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| Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesiasticas Nuevas vocaciones para nueva Europa IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 III,23 (54)| Osservatore Romano », 11V1997, n. 107.~
2 III,25 (61)| Conferenze Episcopali Europee, 11X1985.~
3 IV,33 (97) | V.E., Messaggi Pontifici, 127).~
4 IV,34 | podían reconocerle » (Lc 24, 1316).~Elegimos, para describir
5 IV,33 (97) | oración por las vocaciones (16IV1978), en Insegnamenti di Paolo
6 Intro,8 (4)| Educación Católica), Roma, 10-16V1981; Obra Pontificia para las
7 III,27 (83)| Catechesi tradendæ, 186.~
8 I,13 (17) | L'Osservatore Romano », 18XII1992; cfr. también, Congregación
9 II,23 (52) | Editiones Cistercenses, 1966, p. 23.~
10 IV,33 (97) | Insegnamenti di Paolo VI, XVI 1978, pp. 256-260 (cfr. también,
11 III,29 (89)| Congreso Internacional de 1981, DC, 40.~
12 IV,37 (110)| vocaciones », en Seminarium, 19914, pp. 697-725.~
13 Intro,8 (4)| de Vida Apostólica), Roma 1992; Declaración final del I
14 Intro,8 (4)| publicada en « Seminarium », 19943, pp. 643-645).~
15 Intro,3 (2)| Consagrada en Europa, Roma 1996, n. 88. Dicho documento
16 Intro,2 | del 5 al 10 de mayo de 1997, para el Congreso sobre
17 Conclu,39 | Amén ».~Roma, 6 de enero de 1998, Solemnidad de la Epifanía
18 II,15 | estatuto eclesiológico de la 1a a los Corintios, tienen
19 IV,37,b | juntos estos tres requisitos:~1° Que el joven sea consciente
20 I,13 (17) | vocazioni, Roma 1994, pp. 241-245).~
21 I,13 (17) | vocazioni, Roma 1994, pp. 241-245).~
22 Intro,2 (1)| Al Congreso asistieron 253 delegados provenientes de
23 IV,33 (97) | Paolo VI, XVI 1978, pp. 256-260 (cfr. también, Congregación
24 IV,33 (97) | Paolo VI, XVI 1978, pp. 256-260 (cfr. también, Congregación
25 IV,37 (110)| Jurado, Il discernimento, p. 262; Cfr. también L.R. Moran, «
26 III,29 (94)| Pablo del Brasil) del 23-27V1994.~
27 I,13 (17) | vocaciones, celebrada el 2V1993 (cfr. « L'Osservatore Romano »,
28 IV,37,b | es sexual en su origen.~2° La segunda condición es
29 IV,37,b | lucha con todas sus fuerzas.~3° En fin, es importante comprobar
30 III,24 | del Espíritu (cfr. 2,42-47).~Mientras tanto Pedro y
31 III,27,b | y sentimientos (Hch 2,42-48), hasta el punto de formar «
32 II,16 | la luz (cfr. Jer 1,5; Is 49,1-5; Gal 1,15).~La vocación,
33 III,29 (90)| Optatam totius, 2; DC, 57-59; cfr. también en Desarrollo
34 Intro,8 (4)| Seminarium », 19943, pp. 643-645).~
35 Intro,8 (4)| Seminarium », 19943, pp. 643-645).~
36 IV,35,d | palabras de vida eterna » (Jn 6,68).~Este tipo de oración in-vocante
37 IV,37 (110)| en Seminarium, 19914, pp. 697-725.~
38 III,26 (72)| Vita consecrata, 70.~
39 IV,37 (110)| Seminarium, 19914, pp. 697-725.~
40 III,29 (94)| el Instrumentum laboris, 83 y 90h. Una experiencia positiva
41 I,13 (25) | IL, 85.~
42 IV,30 (95) | IL, 86.~
43 II,23 (53) | Tractatus VIII, 9: CCL, 36, p. 87.~
44 Intro,3 (2)| en Europa, Roma 1996, n. 88. Dicho documento se citará
45 III,29 (90)| Desarrollo de la pastoral, 89-91.~
46 III,29 (94)| Instrumentum laboris, 83 y 90h. Una experiencia positiva
47 III,29 (90)| Desarrollo de la pastoral, 89-91.~
48 III,26,d | religioso, del monje que abandona el mundo, o del laico consagrado
49 I,13,a | la comunión entre ellos, abandonando todo espíritu de competencia ».(15)~
50 III,27,a | disposiciones de confianza y de abandono indispensables para pronunciar
51 I,11,d | a pesar de que se hayan abatido algunos muros, y que deberá
52 III,26,d | y dedicación, que están abiertas a la vocación de cada uno
53 IV,35,a | vocación misma. ¡Cuántos abortos vocacionales a causa de
54 I,13,c | de las piedras hijos de Abraham (cfr. Mt 3,9);~— si anteriormente
55 II,17,c | corazón y sus manos continúan abrazando a los pequeños, curando
56 Conclu,39 | Nuestro documento, que se abrió con la acción de gracias
57 Intro,5 | jóvenes existencias que abrís al futuro. Vuestra fidelidad
58 I,11,b | vida entendida como valor absoluto, sagrado... »,(7) pero,
59 III,26,b | vagos reclamos a una fe abstracta y alejada de la vida.~Quizá
60 II,18,a | verdad que no es concepto abstracto, sino el designio de Dios
61 IV,33,d | miedo...~Nada de extraño y absurdo en esta reacción medrosa
62 II,22,b | Iglesia está viva cuanto más abundante y variada es en ella la
63 IV,33 | donde continúa esparciendo abundantemente su semilla, con absoluta
64 IV,35,b | concepción repetitiva y pasiva, aburrida y trivial de la vida. He
65 I,11,d | incumbe realizar, consolidar y acabar especialmente a la actual
66 III,26,d | mucho más provocadora y accesible la propuesta decisiva a
67 III,25 | vocacional no es un elemento accesorio o secundario, con el solo
68 IV,37,b | enfermedades, desilusiones o accidentes varios todavía no bien curados.
