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Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesiasticas
Nuevas vocaciones para nueva Europa

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
confi-esper | espir-lleva | logos-reanu | reapr-zaque

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502 IV,35,d | oración suplicante, paciente y confiada; sostenida no por la exigencia 503 I,11,d | comprometidos en lo social, confiados en sí mismos y en los otros 504 II,19,d | la llamada misma, dando y confiando, explícitamente con fe y 505 IV,37,a | responsabilidades personales, (...), confiarles tareas adecuadas a sus posibilidades 506 II,16,e | depende de sus méritos, ni se configura a partir de sus aptitudes 507 III,29,c | Más allá de la diversa configuración sociólogica de dichas formas 508 I,13,b | capaz de traspasar los confines de la comunidad creyente. 509 IV,37,a | experiencia subjetiva, que confirma cuanto la comunidad estaba 510 III,27,d | decisivo para ayudar a los confirmandos a descubrir y acoger la 511 II,18,e | mandamiento del amor. Se trata de confirmar y renovar la fidelidad vocacional 512 Intro,2 | enriquecieron a todos y cada uno. Confirmaron en los participantes la 513 I,11,d | las heridas de recientes conflictos y de contraposiciones también 514 III,26,g | pastoral general la que debe confluir en la animación vocacional 515 II,21 | llegar a ser la verdadera conformadora de la vida cristiana, la 516 II,17,d | cada creyente es llamado a conformarse al Cristo Resucitado totalmente 517 I,13,b | la conciencia seglar y se confronta con ella. A ésta dará con 518 IV,35,d | la incomprensión o de la confusión de identidad; la vida aparece 519 I,11,b | engañados por las ideologías, confusos por la desorientación ética.~ 520 II,17,c | discípulo (...) El acto de fe conjuga necesariamente el conocimiento 521 IV,36,d | cuando el acto de fe logra conjugar el « reconocimiento cristológico » 522 III,26,f | cuando es auténtica- de conjuntar los dos polos: sujeto y 523 IV,36,d | es simplemente una mera conmoción en los dos peregrinos que 524 IV,33,b | siembra « por doquier »; es conmovedor reconocer en tal imagen 525 III,26,g | la pastoral no llega a « conmover el corazón » y a poner al 526 III,27,b | estos centros adquieren una connotación vocacional de la Palabra 527 I,11,c | Muchos jóvenes ni siquiera conocen la « gramática elemental » 528 IV,35,a | sus miedos y seguridades, conocidos o ignorados, respecto a 529 III,27,c | pobres, es aquél que ha conquistado la libertad de perder el 530 I,13,c | diócesis, de cada presbítero o consagradoa o creyente, y para todas 531 IV,37,b | menos graves. Proyectar consagrarse a Dios quiere decir siempre 532 IV,36,b | vida, de toda vida.~Las consecuencias en plano vocacional son 533 I,11,c | los jóvenes— en una óptica consecuente, limitada a las propias 534 I,11,c | ambiente socio-cultural y a conseguir la gratificación inmediata 535 IV,30 | pedagógicos que recorrer para conseguirlo. Lo dice también con su 536 I,13,c | el miedo, siempre pésimo consejero, cede el puesto a la esperanza 537 III,29 (94)| Colombia), en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano ( 538 III,29,a | que son precisamente « los Consejos Pastorales diocesanos y 539 IV,33,d | muy a menudo no suscita consenso inmediato alguno; al contrario, 540 II,19,d | Espíritu que suscita el consentimiento en el corazón de los llamados, 541 II,16,c | Creándola a su imagen y conservándola continuamente en el ser — 542 III,29,e | que se tome seriamente en consideración la creación de un organismo 543 I,13,d | pastoral de las vocaciones, considerándola como menos importante. Ella, 544 III,24 | sentencia que condena a Esteban consiente también Saulo, el perseguidor 545 II,16,c | de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad 546 I,11,a | preguntar sobre la real consistencia teológica y sobre la orientación 547 Intro,2 | Dios que es fuente de toda consolación y autor de cada vocación.~ 548 III,26,b | pastoral más provocadora que consoladora; capaz, en todo caso, de 549 I,11,d | Unidad que incumbe realizar, consolidar y acabar especialmente a 550 II,16 (31) | Juan Pablo II, Familiaris consortio, 11.