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Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica
Vida fraterna en comunidad

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
132-conve | convi-ido | idola-produ | profe-yuxta

                                                              negrita = Texto principal
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1 II, 2 (42) | Hilario, Tract. in Ps. 132, PL (Supl.) 1, 244.~ 2 II, 2,28 | vida para siempre» (Sal 133,1-3), «porque, cuando viven 3 II, 4 (54) | cf PC 14c; can 618; EE 49.~ 4 Intro, 3 (18) | SD 178, 180.~ 5 Intro, 3 (18) | SD 178, 180.~ 6 Intro, 2,3 | Mientras que el Código de 1917(9) podía hacer pensar que 7 Conclu, 0 (87)| noviembre 1992: OR 20-11-1922, n. 3. ~ 8 Sig, 2 | et Magistra, Juan XXIII, 1961.~ 9 Sig, 1 | Sacrosanctum Concilium, 1963.~ 10 Sig, 2 | Testificatio, Pablo VI, 1971.~MD Carta Apostólica Mulieris 11 Sig, 2 | Evangelii Nuntiandi, Pablo VI, 1975.~ET Exhortación Apostólica 12 Sig, 3 | para los Obispos y CRIS, 1978.~PI Documento Potissimum 13 Sig, 2 | Dignitatem, Juan Pablo II, 1988.~MM Encíclica Mater et Magistra, 14 Sig, 2 | Chistifideles Laici, Juan Pablo II, 1989.~EN Exhortación Apostólica 15 Sig, 3 | Institutioni (CIVCSVA), 1990.~RPH Religiosos y Promoción 16 II, 2 (42) | in Ps. 132, PL (Supl.) 1, 244.~ 17 II, 2,27 | 27. Para favorecer la comunión 18 II, 3,29 | 29. En el proceso de renovación 19 III, 2 (74) | cf MR 30b, 47.~ 20 II, 4,37 | 37. La afectividad~La vida 21 II, 4,38 | 38. Los desadaptados ~Una ocasión 22 Intro, 1 (4) | cf PC 15a; LG 44c.~ 23 Intro, 1 (3) | cf LG 44d.~ 24 III, 1 (73) | LG 46a.~ 25 II, 2 (36) | cf LG 46b.~ 26 II, 6,48 | 48. Sin embargo, este desarrollo 27 II, 7,53 | 53. No se puede, por fin, olvidar 28 II, 8,54 | 54. La relación entre vida 29 II, 8,55 | 55. La comunidad religiosa, 30 II, 8,56 | 56. La comunidad religiosa, 31 II, 8,57 | 57. La calidad de la vida fraterna 32 III, 0,58 | 58. Como el Espíritu Santo 33 Intro, 2 (17) | cf can 587.~ 34 III, 1,59 | 59. a) El Concilio Vaticano 35 Intro, 2 (9) | can 594 1.~ 36 III, 2,61 | 61. La parroquia~En las parroquias, 37 III, 2,62 | 62. Los movimientos eclesiales~ 38 III, 3,63 | 64. Pequeñas comunidades~a) 39 III, 3,64 | 65. Religiosos y religiosas 40 II, 3 (44) | cf DC 14; PI 13; can 666.~ 41 III, 3 (86) | cf can 667, 607 3.~ 42 III, 3,66 | 67. La reorganización de las 43 III, 3 (83) | cf can 678 1.~ 44 III, 3,67 | 68. Los religiosos ancianos~ 45 III, 3,69 | 70. Una nueva relación con 46 Conclu, 0,70 | 71. La comunidad religiosa, 47 Intro, 2 (15) | can 731 1.~ 48 I, 0,8 | 8. La comunidad religiosa 49 III, 3 (77) | cf SD 85.~ 50 II, 2 (35) | cf PI 32-34; 87.~ 51 III, 3 (78) | cf RPH 6; EN 69; SD 92.~ 52 III, 2 (76) | PI 93.~ 53 I, 2,10 | de un guía espiritual, el abad, se propusieron vivir la 54 III, 3 | especialmente en las zonas abandonadas y periféricas de las metrópolis 55 III, 3,66 | provienen de lugares más abandonados y olvidados.~ 56 III, 3,67 | personas, en efecto, no sólo no abandonan la misión, sino que están 57 III, 3 | comunidades religiosas no han de abandonarse a sí mismas, sino más bien 58 III, 3,63 | ha seguido el progresivo abandono de las obras tradicionales, 59 II, 8,57 | como motivo de no pocos abandonos, también la fraternidad 60 II, 2,28 | es fruto del Espíritu y abarca la sencillez de la existencia, 61 III, 2,62 | religiosa debería estar abierta al encuentro con los movimientos, 62 II, 2,24 | como también para estar abiertos y disponibles a recibir 63 II, 1,19 | misteriosa transformante que abraza todas las realidades para 64 III, 2,60 | sus propios carismas y la abre a una dimensión más universal. 65 II, 4,39 | bien seguro, la prioridad absoluta dada a las propias aspiraciones 66 II, 1,20 | cómo saciar su hambre de Absoluto?~ 67 II, 1,17 | horarios, la sobrecarga absorbente de trabajo y las diversas 68 II, 5,43 | una comunidad, exigencias absorbentes del apostolado y justo equilibrio 69 III, 2,60 | particular, como su práctica absorción en el ámbito de la Iglesia 70 II, 2,28 | casa. Una fraternidad donde abunda la alegría es un verdadero 71 II, 3,32 | dones que el Espíritu otorga abundantemente para su edificación y misión 72 Intro, 4,5 | En no pocos casos ésta no acaba de encontrar en la práctica 73 Intro, 4,5 | cambios y tendencias que acabamos de mencionar ha influido 74 | acaso 75 Intro, 3,4 | Occidente- ha experimentado una aceleración caracterizada por movimientos « 76 Intro, 3,4 | de las zonas rurales han acelerado el proceso de «desplazamiento» 77 Intro, 3,4 | el consiguiente cambio de acento en los compromisos sociales.~ 78 Intro, 4,5 | observancia regular.~Estos acentos se han radicalizado en algunos 79 Intro, 4,5 | Inmediatamente después se ha acentuado un agudo sentido de la comunidad 80 III, 1,59 | de servicio apostólico, acentúan la prioridad de toda la 81 II, 4,40 | respeto mutuo, con el que se acepta el ritmo lento de los más 82 III, 2,61 | religiosas normalmente son bien aceptadas y apreciadas.