69 IV,33,a | silencios, de mensajes y acciones, de miradas y gestos; una
70 IV,37,a | favor de la vocación que acentuase los aspectos positivos y
71 II,17,d | Aquél que participa en esto, acepta la invitación-llamada de
72 IV,35,b | indispensable que el joven acepte no saber, no poder conocerse
73 IV,35 | todas las Escrituras. Se acercaron a la aldea adonde iban,
74 IV,34 | razonando, el mismo Jesús se les acercó e iba con ellos, pero sus
75 I,12,a | el descanso.~Es preciso aclarar la conexión entre praxis
76 II,19,d | crisis de los que llaman, acobardados y poco valientes a veces.
77 II,19,d | de los llamados, y cuando acoge y reconoce en ellos la llamada
78 I,12,b | sufrimientos de la gente, acogedora con todos, promotora de
79 II,18,c | respuesta vendrá sólo si acogemos la gran llamada a la conversión,
80 III,27,a | mente están en grado de acogerla y vivirla sin temor.~
81 Conclu,39 | desde toda la eternidad acoges el amor del Padre y respondes
82 I,11,b | expectativas juveniles son acogidas con coherencia por el mundo
83 Intro,4 | elección de vuestro futuro acojáis el proyecto que Dios tiene
84 III,28 | definición, no puede ser algo acomodable. Es sólo el respeto a esta
85 III,27,a | de la Divina Escritura, acompañada de la oración ».(78)~Cuando
86 IV,37 | por parte de quien lo ha acompañado a lo largo del camino vocacional,
87 IV,32 | la vocación, y después, acompañador en el camino que lleva el
88 II,19,d | para que sean efectivamente acompañados a lo largo de una respuesta
89 II,17,c | designó a doce para que le acompañaran y para enviarlos a predicar » (
90 IV,30 | Lo dice también con su acostumbrado realismo el Instrumentum
91 IV,37,b | o inconscientemente como acreedor, y por consiguiente, todavía
92 III,29,a | vocacional y de las varias actividades para resolver « un problema
93 III,25 | vocacional tiene como sujeto activo, como protagonista, a la
94 Intro,3 | unió entre ellos todos los actos y cada uno de los momentos
95 IV,34,b | ser « de espera », sino actuación de quien busca y no se da
96 IV,35,c | la propia biografía las actuaciones y las huellas del paso de
97 II,14 | embarcados sobre todo los jóvenes actuales, las cuestiones fundamentales
98 II,15 | Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación
99 III,29,e | regularmente o potenciadas adecuadamente.~También se observa en diversas
100 IV,37,a | confiarles tareas adecuadas a sus posibilidades y a
101 III,25 | específicos y de instrumentos adecuados de comunión y de corresponsabilidad.(65)~
102 IV,33,c | de ningún modo significa adelantar los tiempos de la opción
103 II,18,d | hacia esta meta significa adherirse a la acción misteriosa del
104 IV,37,b | efectos manifestación de la adhesión creyente, y es tanto más
105 I,11,a | presenta el problema de cómo administrar la libertad recuperada,
106 IV,37 (111)| condición previa para la admisión a los votos religiosos y
107 IV,36,b | significado de la vida. Si se admite esta verdad antropológica,
108 I,13,b | comprensión, el perdón, admitiendo que aquello que se ha recibido
109 IV,33,c | en la infancia y en la adolescencia. Por esto parece importante
110 IV,33,c | opción o pretender que el adolescente tenga la misma capacidad
111 IV,35 | Se acercaron a la aldea adonde iban, y El fingió seguir
112 IV,37,b | reconociéndolas con realismo y adoptando una actitud responsable,
113 IV,37,b | es aquél que se empeña en adoptar una actitud activa y creativa
114 II,21 | hace la proclamación y la adoración del Misterio de la salvación
115 I,12,b | de que aquella llamada adquiera fuerza y llegue a todo creyente, «
116 III,27,a | Verbum: « Todos los fieles adquieran la sublime ciencia de Jesucristo
117 III,27,b | los jóvenes, estos centros adquieren una connotación vocacional
118 III,29,e | ministerios.~Desde tiempo atrás se advertía en la Iglesia la necesidad
119 III,29,a | crecer en Jesús. Desde el Adviento, tiempo de esperanza, a
120 III,26 | 26. En muchas partes se advierte la necesidad de dar a la
121 IV,37 (111)| en el plano de la madurez afectiva, y el ejercicio del ministerio
122 IV,37 (111)| Hablamos de una madurez afectiva-sexual fundamental, como condición
123 IV,37,b | hacen a la persona libre afectivamente, o sea, la certeza que viene
124 IV,35,a | ciertos esquemas mentales y afectivos; y porque no se les ha ayudado
125 III,27,b | espirituales y materiales, de los afectos y sentimientos (Hch 2,42-
126 III,27 | siempre más evidente o se afianza gradualmente la vocación
127 Intro,4 | adolescentes y jóvenes...~4. Afianzados en esta esperanza nos dirigimos,
128 I,10 | necesario explicar esta afirmación para comprender el sentido
129 III,26 | principios en torno a algunas afirmaciones temáticas.~
130 IV,33,b | los espacios habituales y afrontar ambientes nuevos y para