~ 551 IV,37,a | los valores (gratuidad, constancia, sobriedad, honradez...) ». (106)~ 552 IV,37,a | propios recursos; y cuando constata su precariedad, no es nada 553 IV,37,b | activa y creativa en la constatación del suceso negativo, o trata 554 IV,30 | Instrumentum laboris: « Constatamos, en efecto, la debilidad 555 III,25 | ecclesia ») que por innata constitución es vocación, es al mismo 556 II,19,d | Iglesia, llamada por Dios, constituida en el mundo como comunidad 557 III,29,c | la pastoral vocacional, constituidos por los grupos, por los 558 III,29 (94)| intercambio de dones, « constituya incluso un "banco" de personas 559 III,26,a | tanto como decir dimensión constituyente y esencial de la misma pastoral 560 III,29,e | aportación de estímulos constructivos para la pastoral vocacional 561 IV,36,b | pastoral vocacional está construida sobre esta catequesis fundamental 562 Intro,8 (4)| Consultar, entre otros, Desarrollo 563 IV,37,b | discernimiento, incluso recurriendo a consultas especializadas para no cargar 564 IV,34,c | animación vocacional sólo por contagio, es decir, por contacto 565 II,17,d | mundo, la comunidad creyente contempla la epifanía suprema del 566 III,27,a | diseñado: en el misterio contemplado el creyente descubre la 567 II,23 | para que en ella podamos contemplar un perfecto designio vocacional, 568 I,12,b | la historia con corazón contemplativo, y místicos tan familiarizados 569 II,19,a | crítico y fecundo con el mundo contemporáneo, aceptando con benevolencia 570 IV,35 | les dijo: « ¿Cuáles? ». Contestáronle: « Lo de Jesús Nazareno, 571 I,11,a | y hace significativa, en contextos diversos, experiencias y 572 I,13,d | una situación crítica y contingente.~La pastoral vocacional 573 II,18,e | cargo de la misión de Jesús continuada por la comunidad. Comprometiéndose 574 Intro,4 | respuesta, para un diálogo continuo con quien os guía...~ 575 | contra 576 II,18,a | hacer de éstos testigos contracorriente del acontecimiento más desconcertante 577 I,11,d | recientes conflictos y de contraposiciones también violentas en su 578 IV,37,b | integrar aquellas polaridades contrapuestas que constituyen la dialéctica 579 IV,37,b | mantener juntos los extremos, contrapuestos a veces, de la vida, perennemente 580 I,11,a | Valores » diversos y contrarios están presentes y coexisten, 581 I,11,b | respecto a la existencia se ve contrarrestada por políticas no respetuosas 582 I,11,c | vocación »~Este juego de contrastes se refleja inevitablemente 583 IV,37,a | incluidos los padres, han contribuido a crear una imagen negativa 584 Conclu,38 | que este documento querría contribuir a imprimir en la peregrinación 585 IV,37,b | sujeto está en grado de controlar estas debilidades, con vistas 586 IV,34,c | otros; es testigo, no sólo convencido, sino feliz, y por tanto, 587 II,15 | bíblico-teológica más comprensiva y más conveniente para expresar el misterio 588 II,18,c | es la vía maestra donde convergen los diferentes senderos 589 III,26,c | vocacional es gradual y convergente~Hemos visto, al menos implícitamente, 590 III,26,d | propuestas, sino haciéndolas converger entre ellas y hacia la propuesta 591 IV,34,a | permanece solitario, y el conversar inútil, mientras que la 592 III,26,b | unen, como resulta de las conversiones y del tipo de vida de la 593 IV,36,b | del don, de otra manera se convertirá en un ser en contraste consigo 594 III,25 | A este propósito conviene señalar algunos puntos firmes, 595 IV,34,c | originalidad, de ardor y fuerza convincentes; una animación vocacional 596 IV,34,b | de sí misma y del Mesías, convirtiéndose inmediatamente en su anunciadora.~ 597 I,11,d | entero como ejemplo de serena convivencia en la diferencia.~¿Serán 598 II,17,d | de la comunidad eclesial convocada para ser enviada, llamada 599 III,25 | porque es verdaderamente « convocatoria », esto es, asamblea de 600 III,25 | y desarrollar una acción coordinada, sirviéndose también de 601 III,28 | presentes, armónicamente coordinadas por una experiencia que 602 II,18,d | privados, la lógica de la copartición sobre la de la apropiación 603 IV,37,b | las funciones síquicas (corazón-mente-voluntad), y sea al mismo tiempo 604 IV,34,c | espiritual de la persona, corazónmente-voluntad, proponiendo algo que es 605 IV,37,b | relación social y la amistad cordial, y el sentido de responsabilidad 606 II,15 | bíblica de la comunidad de Corinto presenta los dones del Espíritu, 607 IV,37,b | identificación a los niveles corporal (=el cuerpo es fuente de 608 IV,36,b | modelarse sobre la misma correlación de significados: también 609 IV,32 | Evangelio buscamos una pedagogía correlativa, que después resulta que 610 IV,37 | parte del joven, a la que corresponde, por parte de quien lo ha 611 III,27 | caminos comunitarios de fe, correspondientes a concretas funciones eclesiales 612 II,16,a | está llamado, en la medida corta y limitada de su existir, 613 IV,33,d | para asegurar cualquier cosecha en la estación justa, es 614 I,11,c | una parte buscan, a toda costa, autonomía e independencia, 615 I,13,b | precisamente las pequeñas y cotidianas respuestas las que provocan 616 I,13,c | incertidumbre y motivada por una coyuntura negativa; al contrario, 617 I,13,b | como la de la fe; o que crean cultura, como la de la vocación.~ 618 II,16,c | ha llamado (1 Pt 1,15). « Creándola a su imagen y conservándola 619 IV,37,b | sus deberes normales sin crearle tensión excesiva ni distraer 620 I,13,c | un ardiente nuevo impulso creativo de testimonio.~ 621 IV,33,d | de mostaza, que « una vez crecida, es la más grande de las 622 IV,33 | entre cardos, pero éstos crecieron y la ahogaron. Finalmente 623 III,27,d | responsabilizarse de su crecimiento en la fe.