~ 83 II, 4,37 | y oportunas directrices acerca del discernimiento «sobre 84 III, 3 | población sin esperanza, para acercarlos a la Palabra de Dios, para 85 III, 3 | religiosas han sido pioneras en acercarse a los distintos modos de 86 III, 3,67 | no se deja vencer por los achaques y por los límites de la 87 II, 2,26 | los otros» (Rm 12,16); «acogeos los unos a los otros como 88 II, 1,12 | ha de ser contemplado y acogido con un corazón lleno de 89 II, 4,40 | afirmativa, han de ser bien acogidos. En caso contrario, por 90 II, 2,26 | los otros como Cristo os acogió» (Rm 15,7); «corregíos mutuamente» ( 91 II, 5,46 | identidad»; una cierta acomodación a la índole propia de los 92 Intro, 0,1 | simplemente porque se han acomodado al mundo. Por eso, la reflexión 93 II, 4,36 | de la oración»(49). Este acompañamiento, particularmente necesario 94 Intro, 0,1 | han acompañado y siguen acompañando este proceso, requieren 95 III, 3 | los pobres, con el fin de acompañarlos en su proceso de liberación 96 II, 1,16 | formación, de carácter, aconsejan ser prudentes en exigirla 97 Intro, 0,1 | Concilio Vaticano II, como acontecimiento de gracia y expresión máxima 98 III, 3,67 | la de las comunidades más activas. Más aún, éstas reciben 99 II, 1,20 | evangélicamente -contemplativas o activas- son las que poseen una rica 100 II, 1,12 | condicionadas por una cultura activista e individualista.~El mismo 101 Intro, 2,3 | la participación en los actos comunes y por la colaboración 102 Intro, 4,5 | Estado en ámbitos donde actuaba la vida religiosa -como 103 III, 2,60 | impulsan hacia una creciente actualidad y vitalidad. Carisma e Iglesia 104 II, 1,16 | espontáneamente y de común acuerdo, nutre la fe y la esperanza, 105 III, 3,65 | los territorios de misión "ad gentes", porque demuestra 106 I, 1,9 | Hijo para que, como nuevo Adán, reconstruyera y llevara 107 II, 5,45 | Ella permite, además, una adaptación creativa a las nuevas situaciones, 108 II, 8,55 | continuación, pueden exigir adaptaciones, que, sin embargo, no deben 109 III, 3,63 | Este programa debe estar adaptado a las personas y a las exigencias 110 III, 3 | tradicional, sea con métodos más adaptados a las nuevas formas de pobreza, 111 II, 3,31 | recorriendo todas las comunidades, adaptando convenientemente sus ritmos 112 II, 5,45 | de crear incapacidad para adaptarse y renovarse.~ 113 Intro, 0,1 | usos que han de expresarlo adecuadamente. Allí donde el encuentro 114 II, 4,36 | para encontrar respuestas adecuadas, a través de las cuales 115 Intro, 5,7 | hermanos: los medios más adecuados para construir la fraternidad 116 Intro, 5,7 | de discernimiento.~Para adentrarnos en el misterio de la comunión 117 Intro, 4,5 | una entrega admirable y admirada. ~Pero esto ha exigido también 118 I, 2,10 | De este modo hoy podemos admirar la «maravillosa variedad» 119 II, 1,14 | mediante la oración y la adoración.~Efectivamente, es en torno 120 II, 1,14 | la Eucaristía celebrada o adorada, «vértice y fuente» de toda 121 II, 3,29 | los factores humanos que adquieren una creciente relevancia 122 III, 3,67 | miembros. El envejecimiento ha adquirido un relieve especial tanto 123 II, 1,14 | 14. Una de las adquisiciones más valiosas de estos decenios, 124 II, 8,57 | de vida fraterna ha sido aducida frecuentemente como motivo 125 II, 2,24 | que a veces las personas adultas, o están ancladas en estructuras 126 II, 1,13 | Como una respuesta a la advertencia del Señor «velad y orad» ( 127 III, 3,64 | de la hija.~c) Se ha de advertir que el religioso que vive 128 II, 4,37 | del religioso. Cuando se advierte una falta de autonomía afectiva 129 II, 1,13 | riesgo de ser demasiado afanosa y ansiosa, y por lo mismo 130 II, 3,34 | nuestros contemporáneos, afecta también a las comunidades 131 Intro, 3,4 | han sentido fuertemente afectadas por esto, y muchas se han 132 II, 4,37 | parte; por ejemplo, una afectividad-sexualidad vivida en actitud narcisístico-adolescente, 133 II, 4,37 | compensaciones, incluso de tipo afectivo; y refuerza el vínculo que 134 II, 2,26 | los unos a los otros con afecto fraterno, rivalizando en 135 II, 4,41 | motivos discutibles, como la afinidad de gustos o de mentalidad. 136 III, 2,62 | hay que recordar lo que afirma el Potissimum Institutioni: « 137 II, 2,24 | preciso admitir que estas afirmaciones suscitan problema hoy, tanto 138 III, 1,59 | Concilio Vaticano II ha afirmado: «Pongan los religiosos 139 II, 4,40 | comunión? Si la respuesta es afirmativa, han de ser bien acogidos. 140 Intro, 1,2 | religiosa. El Vaticano II afirmó que la vida religiosa pertenece « 141 II, 8,56 | sociedades de nuestro planeta, agitadas por pasiones e intereses 142 II, 3,32 | experiencias durante estos años tan agitados y de tanto pluralismo.