131 IV,33 | pero cuando salió el sol se agostó, y se secó porque no tenía
132 II,19,d | maternidad eclesial no puede agotarse, ciertamente, en el tiempo
133 IV,33,d | él); o quizá dice que le agradaría y le interesa, pero que
134 Intro,3 | hermanos estamos profundamente agradecidos, como a todos los creyentes
135 II,22,b | las diversas formas de agregaciones-asociaciones a Institutos religiosos,
136 II,23 | la preparó ».(52) Y San Agustín ya había escrito mucho antes: «
137 | Ahí
138 I,13,b | que nada ni nadie puede ahogar en el hombre la búsqueda
139 IV,33 | pero éstos crecieron y la ahogaron. Finalmente otra parte cayó
140 III,26,g | contrario, si permanecen aisladas; no hace pastoral de Iglesia
141 III,25 | pastorales, ni un aspecto aislado o sectorial, motivado por
142 I,11,d | cualquier tentación contraria de aislamiento y de encerramiento en sus
143 | ajena
144 III,24 | por el Espíritu.~En los albores de esta historia singular,
145 II,21 | Iglesia. Este proceso de gran alcance requiere tiempo, paciencia,
146 I,12,b | creyente, « a fin de que alcancéis a comprender juntamente
147 II,17,b | la actitud oblativa, que alcanza su epifanía suprema sobre
148 III,26,b | reclamos a una fe abstracta y alejada de la vida.~Quizá deberá
149 I,12,a | dispersos se han reunido y los alejados se han aproximado, « destruyendo
150 III,27,a | manifestación, el origen y el alimento de cada vocación y ministerio
151 IV,33 (97) | VI, Guardate a Cristo e alla Chiesa, Mensaje para la
152 I,13,c | importando vocaciones » de allende las fronteras (a menudo
153 IV,35,c | llega a ser así una acción altamente espiritual, y no sólo sicológica,
154 I,13,b | y auténtica la vida, el altruismo que no es sólo solidaridad
155 I,13,a | corazón de Dios, porque ama vivamente la criatura. Dios-Padre
156 II,23 | totalmente libre, misteriosa y amante. Elección que, normalmente,
157 IV,33,b | Precisamente el respeto de ambas libertades significa, ante
158 IV,35,d | vaciado » de las propias ambiciones para acoger esperanzas,
159 III,26,g | aunque distinguiendo los dos ámbitos: sea porque la pastoral
160 II,17,b | la vida por los propios amigos » (Jn 15,13).~Por tanto
161 I,13,c | de pecadores, que hace de Amós, que no era hijo de profeta
162 III,29,d | genio femenino » y la amplia experiencia de la mujer
163 III,26,a | 1994.~Pero el concepto se amplía: vocación no es sólo el
164 III,26,d | pedagógico. Hay quien teme que la ampliación del concepto de vocación
165 III,29,d | De hecho la mujer está ampliamente presente en las comunidades
166 I,11,b | relaciones personales, amplitud de horizontes; y por otro,
167 IV,37,a | Cleofás y el compañero añaden, en algún modo, su experiencia
168 II,19,d | hombres.~Podemos, en fin, añadir que la Iglesia manifiesta
169 IV,37,b | no tanto como cualidad anagráfica, cuanto como actitud global
170 Intro,9 | situación, para, después, analizar el temavocacional desde
171 I,13 (26) | Una expresión análoga usa el Documento conclusivo
172 III,25 | la Iglesia particular y, análogamente, desde ésta a la parroquia
173 IV,37,b | ordenado ». (109)~Y por analogía se podría decir lo mismo
174 III,26,f | Saulo tiene necesidad de Ananías para discernir lo que Dios
175 I,12,b | todos los santos cuál sea la anchura y la longitud, la altura
176 IV,35,a | la historia parece haber andado en sentido contrario a sus
177 IV,34,b | jóvenes deben pasar con sus ánforas vacías, con sus interrogantes
178 II,23 | comentando el mensaje del ángel Gabriel en la anunciación: «
179 Intro,2 (1)| Protestantes, Ortodoxos y Anglicanos).~
180 I,11,a | culturas (greco-latina, anglosajona y eslava).~Todo ello, sin
181 II,17 | víspera de la pasión. Es la angustiosa nostalgia de Dios, presente
182 I,13,b | la capacidad de soñar y anhelar, el asombro que permite
183 Intro,4 | problemas, la preguntas que anidan en vuestro corazón joven
184 I,13,c | vocacional sólo quien está animado por la convicción de que
185 IV | de aquel extraordinario animador-educador vocacional que es Jesús,
186 III,26,g | padres a ser los primeros animadores-educadores vocacionales; o cuán valiosa
187 II,19,d | exigencias del pueblo de Dios, y animandoa responder generosamente.~
188 III,29,d | Por otra, se debe formar y animar cuidadosamente la ministerialidad
189 Conclu,39 | arriesgar y hace la vida anodina y sin gusto, del minimalismo
190 II,16,d | semejanza suya.~De aquí, la añoranza de infinitud que Dios ha
191 IV,34,a | Jesús en persona », como anota con precisión Lucas, que
192 IV,37,a | instante se volvieron... ».~La anotación temporal (« al instante »)
193 Intro,2 | Congreso, pero sobre todo el ansia de la Iglesia que está en
194 IV,37,b | creyente en sus interrogantes, ansias y aspiraciones.~e) Pertenece