~Quien vive con 624 IV,34,c | por tanto, convincente y creíble.~Sólo así el mensaje abarca 625 I,13 | vocacional. El Congreso ha creído percibir una cierta sensibilidad, 626 IV,36 | modelo según el cual el Padre creó al hombre. Por esto El invita 627 I,13,c | había quien se engañaba creyendo resolver la crisis vocacional 628 II,19,c | acontecimiento que hace ser en Cristo criaturas nuevas y modeladas sobre 629 II,15 | Señor. Efectivamente, la cristología está en la base de toda 630 I,13,d | reciente de una situación crítica y contingente.~La pastoral 631 II,19,a | de establecer un diálogo crítico y fecundo con el mundo contemporáneo, 632 I,11,c | consiguiente indecisión crónica frente a la opción vocacional. 633 III,27,d | hasta la entrega, incluso cruenta, de la vida.~Es interesante 634 IV,34,b | hombre hacia el Padre, de cruzarse con la criatura a lo largo 635 IV,35 | estosdías? ». El les dijo: « ¿Cuáles? ». Contestáronle: « Lo 636 IV,37,b | ser joven, no tanto como cualidad anagráfica, cuanto como 637 IV,37,b | significativos de su pasado, con sus cualidades y debilidades.~b) Se considera 638 III,29 (94)| incluso un "banco" de personas cualificadas para colaborar en la formación 639 I | promover un verdadero salto cualitativo en la pastoral vocacional.~ 640 | Cuántas 641 | cuantos 642 IV | CUARTA PARTE~PEDAGOGIA DE LAS VOCACIONES~« ¿ 643 III,29,d | se debe formar y animar cuidadosamente la ministerialidad educadora 644 II,22,a | celebración de la Eucaristía « culmen et fons »(51) de la vida 645 IV,36 | en algún modo, el momento culminante del proceso pedagógico, 646 IV,33,b | Que ninguno, por nuestra culpa, ignore lo que debe saber, 647 I,13,c | sentido de este paso, ni de culpar a nadie por lo que se haya 648 I,13,b | en efecto, aquella que no cultiva la libertad de sentirse 649 III,29,a | comunidad cristiana, es el « cultivador directo » de todas las vocaciones.~ 650 II,22,a | está llamado a discernir y cultivar todos los dones del Espíritu. 651 I,11,c | decir que, en la Europa culturalmente compleja y privada de precisos 652 II,17,d | celebración de la Eucaristía, « cumbre y fuente »(34) de la vida 653 II,23 | Palabra a fin de que se cumpla en nosotros.~María es la 654 III,24 | 1,22) Y la promesa se cumple: desciende el Espíritu, 655 II,19,a | Reino definitivo, hacia el cumplimiento de una historia que es grande 656 III,27,c | todo, sentirse impulsado a cumplirla. Que, en cualquier caso, 657 II,23 | vocacional, el que debería cumplirse en cada uno de nosotros.~¡ 658 IV,37,b | accidentes varios todavía no bien curados. En tal caso se requiere 659 II,17,c | abrazando a los pequeños, curando a los enfermos, reconciliando 660 IV,32 | lo alto.~Las palabras en cursiva del párrafo anterior, definen 661 II,21 | apremiante de recuperar y custodiar íntegro, para todas sus 662 III,27,c | práctica de la caridad, cuyas maneras de ejercitarse no 663 III,26,f | personal con Cristo, en cuyo encuentro se descubren las 664 IV,36,c | recibido, gratuitamente dad » (Mt 10,8), (103) enseñada 665 I,13,d | que, si por un lado puede dañar su imagen e indirectamente 666 II,18,b | testimonio de mí, y vosotros daréis también testimonio » (Jn 667 III,28 | el joven debe aprender a darle la precedencia, si verdaderamente 668 Conclu,39 | eternidad llamas a la vida y la das en abundancia, vuelve tu 669 IV,37,a | pan » (Lc 24,33-35).~El dato más significativo de este 670 Conclu,38 | conversión sea sincero y frutos de cambios de vida.~ 671 II,22,a | sensibilidad general, parece que deba darse hoy una particular 672 IV,36,a | joven algo que esté por debajo de sus posibilidades, significa 673 IV,37,b | permiten desarrollar sus deberes normales sin crearle tensión 674 IV,33,a | misterio. Incluso cuando ello debiera suponer, al menos en apariencia, 675 IV,33,d | elementos parecenconcurrir para debilitar la propuesta vocacional 676 IV,34,c | Jn 1,39); y tanto les debió impresionar aquella experiencia 677 III,26,g | pregunta estratégica (« ¿qué debo hacer? »), no es pastoral 678 III,27,a | muchedumbres cansadas y decaídas como ovejas sin pastor, 679 III,27,c | vocaciones en estos últimos decenios. La animación vocacional 680 IV,35,b | importa es que descubra y decida en cada caso situar fuera 681 IV,37,b | madurez vocacional, en fin, es decidida por un elemento esencial 682 I,13,c | por fin, de que se pase decididamente de la « patología del cansancio »(25) 683 II,17 (32) | la propia personalidad y decidirse por El » (Proposiciones, 684 Intro,8 | pretendemos, en modo alguno, decirlo todo, no sólo por no repetir 685 Intro,5 | para la vida. Querríamos deciros cuánto aprecia la Iglesia 686 II,19,c | llega a ser motivo y modelo decisivos de cada respuesta a las 687 II,18,e | la Confirmación el joven declara que se hace cargo de la 688 IV,36 | camino nos hablaba y nos declaraba las Escrituras? » (Lc 24, 689 Intro,6 | Señor en una vida totalmente dedicada a El, estáis, también, particularmente 690 III,29,a | vocacional del ámbito de los dedicados a los trabajos para alcanzar 691 III,27,c | hermanos, hasta decidir dedicarles no sólo una parte de su 692 II,17,a | llamado a ser hijo de Dios, se deduce que nadie mejor que el Verbo 693 IV,37,b | uno se puede fiar; no es deducida de la garantía que dan los 694 IV,34,b | espera. Es cuanto se puede deducir de la imagen simbólica del « 695 IV,35,c | método:~— es a la vez tiempo deductivo e inductivo, o histórico-bíblico: 696 I,11,d | Este, del Norte al Sur, defendiéndola de cualquier tentación contraria 697 III,26,e | menudo es sólo aparente o defensivo.