~Sin 143 Intro, 0,1 | celeste, o sucumben con una agonía más o menos prolongada, 144 II, 1,13 | puede terminar por cansar y agotar. En efecto, la comunidad 145 II, 4,40 | preciso: ~a) Celebrar y agradecer juntos el don común de la 146 Intro, 4,5 | después se ha acentuado un agudo sentido de la comunidad 147 II, 4,40 | al mismo tiempo, no se ahoga el nacimiento de personalidades 148 | ajeno 149 II, 4,40 | los unos para los otros. Alabarle por lo que cada hermano 150 II, 6,48 | no comprender en todo su alcance la misión de la autoridad, 151 II, 1,15 | 15. La oración en común alcanza toda su eficacia cuando 152 II, 2,27 | convivencia comunitaria como: la alegre sencillez(38), la sinceridad 153 II, 2,28 | sostenido por la oración: «Alegres en la esperanza, fuertes 154 Intro, 5,6 | reflexión para quienes se han alejado del ideal comunitario, a 155 III, 3,67 | su dinamismo apostólico, alentadas en la soledad, animadas 156 | alguno 157 II, 8,57 | comunidad religiosa, que alienta la perseverancia de los 158 II, 7,50 | encuentro, sabe infundir aliento y esperanza en los momentos 159 II, 1,19 | apostólico es sostenido y alimentado por la oración común. Por 160 I, 1,9 | universal(21). ~Esta es la más alta vocación del hombre: entrar 161 II, 3,31 | se ha comprobado que es altamente positivo haber tenido regularmente - 162 II, 2,23 | volubilidad de los deseos. El altísimo ideal comunitario implica 163 II, 2,28 | es un verdadero don de lo Alto a los hermanos que saben 164 II, 2,27 | relación humana: educación, amabilidad, sinceridad, control de 165 II, 2,22 | fundamentales: la de ser amada infinitamente y la de poder 166 II, 4,37 | no se puede dudar de ser amados por el Amor.~ 167 II, 8,54 | mis discípulos, en que os amáis los unos a los otros» (Jn 168 Intro, 0,1 | las fuerzas» (Dt 6,5) y amando al prójimo «como a sí mismos» ( 169 Intro, 0,1 | lo largo de los siglos, amándolo «con todo el corazón, con 170 II, 2,26 | enseñanza de los apóstoles: «Amaos los unos a los otros con 171 II, 2,21 | la medida, ya que debemos amarnos como Él nos ha amado. Y 172 I, 2,10 | en común los bienes, de amarse fraternalmente, de seguir 173 III, 3,67 | misión tiene necesidad de ambas, y los frutos se manifestarán 174 II, 5,45 | a los condicionamientos ambientales y a las corrientes culturales, 175 II, 5,46 | algunos religiosos al fenómeno ambiguo de la «doble identidad»; 176 III, 2,62 | relación es provechosa para ambos.~A esos religiosos y religiosas, 177 II, 7,50 | se busque a Dios y se le ame sobre todas las cosas»(64). 178 II, 7,52 | contrario, en la culturas amenazadas por el autoritarismo o por 179 Intro, 3,4 | desarrollos. ~Sobre todo en América Latina, a través de las 180 II, 4,37 | relaciones de fraternidad y de amistad.~Amar la vocación es amar 181 II, 6,48 | presiden en el Señor y os amonestan. Tenedles en la mayor estima, 182 Intro, 3,4 | Además, los recientes y amplios movimientos migratorios 183 Conclu, 0,70 | con cotidiana paciencia, -añade el Santo Padre-, pasa por 184 III, 3,67 | La presencia de personas ancianas en las comunidades puede 185 III, 3,67 | muy positiva. Un religioso anciano que no se deja vencer por 186 II, 2,24 | personas adultas, o están ancladas en estructuras del pasado, 187 III, 3,67 | Señor en la gloria con sus ángeles.~ 188 III, 3,67 | alentadas en la soledad, animadas en el sufrimiento. Estas 189 II, 1,12 | su Cuerpo vivo y visible, animado por el Espíritu, en camino 190 Intro, 2,3 | que parte de los corazones animados por la caridad; éste subraya 191 III, 3,69 | comunidades religiosas que sepan animar y estimular a los seglares 192 II, 1,14 | comunidad para sostenerla y animarla en su camino hacia el Padre. 193 III, 3,67 | procurar, con gran esmero, animarlas para que las personas se 194 II, 3,32 | extraño al hermano y en anónima la relación, además de crear 195 II, 6,48 | es, en efecto, un grupo anónimo, sino que está presidida 196 II, 1,13 | ser demasiado afanosa y ansiosa, y por lo mismo puede terminar 197 III, 2,60 | en la Iglesia particular, antecedentemente a cualquier otra consideración.~ 198 II, 4,37 | de experiencias negativas anteriores al ingreso en la comunidad, 199 II, 1,12 | a las fuerzas humanas y antojarse como un inútil derroche 200 II, 1,17 | diaria, semanal, mensual, anual) es determinada por el derecho 201 II, 8,55 | credibilidad del mensaje anunciado y mejor se percibe el corazón 202 II, 8,56 | sea contemplativa, sea anunciadora de la Palabra, o se dedique 203 II, 8,56 | comunidades religiosas, que anuncian con su vida el gozo y el 204 III, 1,59 | contemplación en el monte, ya anunciando el Reino de Dios a las multitudes 205 I, 1,9 | congregada en la unidad. Les anunció la fraternidad universal 206 Intro, 0,1 | raza, pueblo y tribu» (Ap 7,9), han sido y siguen 207 II, 2,28 | es una fraternidad que se apaga. Muy pronto sus miembros 208 II, 2,28 | exceso de trabajo la puede apagar, el celo exagerado por algunas 209 Intro, 1,2 | irrenunciable, y como misión, ser y aparecer una célula de intensa comunión 210 III, 3,67 | del sufrimiento y de la aparente inutilidad de aquellas. 