195 Intro,4 | jóvenes, la Iglesia sigue ansiosa vuestros pasos y vuestras
196 III,26,d | genérico a lo específico, sin anticipar ni quemar las propuestas,
197 IV,36,b | Si se admite esta verdad antropológica, entonces se puede hacer
198 I,13,b | peligro de perder de vista y anular los interrogantes serios
199 II,23 | del ángel Gabriel en la anunciación: « Esta no es una Virgen
200 III,26,b | el mensaje cristiano es anunciado y acogido (« se sintieron
201 IV,34,b | convirtiéndose inmediatamente en su anunciadora.~También este pasaje trasluce
202 Conclu,39 | seguimiento. Suscita entre ellos anunciadores de tu Evangelio: presbíteros,
203 IV,34,c | nadie puede pasar junto al anunciante de una tan « buena noticia »
204 II,18,b | Jesús en el corazón y en anunciarle a El como vida del mundo.~
205 IV,37,a | escrito el propio nombre (cfr. Ap 2,17-18), o volver a las
206 I,11,c | pero faltos de formación, aparecen distraídos, con pocas referencias
207 I,13,c | insegura y tímida, casi hasta aparecer en condiciones de inferioridad
208 IV,33,b | construir su Iglesia gente aparentemente inadecuada para esta misión,
209 IV,33,a | debiera suponer, al menos en apariencia, un menor resultado. Como
210 I,11,b | neutra. Por un lado, buscan apasionadamente autenticidad, afecto, relaciones
211 Intro,6 | propósito que un testimonio apasionado de la propia vocación para
212 I,11 | novedosos. Aquí los resumimos apenas, según el análisis que hizo
213 I,11,c | de senderos truncados y aplanados en los niveles mínimos de
214 III,28 | que tomar, que no se puede aplazar « sine die ». Por esto la
215 III,25 (60)| eucarístico; propiamente se aplica a la diócesis y a las parroquias
216 III | el punto de vista de la aplicación pastoral.~En la audiencia
217 IV,33,d | vocacional y, quizá, nos permiten aplicarle cuanto Jesús dice a propósito
218 I,11,a | teológica y sobre la orientación aplicativa de ciertos proyectos vocacionales,
219 III,26,d | del seguimiento típica del apóstol, del sacerdote o del religioso,
220 II,19,c | participación de toda vocación en el apostolado y en la misión de la Iglesia,
221 II,21 (46) | Cartas Encíclicas, Slavorum Apostoli (1995), y Ut unum sint (
222 II,22,a | colaboradores en el oficio apostólico.~El ministerio ordenado
223 Intro,5 | Querríamos deciros cuánto aprecia la Iglesia vuestra vocación,
224 I,11,b | jóvenes constituyen un capital apreciable para la Europa de hoy, que
225 III,29,e | gracias a Dios, ha dado ya apreciables frutos: Organismos parroquiales,
226 III,29,a | auténticamente vocacional, que apremia al cristiano a responder
227 I,13,b | las nuevas generaciones, apremiantes interrogantes sobre el sentido
228 IV,36,a | como « lugar » típico del apremio vocacional, como misterio
229 Conclu,39 | de esta tierra para que aprendan a dejarse amar por Aquél
230 III,27,c | esta lección parece que fue aprendida muy pronto, dado que el
231 IV,35,d | tiene necesidad de un largo aprendizaje; y no se aprende solo, sino
232 II,18,d | copartición sobre la de la apropiación narcisista de los talentos (
233 I,13,c | poder prestar una ayuda apropiada a quien está en búsqueda;~—
234 III,26,d | para indicar el tiempo apropiado y paracalibrar con prudencia,
235 II,21 | punto ambientes educativos apropiados para madurar el sentido
236 III,28 | quien la determina y que se aprovecha de la rica tradición de
237 IV,37,b | suceso negativo, o trata de aprovechar de modo inteligente su experiencia
238 IV,34,b | delicadísima pedagogía su aproximación a la mujer.~Acompañar a
239 IV,33,b | ambientes nuevos y para intentar aproximaciones insólitas y dirigirse a
240 I,12,a | reunido y los alejados se han aproximado, « destruyendo el muro de
241 II,21 | de los Obispos promover, aproximarse con simpatía y acompañar
242 I | las distintas vocaciones y apta para promover un verdadero
243 I,11,b | de hoy, que sobre ellos apuesta grandemente para construir
244 I,11,b | la libertad degenera en arbitrariedad.~En tal contexto, merece
245 IV,36,d | misterio.~En el corazón que arde está el descubrimiento de
246 IV,32 | que lleva el corazón a « arder », educador en la fe y a
247 IV | LAS VOCACIONES~« ¿No nos ardía nuestro corazón en el pecho? » (
248 IV,34,c | humanidad y originalidad, de ardor y fuerza convincentes; una
249 III,28 | estarán todas presentes, armónicamente coordinadas por una experiencia
250 III,26,d | situación concreta.~El orden armónico y gradual hace mucho más
251 IV,36,c | Tal lógica tiene muy poco arraigo en la sensibilidad juvenil
252 IV,34,b | pozo... » (Jn 4,6): es el arranque de lo que podemos considerar
253 III,28 | notable fuerza de atracción y arrastre vocacionales. Naturalmente
254 III,26,b | de los Hechos, citado más arriba, esta atención y tensión