~Se debe desechar asimismo 698 Intro,9 | precisamente este aspecto el más deficiente y, al mismo tiempo, el más 699 IV,34,a | a) Itinerario vocacional~Definido el itinerario vocacional 700 IV | situación concreta, para después definir los elementos teológicos 701 I,11,b | encontrarse— a combinaciones que deforman el significado de las mismas: 702 I,11,b | mientras que la libertad degenera en arbitrariedad.~En tal 703 III,24 | ocupan de llenar el puesto dejado vacío por Judas con otro 704 II,19,d | simplemente « espera », dejando totalmente a la acción divina 705 Conclu,38 | que el Señor de la mies no dejará que falten a la Iglesia 706 II,18 | promesa inaudita: « No os dejaré huérfanos » (Jn 14,1). Los 707 IV,37,a | no es nada extraño que se deje dominar por el miedo ante 708 Intro,2 (1)| Congreso asistieron 253 delegados provenientes de 37 naciones 709 IV,34,b | donde Jesús construye con delicadísima pedagogía su aproximación 710 III,25 (56)| 34. El mismo documento delinea claramente los motivos fundamentales 711 III,25 (61)| Discorso al VI Simposio delle Conferenze Episcopali Europee, 712 Conclu,39 | extranjero, la promoción civil y democrática de la vida civil, para que 713 IV,37,b | auténticamente llamado debería demostrar la solidez del acto creyente, 714 IV,37,b | importante que el joven demuestre que puede adquirir dos certezas 715 IV,37,b | La condición es, que se den juntos estos tres requisitos:~ 716 Conclu,39 | de Europa tu mismo valor denodado; el valor que un día te 717 Intro,8 | Europa, en sus diferentes denominaciones cristianas, los frutos más 718 IV,37,a | otros miedos e indecisiones denotan una débil planificación 719 II,18,e | formativo y catequético el denso significado de este « amén ».(39)~ 720 III,29 (94)| de manera permanente el « Departamento de Vocaciones y Ministerios » ( 721 I,12,a | tensión y el desafío. De esto dependen la imagen de hombre que 722 II,22,a | manifiesta propiamente la dependencia directa de la Iglesia de 723 I,11,c | como refugio, tienden a ser dependientes del ambiente socio-cultural 724 IV,33,b | reconocida.~Con frecuencia, se deplora en la Iglesia la escasez 725 Intro,1 | política, en las artes y en el deporte, en las relaciones humanas 726 IV,35,c | mismo Padre-sembrador ha depositado en los surcos de la vida. 727 IV,35,a | del yo, tal como es, si depués se quiere llevarlo a ser 728 Conclu,39 | cristianas, de su responsabilidad derivada de ello. Hazla consciente 729 IV,36,b | es cuerpo roto y sangre derramada por la salvación de la humanidad, 730 IV,33,b | queremos, es la imagen del « derroche » de la generosidad divina, 731 Intro,7 | llamando.~El envía por los derroteros del mundo a los hijos de 732 III,26,d | razonable invertir y que desaconseja, en general, la propuesta 733 IV,34,b | lugares y momentos, los desafíos y expectativas, por donde 734 IV,34 | hoy, un tanto tristes y desanimados, que parecen haber perdido 735 IV,37,a | obstáculos a su seguimiento y desanimando a quien se sentía llamado 736 III,29,e | ellas, en efecto, no han desaparecido del todo miras y prácticas 737 IV,36 | ojos y le reconocieron, y desapareció de su presencia. Se dijeron 738 I,13,c | buena parte del miedo (a la desaparición, a la disminución) y de 739 I,13,c | las fronteras (a menudo desarraigándolas de su ambiente), hoy nadie 740 I,11,c | su porvenir, experimentan desasosiego ante compromisos definitivos 741 IV,37 (112)| sobre la homosexualidad, a descartar no a quienes tienen tales 742 III,24 | del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis 743 III,24 | Y la promesa se cumple: desciende el Espíritu, con efectos 744 IV,35,b | vivida y que espera ser descifrada y realizada; misterio es 745 II,18,a | contracorriente del acontecimiento más desconcertante del mundo: Cristo muerto 746 III,27,b | los Apóstoles, donde se describe una comunidad de creyentes 747 III,24 | En este punto los Hechos describen cómo era la vida de la primera 748 IV,34 | 24, 1316).~Elegimos, para describir las articulaciones de acompañar, 749 I,11,c | vocación ».