211 III, 3 | de los temas que más han apasionado y conmovido el corazón de 212 II, 2,25 | Mientras la sociedad occidental aplaude a la persona independiente, 213 II, 6,48 | recuerda esa Palabra y la aplica a las situaciones concretas, 214 Intro, 2,3 | derecho propio que debe aplicar a la vida comunitaria el 215 Intro, 1,2 | Concilio Vaticano II ha aportado una contribución fundamental 216 III, 2,60 | nunca contraponerse, sino apoyarse y complementarse, especialmente 217 II, 4,37 | identidad, no necesitada de apoyaturas ni de distintas compensaciones, 218 II, 2,24 | provienen de una cultura que aprecia excesivamente la subjetividad 219 III, 3,63 | las pequeñas comunidades, apreciables servicios: cultivar con 220 III, 2,61 | normalmente son bien aceptadas y apreciadas.~ 221 II, 5,44 | los dones de los otros, el aprecio de las realidades evangélicas, 222 III, 2,60 | frecuencia, de forma urgente y apremiante, energías para su pastoral 223 Intro, 4,5 | Instituto, como también las apremiantes necesidades de la Iglesia 224 II, 3,34 | libertad interior de quien ha aprendido a conocer a Cristo (cf Gal 225 III, 3,67 | prolongar el tiempo «activo», aprendiendo a descubrir su nuevo modo 226 II, 4,36 | resultados positivos y de la aprobación por parte de los otros, 227 III, 3,69 | evangelización del mundo.~Un apropiado contacto entre los valores 228 Intro, 1,2 | enriquecerla(7) y hacerla más apta en orden a cumplir su misión.~ 229 II, 4,40 | algunos hermanos, no son aptos para este determinado Instituto. 230 Conclu, 0,70 | puede parecer una empresa ardua e incluso quimérica. Frente 231 II, 4,35 | mayor atención a algunas áreas en las que las personas 232 Intro, 0,1 | legislación propia.~a) El argumento de este documento tiene 233 III, 1,59 | no es, sin embargo, fácil armonizarlas. También ésta es una de 234 I, 2,10 | Cristo. Ésta encuentra su arquetipo y su dinamismo unificante 235 Intro, 5,7 | infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vosotros el corazón de 236 I, 2,10 | y en el mundo testigos y artífices de aquel proyecto de comunión 237 Intro, 3,4 | caracterizada por movimientos «asamblearios» y por actitudes renuentes 238 II, 2,24 | desencanto en relación con el «asamblearismo» de los años pasados, que 239 Intro, 3,4 | Latina, a través de las asambleas generales del Episcopado 240 II, 2,23 | no tiene alma, pero sin ascesis no tiene cuerpo. Se necesita « 241 III, 2,62 | gran tradición espiritual -ascética y mística- de la vida religiosa 242 II, 2,23 | atendido menos al compromiso ascético necesario e insustituible 243 III, 3 | comunidades, de modo que se asegure la vinculación con las otras 244 II, 1,14 | la oración en común, la asiduidad y la fidelidad a la enseñanza 245 Conclu, 0,70 | comunidad primitiva: «eran asiduos en escuchar las enseñanzas 246 III, 3,69 | clara identidad carismática, asimilada y vivida, es decir, capaces 247 II, 1,20 | el nuestro, en el que se asiste a un cierto despertar de 248 III, 3,63 | campo educativo, sanitario y asistencial, con frecuencia de modo 249 III, 2,62 | Algunas participan sólo como asistentes; otras, sólo ocasionalmente; 250 II, 1,20 | hombres y mujeres, ¿dejarán de asistir a esta cita con la historia, 251 II, 5,45 | carisma. Es éste el segundo aspecto que ha de ser privilegiado 252 II, 4,39 | absoluta dada a las propias aspiraciones personales y al propio camino 253 II, 4,41 | recíproca y más fraterna asunción de responsabilidades(56).~ 254 II, 3,30 | participación en todo lo que atañe al instituto entero, sensibiliza 255 II, 2,23 | la vida común, pero se ha atendido menos al compromiso ascético 256 II, 3,34 | ambiente de recogimiento, ateniéndose a las normas establecidas 257 II, 6,47 | observancia, a una vida más atenta a las necesidades de cada 258 II, 8,57 | ayuda mutua; cada uno está atento a los momentos de cansancio, 259 III, 2,60 | eliminando todo lo que puede atenuar o debilitar el efecto atrayente 260 II, 8,56 | unidas, es ya un signo que atestigua algo más elevado, que obliga 261 Intro, 0,1 | ha llegado a una cierta atonía. Pero este proceso ha tenido 262 Intro, 0,1 | vocación divina y de una divina atracción, las comunidades religiosas 263 II, 2,28 | alegría suscita un enorme atractivo hacia la vida religiosa, 264 Conclu, 0,70 | gozo del Evangelio y de atraer nuevos discípulos, siguiendo 265 III, 2,60 | atenuar o debilitar el efecto atrayente de esta imagen suya, hace 266 III, 3,66 | las decisiones, a veces audaces y motivo de sufrimiento, 267 III, 2,62 | calidad de su oración, la audacia de sus iniciativas apostólicas, 268 III, 3,67 | frecuencia es el progresivo aumento de la edad de sus miembros. 