gal 863 II,11 | 61, 1-2).~El Profeta hablaba del Mesías. « Hoy —añadió 864 I,6 | por los profetas. Estos hablaban en nombre y en lugar de 865 I,6 | entera y toda la creación hablan de sí a Dios, es más, se 866 IV,37 | Constantino el Grande nunca habrían podido garantizar un desarrollo 867 IV,54 | escuchando su voz materna: « Haced lo que Cristo so diga » ( 868 IV,46 | transformación de la realidad para hacerla conforme al proyecto de 869 IV,29 | varios modos no han dejado de hacerme llegar valiosas sugerencias, 870 II,14 | tradicionalmente esto se hacía el año sucesivo a la celebración « 871 IV,44 | por Cristo a los hombres, haciéndola viva y eficaz en el ánimo 872 III,21 | todo el Pueblo de Dios, haciéndolo partícipe de su propia misión 873 IV,33 | ayuda a reforzar nuestra fe, haciéndonos capaces y dispuestos para 874 II,15 | transcurso de los años se haga casi en todas partes a partir 875 IV,37 | que las Iglesias locales hagan todo lo posible por no perder 876 I,2 | aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra » ( 877 Intro,1| para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, para que pudieran 878 I,2 | temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; 879 III,24 | aquellos lugares que se hallan en el camino del Pueblo 880 I,7 | búsqueda Jesús habla como del hallazgo de la oveja perdida (cf. 881 III,22 | situación: Benedicto XV se halló frente a la tragedia de 882 IV,46 | y la justicia allí donde hayan sido violadas, la voluntad 883 I,5 | de contienda dentro del hebraísmo romano. Es importante también, 884 IV,37 | christianorum ».(21) Los hechos históricos ligados a la 885 III,23 | es casi una de sus claves hermenéutica. Ciertamente no se quiere 886 V,59 | Ella, la Madre del amor hermoso, será para los cristianos 887 IV,37 | el reconocimiento de la heroicidad de las virtudes de los hombres 888 IV,54 | programa, María Santísima, hija predilecta del Padre, se 889 IV,37 | santidad de sus hijos e hijas, la Iglesia rendía máximo 890 I,5 | para cantar alternamente un himno a Cristo como a un Dios ».( 891 IV,38 | religiosos como el budismo o el hinduismo se presentan con un claro 892 I,5 | acontecimiento, que los historiadores no cristianos se limitan 893 III,27 | culpas y errores cometidos históricamente, en campo económico y político, 894 IV,53 | respecto, cómo preparar tanto históricas reuniones en Belén, Jerusalén 895 IV,35 | cierto que un correcto juicio histórico no puede prescindir de un 896 I,5 | ello no sorprende que la historiografía profana, pendiente de acontecimientos 897 IV,29 | detallada de iniciativas « ad hoc », para no ser artificial 898 III,28 | decir, al interior de cada hogar doméstico. En el Concilio 899 IV,37 | primer milenio. El mayor homenaje que todas las Iglesias tributarán 900 IV,37 | revelaba ya Pablo VI en la homilíade la canonización de los mártires 901 I,6 | particular el hombre (vivens homo) es epifanía de la gloria 902 II,10 | cf. Hb 1, 2), la « última hora » (cf. 1 Jn 2, 18), se inicia 903 II,16 | las medidas del tiempo: horas, días, años, siglos. De 904 IV,53 | su vez, en lo relativo al horizonte de la conciencia religiosa, 905 IV,49 | la función de ampliar los horizontes del creyente según la visión 906 III,18 | campos de concentración y por horrendas matanzas. Lo sucedido muestra 907 IV,37 | el primer milenio, si no hubiera sido por aquella siembra 908 III,28 | Actualmente, siguiendo la huella del Año Mariano y en semejante 909 III,22 | del siglo, siguiendo las huellas de León XIII, han tratado 910 I,5 | Dios acaeció en la