~He aquí una posible descripción de éstos: « Una cultura 750 I,12,b | asustada por el clima de descristianización social (real pero quizá 751 III,27 | a ellos, en la comunidad descrita en los Hechos, « se multiplicaba 752 I,12,b | caridad cristiana; mujeres que descubran en la fe cristiana la posibilidad 753 II,15 | Palabra, no sin asombro, descubrimos que la categoría bíblico-teológica 754 III,28 | si verdaderamente quiere descubrirse a sí mismo y aquello que 755 I,13,b | participantes al Congreso les desea que la constante y paciente 756 Intro,9 | al mismo tiempo, el más deseado por los agentes pastorales.~ 757 Intro,4 | sobre la criatura. ¡Cuánto desearíamos que este escrito fuese como 758 III,26,e | aparente o defensivo.~Se debe desechar asimismo la idea de que 759 III,26,d | camino que naturalmente desemboca en el seguimiento de Cristo 760 I,11,d | viva que nunca y llamada a desempeñar un rol importante en el 761 I,11,d | relativismo ético, pero también deseosos de vivir una « vida buena »; 762 IV,37,b | vocacional, y que no presume ni desespera ante lo negativo que hay 763 I,11,d | como desorientados, mas no desesperados; impregnados de relativismo 764 II,18,e | maligno, siempre al quite para desfigurar la imagen cristiana; y pide, 765 II,16,e | sino según los deseos y designios de Dios.~La fidelidad al 766 II,17,c | palabra de Dios: « Jesús designó a doce para que le acompañaran 767 IV,37,b | consecuencia de enfermedades, desilusiones o accidentes varios todavía 768 Conclu,38 | pasada no se ha preocupado en desmentir, sino « sobre tu palabra », 769 III,27,a | vocación personal, ni puede desoir la voz del Padre que en 770 I,11,b | ideologías, confusos por la desorientación ética.~Y todavía: « de muchos 771 I,11,d | corre el peligro de estar desorientado y de encontrarse sin un 772 I,11,d | los jóvenes europeos como desorientados, mas no desesperados; impregnados 773 IV,33,b | generosidad divina, que se desparrama sobre todos porque quiere 774 IV,34 | el sembrador o quien ha despertado en el joven la conciencia 775 III,26,a | atención vocacional, para despertarla en cada creyente; partirá 776 Conclu,38 | llena de esperanza, para despertarlo en los niños, adolescentes 777 III,27,a | su misión.~En el Congreso despertaron mucho interés los testimonios 778 I,10 | y la justa proporción (o desproporción) entre una mies que siempre 779 IV | una animación vocacional destacada por concretas actitudes 780 I,11 | los más significativos, destinados a orientar por largo tiempo 781 I,12,a | alejados se han aproximado, « destruyendo el muro de enemistad que 782 III,28 | gracias a la cual puede desvelarse el misterio de la vocación 783 III,29,e | generales se pasa a llevarlas en detalle a la realidad diocesana 784 III,28 | no es el sujeto quien la determina y que se aprovecha de la 785 I,11,a | la pregunta: « ¿Por qué determinadas teologías o praxis vocacionales 786 IV,36,c | verdaderamente libre, porque está determinado por el amor; pero en cierto 787 I,13,c | la pretensión de mantener determinados niveles de presencia o de 788 IV,35,a | predisposición, pero que, después, se detienen ante una decisión que tomar? 789 IV,35 | mientras camináis? « Ellos se detuvieron entristecidos, y tomando 790 IV,37,b | veces desmentida por el devenir de la vida.~b) La actitud 791 III,29 (94)| Vocaciones y Ministerios » (DEVYM). Este organismo fue el 792 II,22,a | Cristo como pastor ») (49) y diaconal (signo sacramental de Cristo 793 IV,37,b | contrapuestas que constituyen la dialéctica natural del yo y de la vida 794 III,29,a | prestar a los itinerarios diarios en los que toda la comunidad 795 III,29,c | configuración sociólogica de dichas formas de asociación, sobre 796 Intro,6 | animadores vocacionales. Dichosos vosotros, si sabéis decir 797 IV,35 | seguir adelante. Obligáronle diciendo: « Quédate con nosotros, 798 IV,34,c | acompañamiento vocacional no es ni el didáctico o exhortativo, ni tampoco 799 III,28 | se puede aplazar « sine die ». Por esto la pastoral 800 Intro,2 | tiempo los mártires y santos dieron testimonio del amor del 801 II,18,c | exige la superación de un difundido pragmatismo y de aquella 802 Intro,7 | hace tiempo, partió la difusión del anuncio de la buena 803 IV,30 | fondo, pero quedan un poco difusos los pasos que dar para suscitar 804 IV,37,b | Una área particularmente digna de atención, hoy más que 805 I,11,b | libertad. Son dos instancias dignas de atención y típicamente 806 IV,35,b | la vida. He aquí por qué dijimos al inicio de este documento, 807 III,29,a | comunidades cristianas, un cuidado diligente y un atento discernimiento 808 I,11,c | el drama de la vida, como dimisionarios en relación con ella, extraviados 809 III,27,a | al que remiten todas las dinámicas vitales del cristiano. En 810 III,27,a | oración en las comunidades diocesanas, religiosas y parroquiales, 811 III,29,b | comunidad del seminario diocesano o interdiocesano. Este vive 812 IV,35,b | caso situar fuera de sí, en DiosPadre, la búsqueda del fundamento 813 IV,34,c | o, por el otro, el del director espiritual (entendido éste 814 Intro,6 | querríamos con este documento dirigirnos no sólo a quien tiene la 815 IV,33,b | aproximaciones insólitas y dirigirse a cada persona.