269 II, 5,44 | estilo de vida sencillo y austero, no sólo libera de las preocupaciones 270 II, 8,57 | también la fraternidad vivida auténticamente ha constituido y sigue constituyendo 271 II, 5,46 | que sirva de fermento a su autenticidad cristiana, se llega a ser 272 II, 3,32 | además, la mentalidad de autogestión unida a la insensibilidad 273 Intro, 2,3 | fraterna» no se realiza automáticamente con la observancia de las 274 II, 7,50 | útil, aunque no fácil ni automático, ya que exige competencia 275 II, 4,37 | se advierte una falta de autonomía afectiva en el hermano o 276 Conclu, 0,70 | de Vida Apostólica y ha autorizado su publicación.~Roma, 2 277 II, 4,37 | claro del amor de Dios, no avasalla a nadie ni trata de poseerle, 278 II, 8,57 | cristianos, inmersos en los avatares de este mundo, que parece 279 II, 1,14 | través del cual el Señor aviva la unión con Él y con los 280 III, 3 | sino más bien han de ser ayudadas para que logren vivir la 281 II, 2,24 | capaces de ayudar y de ser ayudados, de sustituir y de ser sustituidos.~ 282 II, 1,17 | fidelidad y la perseverancia ayudarán también a superar creativa 283 II, 5,43 | quienes es oportuno prever ayudas específicas por parte de 284 II, 2,24 | venir de los otros y se ayude a descubrir con gratitud 285 II, 8,57 | religioso.~Así como una baja calidad de vida fraterna 286 II, 2,28 | la existencia, el tejido banal de lo cotidiano. Una fraternidad 287 II, 6,47 | vida en común, demasiado basada en la observancia, a una 288 III, 3,64 | obligación de la vida común, y no basta con participar en alguna 289 III, 1,59 | diferenciadas: comunidades numerosas bastante estructuradas, y pequeñas 290 Intro, 1,2 | estímulo para todos los bautizados(4). ~c) De la Iglesia animada 291 III, 2,60 | Trinidad, bienaventurada y beatificante, fuente de todos los bienes, 292 II, 4,37 | una realidad verdadera, bella y buena que comunica verdad, 293 III, 1,59 | pecadores al buen camino, o bendiciendo a los niños y haciendo el 294 II, 2,28 | unidos...; ahí el Señor da la bendición y la vida para siempre» ( 295 II, 2,27 | la adhesión sincera a una benéfica disciplina comunitaria(41). ~ 296 III, 2,60 | una comunidad religiosa no beneficia ni a la Iglesia particular 297 II, 3,33 | Algunas comunidades se han beneficiado, por ejemplo, de la ayuda 298 II, 2,26 | con amor» (Ef 4,2); «sed benévolos y misericordiosos los unos 299 II, 5,44 | fuerza transformadora de las bienaventuranzas.~En la dimensión comunitaria 300 II, 4,39 | insistencia sobre el propio bienestar físico, psíquico y profesional, 301 II, 3,30 | se ha difundido el uso de boletines y periódicos internos.~Esta 302 II, 4,37 | comunica verdad, belleza y bondad a la propia existencia: 303 III, 3,64 | lejos, durante un tiempo breve o largo. ~a) Las exigencias 304 II, 1,16 | a toda la comunidad: es bueno recordar que no se pueden 305 II, 4,40 | caso contrario, por muy buenos que puedan parecer en sí 306 Intro, 0,1 | serenidad y la urgencia de quien busca la voluntad del Señor, muchas 307 II, 3,33 | los otros como superiores. Buscad los intereses de los otros 308 Intro, 1,2 | grupo de cristianos que buscan la perfección personal. 309 II, 7,50 | fraternas en las que se busque a Dios y se le ame sobre 310 III, 3,64 | vínculos fraternos. Para ello búsquense «tiempos fuertes» para vivir 311 I, 1,9 | Cristo, y al Cuerpo con su Cabeza. La misma presencia vivificante 312 II, 4,37 | son, con frecuencia, la caja de resonancia de problemas 313 II, 4,37 | importante que exista una rica y cálida vida fraterna, que «lleva 314 Intro, 1,2 | motivaciones y en sus valores calificadores, hace públicamente visible 315 I, 1,9 | el único pan y el único cáliz. Después se dirigió al Padre 316 II, 4,37 | y las esperanzas con ese calor que es propio de un corazón 317 Intro, 4,5 | propios problemas. Esto cambia considerablemente las relaciones 318 III, 2,60 | inserción en la realidad cambiante. ~En la base de muchas incomprensiones, 319 I, 1,9 | reconciliación en el perdón. Cambió totalmente las relaciones 320 II, 2,21 | de Dios después de haber caminado largo tiempo en el desierto 321 II, 2,26 | siempre es posible mejorar y caminar juntos hacia la comunidad 322 III, 2,62 | conciencia de su identidad. ~Un candidato a la vida religiosa (...) 323 II, 4,38 | adecuada selección de los candidatos y para acompañar, en algunos 324 Sig, 3 | DOCUMENTOS DE LA SANTA SEDE~can canon del Código de derecho canónico, 325 II, 0,11 | la renovación teológica, canónica, sociaI y estructural ha 326 II, 1,13 | mismo puede terminar por cansar y agotar. En efecto, la 327 II, 2,26 | otros» (1 Jn 1,7); «no nos cansemos de hacer el bien a todos, 328 I, 2,10 | enriquecen a la Iglesia y la capacitan para toda obra buena(25), 329 III, 2,60 | particular puede disponer caprichosamente, o según sus necesidades, 330 Intro, 3,4 | experimentado una aceleración caracterizada por movimientos «asamblearios» 331 III, 1,59 | diversas familias religiosas, caracterizadas por distintas misiones y, 332 Intro, 3,4 | recogimiento que debería caracterizar a la comunidad religiosa.