5.
UNIDAD EN EL BIEN COMUN: La
deseducación social presente promueve que el mejor es el que está sobre los
demás. Fruto de ello es el que vivimos en sociedades cargadas de divisiones,
exclusiones e inseguridades.
Dios es
comunión perfecta. Nuestra vocación humana, como nos enseña y oró Jesús, es la
unión perfecta con Dios y los demás (Jn 17,20). La educación que Jesús dio a
los seguidores del Camino, fue la unión en comunidades fraternas, donde privara
el bien común sobre los intereses particulares (Hech 2, 42-46; 4, 32-36).
En fidelidad a
la pedagogía de Jesús, Ignacio siguió la inspiración de formar una Compañia al
servicio de la Iglesia (en nuestros términos actuales: sacramento de unidad del
género humano) y de la humanidad: “ ser personas para los demás”. Esta
espiritualidad lleva a romper con el
egoísmo de priorizar mis interés personales, familiares, de grupo, nación, y
priorizar la unión y solidaridad fraterna. Formar para la sociedad solidaria,
es educar en el valor de la unión de todos en el bien común.
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