~ 816 III,26,f | los Apóstoles los que se dirijan a la muchedumbre el día 817 IV,32 | de Dios,(96) y, en fin, discernidor de la existencia del don 818 IV,37 (110)| Cfr. Jurado, Il discernimento, p. 262; Cfr. también L.R. 819 IV,37,b | centrada la atención de quien discierne una vocación, es la referente 820 IV,34,a | hermana mayor en la fe y en el discipulado, que conoce el camino, la 821 IV,36,c | enseñada por Jesús a los discípulos-anunciadores de su palabra, que dice 822 III,25 (61)| Juan Pablo II, Discorso al VI Simposio delle Conferenze 823 I,11,d | ambiente, la atención a las discrepancias, la solidaridad, el voluntariado 824 II,19,d | llamada, en sus varias formas, discurre también el llamamiento de 825 IV,35 | 35. « Y les dijo: « ¿Qué discursos son éstos que vais haciendo 826 Intro,3 | intervenciones en el aula a las discusiones en los grupos de estudio, 827 I,13,c | vocacional con opciones discutibles, por ejemplo « importando 828 III,26,a | vida, de cualquier modo diseminadas a lo largo de todo el camino 829 I,11,c | que corren el peligro de diseñar una especie de cultura antivocacional. 830 III,27,b | proyecto vocacional, o sólo disfrutándola es posible abrirse a una 831 I,13,c | a la desaparición, a la disminución) y de la pretensión de mantener 832 I,12,a | cuya sangre los pueblos dispersos se han reunido y los alejados 833 II,19,b | su único origen y todo lo dispone para el bien del todo; exige 834 Intro,4 | plenamente realizados si os disponéis a realizar el plan del Creador 835 IV,34,a | del creyente, llamado a disponer de sí mismo y de la propia 836 II,16,e | concretas; sobre todo para disponerse a vivir la existencia no 837 III,29,d | evocar el misterio de Dios y dispuestos a la escucha para ayudar 838 IV,34 | ellos iban a una aldea, que dista de Jerusalén sesenta estadios, 839 III,26,g | colaboración pastoral, aunque distinguiendo los dos ámbitos: sea porque 840 I,13,a | criatura. Dios-Padre lo quiere distinto y específico para cada viviente.~ 841 I,13,a | y ministerios, sin duda distintos de los habituales. La valoración 842 IV,37,b | crearle tensión excesiva ni distraer indebidamente su atención. (112) 843 I,11,c | faltos de formación, aparecen distraídos, con pocas referencias y 844 III,29,c | escuela misma.~Más allá de la diversa configuración sociólogica 845 II,21 | experiencias eclesiales diversificadas, y a través de estudios 846 III,24 | comienzan también a aumentar y a diversificarse las exigencias, por lo que 847 IV,37,b | criterios de discernimiento, divididos en cuatro epígrafes:~La 848 II,15 | trinitaria. Las Personas Divinas son origen y modelo de toda 849 I,11,a | en el que todas las « divinidades » tienen cabida, o en los 850 II,16,a | de los mismos semblantes divinos: « Hagamos al hombre a nuestra 851 Intro,5 | y a vosotros educadores, docentes, catequistas y animadores, 852 Intro,2 | fraterno, la profundización doctrinal, el encuentro de los varios 853 IV,37 (110)| L.R. Moran, « Orientaciones doctrinales para una pastoral eclesial 854 III,29,e | parroquiales, el Congreso y este Documentodesean que tales organismos tomen 855 II,23 | todavía más misterioso y doloroso que la hará ser plenamente 856 IV,35,c | especial los más difíciles y dolorosos. (« ¿No era preciso que 857 IV,37,a | nada extraño que se deje dominar por el miedo ante una opción 858 IV,37 (112)| a quienes no lograrán dominarlas » (39), también si tal « 859 IV,34,b | libertad de Jesús en buscar dondequiera y en quienquiera a sus mensajeros; 860 III,29,d | personas particularmente dotadas de carisma, sino que son 861 I,11,c | incluso inteligentes y dotados, en los que parece haberse 862 IV,37,b | y síquico (=las propias dotes como única y preeminente 863 I,11,c | supérfluos en el juego o en el drama de la vida, como dimisionarios 864 II,14 | aunque siempre provocada dramáticamente por el problema del existir 865 III,26,b | de transmitir el sentido dramático de la vida del hombre, llamado 866 III,28 | viciadas en su raíz y de ser de dudosa autenticidad.~Obviamente 867 III,29,d | pedagógicos de la fe, puestos a dura prueba por la cultura del 868 IV,35 | es como un sacar fuera (e-ducere) de él su verdad, la que 869 IV,35,d | in-vocación. Educar quiere decir e-vocar la verdad del yo. Dicha 870 I,12,b | necesitan personas, capaces de « echar puentes » para unir cada 871 IV,33,d | que permita continuar y no echarse atrás ante el rechazo y 872 IV,35,a | ayudar a los jóvenes a que echen fuera el equívoco de fondo: 873 II,15 | base de toda antropología y eclesiología. Cristo es el proyecto del 874 II,15 | en efecto, en el estatuto eclesiológico de la 1a a los Corintios, 875 IV,33,d | aunque no es evidente y eclosiva de inmediato, antes bien, 876 III,27,a | que encontraron amplio eco en el Congreso. La oración 877 II,21 | seguro y fuerte espíritu ecuménico.