~ 333 Conclu, 0,70 | Presentación del Señor.~Eduardo Card. Martínez Somalo~Prefecto~+ 334 III, 2,60 | como tampoco los religiosos carezcan de una adecuada formación 335 II, 2,21 | 21. «Llevad los unos las cargas de los otros, así cumpliréis 336 II, 5,46 | específica mediación del propio carisma-, al considerar ciertas indicaciones 337 II, 5,45 | según la orientación del don carismático, que el Fundador ha recibido 338 I, 1,9 | diversos dones jerárquicos y carismáticos, que se complementan entre 339 Sig, 2 | Testificatio, Pablo VI, 1971.~MD Carta Apostólica Mulieris Dignitatem, 340 II, 3,30 | superiores normalmente envían cartas y ofrecen sugerencias y 341 II, 5,44 | dimensión comunitaria la castidad consagrada, que implica 342 II, 5,44 | Cristo «obediente, pobre y casto» se vive en la fraternidad, 343 III, 3,63 | incompleta de la presencia de los católicos en la acción social vista 344 II, 2,28 | celo exagerado por algunas causas la puede hacer olvidar, 345 III, 3,63 | la vida de oración y las celebraciones, ser lugares privilegiados 346 II, 1,14 | en torno a la Eucaristía celebrada o adorada, «vértice y fuente» 347 II, 1,15 | personal de cuanto se ha celebrado y vivido en la oración comunitaria, 348 II, 5,44 | fraterna. Así los que viven el celibato consagrado «evocan aquel 349 II, 2,28 | trabajo la puede apagar, el celo exagerado por algunas causas 350 I, 1,9 | lugar. Durante la última cena, les dio el mandamiento 351 III, 1,59 | Cristo orando en el monte) se centra en la doble comunión con 352 III, 1,59 | apostólicas», algunas se centran más en la vida común, de 353 III, 3,65 | necesidad de la formación en centros intercongregacionales. Estos 354 II, 2,21 | hombre viejo -que tiende a cerrarse en sí mismo- al hombre nuevo, 355 Sig, 2 | ChL Exhortación Apostólica Chistifideles Laici, Juan Pablo II, 1989.~ 356 Intro, 0,1 | Congregavit nos in unum Christi Amor»~1. El amor de Cristo 357 Intro, 3,4 | basadas en la confianza ciega en un guía que inspira seguridad.~ 358 II, 4,41 | fácil que la comunidad se cierre y pueda llegar a seleccionar 359 II, 1,20 | dejarán de asistir a esta cita con la historia, no respondiendo 360 Intro, 3,4 | periferias de las grandes ciudades y el empobrecimiento de 361 Intro, 3,4 | crecimiento de la sociedad civil.~En el período inmediatamente 362 II, 6,47 | como uno de los frutos más claros de la renovación, llevada 363 Intro, 4,5 | minusválidos, enfermos de toda clase, etc.) han suscitado, por 364 III, 2,61 | vista a los fieles y al clero secular, e incluso a los 365 III, 1,59 | estos últimos años, ha hecho coexistir frecuentemente, dentro del 366 III, 3,69 | colaboración que lleven consigo la cohabitación y la convivencia entre religiosos 367 I, 1,9 | construye en Cristo la cohesión orgánica: Él unifica la 368 II, 8,56 | vínculo de la perfección» (Col 3,14): el amor tal como 369 II, 5,46 | ellos, sobre todo cuando son colaboradores; y, de este modo, en vez 370 III, 3,64 | que varias religiosas que colaboran en el servicio de la misma 371 II, 6,48 | tomar todas las decisiones colegialmente. Todo esto lleva consigo 372 III, 2,60 | la comunidad religiosa se coloca en una determinada Iglesia 373 II, 1,14 | don de la Eucaristía, y de colocar en el centro de la vida 374 II, 2,22 | progresivamente de la necesidad de colocarse en el centro de todo y de 375 II, 1,15 | consagración ya con el constante coloquio personal con Dios, ya con 376 III, 3,65 | divisiones creadas por toda raza, color y tribu. Las comunidades 377 II, 7,53 | obediencia del Hombre nuevo ha comenzado su reconstrucción (cf Rm 378 III, 3,64 | Palabra de Dios, comparten la comida, los trabajos domésticos, 379 Intro, 0,1 | directamente en materia, comienza dando una rápida mirada 380 I, 1,9 | nosotros, constituyó el comienzo del nuevo pueblo de Dios, 381 III, 1,59 | misma fisonomía, ya no tan compacta como en otro tiempo, sino 382 II, 2,24 | Una vida común fraterna y compartida ejerce un natural encanto 383 II, 3,33 | técnicas de comunicación, compatibles con la vida religiosa, pueden 384 III, 0,58 | profundamente unidas, se compenetran y se implican naturalmente, 385 II, 4,37 | apoyaturas ni de distintas compensaciones, incluso de tipo afectivo; 386 II, 7,51 | establecer las respectivas competencias de la comunidad, de los 387 III, 3,63 | aprobado por la autoridad competente, que garantice al apostolado 388 II, 7,53 | en toda esta delicada, compleja y frecuentemente dolorosa 389 III, 3,63 | difícil la gestión de obras complejas.