mayor humildad, por ello no sorprende que 911 IV,36 | cristianos deben ponerse humildemente ante el Señor para interrogarse 912 III,25 | de Polonia en 1966 y de Hungría en 1968, junto con los seis 913 III,22 | trágicos derroteros que iba adquiriendo la situación 914 I,2 | empadronase todo el mundo (...). Iban todos a empadronarse, cada 915 IV,37 | desconocidos, casi « militi ignoti » de la gran causa de Dios. 916 II,16 | Jubileo será, en cierto modo, igual a cualquier otro. Pero, 917 II,13 | jubilar debía devolver la igualdad entre todos los hijos de 918 II,13 | esclavos israelitas, de nuevo iguales a ellos, podían reivindicar 919 V,59 | pretende hablar a todos para iluminar el misterio del hombre y 920 IV,38 | ocasión del Gran Jubileo, que ilustre y profundice la verdad sobre 921 II,9 | de la muerte? Algunos han imaginado varias formas de reencarnación: 922 IV,48 | interior, será contemplada e imitada a lo largo de este año sobre 923 V,59 | Con estos sentimientos imparto a todos mi Bendición.~Vaticano, 924 III,27 | sistemáticamente violados por los imperialismos del siglo pasado y del presente.~ 925 I,5 | procurador Poncio Pilato bajo el imperio de Tiberio ».(5) También 926 IV,35 | han desfigurado su rostro, impidiéndole reflejar plenamente la imagen 927 II,16 | nuevo Milenio, la Iglesia implora del Señor que prospere la 928 IV,34 | sentida al Espíritu Santo implorando de El la gracia de la unidad 929 I,5 | clamorosos y de personajes más importantes, no le haya dedicado al 930 II,16 | certeza de que « nada es imposible para Dios ».~~ 931 II,16 | una de estas medidas está impregnada de la presencia de Dios 932 IV,50 | conversión como exigencia imprescindible del amor cristiano es particularmente 933 I,3 | resplandor de su gloria e impronta de su sustancia » (Hb 1, 934 III,19 | fuente y culmen » de su vida; impulsó la renovación de muchos 935 I,5 | Roma del 64, falsamente imputado por Nerón a los cristianos, 936 III,24 | XXIII, en puertas de la inauguración del Concilio, con una significativa 937 IV,36 | conformarse con una religión vaga, incapaz de enfrentarse con el problema 938 I,5 | en ellos, relatando el incendio de Roma del 64, falsamente 939 IV,36 | cristianos un momento de incertidumbre que afecta no sólo a la 940 III,26 | anticipación del Jubileo, incluyendo en sí mucho de lo que se 941 IV,33 | errores, infidelidades, incoherencias y lentitudes. Reconocer 942 II,15 | también esto un signo de la incomparable aportación que para la historia 943 IV,49 | descubre cada día su amor incondicionado por toda criatura humana, 944 IV,33 | aun siendo santa por su incorporación a Cristo, no se cansa de 945 IV,44 | la Persona-amor, el don increado, fuente eterna de toda dávida 946 III,24 | 1962), tuvieron un notable incremento con Pablo VI, quien, después 947 IV,30 | 30. Una primera indicación, surgida con claridad de 948 IV,53 | interreligioso, según las claras indicaciones dadas por el Concilio Vaticano 949 IV,36 | callar, por ejemplo, ante la indiferencia religiosa que lleva a muchos 950 II,15 | para los cristianos, sino indirectamente para toda la humanidad, 951 IV,34 | humanos, aun siendo éstos indispensables. La unidad, en definitiva, 952 V,57 | evangélico alcanzó la Península Indochina, como también Australia 953 III,27 | A su luz nos sentimos inducidos a reconocer un significado 954 III,23 | Ciertamente no se quiere inducir a un nuevo milenarismo, 955 I,7 | través del Hijo, Dios quiere inducirlo a abandonar los caminos 956 II,14 | ligada a la concesión de indulgencias de un modo más generoso 957 IV,52 | 34) dos compromisos serán ineludibles especialmente durante el 958 IV,33 | arrepentimiento, de errores, infidelidades, incoherencias y lentitudes. 