(46)~En las experiencias 878 I,13,c | Dios sobre su vida para la edificación de la Iglesia, y reconozca 879 II,19,b | cuerpo del Señor. En un edificio cada piedra necesita de 880 II,23 (52) | Sancti Bernardi opera, Romæ, Editiones Cistercenses, 1966, p. 23.~ 881 III,29,e | indicada, y la formación de los educadores-formadores vocacionales, verdadero 882 III,26,g | una pastoral familiar que educase gradualmente a los padres 883 II,21 | encontrar a punto ambientes educativos apropiados para madurar 884 IV,35,d | recen, enseñen a rezar, eduquen a la invocación.~ 885 I,12,b | cristianos de la Iglesia de Efeso, la que nos guía también 886 III,29,b | sino que es bueno hacer eficaces los lugares-signo de la 887 I,13,d | imagen e indirectamente la eficacia de su acción, por otro puede 888 II,16 | del Padre, de su voluntad eficiente, de su palabra creadora.~ 889 III,29,e | aquí cuanto ya de manera ejemplar subrayan varios documentos 890 III,24 | esenciales y particularmente ejemplares, tal como los narra el libro 891 II,21 | orientales; esto no puede sino ejercer una benéfica influencia 892 IV,37 (111)| la madurez afectiva, y el ejercicio del ministerio mismo pueda 893 II,19,d | mediadora, la Iglesia la ejercita cuando ayuda y estimula 894 III,27,c | caridad, cuyas maneras de ejercitarse no tienen límite.~Es, quizá, 895 Intro,8 | del mismo, ni creer haber elaborado un tratado sistemático sobre 896 III,26,e | extranjeros: partos, medos y elamitas precisamente prueban la 897 II,23 | manifestar plenamente su libertad electiva. Como dice San Bernardo 898 II,23 | casualidad, sino que fue elegida antes de los siglos; el 899 IV,34 | reconocerle » (Lc 24, 1316).~Elegimos, para describir las articulaciones 900 I,13,b | permite apreciar la belleza y elegirla por su valor intrínseco, 901 II,14 | recibe la respuesta más elevada a la cuestión del significado 902 Conclu,39 | jóvenes y a las jóvenes que eligen pertenecer totalmente al 903 II,16,a | en El —en Cristo— nos eligió antes de la fundación del 904 III,26,e | existencia. No es pastoral de élite, sino de todo el mundo; 905 III,26,g | pastoral juvenil no puede eludir la dimensión vocacional; 906 III,29,e | y parece en algún modo embarazarse cuando de las propuestas 907 II,14 | en la que se encuentran embarcados sobre todo los jóvenes actuales, 908 III,26,e | vez en la vida (bajo el emblema del « tomar o dejar »), 909 I,13,b | olvidados por cierta mentalidad emergentecultura de la muerte », 910 III,26,f | sin excepción alguna. Polo emisor y polo receptor en algún 911 II,20 | Iglesia de Europa, están empeñadas conjuntamente en asumir 912 III,27 | comunitaria, sistemática y empeñativa en estas direcciones podría 913 Intro,6 | también a quien no tiene un empeño directo en ella, o a quien 914 III,27,d | que Dios tiene sobre él, y emplear todas sus energías en llevarlo 915 II,19,b | un joven oye la llamada y emprende en su corazón el santo viaje 916 I,12,b | comunidades santas, de tal forma enamoradas de la Iglesia y del mundo 917 II,23 | pronunciar su « sí », libre de encaminarse por la larga peregrinación 918 II,17,a | nadie mejor que el Verbo Encarnado puede « hablar » al hombre 919 II,22,a | para que ella no se quede encerrada en sí misma, en su cenáculo, 920 I,11,d | contraria de aislamiento y de encerramiento en sus propios intereses, 921 II,21 (46) | Juan Pablo II en las Cartas Encíclicas, Slavorum Apostoli (1995), 922 III,26,g | peso de misterio que ella encierra, como vocación personal, 923 IV,36,a | le supera y que está por encima de sus posibilidades, por 924 II,23 | Esta no es una Virgen encontrada en el último momento, ni 925 I,13,c | en Europa, hoy ante una encrucijada decisiva.~— Si la pastoral 926 II,17,a | de Jesús. Es como si sus encuentros humanos, provocados por 927 IV,35,a | si el plan de Dios fuese enemigo de la necesidad de felicidad 928 I,12,a | destruyendo el muro de enemistad que los separaba » (Ef 2, 929 I,13,c | ciertos métodos o a recuperar energía y entusiasmo, sino que, 930 Conclu,39 | Padre. Amén ».~Roma, 6 de enero de 1998, Solemnidad de la 931 III,26,g | ayude a vivir el hecho de su enfermedad, con todo el peso de misterio 932 IV,37,b | nacen como consecuencia de enfermedades, desilusiones o accidentes 933 III,26,g | vocación personal, que el enfermo-creyente tiene el « deber » de vivir 934 I,11,a | frente a la carencia de enfoques, de propuestas, de proyectos. 