255 II,14 | es la vida? ¿A qué puerto arribamos más allá del misterio de
256 I,12,a | debe partir o aquí debe arribar el camino de la nueva evangelización,
257 IV,34,a | mientras que la búsqueda arriesga perpetuarse en un interminable
258 I,11,b | más débiles. Políticas que arriesgan hacer al « viejo continente »
259 IV,34,b | expresados, con su suficiencia arrogante pero a menudo sólo aparente,
260 III,26,e | la pro-vocación, con el arte de hablar a cada uno « en
261 Intro,1 | y en la política, en las artes y en el deporte, en las
262 I,13,c | Europa ha llegado a una articulación histórica, a un paso decisivo.
263 III,27 | en torno a la que hemos articulado nuestra reflexión nos permite
264 II,18,b | cada uno, como paciente artífice de nuestras almas y « óptimo
265 II,18,b | que llegue a la meta, el artista interior que modela con
266 Conclu,39 | Prefecto~José Saraiva Martins~Arzobispo tit. de Tubúrnica~Vicepresidente~ ~
267 II,18,c | verdadero itinerario de ascética y renovación interior, para
268 II,18 | quedarán solos: Jesús les asegura la solícita compañía del
269 IV,33,d | sabiduría campesina: para asegurar cualquier cosecha en la
270 I,11,a | antigua, la Europa moderna se asemeja a un panteón, a un gran «
271 III,26,e | parece lícito esperar un asentimiento positivo, sino que va dirigida
272 II,15 | eclesial, por una parte, está asida por el misterio de Dios,
273 I,11,a | que la labor postconciliar asidua y constante ha abierto un
274 III,29,d | ámbito juvenil femenino, no asimilable al masculino, porque necesita
275 Intro,2 (1)| Al Congreso asistieron 253 delegados provenientes
276 Conclu,39 | a ti que engendraste y asististe con maternal amor a la Iglesia
277 II,20 | marcado por una profunda aspiración unitaria, las Iglesias deben
278 II,22,a | respecto a aquellos que aspiran a las Ordenes sagradas,
279 III,28 | creyente « al descubrimiento y asunción de la propia responsabilidad
280 I,12,b | puestas a su acción, no asustada por el clima de descristianización
281 I,13,b | grandes cuestiones, las que atañen al propio futuro: son las
282 IV,33,d | al que deben seguir otras atenciones bien precisas para que las
283 III,29,b | generaciones claramente más atentas a los testimonios que a
284 III,26,f | realidad este principio atestigua la naturaleza ambivalente,
285 IV,34,c | evidentemente, sino para atestiguar la grandeza de una vida
286 Intro,6 | propia vocación para hacerla atractiva. Nada es más lógico y coherente
287 IV,34,c | buena noticia » sin sentirse atraído, « totalmente » llamado,
288 III,28 | voluntariado, o demasiado atraídos por la dimensión litúrgica,
289 I,13,c | resignación, que se justifica atribuyendo a la actual generación juvenil
290 III,24 | cfr. 6,1-7).~El testimonio audaz y valiente no puede sino
291 III | aplicación pastoral.~En la audiencia concedida a los participantes
292 Intro,3 | las intervenciones en el aula a las discusiones en los
293 I,11,a | un último contraste que aumenta el grado de complejidad
294 III,24 | parte, comienzan también a aumentar y a diversificarse las exigencias,
295 I,13,c | antivocacional, hoy hace aunténtica promoción vocacional sólo
296 III,29,d | de padres espirituales, aunténticos guías de personas y comunidades,
297 III,29,e | lamentó, en ciertos casos la ausencia, o la escasa incidencia
298 III,26,f | vocacional, capaz cuando es auténtica- de conjuntar los dos polos:
299 IV,36,c | promoción imprevista de las auténticas aspiraciones humanas y garantiza
300 IV,37,b | responsable, y no simplemente auto-conmiserativa, ante ellas. Joven « responsable »
301 IV,37,b | preeminente garantía de autoestima), y descubra, en cambio,
302 IV,36,d | del yo, entre teofanía y autoidentidad. Es muy cierto cuanto afirma
303 IV,37 | reconocimientos » y « autoreconocimientos »: la opción efectiva por
304 III,24 | provocar la persecución de las autoridades, y por ello, he aquí al
305 II,19,d | cuando se hace intérprete autorizada de la llamada explícita
306 I,11,b | está llegando a ser el más autorizado punto de referencia.~
307 I,10 | también toda hipotética autosuficiencia para el mañana.~
308 IV,34,a | del Dios que llama y se avecina a cada hombre.~Como los
309 IV,33 | al camino, y viniendo las aves se la comieron. Otra cayó
310 I,12,b | amor.~Nuestra tierra está ávida no sólo de personas santas,
311 III,27,a | la oración la que puede avivar las disposiciones de confianza
312 III,29,c | personas pueden ser sabiamente ayudadas a alcanzar una verdadera
313 I,13,d | proceda en esta línea la que ayudará cada vez más a descubrir
314 IV,36 | coloca junto al joven para ayudarlo a « reconocer » en ella
315 III,26,f | discernimiento, con la oración, el ayuno y la imposición de las manos.~
316 IV,37,a | resuelve este problema con una banal propaganda a favor de la