959 IV,35 | culturales del momento, bajo cuyo influjo muchos pudieron creer de 960 I,5 | escrita en torna al 121, nos informa sobre la expulsión de los 961 III,24 | 1979), Alemania (1980), Inglaterra, Gales y Escocia (1982), 962 II,10 | Con la venida de Cristo se inician los « últimos tiempos » ( 963 III,26 | Espíritu Santo y nació de la Inmaculada Virgen María. El Año Mariano 964 II,9 | esencialmente espiritual e inmortal.~La revelación cristiana 965 IV,54 | este año como afectuosa e insistente invitación a todos los hijos 966 V,59 | fieles a elevar al Señor insistentes oraciones para obtener luces 967 V,59 | que abran el corazón a las inspiraciones del Espíritu. El no dejará 968 IV,33 | del testimonio de una vida inspirada en los valores de la fe, 969 IV,36 | alma de la teología y la inspiradora de toda la existencia cristiana, 970 I,5 | de Roma ya que « bajo la instigación de un cierto Cresto provocaban 971 IV,46 | de la cual « fuisteis ya instruidos por la Palabra de la verdad, 972 IV,32 | como « sacramento o signo e instrumento de la unión íntima con Dios 973 IV,35 | Señor crucificado, testigo insuperable de amor paciente y de humilde 974 IV,55 | El Dos mil será un año intensamente eucarístico: en el sacramento 975 IV,34 | ecuménica. Oración que se ha intensificado mucho después del Concilio, 976 IV,53 | gran valor simbólico, para intensificar el diálogo con los hebreos 977 III,22 | con la Centesimus annus he intentado reafirmar la validez de 978 V,59 | la Iglesia a la materna intercesión de María, Madre del Redentor. 979 IV,52 | tecnológicamente más desarrollado, pero interiormente empobrecido por el olvido 980 IV,29 | Consciente de ello, he querido interpelar al respecto a los Presidentes 981 I,5 | tumultos ».(6) Entre los intérpretes está extendida la convicción 982 IV,53 | decenios, para el diálogo interreligioso, según las claras indicaciones 983 IV,36 | espíritu del Vaticano II? Un interrogante fundamental debe también 984 V,58 | encuentran y lo buscan para interrogarlo a continuación. Si saben 985 IV,36 | humildemente ante el Señor para interrogarse sobre las responsabilidades 986 V,57 | apostólicos, continúa sin interrupción la misión de la Iglesia 987 III,17 | hombre, sino también de la intervención divina en las vicisitudes 988 III,22 | Pío XI, en las numerosas intervenciones de Pío XII, en la Mater 989 III,22 | antes aún en México. Pío XII intervino contra la mayor injusticia 990 IV,43 | veneración, penetra más íntimamente en el misterio supremo de 991 I,8 | religión del « permanecer en la intimidad de Dios », del participar 992 IV,51 | tantos conflictos y por intolerables desigualdades sociales y 993 IV,31 | nacimiento de Cristo, está intrínsecamente marcado por una connotación 994 Intro | Intro~A los Obispos, ~A los sacerdotes 995 I,8 | Dios (cf. 1 Cor 2, 10), nos introduce a nosotros, hombres, en 996 II,9 | con la Encarnación, se ha introducido en la historia del hombre. 997 IV,54 | como afectuosa e insistente invitación a todos los hijos de Dios, 998 IV,55 | cosa es cierta: cada uno es invitado a hacer cuanto esté en su 999 V,56 | Todos los hombres están invitados a esta unidad católica del 1000 III,23 | explícitamente del Gran Jubileo, invitando a vivir el período de espera 1001 V,59 | nuestro tiempo ».(41)~Mientras invito a los fieles a elevar al


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