4.
AL SERVICIO DE LA VIDA: La sociedad
neoliberal, adversa a la vida y al mandato del Señor: no matarás, no robarás.
Baste recordar que la FAO manifestó que cada año mueren por carencias
alimenticias 30 millones de personas. Además, vivimos un auge de destrucción y
contaminación de la naturaleza sin precedentes.
Dios es Vida.
Y Dios nos comparte en Jesucristo esta vida abundantemente. La vida es en
primer lugar don, pero también tarea. Jesús se entregó plenamente a impulsar la
vida y quitar aquello que la lastima y hiere. Así deben ser sus seguidores (Jn
13,14-17). Jesús quiso y formó una comunidad de servidores de la vida.
Ignacio,
seguidor del Señor Jesús, vivió y nos dió por lema: “en todo amar y servir”. La
formación cristiana e ignaciana debe ser fuente de servidores de la vida. Esta
formación al servicio de la vida solidaria implica: a) El impulso y defensa de
los derechos humanos personales, comunitarios, nacionales e internacionales. b)
El impulso y defensa de la Ecología. La conciencia y acción ecológica está en
la entraña misma del amor y respeto a la vida humana y divina.
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