935 I,13,c | muy lejana había quien se engañaba creyendo resolver la crisis 936 I,11,b | heridos » por el bienestar, engañados por las ideologías, confusos 937 I,13,c | ambiente), hoy nadie debería engañarse con resolver la crisis vocacional 938 II,23 | engendra y sigue todavía hoy engendrando, con el Espíritu, la Iglesia 939 Conclu,39 | vida monástica; a ti que engendraste y asististe con maternal 940 I,13,a | la nueva evangelización, enriqueciendo la dinámica y la comunión 941 Intro,2 | Iglesias del Este y del Oeste enriquecieron a todos y cada uno. Confirmaron 942 IV,36,c | gratuitamente dad » (Mt 10,8), (103) enseñada por Jesús a los discípulos-anunciadores 943 III,27,d | múltiples situaciones de la vida enseñando a cada uno a vivir la propia 944 IV,35,d | Dios. Ni cualquiera puede enseñar tal oración, sino sólo aquél 945 II,18,a | y de su Palabra: « Os lo enseñará todo y os traerá a la memoria 946 IV,35,d | vocacionales los que recen, enseñen a rezar, eduquen a la invocación.~ 947 III,29,d | ayudar a las personas a entablar un serio diálogo con el 948 IV,34,c | del director espiritual (entendido éste como quien imprime 949 IV,37,b | dan los propios talentos entendidos como algo exigido por el 950 I,11,d | convergencia y una garantía de entendimiento. Unidad que incumbe realizar, 951 IV,37 (112)| también si tal « dominio » se entiendecreemos— en sentido pleno, 952 III,27,d | por tanto, también, de las entrañas misericordiosas del Padre 953 II,15 | en sí misma un misterioso entrecruce de llamadas y respuestas. 954 II,19,a | la Iglesia en el mundo se entrecruza, así, la pequeña grande 955 III,27,c | la felicidad verdadera, entregando tiempo y cuidados a los 956 IV,33,d | para que las dos libertades entren en el misterio del diálogo 957 IV,35,a | tanto, debe conocer los entresijos del corazón humano, para 958 IV,35 | camináis? « Ellos se detuvieron entristecidos, y tomando la palabra uno 959 IV,35 | y el día ya declina ». Y entró para quedarse con ellos » ( 960 I,13,c | o a recuperar energía y entusiasmo, sino que, substancialmente 961 IV,34,c | vocacional es también un entusiasta de su vocación y de la posibilidad 962 II,17,d | eclesial convocada para ser enviada, llamada para la misión.~ 963 II,22,a | de Cristo, que continúa enviando su Espíritu para que ella 964 II,18,a | de bondad, que el Padre enviará en el nombre del Hijo, don 965 II,17,c | que le acompañaran y para enviarlos a predicar » (Mc 3,14). 966 II,17,b | Padre, así también yo os envío a vosotros » (Jn 20,21). 967 II,17,b | El, de la vida un don. El envío-misión es, en efecto, el mandato 968 Intro,8 | al misterio, misterio que envuelve la vida y la llamada de 969 II,19 (42) | II Epiclesi.~ 970 II,15 | Cuerpo de Cristo; hacer epifánica su presencia en la historia « 971 IV,37,b | discernimiento, divididos en cuatro epígrafes:~La apertura al misterio~ 972 IV,37,b | genuina cuanto más es parte y epílogo de un camino de formación 973 III,25 (61)| Simposio delle Conferenze Episcopali Europee, 11X1985.~ 974 I,13,c | iniciativas y experiencias episódicas a una educación vocacional 975 I,13,c | libertad del individuo o con episodios de « competencia », ahora 976 IV,37,b | joven debería mostrar el equilibrio humano que le permite saber 977 I,13,d | libertadlibertad incluso para equivocarsenuevos caminos pastorales.~ 978 IV,35,a | jóvenes a que echen fuera el equívoco de fondo: una interpretación 979 I,13,c | oportunos y ver los eventuales errores y fallos a fin de llegar 980 I,13,c | o de desaliento por los escasos resultados; ni con estas 981 II,14 | la clave de lectura para esclarecer y resolver las grandes cuestiones 982 IV,36,c | uno: es ser escogido, no escoger.~Precisamente a esta disposición 983 III,27,b | sobre ellos, sino de decidir escogerlo como propia identidad.~ 984 IV,36,c | personal de cada uno: es ser escogido, no escoger.~Precisamente 985 Conclu,39 | de Israel, que el Padre escogió como esposa del Espíritu 986 III,27,a | descubre la propia identidad, « escondida con Cristo en Dios » (Col 987 III,24 | los paganos el misterio escondido en los siglos y ahora revelado.~ 988 Intro,4 | Os escribimos a vosotros, niños, adolescentes 989 III,27,a | lectura frecuente de la Divina Escritura, acompañada de la oración ».(78)~ 990 IV,36,d | en los dos peregrinos que escuchan las explicaciones del Maestro, 991 IV,34,c | buscarlos allí donde se hallan, escucharlos y responder a las preguntas 992 | ese 993 I,11,a | greco-latina, anglosajona y eslava).~Todo ello, sin embargo, 994 IV,33,b | encerrado dentro de los espacios habituales y afrontar ambientes 995 IV,33 | los campos donde continúa esparciendo abundantemente su semilla, 996 IV,33,c | sabiduría del sembrador esparcir la buena semilla de la vocación 997 IV,37,b | recurriendo a consultas especializadas para no cargar pesos imposibles 998 III,26,g | encerrado en el propio sector especializado.~Naturalmente el razonamiento 999 III,26,c | para pasar después a una especificación progresiva, siempre más 1000 III,25 | sirviéndose también de organismos específicos y de instrumentos adecuados 1001 I,10 | Jesús ante la misión que le esperaba: « La mies es mucha, pero 1002 IV,34,b | largo de sus caminos, o de esperarla donde más evidente y viva


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