~De aquí se ha seguido el 390 II, 3,34 | comunidad a conocer mejor la complejidad del mundo de la cultura, 391 I, 1,9 | jerárquicos y carismáticos, que se complementan entre sí, y la hermosea 392 II, 1,15 | estrecha relación y son complementarias entre sí. En todas partes, 393 III, 3,69 | ha puesto de relieve la complementariedad de las diferentes vocaciones 394 III, 2,60 | contraponerse, sino apoyarse y complementarse, especialmente en este momento 395 II, 4,41 | llegar a seleccionar sus componentes, aceptando o no a un hermano 396 II, 5,45 | programas de formación que comprenden cursos periódicos de estudio 397 Intro, 4,5 | dependen -como es fácil de comprender- de las diversas culturas 398 I, 2,10 | 10. La vida consagrada comprendió, desde sus mismos orígenes, 399 II, 6,48 | los miembros y la reacción comprensible hacia estructuras consideradas 400 II, 3,34 | objeto de valoración, de comprobación y de programación en los 401 II, 3,31 | nivel comunitario se ha comprobado que es altamente positivo 402 II, 2,28 | que saben aceptarse y se comprometen en la vida fraterna confiando 403 Conclu, 0,70 | para algunas comunidades, comprometerse en la construcción de una 404 I, 1,9 | Este designio de Dios quedó comprometido por el pecado, que rompió 405 III, 2,60 | responsabiliza a los religiosos, comprometiéndolos a ser fieles a ésta su primera 406 I, 1,9 | el amor mutuo haciéndonos comulgar el único pan y el único 407 II, 1,12 | comunión divina presente y comunicada a la comunidad, se llega 408 III, 0,58 | Resucitado, que vive en ella, comunicándole su Espíritu, la hace testigo 409 II, 1,20 | la experiencia de Dios y comunicársela a los demás»(34); en primer 410 I, 2,10 | la caridad, se convierten comunitariamente en signo profético de la 411 II, 3,32 | discernimiento y proyecto comunitario-(43), se pueden recordar 412 II, 2,28 | celebrar fiesta juntos, concederse momentos personales y comunitarios 413 III, 3,64 | ser valoradas y pueden ser concedidas por el superior(82): por 414 Intro, 4,5 | funcional.~d) Una nueva concepción de la persona ha surgido 415 Intro, 2,3 | precisa las disposiciones conciliares relativas a la vida comunitaria.~ 416 Sig, 1 | Constitución Sacrosanctum Concilium, 1963.~ 417 Conclu | CONCLUSIÓN~ 418 Sig, 4 | Romano.~DS Santo Domingo, Conclusiones de la IV Asamblea General 419 II, 7,50 | promueve su colaboración concorde para el bien del Instituto 420 II, 2,28 | de la Iglesia, se sienten concordes en la caridad y en un solo 421 II, 2,23 | decir, para dar carne y concreción a la gracia y al don de 422 III, 1,59 | la gran familia se vive concretamente en cada una de las comunidades 423 II, 3,32 | tradición. Todos éstos son modos concretos de poner al servicio de 424 II, 5,46 | consagración; una excesiva condescendencia respecto a las exigencias 425 II, 3,34 | religiosas y no pocas veces condiciona la comunicación dentro de 426 II, 1,12 | comprometidas en la acción y condicionadas por una cultura activista 427 II, 5,45 | vulnerabilidad respecto a los condicionamientos ambientales y a las corrientes 428 Intro, 3,4 | extremistas del feminismo está condicionando profundamente la vida religiosa, 429 II, 1,20 | experimentan los caminos que conducen a Dios.~«Como familia unida 430 II, 3,32 | uno, en el apostolado, «confesar la propia fe» en términos 431 III, 1,59 | comunidades locales, a las que se confía la realización de la misión 432 II, 4,40 | la misión apostólica está confiada en primer lugar a la comunidad 433 II, 2,28 | comprometen en la vida fraterna confiando en la acción del Espíritu. 434 III, 3,64 | prudentes los superiores en confiárselos.~b) Incluso la petición 435 III, 0,58 | comunión genera comunión y se configura esencialmente como comunión 436 Intro, 4,5 | comunidades religiosas.~a) Nueva configuración en las comunidades religiosas. 437 II, 1,18 | del Señor contribuirá a configurar las comunidades religiosas 438 I, 1,9 | deseos, la unidad de todos conforme al modelo de la unidad trinitaria: « 439 II, 2,26 | los otros» (Gal 5,13); «confortaos mutuamente» (1 Tes 5,11); « 440 II, 1,13 | fatigas pueda invadir la vida, confortarla y guiarla, para que, al 441 III, 3,66 | reestructuración, exigen estudio, confrontación y discernimiento. Todo esto 442 II, 3,34 | puede permitir una recepción confrontada y crítica, y ayudar, finalmente, 443 II, 3,34 | modelo de vida que debe ser confrontado continuamente con el Evangelio. 444 II, 7,51 | este punto es fuente de confusión y de problemas.~También 445 I, 2,10 | creyentes y que continuamente congrega a la Iglesia en una sola 446 II, 3,30 | de sus miembros a nivel congregacional, regional y provincial, 447 I, 1,9 | viviente de la familia humana congregada en la unidad. Les anunció 448 Intro, 0,1 | Congregavit nos in unum Christi Amor»~ 449 III, 3 | que más han apasionado y conmovido el corazón de los religiosos. 