¿Qué experiencia tengo del compartir
intercongregacional? ¿Reconozco en mí o en mi congregación frenos, trabas,
prejuicios en este campo?
Ante el descenso numérico de las congregaciones,
¿es mejor tender hacia unidades administrativas más grandes o bien pensar
en colaboraciones intercongregacionales en ámbitos locales?
¿El vigor del propio carisma nos ayuda en
nuestra misión eclesial o nos resulta una dificultad para ampliar
visiones?
¿Hay alguna iniciativa concreta que podamos
proponer en nuestro entorno más inmediato para avanzar en este camino de
compartir?
¿Consideramos que hay alguna propuesta que
valdría la pena pasar a nuestro gobierno provincial y/o a la URC?
¿Cómo
podemos favorecer que los diferentes organismos de la URC se sientan
apoyados y obtengan una respuesta más activa de las diferentes personas y
comunidades?
¿Me imagino una comunidad intercongregacional? ¿Qué
características debería tener? ¿Cómo se tendría que preparar, poner en
marcha, acompañar?