317 III,29 (94)| constituya incluso un "banco" de personas cualificadas
318 Intro,7 | una pesca milagrosa las barcas de sus apóstoles y hacer
319 I,12,b | minoría numérica ni por las barreras puestas a su acción, no
320 IV,34,b | fuentes de vida, condición básica de supervivencia de un pueblo
321 III,26,e | fundamenta en los valores básicos de la existencia. No es
322 II,17 | muéstranos al Padre, y nos basta » (Jn 14,8).~Es la súplica
323 II,18,e | renovación de las promesas bautismales y pide al confirmando el
324 IV,34,a | está ya presente; como Juan Bautista.~El ministerio del acompañamiento
325 I,13,a | santidad es para todos los bautizados en Cristo, así también existe
326 IV,36,c | otra cosa que darse. Es bello y del todo lógico que sea
327 II,16,e | hombre y de una mujer, para bendecir el fruto de aquel amor y
328 Intro,1 | Europa con toda clase de bendiciones espirituales, en Cristo
329 IV,36 | la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio.
330 Intro,7 | de Dios, en esta vieja y bendita tierra, en las Iglesias
331 Intro,1 | Damos gracias a Dios~1. Bendito sea Dios Omnipotente que
332 II,21 | no puede sino ejercer una benéfica influencia sobre la pastoral
333 II,16,b | aquella que redunda en beneficio de los otros, se exige,
334 II,19,a | contemporáneo, aceptando con benevolencia tradiciones y culturas para
335 III,26,f | a Esteban y más tarde a Bernabé y a Saulo, toda la comunidad
336 II,23 (52) | Homilia II, 4: Sancti Bernardi opera, Romæ, Editiones Cistercenses,
337 II,23 | electiva. Como dice San Bernardo comentando el mensaje del
338 III,27,d | encontramos en el párrafo bíblico que nos está orientando:
339 I,11,b | solos, « heridos » por el bienestar, engañados por las ideologías,
340 IV,35,c | y encontrar en la propia biografía las actuaciones y las huellas
341 III,29 (94)| años en América Latina. En Bogotá (Colombia), en la sede del
342 II,18,a | Consolador', el Espíritu de bondad, que el Padre enviará en
343 III,29 (94)| en Itaicí (San Pablo del Brasil) del 23-27V1994.~
344 Intro,7 | Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos
345 IV,33,d | iniciales.~Jesús dice, en la breve parábola del grano de mostaza,
346 II,19,b | adecuado no sólo para el brote de vocaciones particulares,
347 IV,33 | donde no había mucha tierra; brotó en seguida porque la tierra
348 I,13,c | cierto interés, los más buenos y estimados, los que habían
349 II,14 | de la vida, hoy, más que buscado viene impuesto: o por aquello
350 IV,32 | interior de este Evangelio buscamos una pedagogía correlativa,
351 III,26,g | dimensiones, insertándose y buscando salidas en aquellas direcciones.~
352 I,11,d | aunque sin saber dónde buscarla.~Su problema más grave es
353 IV,34,c | jóvenes, caminar a su paso, buscarlos allí donde se hallan, escucharlos
354 I,11,a | las « divinidades » tienen cabida, o en los que cada « valor »
355 Conclu,38 | nuestras previsiones y nuestros cálculos, que a menudo la historia
356 III,26,d | proponer tal seguimiento calificado como objetivo de vida exige,
357 III,29 (93)| situación religiosa que cambia rápidamente, llega a ser
358 III | histórica y cultural, que ha cambiado bastante, exige que la pastoral
359 III,24 | la Iglesia primitiva~24. Cambian las situaciones históricas,
360 I,12,a | que a una Europa, que va cambiando en profundidad su imagen,
361 Conclu,38 | sea sincero y dé frutos de cambios de vida.~La segunda dirección
362 IV,35 | entre vosotros mientras camináis? « Ellos se detuvieron entristecidos,
363 IV,36,a | verdadera identidad del caminante que se les ha juntado, precisamente
364 II,22,a | en su cenáculo, sino que camine por los senderos del mundo
365 IV,33,d | forma parte de la sabiduría campesina: para asegurar cualquier
366 IV,33 | Iglesia y mundo son los campos donde continúa esparciendo
367 II,16,e | suyo. Nada ni nadie podrá cancelar jamás esta vocación.~Con
368 III,27,a | vista de las muchedumbres cansadas y decaídas como ovejas sin
369 IV,34,b | Los pozos de agua~« Jesús cansado del viaje, se sentó junto
370 IV,36,c | llena de gratitud, que María canta en el « Magnificat ».~
371 I,11,c | intentan ». En medio de la gran cantidad de informaciones, pero faltos
372 IV,37,b | indicador vocacional las capacidades de acoger e integrar aquellas
373 II,16,c | su propia vida, y le ha capacitado para vivir y querer a la
374 IV,35,b | suyas y, al mismo tiempo, capta cada vez mejor la realidad
375 III,26,a | llamadas del Señor, pronto a captar su voz y a responderle.~
376 IV,32 | anterior, definen las cinco características principales del ministerio
377 II,15 | vocación lleva en sí los rasgos característicos de las tres Personas de
378 II,19,c | y misión constituyen dos caras del mismo prisma. Definen
