Continuar potenciando la formación
intercongregacional, situando el propio carisma en un contexto de comunión
eclesial.
Participar
activamente en los encuentros propuestos desde los diferentes organismos
de la URC.
Potenciar
la participación en grupos de reflexión y de discernimiento.
Fomentar
el encuentro de las comunidades más cercanas ente sí: comarcas, zonas,
barrios, etc.
Establecer
mecanismos que faciliten el acercamiento de familias religiosas de
carismas similares.
Favorecer
el acercamiento entre congregaciones de tradición monástica y las llamadas
de vida activa.
Colaborar
en proyectos comunes, que provengan de alguna iniciativa colectiva o bien
del ofrecimiento de congregaciones que desean abrirse a otras.
Poner en marcha alguna comunidad
intercongregacional. Establecer procesos que permitan
nacer, acompañar y evaluar nuevas experiencias.
Coordinarse
para el funcionamiento de enfermerías y residencias para religiosos y
religiosas mayores, con la posibilidad de atender también a personas
seglares.