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Fr Aquilino Bocos Merino
C.M.F. Superior General
En Comunión con nuestros obis. para la esper. del mundo

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  • I.- DENTRO DE  UNA FECUNDA Y ORDENADA COMUNIÓN ECLESIAL
    • 2. Nuevos horizontes para afirmar identidades y reforzar relaciones en comunión
      • 2.1. Iglesia de comunión: relaciones recíprocas e intercambio de dones
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2. Nuevos horizontes para afirmar identidades y reforzar relaciones en comunión

 

2.1. Iglesia de comunión: relaciones recíprocas e intercambio de dones

 

La eclesiología de la comunión nos está abriendo las puertas a una nueva visión de nuestras identidades y relaciones. Vemos cómo ninguna forma de vida y ministerio en la Iglesia es autosuficiente, cómo ninguna puede definirse por sí misma. En la definición de cada forma de vida y ministerio entra como elemento intrínseco, su correlación con las demás formas de vida cristiana y ministerio. Es el Espíritu quien otorga a cada uno su don y todos los dones son para la edificación del cuerpo de Cristo (Ef 4, 4-11) 19. Al Obispo le corresponde promover activamente la vida consagrada en sus diversas formas; velar por su fidelidad evangélica y carismática, confiarles y confirmarles en la misión apostólica; aceptar, corregir, orientar y coordinar la actividad pastoral; respetar y defender la justa autonomía de vida y de gobierno de los Institutos20.

 

El Sínodo sobre el ministerio de los Obispos es, ante todo, un sínodo que focaliza nuestra atención en la realidad global: de toda la Iglesia y de las iglesias particulares, de las cuales ellos son –por gracia sacramental y carisma- Pastores, Maestros y Sacerdotes. Su vocación se manifiesta ante todo como “ministerio” o “servicio” a la comunidad cristiana, Cuerpo de Cristo, Esposa del Señor, Templo del Espíritu. El Instrumentum Laboris presenta a los Obispos, no solo como Pastores de las iglesias particulares, sino también como responsables colegialmente de toda la iglesia.

 

Por otra parte, el ministerio ordenado episcopal es uno e indivisible, como decía san Cipriano21. De la misma manera que en todos los obispos aparece, emerge el mismo ministerio, así también la Iglesia es una y en cada iglesia particular emerge y se expresa el mismo misterio.

 

Este es el marco de correlación entre las diversas formas de vida cristiana y las diversas formas de ministerios y servicios. La unidad de la Iglesia y la unidad del Ministerio Ordenado requieren comunión e intercambio de dones. El Espíritu es la Comunión. Nadie puede, ni debe, singularmente apropiarse del don común; nadie puede ni debe monopolizar una realidad que, aun estando en él y actuando en él, es compartida por muchas otras personas en el tiempo actual y en el pasado. Aunque el misterio de la iglesia es uno solo, todas las iglesias particulares que lo expresan, no podrían hacerlo sin comunión con aquellas que también lo expresan.

 

La eclesiología de comunión está pidiendo una mayor acentuación de las relaciones recíprocas e intercambio de dones. La lógica trinitaria de la afirmación de los demás, más que la propia autoafirmación, es la que de verdad hace que la iglesia aparezca en el mundo como “Ecclesia Trinitatis”.

 

En el intercambio de dones el protagonista es el Espíritu, que es quien los suscita y les da reciprocidad para el bien común. Pero también está presente María, figura de la Iglesia y Madre de todas las vocaciones en ella. María sigue trasmitiendo a la Iglesia la experiencia del Espíritu en Pentecostés. El mismo Espíritu que la cubrió para hacerla madre del Verbo, descendió sobre ella para ponerla en el centro de la comunión fraterna. El Espíritu hace que en María renazca la Iglesia y en torno a María se unifique la comunidad de los creyentes. No podemos olvidar este influjo materno de María en nuestras relaciones intraeclesiales.




19 Cf  VON BALTHASAR, H.U: Gli stati di vita del cristiano, Jaca Book, Milano, 1985. GHIRLANDA, G, Sviluppo delleclesilogia alla luce delle Tre Esortazioni apostoliche post-sinodali (CFL,PDV,VC) e rapporto tra gli stati di vita.  En AA.VV: La Vita Consacrta alle soglie del terzo millenio, alla luce dellEsortazione apostolica post-sinodale. Centro USMI, Roma, 1997, pp. 9-36. GARCÍA PAREDES, J.C: Teología de las formas de vida cristiana. 3 Vol. Publicaciones Claretianas, Madrid, 1999. MIDALI, M, Percorsi di speranza per consacrati e consacrate. Elle di Ci, Leumann,1997, pp 135-146. COLZANI, G: Rilettura della vita consacrata nel paradigma ecclesiale en AA.VV: “Laici e Religiosi: quale relazione eclesiale? CISM, Roma, 2001., AA.VV. Condivisione dei carismi. Anima e vita della de Chiesa. CISM, Roma, 2001.



20 Cf CD 33 y ss. MR, 7,8,9,13,28,52,54. CDC 586, 578-583. VC 48-49. IL 92.



21 Citado en IL. 65.






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