379 Conclu,39 | Epifanía del Señor.~Pío Card. Laghi~Prefecto~José Saraiva
380 IV,33 | tenía raíz. Parte cayó entre cardos, pero éstos crecieron y
381 IV,33,d | social es éticamente neutro y carente de esperanza y de modelos
382 IV,36,b | religiosa o secular, con toda su carga de misterio y mortificación,
383 IV,37,b | consultas especializadas para no cargar pesos imposibles sobre hombros
384 III,28 | comunión fraterna, del servicio caritativo y del anuncio del Evangelio,
385 II,21 (46) | por Juan Pablo II en las Cartas Encíclicas, Slavorum Apostoli (
386 IV,37 (111)| occidental) y al ministerio como casados (Iglesias orientales). Es
387 III,27,b | reúnen periódicamente en sus casas para redescubrir el mensaje
388 II,16,b | una cosa obvia, debida, casual.~Quizá resulta difícil,
389 II,23 | el último momento, ni por casualidad, sino que fue elegida antes
390 III,27 (83)| Catechesi tradendæ, 186.~
391 III,26,g | y el camino de fe en el catecumenado, con los diversos grupos
392 I,13,c | campo de acción a algunas categorías de personas (« los nuestros »,
393 II,18,e | recuperar a nivel formativo y catequético el denso significado de
394 III,27,d | en el mundo.(82) Y si el catequista es también ante todo un
395 IV,35,c | a los sucesos que habían causado su tristeza, mediante un
396 IV,35,b | del misterio es una de las causas más importantes de la crisis
397 IV,34,c | de la grandeza continúa cautivando. « Los jóvenes están muy
398 II,23 (53) | Evangelium Tractatus VIII, 9: CCL, 36, p. 87.~
399 I,13,c | siempre pésimo consejero, cede el puesto a la esperanza
400 III,29 (94)| Episcopal Latinoamericano (CELAM), trabaja de manera permanente
401 III,27,a | intimidad de la propia « celda » es relación con la paternidad
402 III,27,a | ministerio en la Iglesia. En las celebraciones litúrgicas se hace memoria
403 IV,35,d | necesidad de revelación, sino a celebrarla, con la oración de in-vocación.
404 I,12,b | esposas que testimonien y celebren la belleza del amor humano
405 IV,37 (111)| Europa: al ministerio como célibe (Iglesia occidental) y al
406 | cerca
407 I,12,b | historia diaria de Europa, cercana a los sufrimientos de la
408 III,27,d | es la proclamación de la cercanía de Dios al hombre a lo largo
409 Intro,3 | que deben servir la vida cercanos a las nuevas generaciones ».(2)~
410 IV,37,b | demuestre que puede adquirir dos certezas que hacen a la persona libre
411 IV,37,b | de aquellas señales que certifican la llamada divina.~Se indican
412 IV,33 (97) | Guardate a Cristo e alla Chiesa, Mensaje para la XV Jornada
413 IV,37,b | algo que no querría y que choca con su ideal, y contra el
414 III,29,a | año litúrgico recorrido cíclicamente, celebra y presenta un modelo
415 III,26,e | busca y encuentra en cada ciclo vital una tarea diferente
416 II,15 | situación de éxodo, hacia « los cielos nuevos ».~La Iglesia, y
417 IV,33 | tierra buena y dio fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta » (
418 III,27,b | experimenta alguna hermandad y se cierra a toda relación con los
419 I,11,c | existencia, son nómadas: circulan sin pararse a nivel geográfico,
420 IV,33,b | hecha dentro de un limitado círculo de personas, y, tal vez,
421 I,13,c | pastoral vocacional trataba de circunscribir su campo de acción a algunas
422 III,29,b | económica puede ser una circunstancia pedagógica para formar al
423 II,17,a | provocados por las más diversas circunstancias, fuesen para El una ocasión
424 I,13,c | en la misma línea, el « cirineo vocacional », solícito y
425 II,23 (52) | Bernardi opera, Romæ, Editiones Cistercenses, 1966, p. 23.~
426 I,11 (6) | n. 8. Dicho texto será citada como Proposiciones.~
427 IV,35,c | vivir subjetivo (los datos citados por los dos discípulos)
428 Intro,3 (2)| 88. Dicho documento se citará con las siglas IL (Instrumentum
429 Intro,2 | mártires de ésta y de cada ciudad e Iglesias europeas, del
430 IV,34,a | libertad resuena con mayor claridad y fuerza incisiva la voz
431 IV,30 | en nuestras Iglesias, son claros los objetivos así como las
432 III,27 | eclesiales y a dimensiones clásicas del ser creyente, a lo largo
433 III,27,a | que se inspiran es el ya clásico, contenido en la Dei Verbum: «
434 III,28 | otra parte, son itinerarios clásicos, que pertenecen a la vida
435 III,27,b | con Dios en la vocación al claustro, supone una capacidad de
436 II,17,c | los pecadores y dejándose clavar en la cruz por amor de todos.
437 I,11,b | experiencia en la Iglesia coarte su libertad »,(8) mientras
438 II,19,a | signos de los tiempos que son código y lenguaje del Espíritu
439 I,11,a | jerarquización precisa; códigos de lectura y de valoración,
440 I,11,a | contrarios están presentes y coexisten, sin una jerarquización
441 IV,37 (111)| programas pedagógicos sean coherentes y cuidados, para que la