450 II, 3,32 | adquiere insensiblemente connotaciones individualistas. Se favorece, 451 II, 5,44 | evocan aquel maravilloso connubio, fundado por Dios y que 452 II, 4,35 | evangélica, es un proceso que no conoce límites, porque comporta 453 II, 8,54 | fraternidad auténtica: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, 454 II, 2,23 | estos años. Han crecido los conocimientos, se han estudiado diversos 455 II, 4,40 | consiste precisamente en consagrar progresivamente al Señor 456 II, 6,48 | de su edificación y de la consecución de sus fines espirituales 457 II, 5,43 | renovación comunitaria ha conseguido notables ventajas de la 458 III, 1,59 | conventuales y los de vida activa conservan legítimas diferencias en 459 III, 3,69 | propia fisonomía, que se debe conservar mediante la guarda de la 460 II, 6,47 | esmerada a nivel humano. Se considera, en general, como uno de 461 II, 3,34 | 34. El considerable influjo que los medios de 462 Intro, 4,5 | propios problemas. Esto cambia considerablemente las relaciones interpersonales 463 III, 3,64 | institutos no podrían ser ya considerados como verdaderos institutos 464 II, 4,40 | misiones personales, debe considerarse enviado por la comunidad. 465 II, 4,37 | esta libertad y madurez consienten precisamente vivir bien 466 II, 4,36 | El proceso de madurez se consigue en la propia identificación 467 III, 3,68 | dolorosos de comunidades que no consiguen vivir según la propia vocación, 468 III, 3,65 | comunidades religiosas estables y consistentes: las distancias, que requieren 469 II, 7,50 | derecho propio, se requiere constancia y fortaleza por parte del 470 II, 5,43 | vida comunitaria. De ahí la constatación de que uno de los objetivos 471 II, 8,57 | vivida auténticamente ha constituido y sigue constituyendo todavía 472 III, 3,67 | testimonio, sabiduría y oración constituyen un estímulo permanente en 473 II, 8,57 | auténticamente ha constituido y sigue constituyendo todavía un valioso apoyo 474 I, 1,9 | perfecta. Viniendo a nosotros, constituyó el comienzo del nuevo pueblo 475 II, 2,24 | desde el principio para ser constructores y no sólo miembros de la 476 II, 1,17 | de la perseverancia y del consuelo que nos vienen de las Escrituras, 477 Intro, 3,4 | comunidad religiosa.~e) El consumismo y el hedonismo, que, junto 478 III, 3,64 | superiores mantener frecuentes contactos con los hermanos que viven 479 III, 3 | comunidades religiosas deben poder contar con la simpatía y la oración 480 II, 1,12 | un misterio que ha de ser contemplado y acogido con un corazón 481 III, 1,59 | b) La comunidad de tipo contemplativo (que representa a Cristo 482 I, 2,10 | testimonio ofrecido por los contemplativos y las contemplativas. Para 483 Intro, 4,5 | culturas y de los distintos continentes, del hecho de que las comunidades 484 II, 5,45 | transmitido a sus discípulos y continuadores. ~La renovación llevada 485 III, 2,62 | Instituto. ~Estas exigencias continúan después de la profesión 486 II, 2,26 | edificación y de construcción continuas, ya que siempre es posible 487 | contra 488 II, 7,52 | importante y elocuente de la contracultura del Evangelio, sal de la 489 II, 4,41 | por los superiores. Esto contradice la naturaleza misma de la 490 III, 1,59 | apostólica. Si es peligroso contraponer las dos dimensiones, no 491 III, 2,60 | particular no pueden nunca contraponerse, sino apoyarse y complementarse, 492 II, 5,43 | no sean tanto ocasión de contraste cuanto momentos de mutuo 493 Intro, 0,1 | el mundo. Los valores y contravalores propios de una época o de 494 Intro, 1,2 | Vaticano II ha aportado una contribución fundamental a la revalorización 495 II, 4,42 | distintas culturas, pueden contribuir a un intercambio de dones, 496 II, 1,18 | La Madre del Señor contribuirá a configurar las comunidades 497 II, 8,54 | ya apostolado; es decir, contribuye directamente a la evangelización. 498 II, 2,27 | amabilidad, sinceridad, control de sí, delicadeza, sentido 499 Conclu, 0,70 | vida fraterna en común, convencerse de que a través de ella 500 II, 7,50 | una persona espiritual, convencida de la primacía de lo espiritual, 501 II, 3,31 | las comunidades, adaptando convenientemente sus ritmos y modalidades 502 III, 1,59 | siglos, como la monástica, la conventual y la comunidad religiosa 503 III, 1,59 | Los religiosos monjes, los conventuales y los de vida activa conservan 504 II, 5,44 | existencia cotidiana.~Se da una convergencia de «sí» a Dios que une a 505 II, 4,39 | tiempo, hace que estos dones converjan en la fraternidad y la corresponsabilidad 506 II, 1,12 | hermanos y hermanas para conversar con ellos y para unirlos 507 II, 2,24 | condiciones de vida se puede convertir en una pesada carga. Por 508 III, 1,59 | común, hasta el punto de convertirla, a veces, casi en algo opcional, 509 II, 1,12 | ellos en la Eucaristía, para convertirlos progresivamente en su Cuerpo


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