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Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica
Vida fraterna en comunidad

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CONCLUSIÓN

71. La comunidad religiosa, como expresión de Iglesia, es fruto del Espíritu y participación en la comunión trinitaria. De aquí el compromiso de cada religioso y de todos los religiosos a sentirse corresponsables de la vida fraterna en común, a fin de que manifieste de un modo claro la pertenencia a Cristo, que escoge y llama hermanos y hermanas a vivir juntos en su nombre.

«Toda la fecundidad de la vida religiosa depende de la calidad de la vida fraterna en común. Más aún; la renovación actual en la Iglesia y en la vida religiosa se caracteriza por una búsqueda de comunión y de comunidad»(87).

Para algunas personas consagradas y para algunas comunidades, comprometerse en la construcción de una vida fraterna en comunidad, puede parecer una empresa ardua e incluso quimérica. Frente a algunas heridas del pasado, a las dificultades del presente, la tarea puede parecer superior a las pobres fuerzas humanas.

Se trata de retomar con fe la reflexión sobre el sentido teologal de la vida fraterna en común, convencerse de que a través de ella pasa el testimonio de la consagración.

«La respuesta a esta invitación a edificar la comunidad junto al Señor con cotidiana paciencia, -añade el Santo Padre-, pasa por el camino de la cruz, supone frecuentes renuncias a sí mismo...»(88).

Unidos a María, la Madre de Jesús, nuestras comunidades invocan al Espíritu, a Aquel que puede crear fraternidades capaces de irradiar el gozo del Evangelio y de atraer nuevos discípulos, siguiendo el ejemplo de la comunidad primitiva: «eran asiduos en escuchar las enseñanzas de los Apóstoles y en la unión fraterna, en la fracción del pan y en la oración» (Hech 2,42), «e iba creciendo el número de los hombres y de las mujeres que creían en el Señor» (Hech 5,14).

Que María una en torno a sí a las comunidades religiosas y las sostenga cada día en la invocación al Espíritu, vínculo, fermento y fuente de toda comunión fraterna.

El 15 de enero de 1994 el Santo Padre ha aprobado el presente documento de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica y ha autorizado su publicación.

Roma, 2 de febrero de 1994, Fiesta de la Presentación del Señor.

Eduardo Card. Martínez Somalo
Prefecto

+ Francisco Javier Errázuriz Ossa
Secretario






87) Juan Pablo II a la Plenaria de la CIVCSVA, 20 noviembre 1992: OR 20-11-1922, n. 3.



88) ib. n. 2.




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