|
Todo esto no oscurece ni mitiga la autoridad del Obispo, quien es
responsable en su Iglesia particular de toda la vida espiritual, litúrgica,
catequética, pastoral y caritativa54. Tan sólo subraya el modo de
ejercerla. Claro está que al hablar de participación y colaboración dentro de
una eclesiología de comunión orgánica55, conviene resaltar
simultáneamente la diferencia, la coordinación y la complementariedad en las relaciones personales. Siendo el misterio,
la comunión y la misión las tres coordenadas en las que han de moverse Obispos,
presbíteros, consagrados y seglares, se ha de tener en cuenta que el diálogo nunca es entre iguales y que no
se participa de la misma manera ni
con idéntica responsabilidad en la
vida y misión de la Iglesia. Este carácter diferencial en las relaciones afecta
no sólo a los ministerios sino a los niveles de coordinación. No es lo mismo
hablar o participar y colaborar a título personal que por representación
institucional, a nivel local que nacional o internacional. Las características
del diálogo y de la participación-colaboración entre Obispos y Superiores
Mayores son muy diversas a las que de ordinario mantienen los miembros de una
comunidad de consagrados.
|