442 II,18,d | vocación cristiana: hacer coincidir la realización de la persona
443 III,26,g | necesidad de una fecunda colaboración pastoral, aunque distinguiendo
444 II,22,a | sagradas, para llegar a ser sus colaboradores en el oficio apostólico.~
445 II,21 | jóvenes que individual o colectivamente piden dedicarse a la vida
446 IV,36 | esta acción divina, y se coloca junto al joven para ayudarlo
447 II,17,a | para El una ocasión para colocar de algún modo a la persona
448 III,29 (94)| América Latina. En Bogotá (Colombia), en la sede del Consejo
449 IV,34,b | podemos considerar un inédito coloquio vocacional: el encuentro
450 I,11,b | lugar —al encontrarse— a combinaciones que deforman el significado
451 II,16,c | continuamente en el ser —comenta Juan Pablo II— Dios inscribe
452 II,23 | Como dice San Bernardo comentando el mensaje del ángel Gabriel
453 III,24 | viento, un fuego... « Y comenzaron a hablar en otras lenguas...
454 IV,35,c | que, aunque pequeña, ahora comienza a brotar y a crecer.~
455 III,24 | En ella, por otra parte, comienzan también a aumentar y a diversificarse
456 IV,33 | viniendo las aves se la comieron. Otra cayó en terreno pedregoso,
457 I,12,b | Palabra de Dios se hace compañera de viaje del hombre y le
458 IV,31 | pasiva y activa, recibida y compartida, está encerrado el sentido
459 Intro,7 | hermanos y hermanas con los que compartimos la fatiga del camino. Querríamos
460 III,27,a | manifiesta la caridad y la« compasión » (Mt 9,36) de Cristo para
461 III,29,a | nacionales... los órganos competentes en todas las comunidades
462 III,26,g | iluminan recíprocamente, son complementarias unas de otras. Llegan a
463 IV,37,a | una relación de sinergia y complementaridad: el testimonio individual
464 Intro,8 | momento de la muerte se completará. O la pastoral vocacional
465 IV,36,d | que Cleofás y su compañero comprenden también el significado de
466 I,13,c | convergencia evidente que ha de comprenderse en su significado auténtico,
467 III,27,c | bien preparada, orientada y comprendida en su significado más auténtico,
468 IV,37,b | la pretensión de haber comprendido todo, de haber agotado todas
469 I,13,b | recibido, el afecto, la comprensión, el perdón, admitiendo que
470 II,15 | categoría bíblico-teológica más comprensiva y más conveniente para expresar
471 I,13,c | método de acompañamiento comprobado para poder prestar una ayuda
472 IV,37,b | 3° En fin, es importante comprobar si el sujeto está en grado
473 III,27,b | de manera más personal y comprometedora, más espontánea y creativa.
474 III,26,a | de conducir al creyente a comprometerse ante este Dios.(71)~
475 II,18,e | continuada por la comunidad. Comprometiéndose en dos direcciones, para
476 III,26,b | acogido (« se sintieron compungidos de corazón »).~Sobre todo
477 III,26,d | que resalta los valores comunes y fundamentales de la existencia
478 I,11,d | mismos y en los otros y comunicadores de esperanza y de optimismo.~
479 IV,34,c | designio de Dios.~El rol comunicativo típico del acompañamiento
480 III,29,d | femeninas, personales y comunitarias, capaces de hacer concreta
481 IV,37,a | porque sucede en un contexto comunitario y tiene un preciso sentido
482 IV,36,c | sicológicamente al joven a concebir el ofrecimiento de sí, en
483 III | pastoral.~En la audiencia concedida a los participantes en el
484 III,26 | finales » a ella unidos. Concentramos estos principios en torno
485 I,12,a | torno a estos puntos se concentran especialmente la tensión
486 IV,35,b | cambio, de rechazo de una concepción repetitiva y pasiva, aburrida
487 I,13,d | venimos de experiencias y concepciones que han arriesgado marginar,
488 III,26,d | parte necesariamente de un conceptoamplio de vocación (y de la consiguiente
489 I,12,b | subrayada con fuerza por el Concilio(13) y reafirmada, en diversas
490 I,12,b | forasteros, antes bien, sois conciudadanos de los santos y familiares
491 Conclu | CONCLUSION~
492 I,11 (6) | Cfr. Proposiciones conclusivas del Congreso Europeo sobre
493 III,29,b | seminario está testimoniando concretamente la vocacionalidad de la
494 III,24 | 60). A la sentencia que condena a Esteban consiente también
495 III,28 | testimonio del Evangelio se condensa la condición existencial
496 IV,35,b | paradoja. Cuando el joven es conducido a las fuentes de sí mismo,
497 I,12,a | descanso.~Es preciso aclarar la conexión entre praxis y verdad, entre
498 III,25 (61)| Discorso al VI Simposio delle Conferenze Episcopali Europee, 11X1985.~
499 II,21 | aspectos. En la Liturgia la confesión gozosa de pertenecer a la
500 I,12,b | Europa necesita nuevos confesores de la fe y del gozo de creer,
501 IV,34,c | sino que es el papel de la confessio fidei.~Quien realiza acompañamiento